Antes fueron Orson Welles, Akira Kurosawa y Roman Polanski. De muchas obras se suele decir que dan pie a remakes innecesarios, pero con Shakespeare hay consenso, todos puede intentar adaptarlo, lo universal debe ser revisitado, considerado, meditado, reinterpretado.
Premiar o no premiar, he ahí el dilema al que se enfrenta el Jurado del Festival de Cannes después de haber visionado las 19 películas que compiten por la Palma de Oro. Y ha cerrado la proyección de películas Shakespeare, una nueva versión de Macbeth, cuando están a punto de cumplirse 400 años de la muerte del bardo.
El matrimonio protagonista de la gran tragedia de Shakespeare sobre la ambición lo encarnan Marion Cotillard y Michael Fassbender, a las órdenes de Justin Kurzel, que curiosamente dirigirá a los mismos actores en la versión fílmica del popular videojuego “Assasin's Creed”. La versión de Macbeth que entrega Jurzel, violenta, desestructurada, desesperada, muestra a un Macbeth carismático que desea recomponer la relación con su mujer, algo deteriorada, su compromiso con la guerra les ha pasado factura.
