Sydney Sweeney ha decidido que el mítico cartel de Hollywood necesitaba un toque de lencería en y, en plena noche, lo vistió con una ristra de sujetadores como quien decora un árbol de Navidad con prisas y sin pedir la escalera al conserje.
El problema: nadie pidió permiso. Ni a la Cámara de Comercio de Hollywood, ni al Hollywood Sign Trust, ni —por ahora— a la policía, que sigue investigando cómo llegaron los encajes y tirantes de Sydney Sweeney hasta allí.
Según Los Angeles Times, la operación fue muy discreta: furgoneta cargada de “prendas no mencionables”, ascenso exprés a las colinas y vídeo para Instagram, porque si no hay ‘reel’, ¿ocurrió de verdad? Las autoridades, con el ceño fruncido y el manual de licencias en la mano, recuerdan que el cartel no es un tendedero comunitario y que cualquier uso comercial requiere autorización previa.
Desde la Cámara de Comercio, que se encarga de gestionar el famoso cartel de Hollywood, se lo han dejado claro a Sydney Sweeney, con la elegancia de quien no quiere ver su icono convertido en escaparate: no sabían nada, no autorizaron nada y, por supuesto, no aprobaron nada. El LAPD, por su parte, mantiene el suspense: de momento no hay denuncia por allanamiento. Quizá estén esperando a ver si los sujetadores combinan con el paisaje.
No es la primera vez que Sydney Sweeney pisa charcos publicitarios. En 2025, la estrella de Euphoria ya sobrevivió a una tormenta por culpa de unos pantalones vaqueros de marca American Eagle. El lema “Sydney Sweeney has great jeans” desató críticas porque muchos interpretaron su juego de palabras con genes/jeans y su imagen (rubia y de ojos azules) como un guiño involuntario a ideas de superioridad racial o eugenesia, algo que para otros fue simplemente publicidad mala o exageración online.
