A la gente no le gusta pensar en la muerte, y menos en la suya propia. Sin embargo James Rebhorn no tuvo reparo en hacerlo, hasta el punto de dejar escrito su propia necrológica.
Gran profesional y buena persona, y un hombre de fe. Eso cabe deducir del sencillo obituario sobre sí mismo que dejó escrito James Rebhorn, el padre de Carrie Mathison en la exitosa serie televisiva Homeland, con el título de "Su vida, según Jim".
La idea surgió de una obra de teatro que representó en el Roundabout Theatre de Nueva York. Ahí una persona que dice no apreciar los obituarios que habitualmente publican los periódicos, decide escribir el suyo propio. James Rebhorn, que padecía un melanoma y sabía que la muerte le rondaba, decidió seguir el ejemplo de ese personaje, y escribió un texto que se encuentra colgado en la web de la iglesia luterana de San Pablo en Hoboken, New Jersey. Como él mismo dice en ese obituario, sus padres “le dieron su fe y sabiamente le animaron a permanecer unido a Dios”.
Con su magnífica carrera como actor, cabía esperar que Rebhorn repasara cada uno de sus trabajos en cine, televisión y teatro, pero aunque menciona con orgullo su profesión, afirmando que se considera dichoso por haber podido trabajar en aquello que le gustaba, casi todo el texto es una muestra de alguien traspasado de amor, y que tiene palabras de cariño para todos sus seres queridos. Así, por ejemplo, habla de su hermana Janice Barbara como “su amiga, su confidente, y más a menudo de lo que a ambos les gustaría admitir, su puente sobre aguas turbulentas”.
Por supuesto tiene palabras para su esposa y sus dos hijas, y sw estas dos últimas dice que “gestionan el dolor de modo diferente, y cada una debería poder hacerlo del modo que vea adecuado. Pero él espera, sin embargo, que llorarán su muerte sólo el tiempo necesario. Tienen mucho que hacer y debería ocuparse en hacerlo. El tiempo vuela.”
