Megan Fox ha dicho que no descarta casarse con su novio Brian Austin Green. También ha confesado que es una persona hogareña en contra de lo que se pueda pensar. Pero ha salido de casa para hacerse un tatuaje en honor a Mickey Rourke. Y es que es una chica dura, que lleva manejando armas desde que era una niña.
Megan Fox acaba de confesar que disfruta mucho de su casa. Le encanta estar tranquila en el hogar con su novio, Brian Austin Green, y con el hijo de éste. Quién lo diría. En varias ocasiones ha hecho referencia a que tiene algún tipo de desorden que le lleva a decir lo primero que se le pasa por la boca y que incluso cuando está bromeando, la gente lo toma literalmente y lo publica fuera de contexto, con lo que nadie entiende que era una “broma”. El caso es que esta chica sigue muy presente en la prensa por lo que dice y hace.
Si está tan contenta en su casa es porque está encantada con Brian. Acaba de decir a Access Hollywood que no descarta casarse con él –han tenido sus más y sus menos de “voy y vuelvo”– porque lo adora. Hasta hora no está siendo una noticia muy Megan Fox. Bastante sin chicha para ser ella. Pero esto no acaba aquí. La hogareña y enamorada Megan también se ha referido a su infancia. La actriz ha contado a MTV que cuando tenía 5 años disparaba armas con su padre. Él era cazador de patos y ella está acostumbrada a lidiar con grandes armas desde que era sólo una niña, aunque ha reconocido que ahora le dan miedo. Pero lo mejor no es esto... Megan Fox ha reconocido a la misma cadena que se ha hecho un tatuaje en honor de Mickey Rourke con quien acaba de rodar Passion Play. La actriz dice que le quiere muchísimo y que es un ser humano excelente. El tatuaje que se ha hecho en un costado, sobre las costillas, reza: “Quienes no podían oír la música, creían que los que bailaban estaban locos”, de la poetisa Angela Monet.
