La presión mediática ante determinados temas sensibles es más fuerte que nunca, como acaba de probar en su propia carne Alec Baldwin por irse de la lengua en un momento de ira.
La semana pasada Alec Baldwin no tuvo la suficiente paciencia para aguantar el acoso de un fotógrafo a las puertas de su casa neoyorquina, y le insultó con palabras peyorativas hacia los homosexuales, lo que provocó un buen revuelo en las redes sociales. Un vídeo con las imágenes del hecho arrojó más leña al fuego, hasta el punto de NBC ha suspendido un programa televisivo del actor durante dos semanas.
Ahora al actor presente en la última película de Woody Allen, Blue Jasmine, le toca recomponer su imagen y demostrar que no tiene nada contra los gays. La escenificación puede ser exagerada en algún caso, pues aprovechando una estancia en San Francisco, donde debía acudir a una conferencia de tecnología, el actor bromeó dirigiéndose a un miembro de su equipo, a quien dijo, “quiero que seas mi amante, Matt. Te quiero, Matt. De esa manera.” Luego añadió que ha querido a algunos hombres más que a muchas mujeres, aunque aclaró, no fuera a ser peor el remedio que la enfermedad, nunca de una forma sexual.
