Está claro que romper una familia tras 10 años de matrimonio, y cuando se tienen 3 niños pequeños, con edades de entre 3 y 9 años, resulta duro, muy duro.
Lo prueba que tras el anuncio público de su próximo divorcio, Ben Affleck y Jennifer Garner tomaran la insólita decisión de pasar unos días con sus críos en Las Bahamas, previsiblemente para explicarles la nueva situación. Curiosamente uno de los días incluidos, el 29 de junio, era su aniversario de boda.
Tras esos días da vacaciones, cada uno ha vuelto por su lado, y los escrutadores de famosos han prestado atención al detalle de si llevan o no su anillo de casados. Empezando por el que no lo lleva, a su regreso se pudo ver en Los Ángeles que Ben ya no lleva su anillo. En cambio Jennifer, que volvió con los pequeños a Atlanta, todavía llevaba el anillo en su dedo el pasado lunes.
¿Cómo se interpreta la cuestión de los anillos? Pues no hay muchas teorías, la verdad, aunque los más allegados a la familia asegura que la pareja ha hecho todo lo posible para salvar su matrimonio.
