Suena paradójico, por lo habitual es pensar que una operación quirúrgica supone un riesgo. En cambio para Julia Roberts el peligro que decidió arrostrar fue no someterse a una.
En plena efervescencia por el nuevo y poco natural rostro de Renée Zellweger resulta interesante leer las declaraciones que Julia Roberts ha realizado en torno a la cirugía estética en la que acaban cayendo las estrellas de Hollywood que quieren seguir trabajando en el cine. La ocasión se la ha brindado la promoción que hace de los productos cosméticos de Lancôme, de los que es embajadora.
“Para los estándares de Hollywood”, afirma Julia, “supongo que he asumido un gran riesgo en no hacerme un lifting de cara. Pero le dije a Lancôme que quiero ser una modelo que envejece, así que tienen que aguantarme al menos por otros cinco años, hasta que supere los 50.” La actriz tiene en la actualidad 46 años, y dice preferir cultivar el yoga para mantenerse equilibrada.
