Un Joaquin Phoenix afeitado, limpio y bien vestido acudió como invitado al programa de David Letterman. Presentador y actor bromearon sobre lo acontecido un año antes en la entrevista que se ha utilizado para la película I’m Still Here. Joaquin pidió disculpas por si su comportamiento ofendió a alguien.
En febrero de 2009 un Joaquin Phoenix que aparentaba tener el “cuelgue” de su vida, se plantó en el programa de David Letterman. La entrevista fue imposible. El tipo no se enteraba de nada, era borde y apenas se le veía la cara por el pelo largo, la barba poblada y las gafas de sol. Las alarmas se desataron y hubo quien apuntó a que estaba actuando para su cuñado Casey Affleck, que estaba entre el público con su cámara. Y, ¡bingo!. La película se acaba de estrenar en Estados Unidos y Affleck ha confirmado que es un falso documental.
Habiendo quedado claro que Phoenix no ha dejado la actuación para convertirse en un “tirado” cantante de hip hop, al actor le quedaba todavía un asunto pendiente: dar la cara en el programa de Letterman. Limpio, bien vestido y afeitado. Y bastante simpático, por cierto. Así se presentó Joaquín ante David, que aprovechó para vengarse y dejar las cosas muy claras. El presentador le pidió que confirmara que él no tenía nada que ver con el proyecto, que no sabía nada, algo que corroboró Phoenix. El actor se disculpó y esperó no haber “ofendido a nadie de ninguna manera”.
Pero al bromista Letterman no le bastó la disculpa de Joaquin y prosiguió su venganza. Le exigió un millón de dólares por la publicidad gratuita que hizo de la película. Joaquin le dijo que él no tenía ese dinero, que hablara con Casey, ante lo que Letterman se descolgó diciendo que no, que lo debían arreglar entre ellos en ese momento “mano a mano”, frase que pronunció en español.
