Bob Hoskins ha fallecido a los 71 años, como consecuencia de una neumonía, según ha comunicado la familia en un escrito difundido por su agente. El actor británico se había retirado de la interpretación en 2012, cuando le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson.
"Bob murió anoche en paz en el hospital rodeado de su familia tras una neumonía. Pedimos respeto y privacidad en este momento y agradecemos vuestros mensajes de amor y apoyo", explica la nota firmada por su mujer Linda y sus hijos Alex, Sarah, Rosa y Jack.
Se preparaba muy a fondo sus papeles, y la crítica le aclamaba como uno de los mejores actores británicos de todos los tiempos. Bob Hoskins interpretó en la pantalla a los más variopintos personajes.
Nacido el 26 de octubre de 1942, en Bury St. Edmunds, Suffolk (al sureste de Gran Bretaña), Robert William Hoskins Jr. pertenecia a una familia que justo en ese momento se había visto obligada a abandonar Londres por los bombardeos de la aviación nazi.
Dio sus primeros pasos profesionales en el teatro londinense, a finales de los 60. Empezó a llamar la atención en el cine británico, con El largo viernes santo y sobre todo Mona Lisa, con la que obtuvo el premio al mejor actor en Cannes, el Globo de Oro, el BAFTA y una candidatura al Oscar. El film supuso su pasaporte a Hollywood, donde bordó el papel de sacerdote que aconsejaba al terrorista interpretado por Mickey Rourke en Réquiem por los que van a morir.
Se trabajó tanto su acento estadounidense que los críticos de allí dieron por sentado que era compatriota suyo, cuando le vieron en títulos como ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Sirenas o Hook: el capitán Garfio. En su filmografía destaca especialmente El viaje de Felicia, y también hizo un buen trabajo como un personaje real, Nikita Kruschchev, en el film Enemigo a las puertas.
Casi siempre sorprendía su capacidad de interpretación, como cuando encarnó al protagonista de El Santo Padre Juan XXIII, pero alguna vez cedió a la tentación de cobrar un enorme cheque por participar en superproducciones de dudoso interés, sobre todo cuando interpretó en la pantalla a Super Mario Bros, estrafalaria adaptación de las peripecias del personaje de los videojuegos.
En 2002 le fue entregado el Premio Donostia en la 50 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
