El espíritu de la Navidad en casa de la familia Pitt-Jolie viene presidido por la austeridad y la creatividad. El padre de las seis criaturas ha dicho que sus hijos no piden juguetes increíbles, y que las normas en casa son hacer algo a mano como regalo para otro miembro de la familia.
Alguien podría pensar que en “casa de herrero, cuchillo de palo”. Basta que tus padres sean dos de los actores mejor pagados de Hollywood para que no te compren la Play Station. Siguiendo la línea mostrada hace pocos días por Reese Witherspoon, el matrimonio Pitt-Jolie también defiende la austeridad en los regalos navideños. La pareja instauró una norma en casa por la que cada uno tiene que preparar un regalo para otro, lo que de paso da rienda suelta a la vena creativa. Según ha reconocido Brad Pitt en la revista Hello!, este sistema funciona a la perfección, y cuando todos se dan los regalos en Navidad es algo “muy dulce”. El actor ha dado el secreto para que esta atmósfera al estilo La casa de la pradera se mantenga. Es lógico pensar que a los pequeños no tendría por qué hacerles tanta gracia algo hecho a mano en vez de un superregalo de los que anuncian en la tele. Aquí está el quid de la cuestión: “Los niños no piden los grandes regalos que se anuncian en estas fechas por la sencilla razón de que ellos apenas ven los dibujos animados de televisión, que están plagados de esos anuncios tan manipuladores de grandes regalos que parecen estupendos”, confiesa Brad. Así pues, ojos que no ven, corazones que no sienten. “Creemos que si no los ven, no sabrán que están ahí”, sentencia Pitt. De sus palabras también se deduce que no todo es hecho a mano, pues reconoce que tienen un presupuesto para regalos, pero que no es muy elevado.
