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La cosa rosa

Rememora el rodaje de "Conan, el bárbaro"

Arnold Schwarzenegger cuenta en su manual de autoayuda su mayor locura

En su nuevo libro de autoayuda y memorias, “Be Useful: Seven Tools for Life”, Arnold Schwarzenegger recuerda las locuras que tuvo que hacer para lograr sus papeles cinematográficos más emblemáticos.

Arnold Schwarzenegger, Conan, el bárbaro

Lo más salvaje es que revela que mordió a un buitre muerto real mientras filmaba tomas de Conan el Bárbaro, de 1982. Schwarzenegger escribe que el director de la película, John Milius, le obligó a hacer "mierdas terribles" durante el rodaje de la película. “Aprendí a montar a caballo, en camello y en elefante. Aprendí a saltar desde rocas grandes, a escalar y a balancearme con cuerdas largas, a caer desde una altura considerable”, escribe Arnold Schwarzenegger.

"Básicamente fui a una escuela para aspirantes a héroes de acción", recuerda Arnold Schwarzenegger. “Y además de eso, durante la filmación de Conan, el bárbaro Milius me hizo hacer todo tipo de cosas terribles. Me arrastré entre las rocas, toma tras toma, hasta que me sangraron los antebrazos. Huí de los perros salvajes que lograron atraparme y arrastrarme hacia un arbusto espinoso”, continúa el actor. “Mordí un buitre muerto real y tuve que lavarme la boca con alcohol después de cada toma. En uno de los primeros días de rodaje, me hice un corte en la espalda que requirió cuarenta puntos”.

Cualesquiera que sean las dificultades que Arnold Schwarzenegger soportó en el set de Conan el Bárbaro, no fueron suficientes para disuadirle de protagonizar la secuela, Conan el Destructor, de 1984, todo indica que porque esa película estaba dirigida por Richard Fleischer y no por John Milius.

Conan el Bárbaro no fue la única película en la que Arnold Schwarzenegger hizo locuras durante el rodaje. Escribe que para lograr el papel del cyborg de Terminator, de James Cameron, se vio obligado a manejar el arma con los ojos vendados. "Me estaba convirtiendo en una máquina. El director me vendaba los ojos hasta que podía hacer cada truco con el arma con los ojos cerrados y disparaba tantas balas en el campo de tiro que ya no parpadeaba cuando disparaba", escribe Schwarzenegger. “En Terminator 2 practiqué el movimiento de amartillado de la escopeta tantas veces que mis nudillos sangraron para unas tomas que luego duraban dos segundos de tiempo en pantalla. No me quejé”. El libro de Schwarzenegger, "Sea útil: siete herramientas para la vida", ya está disponible para su compra en Estados Unidos, pero se desconoce si llegará a España.

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