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Biografía

Casey Affleck

Casey Affleck

44 años

Casey Affleck

Nació el 12 de Agosto de 1975 en Falmouth, Massachusetts, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

Asesino de una leyenda

05 Febrero 2008

Casey Affleck, el hermano pequeño de Ben Affleck, ha conseguido una nominación al Oscar por su papel del asesino Robert Ford. Un traidor envidioso que le ha brindado la posibilidad de ofrecer una gran interpretación.

Robert Ford es un famoso bandido de Estados Unidos de finales del siglo XIX. Él y su hermano se unieron a la banda del legendario Jesse James, un ladrón y asesino que alcanzó la fama de personajes como Billy el Niño. Su muerte a manos de uno de los suyos contribuyó a engrandecer su leyenda. En El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, Casey Affleck se mete en la piel de este oscuro personaje, que presa de una envidia enfermiza apretó el gatillo contra el que había sido su líder. Un personaje complejo que inspiró a Affleck gracias a una fotografía en la que posaba con el arma con la que mató a James. La imagen abrió los ojos al actor sobre su personaje, “ves orgullo, miedo, duda, confusión, mil sentimientos que su rígida pose no puede contener”, comenta.

En definitiva, Robert Ford es un personaje que se caracteriza por haber vivido a la sombra de otro. Un rasgo que en ciertos aspectos es común al propio Affleck, pues su apellido lleva inevitablemente a pensar en la estrella de la familia, su hermano Ben. Sin embargo, esta película lo ha colocado en su sitio y lo ha hecho merecedor de un reconocimiento ajeno al apellido, como así lo demuestra su nominación al Oscar como mejor actor de reparto. También ha ayudado, y mucho, su complejo trabajo en Adiós pequeña adiós.

Affleck nació en Massachussets el 12 de agosto de 1975, tres años después que su hermano Ben. Estudió Física en la Universidad de Columbia, aunque pronto decidió que su futuro estaba en la interpretación. Su primera oportunidad en cine se la dio Gus Van Sant en 1995 en Todo por un sueño, donde compartió cartel con Nicole Kidman, Matt Dillon y Joaquin Phoenix. Años después, Phoenix se convirtió en su cuñado, pues Casey se casó con su hermana Summer, con quien tiene dos niños. Con Van Sant repitió en El indomable Will Hunting (1997), cinta que sirvió a su hermano Ben y a Matt Damon para ganar el Oscar al mejor guión; y en Gerry (2002), donde debutó como guionista. Con su hermano también ha coincidido en numerosas ocasiones. La primera de ellas fue en 1997 en la comedia de Kevin Smith Persiguiendo a Amy, donde Casey fue secundario. También se vieron las caras en la comedia 200 cigarrillos (1996). Fueron años en los que el actor se prodigó bastante en el género de la carcajada, gracias a títulos como Todos la querían... ¡muerta! (2000), Nena, olvídame (2000) o American Pie 2 (2001). Cambió de género en 2001 con la cinta de terror adolescente Escapando de la oscuridad, aunque seguía sin encontrar un buen papel. Como secundario fue llamado por Steven Soderbergh para interpretar a uno de los ladrones de George Clooney en la saga de Ocean’s. Entonces llegó su gran oportunidad con El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007). Una oportunidad que supo aprovechar dando la réplica a un soberbio Brad Pitt en el papel de Jesse James.

Su Robert Ford puede ser el primer buen papel de muchos, pues hasta el momento ha continuado con las buenas interpretaciones. Para el siguiente trabajo Casey cruzó la línea para ponerse del lado de la ley, y aceptó el papel protagonista que le ofreció su hermano en su debut como director en Adiós pequeña adiós. Para la ocasión, Casey se ha metido en la piel del detective encargado del caso de una niña desaparecida. Su buena interpretación ha llenado de esperanza la carrera de Affleck, pues si bien es cierto el refrán que dice que “no hay dos sin tres”, es de esperar que su siguiente trabajo también merezca la pena.

Oscar
2017

Ganador de 1 premio

Filmografía
La luz de mi vida

2019 | Light of My Life

Futuro próximo, paisaje postapocalíptico. Un padre viaja con su hija Rag, vestida de chico, por parejes boscosos, evitando en lo posible el contacto con otras personas. Una epidemia ha diezmado la población femenina, y el mundo se ha convertido en un entorno más hostil de lo que solía, donde las mujeres, que escasean, son víctimas propicias. El progenitor hará lo que sea para proteger a su pequeña, tal y como prometió a la esposa y madre, aunque puedan parecer exageradas sus medidas de prudencia, sobre todo a los ojos de la inocente Rag. Película escrita, dirigida, producida y coprotagonizada por Casey Affleck, el todoterreno cineasta logra crear la deseada atmósfera de incertidumbre distópica donde conviven el temor y el amor, un tipo de desasosiego muy contemporáneo. Puede hacer pensar en títulos como The Road (La carretera), que adaptaba una novela de Cormac McCarthy, o en menor medida en Hijos de los hombres, también con fundamento literario, la obra homónima de P.D. James. Affleck ha dado con una niña muy expresiva, Anna Pniowsky, que sabe encarnar una viva inteligencia, junto al desconcierto por el tipo de existencia que le toca llevar, y las dificultades de mantener la conexión con una madre que para ella se reduce a poco más que una arrugada fotografía. La relación con el padre protector, desencantado por el destino del mundo y la ausencia de su esposa, al que mantiene en pie sólo el amor por su hija, a la que querría dar algún tipo de futuro, aunque no sepa cuál, está bien dibujada. Affleck actor hace un buen trabajo, y también, aunque con mucha menor presencia, la “doncella” Elisabeth Moss. De modo que en un mundo brutal, asoman también las actitudes que hacen mejor al hombre, con su entrega condicional y disposición para el sacrificio, la generosidad de quien es capaz de arriesgarlo todo, movido por su fe cristiana, el ejemplo luminoso de Jesús, su maestro. Con tempo tranquilo, y muchos silencios, Affleck sabe contar su historia y convertir en cine una trama de esperanza en tiempos oscuros, hay que confiar en la providencia y en el prójimo. Y demuestra que no hacen falta discursos grandilocuentes de feminismo rampante para hacer eficaz su sobria propuesta.

7/10
The Old Man & the Gun

2018 | The Old Man & the Gun

Forrest Tucker es un apuesto septuagenario que ha sido toda su vida ladrón de bancos, atracos que él lleva a cabo con una corrección impecable, sin revuelo ni violencia, casi con amabilidad. Aunque suele ir acompañado por dos compañeros igualmente talluditos, también actúa solo de vez en cuando. En la huida posterior a uno de sus golpes conocerá a una simpática viuda, Jewel, y ambos congeniarán rápidamente. El norteamericano David Lowery (En un lugar sin ley) escribe y dirige esta comedia dramática que narra hechos reales y verdaderamente insólitos. La historia de un septuagenario ladrón compulsivo de bancos y experto en evasiones carcelarias le sirve a Lowery para rendir sin duda un homenaje a Robert Redford, de quien incluso se extraen imágenes antiguas de su filmografía para ilustrar el pasado del protagonista. Esta cierta nostalgia aporta un toque característico al resultado y hace que The Old Man & the Gun se vea con agrado, aunque también sin gran emoción, ya que no se escapa que la historia es leve, sin la requerida entidad dramática. De hecho, se pasa de puntillas sobre los acontecimientos y sobre los personajes secundarios. Casi todo el atractivo se basa en el carisma que conserva Robert Redford, si bien es cierto que aquí ya se le ve actor demasiado mayor y con mucho menos encanto que antaño. Qué duda cabe que la historia real tiene su interés por su singularidad, pero a Lowery parecen no interesarle ni lo más mínimo ni los robos ni la trama policiaca, ambas cuestiones convertidas casi en un Macguffin. Por el contrario, parece asumir sin ninguna pena esa falta de garra para así centrar su atención en la casi necesidad vital que tiene el protagonista por llenar una y otra vez su maleta de billetes, mientras dedica a las diferentes víctimas de turno –cajeras, directores de sucursales, etc.– sus más tiernas sonrisas. Lo que mejor funciona es el romance otoñal entre Forrest y Jewel, ésta última maravillosamente interpretada por Sissy Spacek, probablemente el mejor papel del film. Hay dulzura entre ellos, generosidad, química. Y, claro está, también destaca la extraña relación de complicidad que se establece entre el policía John Hunt (correcto Casey Affleck, habitual del director), un tipo familiar desencantado de su profesión, y el talludito ladrón de bancos.

5/10
A Ghost Story

2017 | A Ghost Story

Podría hacer un buen programa doble con Madre!, pues A Ghost Story es un meritorio ejercicio de virtuosismo, pero a la vez puede verse como una película tremendamente presuntuosa e irritante. Con lo cual es de esas películas que invita o a la alabanza desmesurada o a la injusta detracción. En mi caso, y no es un ejercicio táctico puramente contemporizador, me quedo en la equidistancia. Reconozco el valor del film entregado por David Lowery, director y guionista, que ya probó ser un realizador sensible en En un lugar sin ley. Con apenas diálogos, los justos, seguimos a una pareja, él y ella, que habitan una casa en el campo. Se quieren tiernamente, sin aspavientos, a la vez que existe, como en la vida de cualquiera, rutina y discusiones, y anhelo de felicidad. Algo pasa y él muere. Ella está triste, pero la vida sigue. No sigue en el caso de él, que sin embargo está ahí, como un fantasma, que no puede dejar la casa, y es testigo de cómo se va ella, y otros habitantes pasan por ahí, mientras la casa va entrando poco a poco en un estado de abandono y decadencia. Hay unas cuantas audacias formales en esta película, como el formato cuadrado de pantalla, 4/3 con las esquinas redondeadas, o el mostrar al fantasma como alguien "de andar por casa", con la clásica sábana con dos agujeros en los ojos de toda la vida, que a los ojos de cualquier forofo del terror puede despertar sentimientos tiernos por su aire ingenuo, pero que sin duda no se corresponde con los niveles de sofisticación que permiten el actual estado de los efectos especiales, con el abuso de la parafernalia digital que tanto se lleva. Además, hay riesgo en el sostenimiento de algunos planos con la cámara clavada en el suelo, mientras aparentemente no pasa nada, ese cadáver tapado por una sábana, o ella tomando compulsivamente una tarta de manzana. A pesar de que hay dos actores presuntamente protagonistas, Rooney Mara y Casey Affleck, el tiempo en pantalla de la primera es limitado, y sobre el segundo se podrían hacer apuestas acerca de si él es todo el tiempo quien está debajo de la fantasmal sábana. Hay otros personajes, una familia hispana, y aquel que hace toda una reflexión filosófica existencia a cuento de si Beethoven creía o no en Dios cuando compuso la novena sinfonía, y lo que sería su obra si tenía al Supremo Hacedor en la cabeza cuando la creaba. El caso es que el conjunto, a partir de cierto momento algo críptico y abierto a las interpretaciones, tiene ciertas cualidades hipnóticas fascinantes, se crea una atmósfera muy peculiar, que tiene una curiosa manifestación en unos pocos diálogos sin palabras pronunciadas entre el fantasma y el singular "vecino" de enfrente, o en un viaje al pasado que tal vez quiere señalar que la propuesta es válidad para ayer, hoy y siempre.

6/10
La hora decisiva

2016 | The Finest Hours

Emotiva película de aire épico, protagonizada por personas normales sometidas a una situación límite, que se basa en un caso real. El 18 de febrero de 1952, en Chatham, en la costa estadounidense de Nueva Inglaterra, se partieron por la mitad dos petroleros debido a una fuerte tormenta. El film se centra en la misión de rescate de uno de ellos, el Pendleton, donde gracias a la pericia de unos de sus hombres una de las mitades del gran barco encalla en un arrecife; una pequeña embarcación de la Guardia Costera, con cuatro tripulantes a bordo, en unas condiciones imposibles, intenta dar con su paradero. Craig Gillespie logró destacar como director en 2007 con una historia muy humana, pero con ciertos tintes de surrealismo, Lars y una chica de verdad. Después de entregar en 2014 un drama deportivo en el mundo del béisbol que partía de hechos auténticos, El chico del millón de dólares, de algún modo reincide con este tipo de historia, ambas muy humanas, aunque como puede imaginarse, pegadas a la realidad, aunque pueda ser extrema. El film responde a los cánones del cine catastrofista en lo que se refiere a espectacularidad, las escenas en el mar, luchando contra los elementos, de modo especial la salida de puerto de la pequeña embarcación superando un banco de arena, ponen al espectador con el corazón en un puño. A esto suma las historias humanas de personas sencillas, buenos tipos, capaces de un heroismo cotidiano en su vida profesional, y también de perder los papeles por el miedo. Es bonita la camaradería entre los hombre de mar, y no se hace sangre ante los errores productos de la prepotencia. La subtrama romántica resulta eficaz desde el arranque, con los mimbres justos entendemos lo que les toca pasar a Bernie Webber, guardia costera comandante de la embarcación, y su prometida Miriam, una mujer de carácter. Hay un gran acierto en el casting, con interpretaciones medidas de unos eficaces Chris Pine, Casey Affleck, Ben Foster, Eric Bana, Holliday Grainger, John Ortiz...

6/10
Manchester frente al mar

2016 | Manchester by the Sea

Invierno, Massachussets. Arrendado en un pequeño semisótano, Lee Chandler malvive trabajando como fontanero y “arreglalotodo” en varios bloques de pisos. Es hombre trabajador pero de pocas palabras, no muy dado a relacionarse en sociedad. Recibirá una llamada de su pueblo: su hermano Joe acaba de fallecer debido a una enfermedad congénita en el corazón. Le tocará a Lee poner en orden las cosas de su hermano, comunicarle la noticia a su sobrino de dieciséis años, administrar sus propiedades, preparar el entierro, el funeral, etc. Hondísimo y desolador drama familiar entregado con perfección por el guionista y director Kenneth Lonergan, conocido por su estupendo debut tras las cámaras con Puedes contar conmigo. No sale Lonergan de su universo narrativo: los lazos familiares, la muerte, la culpa y las dificultades para reencontrar el rumbo cuando todo se ha hecho añicos. Lo transmite con una película dura, muy dura en su trama argumental, pero ofrecida con una enorme humanidad, con personajes reales, vivísimos, en las antípodas del tópico, a quienes no les cabe más remedio que seguir adelante y afrontar los embates de la vida, a veces verdaderamente trágicos. El sentido del dolor y la desgracia es tan insondable como la inmensidad del océano. Por mucho que lo miremos, que lo contemplemos frente a nosotros, será complicado encontrar las respuestas, tan misterioso es. Visualmente Manchester frente al mar se despliega como un puzle, en donde por medio de un montaje pormenorizado se van intercalando piezas en diferentes tiempos, que responden a las vivencias del pasado del protagonista. Retazos de vida, que surgen como recuerdos, flashes de lo que fue y se evaporó para siempre. Tal cualidad consigue que narrativamente la película sea un prodigio, pues se elude la confusión con maestría, golpea directamente donde quiere y a la vez se logra transmitir la idea de que es imposible intentar abarcar siquiera una gran parte del mundo exterior e interior de las personas. Siempre faltan piezas, pero bastan unos trazos firmes para vislumbrar un retrato. Así, casi es más importante en el film –en presencia y entidad– lo que no se muestra que lo que vemos en pantalla, por ejemplo en la relación entre Lee y su mujer (maravillosa Michelle Williams), sucesos apenas velados pero que sabiamente Lonergan los hace asomar en la prodigiosa escena del encuentro en la calle, de un dramatismo abrumador. Pero también en lo referente a la relación de Lee con su sobrino (estupendo Lucas Hedges) –esa compañía en el dormitorio, esa confesión en la cocina– o con sus amigos, personas buenas que siempre están ahí, con el hombro preparado en el momento malo. En el plano interpretativo, lo que hace Casey Affleck (Adiós pequeña adiós) con Lee Chandler es asombroso, angustiante. Faltan adjetivos para definir una verosimilitud tan perfecta. Pocas veces el Oscar sería un premio tan justo. A la pericia narrativa hay que añadir también la excelente puesta en escena y el acierto en las bellas localizaciones en la costa de Massachussetts, donde parece que las heridas no pueden empezar a cerrar hasta que llega el sol para calentar la tierra. Y funciona la potente inclusión de una reconocible banda sonora de calidad –Händel, Albinoni, Massenet, etc.–, que ayuda a digerir esas bellas imágenes contemplativas cuando acechan los instantes más trágicos y el espectador sólo puede tragar saliva. No estamos lo que se dice ante una película alegre, más bien todo lo contrario. Sencillamente hay cosas que no se pueden superar. Y por eso, es cierto, se le puede achacar al director neoyorquino haber llevado la historia hasta el extremo de la aflicción, dejando muy poco hueco para respirar. Y también que el recurso a la trascendencia, tan humano en ciertos casos, pase de puntillas. Sin embargo, pese a todo, Lonergan no hace una retrato sombrío de la existencia –incluso se permite algún momento cómico (o tragicómico)–, más bien parece subrayar algo que ya es claramente capital en su filmografía: pase lo que pase queda la familia, ella es el cabo fuerte, seguro, al que hay que agarrarse para mantenerse cuerdos. Es un comienzo.

7/10
Triple 9

2015 | Triple Nine

En Atlanta, Estados Unidos, la mafia rusa campa a sus anchas liderada por la dura Irina. Su poder es tal que tiene comprados a muchos agentes de la policía, de modo que les encarga espectaculares golpes, como el robo de una caja de seguridad con material sensible en un banco. Atrapados en su laberinto de corrupción, estos policías no ven otra salida para conservar el pellejo y el de sus seres queridos que el cumplimiento de unas exigencias cada vez más peligrosas e inmorales. El nuevo robo que deben ejecutar es de tal riesgo, que deciden matar a uno de sus compañeros policías honrados, lo que se conoce en el argot como un Triple 9: así los polis estarán tan ocupados en vengar al caído que ellos podrán llevar a cabo su golpe. Después de Lawless (Sin ley), parece que el australiano John Hillcoat le ha tomado gusto a las tramas criminales con gángsteres y agentes de la ley corruptos. Aquí entrega un film muy movido, con buenas escenas de acción –el atraco inicial es modélico, y también las persecuciones automovilísticas– y un exceso de violencia, que en su fatalismo se diría que trata de seguir la misma senda que la celebrada serie televisiva True Detective, no en balde uno de los actores de la primera temporada, Woody Harrelson, tiene aquí también un papel. También se diría un referente tonal Heat, de Michael Mann. Falta un punto de credibilidad a la trama y de desarrollo de los personajes, los policías corruptos resultan demasiado desalmados, no parecen humanos. Sólo el intrépido y aún no maleado Chris (Casey Affleck), conserva algo parecido a los intereses de una persona normal, el resto, de algún modo, se han convertido en la peor versión de sí mismos.

6/10
Interstellar

2014 | Interstellar

Un futuro de tintes apocalípticos, no muy lejano. Los habitantes de la Tierra han abusado de los recursos naturales, el clima ha cambiado y la mayor parte de la población ha debido reciclarse como granjeros, para producir alimentos que les permitan subsistir, enfrentados a plagas y tormentas de polvo. Es el caso de Cooper, antiguo astronauta, viudo, que vive con su anciano padre y dos jóvenes hijos, el adolescente Tom, que se siente cómodo como futuro granjero, y la niña Murph, soñadora como su padre. Unos extraños mensajes codificados de los "fantasmas", como los llama Murph, conducen a Cooper a unas instalaciones secretas de la NASA. Allí su antiguo mentor, el profesor Banks, trabaja en el proyecto Lazarus, un viaje interestelar a mundos lejanos a través de un agujero de gusano, donde tres planetas con características similares a la Tierra podrían asegurar el futuro de la humanidad. Ambiciosa cinta épica de ciencia ficción, de amplio y espectacular lienzo, dirigida por Christopher Nolan, coescrita con su hemano Jonathan, y coproducida con su esposa Emma Thomas. Plantea una situación en que existe el riesgo serio y real de que desaparezca la humanidad, y con tal premisa apunta a una historia de coraje y sacrificio, donde el protagonista Cooper, en compañía de un equipo de científicos, deja atrás a su familia en la Tierra para embarcarse en una arriesgada misión de final incierto, que puede suponer no volver a ver a los seres queridos. De este modo se juega con la dicotomía del bien común, el futuro del ser humano, frente a las obligaciones más inmediatas, que se refieren, sobre todo, a unos hijos que necesitan tener cerca a un padre que cuide de ellos. De modo que los planteamientos de responsabilidad social y de fidelidad a la vocación científica, podrían ser razones que el corazón no entiende, por lo que no aparece tan claro el lugar donde deberían depositarse las prioridades. Resulta evidente la deuda de los Nolan con 2001: Una odisea del espacio, el film bebe de esta fuente –el viaje interestelar, el robot, las instalaciones espaciales, el uso del sonido y el silencio, algunas especulaciones filosóficas...–, pero con personalidad propia, y con un deseo más consciente de entregar un gran espectáculo capaz de conectar con el gran público y dejarle boquiabierto, sin dejarle necesariamente incómodo y hasta irritado, como podía ocurrir en el caso de Stanley Kubrick. Aquí los dramas humanos son nítidos y es muy importante el concepto de familia, al estilo, salvando todas las distancias, de El árbol de la vida de Terrence Malick, film con el que comparte a una estupenda actriz, Jessica Chastain. En cuanto al "ropaje" científico, se cuida para que ideas como el viaje a grandes distancias en el espacio y el modo en que pasa el tiempo resulten verosímiles. No deberían estas líneas privar al espectador de las sorpresas que depara el film, en torno sobre todo a las ideas de supervivencia y amor, motores potentes para sobreponerse a las situaciones de peligro. Apuntemos sólo la grandeza visual de las imágenes que aporta Nolan, ya sean del espacio exterior, en línea con Gravity, ya sean las de los nuevos mundos por explorar. Aunque la duración del film se acerca a las tres horas, éstas nunca se hacen largas, hay emoción por lo que será de los protagonistas y el deseo de que la humanidad sea capaz de afrontar los desafíos que la vida le pone inevitablemente por delante. Hay un gran acierto en el reparto, donde el peso narrativo recae en un Matthew McConaughey que definitivamente ha venido para quedarse en la primera fila de los grandes actores hollywoodienses. Pero están muy bien el resto, Anne Hathaway, la citada Chastain, y el gran elenco de secundarios, desde los conocidos Michael Caine, John Lithgow, Ellen Burstyn, Wes Bentley, Topher Grace, David Oyelowo, Matt Damon y Casey Affleck, a la niña Mackenzie Foy.

8/10
La ley del más fuerte

2013 | Out of the Furnace

Un pueblo remoto, en las cercanías de los Apalaches. Russell y Rodney son hermanos. El primero trabaja en una fábrica y el segundo es militar. Su vida es dura, su padre está gravemente enfermo en la cama. Una noche Russell choca bebido contra otro coche, con muertes de por medio y es enviado a prisión. Al salir, su padre ha muerto, su novia le ha dejado y su hermano, que muestra cada vez más los traumas de la Guerra de Irak, ha contraído importantes y peligrosas deudas. Dramática y violenta película de potente factura visual que mete de lleno al espectador en los ambientes rurales de la América profunda, sitios en donde el trabajo policial puede hacer poca cosa contra quienes se saltan la ley y donde la violencia brilla a flor de piel. El director y coguionista Scott Cooper (Black Mass, Corazón rebelde) no da una visión muy alentadora de la convivencia humana y más bien resalta las dificultades para prosperar. Destaca sin duda su loable visión de la fraternidad, en algún momento muy emocional, y el perfil que se hace del protagonista del film, Russell, un hombre bueno y recto, que es llevado al límite por los hombres y por las circunstancias, lo cual no significa que el film se torne excesivamente fatalista, más bien aboga por cierta ambigüedad. De cualquier forma, la razón de que las cosas interesen y atrapen se debe en gran medida al espléndido plantel de actores, todos ellos expertos en transmitir volcanes de emociones en su interior, especialmente Christian Bale y Casey Affleck en el papel de los dos hermanos. Pero los acompañan estupendamente Woody Harrelson, Forest Whitaker, Sam Shepard...

5/10
En un lugar sin ley

2013 | Ain't Them Bodies Saints

Un pueblecito de Texas. Los hermanos Muldoon, Bob y Freddie, y la mujer de Bob, Ruth Guthrie, cometen un robo que sale mal. Tras un tiroteo, Freedie muere y Bob y Ruth, que está embarazada, son capturados. Bob será encarcelado mientras que Ruth queda en libertad y durante cuatro años cuidará sola de su hija. Cuando llega la noticia de que Bob ha escapado, la policía del pueblo se pondrá alerta ante la inminente llegada de Bob. Al frente estará el agente Wheeler, quien se siente atraído por Ruth. Cine poderoso, de mundos interiores, de personajes recios, de vidas duras, de presentimientos trágicos. El director  David Lowery (de amplia trayectoria como cortometrista y con dos largometrajes en su haber) ofrece una historia que engancha, también porque narra siempre al filo de la navaja, sin explayarse un ápice, huyendo de la explicitud, echando mano de los mínimos puntos de apoyo para edificar su historia. Los detalles parecen ser lo de menos para él, de modo que las elipsis son constantes y sólo parecen contar dos momentos: ése en el Bob y Ruth se separan y ése en el que pretenden reencontrarse. En medio, algunos personajes que pululan por ahí: el sheriff enamorado de ella, el sufriente padre del fugitivo, los hombres que buscan venganza, el amigo. Este excesivo laconismo narrativo resta también algo de contundencia al resultado, que seguramente podría haber sido más emocionante, más equilibrado y completo. Porque este quedarse a medio camino se debe también a que los personajes suelen mantenerse a cierta distancia emocional del espectador, les conocemos mínimamente, verdaderamente sabemos poco de su corazón, de sus reacciones. El espectador tiene siempre una leve e incómoda sensación de que se ha perdido algo. Y que con esa implicitud general al director no se le vaya de las manos la película se debe principalmente a la perfección formal. La atmósfera que genera Lowery es impresionante, tanto es así que el amor entre Bob y Ruth adquiere ciertos tintes épicos, arquetípicos. La Texas de Lowery es la de los sesenta del pasado siglo y la puesta en escena –con su preciosa fotografía y sus minimalistas acordes musicales- recuerda a ciertos pasajes contemplativos de El árbol de la vida, mientras que la perpetua violencia latente que invade toda la cinta remite a la subyugante El asesinato de Jesse James por el cobarde Rober Ford. Por otro lado, Lowery ha contado con actores de primerísimo orden, intérpretes capaces de mostrar mundos interiores sin cruzar más de tres palabras y a la vez con un talento innato para esconder sus más íntimas intenciones: es el caso de Casey Affleck, Rooney Mara y Ben Foster. Y a ellos se suma un perfecto Keith Carradine.

6/10
Un golpe de altura

2011 | Tower Heist

Josh Kovaks lleva años siendo la mano derecha de un alto magnate de Wall Street llamado Arthur Shaw, propietario del edificio de apartamentos más lujoso de Nueva York. Allí trabaja Kovaks, quien con una impresionante competencia controla a todos los empleados, les trata bien y con justicia, es querido y conoce sus problemáticas, de modo que ejerce su trabajo con interés y dedicación. Pero todo se va a ir al traste cuando el FBI detiene a Shaw por delitos económicos. El gran hombre resulta ser un ladrón de millones de dólares. Lo terrible es que Kovaks y sus colegas pusieron sus ahorros en manos de Shaw para que invirtiera con ellos... Los empleados, con Kovaks a la cabeza, harán lo que sea para recuperar su dinero, aunque sea asaltar el edificio. Es muy probable que el equipo de guionistas se haya inspirado en filmes como Ocean's Eleven, pues la premisa responde bien al mismo planteamiento: un robo en un lugar en principio inaccesible –esta vez uno de los edificios más sofisticados de Nueva York–, llevado por una banda heterogénea de ladrones, con el objetivo de dar una lección (y vengarse) de un alto picatoste, clasista y sin escrúpulos. También el guión está configurado para intrigar al espectador, de modo que éste ignora cuáles son los pasos a seguir por el equipo. Dirige con un brío muy eficaz Brett Ratner, quien ya ha dado muestras de saber qué hacer con películas de acción y humor, tales como la trilogía iniciada con Hora punta. Aquí despliega ambos recursos, especialmente en la larguísima secuencia del robo del coche, cuyos efectos especiales son meritorios. El film tiene momentos para la risa e incluso la carcajada, y en general entretiene (la verdad es que hay que hacerlo muy mal para que un film de robos y tal y tal no lo haga). Aunque hay algunas serias carencias, como el soso y repentino desenlace, que olvida a personajes como el de la agente del FBI interpretado por Téa Leoni. Hay, sí, una cuestión importante que funciona: la definición de personajes. Los caracteres están trabajados, sin clichés ni lugares comunes, y todos tienen su aportación al conjunto (aunque seguramente Eddie Murphy podría haber dado para más). Esto es posible gracias al magnífico elenco de actores, con el comediante Ben Stiller a la cabeza y el cinismo del sarcástico Alan Alda como contrapunto.

5/10
El demonio bajo la piel

2010 | The Killer Inside Me

Lou es el típico paleto de Texas con pinta de buena persona, ayudante del sheriff de un pueblo perdido en el que nunca pasa nada. Un día su jefe le encomienda que visite a una joven prostituta, para invitarla a dejar la ciudad. Pero a Lou le salta una extraña ‘clavija’ de su sique, y tras azotarla, se deja enredar sexualmente por ella, y la empieza a frecuentar al tiempo que mantiene una relación con otra mujer. Cuando un líder sindical le cuenta que un constructor de la zona estuvo implicado en la muerte supuestamente accidental de su hermanastro, empieza a trazar una venganza verdaderamente retorcida, por no decir diabólica. El director de El velo pintado y Stone, John Curran, firma el guión de esta adaptación de una novela de Jim Thompson, cuyos argumentos han dado pie a sólidas –y en algún caso malsanas– muestras de cine negro, como son Atraco perfecto, La huida y Los timadores. Y dirige un director inesperado en este género, el muy versátil Michael Winterbottom. La película que nos ocupa podría definirse como cine negro al baño freudiano con psicópata en primer plano. Winterbottom saba dar a la narración, con la omnipresente voz en off del protagonista, un ritmo de existencialismo cansado y cínico, un poco a lo Chinatown; aunque la forma de abordar el trauma del protagonista, y lo gráfico que es en pintar el sexo y la violencia, acaban restándole fuerza. Tampoco es muy afortunado el risible y algo operístico desenlace, a todas luces excesivo, aunque sirva para subrayar los rasgos algo satánicos de Lou. En el capítulo interpretativo de El demonio bajo la piel se confirma lo buen actor que es Casey Affleck, cuya gélida interpretación hiela el alma; está bien respaldado por Ned Beatty, Elias Koteas, Jessica Alba y Kate Hudson.

5/10
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford

2007 | The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford

El forajido Jesse James es uno de los personajes más célebres de la historia del Oeste en Estados Unidos. Comparte ese aire legendario que también tienen tipos como, por ejemplo, Billy el niño, Dave Crockett, Wyatt Earp, el general Custer, Toro sentado, Buffalo Hill o Daniel Boone, claro está que en el caso de los dos primeros se trataba de asesinos. James (1847-1882) se hizo famoso robando trenes y bancos después dela GuerraCivilAmericana, en la que había servido como sudista. Decepcionado ante la victoria de sus enemigos, formó diferentes bandas de ladrones a lo largo de veinte años, junto a su hermano Frank, y se calcula que asesinó a cerca de veinte personas. En la última etapa de su vida vivió con nombre falso en Saint Joseph, un pueblo de Missouri, con su mujer y sus hijos, y guardando todavía cierta relación con los últimos hombres de su banda, especialmente con su primo Wood Hite, Ed Miller, Dick Liddil y con los hermanos Charley y Robert Ford. El film es una atípica crónica de lo que ocurrió en los últimos años de la vida de Jesse James, desde que comete su último robo hasta su asesinato el 3 de abril de 1882. Es atípico porque apenas suceden hechos reseñables a lo largo de casi tres horas de metraje, aunque los hay, sino que más bien se quiere explorar lo que acontecía en el interior de los diferentes personajes, especialmente de Jesse James y de Bob Ford. Este último, un verdadero don nadie, vivía obsesionado con la figura del forajido, deseaba tener su arrojo, su valor, y participar en sus correrías, parecerse a él, identificarse con él. Sin embargo, pese a la estrecha relación de vida que tenía con sus hombres y sobre todo con los hermanos Ford, James no era fácil conocer. Tenía una mentalidad desconcertante, inaccesible, desequilibrada. El film es sobre todo un retrato –por momentos también algo confuso– de un tipo con una personalidad muy dominante, que ejercía un poder absoluto sobre sus hombres –con una aguda perspicacia para percibir la mentira y el engaño–, aunque también caía presa de reacciones contradictorias, y tan pronto era irascible hasta el espanto como chistoso y ocurrente, se convertía en asesino compulsivo o caía en altibajos depresivos con tendencia suicida. Y si algo queda claro es que nada de lo que hace en la película engrandece su persona. El guionista y director Andrew Dominik (Chopper) ha escrito esta historia a partir de la novela de Ron Hansen, del mismo título. Y se nota que se ha tomado el trabajo con verdadero interés, con un cuidadoso esmero por plasmar una atmósfera determinada, contemplativa, e imprimir un marcado toque literario al film. El ritmo es lento, algo premioso, con muchos instantes para el silencio, y desde el principio la voz en off tiene una fuerza enorme, ofrece ideas hondas y sitúa al espectador ante una visión romántica, mitificada de la historia. Pero esto, por otra parte, es compatible con una absoluta falta de idealización del héroe, pues aquí ningún personaje es ejemplar, más bien todo lo contrario, y además Dominik se esfuerza por transmitir al espectador la total soledad que invade sus corazones. Quizá éste sea el punto clave del film, y también el más destacable desde el punto de vista de su plasmación estética. Porque Dominik incide en una puesta en escena muy sobria y realista (la poca violencia que hay es brutal), y establece un claro paralelismo entre las desoladas tierras del Oeste, con sus grandiosos espacios, vastos, invernales, desérticos, y el vacío que carcome la vida patética de los forajidos, seres tristes, errantes, sin esperanza. Tan es así –y aquí esta el quid de la cuestión– que toda la película desprende un excesivo desasosiego, un fatalismo buscado que provoca en el espectador un distanciamiento y una frialdad que a la postre restan emoción a lo que ve. Por lo demás, a la perfección técnica del film, rodado con primor, se une la excepcional fotografía de Roger Deakins, con planos de tremenda belleza, como en el asalto nocturno al tren, y una preciosísima partitura musical, obra de Nick Cave y Warren Ellis. Y en el terreno interpretativo es necesario elogiar tanto a Brad Pitt como a Casey Affleck. La imponente presencia del primero es ya conocida y en esta película no hace más que confirmar su maestría, pero Casey Affleck es todo un descubrimiento. Su doliente composición de Robert Ford es sencillamente perfecta.

6/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
Adiós pequeña adiós

2007 | Gone Baby Gone

La pequeña Amanda ha desaparecido. Nadie conoce su paradero. Se produce un gran revuelo entre la opinión pública, la ola mediática no para de crecer. La ciudad de Boston está conmocionada. Una tía de la niña pide ayuda a una pareja de detectives para que investiguen en el barrio, con idea de aprovechar que son vecinos del barrio, por lo que la gente será menos reacia a hablar con ellos que con la policía. Al principio Patrick y Angie son reacios a aceptar el caso; temen cómo les puede afectar el acabar encontrando el cadáver de la niña o, peor aún, no averiguar nunca qué ocurrió y cargar con ello en su conciencia. Ben Affleck ganó un Oscar con su amigo Matt Damon en 1998 gracias a su guión de El indomable Will Hunting. Desde entonces ambos han optado por cultivar más su faceta de actores. Pero una década después Ben Affleck vuelve a coescribir un guión –esta vez con Aaron Stockard, a partir de la novela de Dennis Lehane–, y además debuta en la dirección, con su hermano Cassey como protagonista. Como el lector avezado habrá notado, la trama tiene puntos comunes con un caso real de rabiosa actualidad, el de la desaparición de la niña Madeleine McCann. De hecho, se retrasó el estreno del film en Gran Bretaña por no herir susceptibilidades. Y algo que se preguntaban todos los expertos era si el flujo continuo de noticias sobre el caso McCannn ayudaría o perjudicaría cara a la taquilla. La impresión es que no fue un apoyo, la gente no quería un caso de ficción después de desayunarse todos los días con un caso de verdad. Pero independientemente de esto, Ben Affleck logra entregar una historia desasosegante, que procura huir de lo convencional, y que depara alguna que otra sorpresa. Una de las cuestiones planteadas son los dilemas morales a que se enfrenta el protagonista, de formación católica, algo que se introduce desde el principio con una cita evangélica, la de los enviados como ovejas en medio de lobos: en efecto, en el desenlace, Patrick debe optar por lo que le dicta su conciencia o por una solución acomodaticia y pragmática; y su decisión final le deja un regusto amargo.

6/10
The Last Kiss (El último beso)

2006 | The Last Kiss

Con la comedia dramática El último beso, el italiano Gabriele Muccino llamó la atención de los productores de Hollywood, que no sólo le contrataron para rodar En busca de la felicidad, sino que pusieron en marcha este remake de su gran éxito rodado en Italia. La revisión del guión corrió a cargo de Paul Haggis, que se lo tomó como un trabajo alimenticio menor, sin muchas pretensiones, mientras buscaba productor para Million Dollar Baby y escribía los primeros bocetos de Crash, dos libretos muy superiores que dieron lugar a sendas obras maestras. De nuevo, se entrecruzan los periplos de varios amiguetes treintañeros, que afrontan el final de su juventud. El guionista Haggis le da un poco más de protagonismo a Michael, que se resiste a formalizar su relación con Jenna, su novia de toda la vida, a pesar de que viven juntos y de que ésta se ha quedado embarazada. Aunque Michael se lleva a las mil maravillas con Jenna, le entra el miedo escénico ante la llegada del bebé, y acaba tonteando con Kim, una estudiante veinteañera. Un día, Michael acude a una fiesta, dispuesto a todo con Kim, aunque a Jenna le dice que está con uno de sus amigotes. Pero entonces se muere el padre de Izzy, otro de los miembros del grupo, y Jenna acude al velatorio, encontrándose con que todos están allí y no saben nada de su novio. Los otros miembros del grupo también se enfrentan a diversos conflictos. El citado Izzy no logra superar que su novia le haya abandonado, mientras que Kenny, el ligón, va de flor en flor como las mariposas, sin comprometerse con nadie. Por último, Chris acaba de tener un bebé, pero su matrimonio entra en crisis. No alcanza la frescura ni el encanto de su predecesora, pero cumple los objetivos, y sin duda, los personajes y situaciones han sido bien adaptados a los Estados Unidos. El extenso reparto no se luce especialmente, pero cumple. Y Tony Goldwyn (Siempre a tu lado) es un buen profesional que filma con solvencia sin que su película llegue a ser memorable. Queda de esta forma un entretenimiento inteligente sobre el miedo al compromiso y los típicos treintañeros que se resisten a madurar.

5/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Gerry

2002 | Gerry

Dos amigos emprenden una excursión, con su coche. Deciden dejar la autopista y lanzarse campo a través. Gus Van Sant lleva al extremo sus inquietudes experimentales mostradas en mayor o menor medida en films como Last Days o Elephant. El propio director firma el guión de la cinta con los dos actores, Casey Affleck y Matt Damon, porque éstos improvisaron los diálogos. Van Sant recupera temas que ha tratado en otras de sus películas, como el desconcierto vital en la juventud.

4/10
American Pie 2

2001 | American Pie 2

El primer año de Universidad es decisivo para la formación de la personalidad de los jóvenes, pero los chicos de American Pie no han cambiado nada tras su paso por la facultad, para regocijo de los fansque disfrutaron con la primera entrega. Como los “protas” de otras comedias en la misma línea, su única preocupación en la vida continúa siendo el sexo. Durante las vacaciones veraniegas, Jim (Jason Biggs), Oz (Chris Klein), Kevin (Thomas Ian Nicholas) y Finch (Eddie Kaye Thomas) se reencuentran en su pueblo natal. Con el fin de alejarse de sus padres y poder perseguir mejor a las chavalas, deciden alquilar una casa en la playa. Como no les llega el dinero, deciden invitar también a Stifler (Seann William Scott), a quien no soportan, pero que aparentemente dispone de sustanciosos fondos y, además, es el que mejor entiende a las mujeres. Como se puede ver, esta secuela es más de lo mismo: mantiene el reparto original y también el tono alocado y el humor más que grueso.

3/10
Escapando de la oscuridad

2001 | Soul Survivors

A punto de ingresar en la universidad, Cassie lleva una vida feliz. Un noche, al regresar de una fiesta, una discusión con su novio, Sean, provoca que Cassie se distraiga del volante. El vehículo sufre un estrepitoso accidente en el que muere Sean. Mientras se recupera, a Cassie se le aparecen escalofriantes seres del más allá con enigmáticas intenciones, pero también el espíritu de Sean, que intentará ayudarla. Terror para adolescentes en la línea de Sé lo que hicisteis el último verano, aunque con evidentes influencias de El sexto sentido. El argumento vuelve a echar mano de una idea tan vieja como efectiva: ¿las visiones son reales o la protagonista se ha vuelta loca? Supone el regreso a la dirección de Steve Carpenter, que cuenta con cierto reconocimiento entre los incondicionales del cine de terror, por películas sangrientas de bajo presupuesto como Trans-Gens, Los genes de la muerte, y que llevaba algunos años dedicándose a los guiones, en películas como De ladrón a policía. Destaca la presencia de Wes Bentley, el joven vecino de American Beauty.

4/10
Ocean's Eleven

2001 | Ocean's Eleven

Los once de Ocean (George Clooney) pretenden desvalijar los tres casinos más importantes de Las Vegas. En teoría es sólo un trabajo más. Pero en realidad, Danny Ocean quiere dar una lección a Terry Benedict (Andy García), que le birló a su novia Tess (Julia Roberts) mientras estuvo en la cárcel; y recuperar a su chica, claro está. Después de triunfar con Traffic, Steven Soderbergh sirve un entretenimiento de primera clase.

6/10
Todos la querían... ¡muerta!

2000 | Drowning Mona

Mona ha sido asesinada. Hay 460 sospechosos: los habitantes de Verplank, un pueblecito yanqui donde nunca ha ocurrido nada... hasta ahora. El sheriff investiga, y lo curioso es que todo el mundo parecía tener motivos para acabar con Mona. Comedia negra, con algunos gags hilarantes, cuyo estilo se ha definido como un cruce entre los hermanos Coen y John Waters. Danny DeVito protagoniza y produce esta película que cuenta con un reparto bastante apañadito, donde destaca Bette Midler o Neve Campbell, entre otros.

5/10
Nena, olvídame

2000 | Committed

Joline se ha casado con Carl. Para siempre. Unidos “en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad...”. Ella lo tiene claro, pero él no tanto, y sin razón aparente le abandona. Enamorada y decidida a ser fiel, Joline se entrega a la búsqueda de su esposo con idea de recuperarlo. Lisa Krueger escribe y dirige una comedia romántica con un punto de partida muy atractivo, y una estupenda protagonista, la muy expresiva Heather Graham. Lo malo es que no sabe llevar la película hasta sus últimas consecuencias, y se empantana con las escenas de un curioso ritual espiritual indio.

3/10
Hamlet (2000)

2000 | Hamlet

Revisitar o no revisitar "Hamlet". Un dilema que Michael Almereyda resuelve con brillantez. Su aproximación a Shakespeare, un hombre para todas las estaciones, adapta el original... al comienzo del tercer milenio. En Nueva York el reino de Dinamarca se transforma en una empresa multinacional. A partir de ahí el crimen y el infame matrimonio de Claudio y Gertrudis, las dudas y la fingida locura de Hamlet, los amores por Ofelia... funcionan como un perfecto mecanismo de relojería. La audacia de acercar la obra de Shakespeare a la época actual, como hicieron en su día Baz Luhrmann, Richard Loncraine o Kenneth Branagh, no es en absoluto banal. Y demuestra que los temas inmortales tratados por el genial bardo son, ciertamente, eternos. Buen Trabajo de Hawke y de quien fuera hace tiempo el actor fetiche de Lynch, Kyle MacLachlan.

6/10
200 cigarrillos

1999 | 200 Cigarettes

East Village neoyorkino. Nochevieja de 1981. La vida de un nutrido grupo de jóvenes se va a cruzar en un ático. Allí se prepara una fiesta, que al principio, para desconsuelo de la anfitriona, parece un completo fracaso. Sentimientos, incertidumbre, miedos, amores y desamores se dan cita en una película en la que circula muchos pitillos. Nueva película que explora en el desconcierto vital de la juventud. El reparto es excelente, hay buena música, y algunos de los temas planteados presentan un innegable interés. La directora explica que “deseaba hacer una comedia romántica fuera de onda, que explorase las relaciones en sus momentos más elevados y desesperados”. Las caras más conocidas son las de Christina Ricci y Ben Affleck.

7/10
El indomable Will Hunting

1997 | Good Will Hunting

Will Hunting es un genio. Y parece no darse cuenta: tan poca importancia concede al hecho de ser un superdotado. Su prodigiosa cabeza sólo la usa para humillar a sus rivales cuando está ligando con alguna chica. Un buen día, un profesor universitario descubre que el joven que limpia las aulas es capaz de resolver los más complicados teoremas matemáticos. Y lo toma bajo su protección. Pero existe un problema: el difícil carácter del chico, que requiere atención psiquiátrica. Y lo malo es que Will, gracias a su inteligencia prodigiosa, se dedica a hacer trizas –psicológicamente hablando­– a todos los médicos que le tratan. Hasta que se topa con Sean McGuire, un psiquiatra viudo que hará que cambie su perspectiva de la vida. Grandes interpretaciones, personajes complejos, entretenimiento... El film gustará a jóvenes y mayores, pues la sangre joven corre por las venas de Matt Damon, Ben Affleck y Minnie Driver, mientras que los maduros Robin Williams y Stellan Skarsgård representan un punto de vista más adulto. Al enfrentamiento generacional y al tratamiento de los problemas de los superdotados se suma una preocupación social (Will Hunting vive en los suburbios de Boston) y la inevitable y poderosa historia de amor.

7/10
La carrera del sol

1996 | Race the Sun

Un grupo multirracial de jóvenes de un instituto de Hawai, animado por una recién llegada profesora de inglés, se embarca en la aventura de diseñar un vehículo solar que les permita participar en una gran carrera en Australia. Basándose en un hecho real, el guionista Barry Morrow (ganador de un Oscar por Rain Man) desarrolla una historia de interés humano, en la que unos adolescentes desencantados recuperan la ilusión gracias al compañerismo y la amistad que facilita su trabajo en equipo. La película, aunque algo previsible, es entretenida y demuestra un importante esfuerzo en la dirección artística, sobre todo en el diseño de los diversos automóviles que participan en las distintas carreras.

4/10
Todo por un sueño

1995 | To Die For

A través de la degeneración de una ambiciosa joven que ansía convertirse en reportera de televisión, Gus Van Sant (El indomable Will Hunting, Drugstore Cowboy) ofrece una crítica demoledora de la moral del triunfo a cualquier precio. Bien escrita y dirigida, y mejor interpretada –sobre todo por Nicole Kidman–, lo mejor son sus divertidos sarcasmos. Asimismo destaca la excelente banda sonora del compositor Danny Elfman, habitual autor de la música de las películas de Tim Burton.

5/10
La luz de mi vida

2019 | Light of My Life

Futuro próximo, paisaje postapocalíptico. Un padre viaja con su hija Rag, vestida de chico, por parejes boscosos, evitando en lo posible el contacto con otras personas. Una epidemia ha diezmado la población femenina, y el mundo se ha convertido en un entorno más hostil de lo que solía, donde las mujeres, que escasean, son víctimas propicias. El progenitor hará lo que sea para proteger a su pequeña, tal y como prometió a la esposa y madre, aunque puedan parecer exageradas sus medidas de prudencia, sobre todo a los ojos de la inocente Rag. Película escrita, dirigida, producida y coprotagonizada por Casey Affleck, el todoterreno cineasta logra crear la deseada atmósfera de incertidumbre distópica donde conviven el temor y el amor, un tipo de desasosiego muy contemporáneo. Puede hacer pensar en títulos como The Road (La carretera), que adaptaba una novela de Cormac McCarthy, o en menor medida en Hijos de los hombres, también con fundamento literario, la obra homónima de P.D. James. Affleck ha dado con una niña muy expresiva, Anna Pniowsky, que sabe encarnar una viva inteligencia, junto al desconcierto por el tipo de existencia que le toca llevar, y las dificultades de mantener la conexión con una madre que para ella se reduce a poco más que una arrugada fotografía. La relación con el padre protector, desencantado por el destino del mundo y la ausencia de su esposa, al que mantiene en pie sólo el amor por su hija, a la que querría dar algún tipo de futuro, aunque no sepa cuál, está bien dibujada. Affleck actor hace un buen trabajo, y también, aunque con mucha menor presencia, la “doncella” Elisabeth Moss. De modo que en un mundo brutal, asoman también las actitudes que hacen mejor al hombre, con su entrega condicional y disposición para el sacrificio, la generosidad de quien es capaz de arriesgarlo todo, movido por su fe cristiana, el ejemplo luminoso de Jesús, su maestro. Con tempo tranquilo, y muchos silencios, Affleck sabe contar su historia y convertir en cine una trama de esperanza en tiempos oscuros, hay que confiar en la providencia y en el prójimo. Y demuestra que no hacen falta discursos grandilocuentes de feminismo rampante para hacer eficaz su sobria propuesta.

7/10
I'm Still Here

2010 | I'm Still Here

En otoño de 2008 el actor Joaquin Phoenix asombró al mundo cinematográfico anunciando que abandonaba su carrera en el cine. La noticia fue una verdadera bomba periodística y llenó muchos espacios en la televisión y en la prensa. No era normal que Phoenix dejara tan joven una carrera llena de éxitos y prestigio, incluido un Oscar por En la cuerda floja, y decidiera reemplazarla por una carrera como cantante de hip-hop. La cosa sonaba muy rara, y lo fue más aún cuando el actor dejó verse en un estado lamentable, tan desaseado y apático que se empezó a temer por su equilibrio mental. Esta película recoge en forma de documental esa larga temporada del actor, en la que su vida, la profesional y también la personal, parecía tambalearse y de qué modo... Así, vemos a Phoenix yendo de una ciudad a otra; en la rueda de prensa de su último film, Two Lovers; en busca de un productor musical; en una lamentable actuación en Las Vegas, etc. La película supone el debut detrás de las cámaras de su cuñado y actor Casey Affleck –casado con Summer Phoenix–, que se lo pasa en grande filmando a Joaquin en sus horas más bajas. Junto a su representante, a sus amigos y a sus conocidos, alucinamos viendo al actor en todo tipo de situaciones extrañas, esperpénticas, a menudo divertidas (la despiporrante escena en el estudio de Sean 'P. Diddy' Combs es probablemente lo mejor del film) o simplemente tontas. Pero es que, en realidad, digámoslo ya claramente, se trata de un falso documental, un montaje de ficción con todas las de la ley. Y con esa licencia, las imágenes que vemos son de los más descacharrantes, rebuscadas y anormales, con momentos de exhibicionismo ridículo e incluso de repugnancia tan inaudita que parece que por momentos estamos presenciando otra secuela de Jackass: La película. Subyace quizá en todo esto una crítica directa al mundo de la fama, a la mentira que puede acompañar al éxito, cuando éste en realidad depende de cosas muy arbitrarias. Acaso sea ésa la razón de esta gran broma paródica ofrecida por Affleck y Phoenix. Por lo demás, se trata de una propuesta excesivamente “friki”, a menudo burda y con poco atractivo a pesar de su indudable originalidad. Ah, y Phoenix es un actorazo como la copa de un pino.

4/10
Gerry

2002 | Gerry

Dos amigos emprenden una excursión, con su coche. Deciden dejar la autopista y lanzarse campo a través. Gus Van Sant lleva al extremo sus inquietudes experimentales mostradas en mayor o menor medida en films como Last Days o Elephant. El propio director firma el guión de la cinta con los dos actores, Casey Affleck y Matt Damon, porque éstos improvisaron los diálogos. Van Sant recupera temas que ha tratado en otras de sus películas, como el desconcierto vital en la juventud.

4/10
La luz de mi vida

2019 | Light of My Life

Futuro próximo, paisaje postapocalíptico. Un padre viaja con su hija Rag, vestida de chico, por parejes boscosos, evitando en lo posible el contacto con otras personas. Una epidemia ha diezmado la población femenina, y el mundo se ha convertido en un entorno más hostil de lo que solía, donde las mujeres, que escasean, son víctimas propicias. El progenitor hará lo que sea para proteger a su pequeña, tal y como prometió a la esposa y madre, aunque puedan parecer exageradas sus medidas de prudencia, sobre todo a los ojos de la inocente Rag. Película escrita, dirigida, producida y coprotagonizada por Casey Affleck, el todoterreno cineasta logra crear la deseada atmósfera de incertidumbre distópica donde conviven el temor y el amor, un tipo de desasosiego muy contemporáneo. Puede hacer pensar en títulos como The Road (La carretera), que adaptaba una novela de Cormac McCarthy, o en menor medida en Hijos de los hombres, también con fundamento literario, la obra homónima de P.D. James. Affleck ha dado con una niña muy expresiva, Anna Pniowsky, que sabe encarnar una viva inteligencia, junto al desconcierto por el tipo de existencia que le toca llevar, y las dificultades de mantener la conexión con una madre que para ella se reduce a poco más que una arrugada fotografía. La relación con el padre protector, desencantado por el destino del mundo y la ausencia de su esposa, al que mantiene en pie sólo el amor por su hija, a la que querría dar algún tipo de futuro, aunque no sepa cuál, está bien dibujada. Affleck actor hace un buen trabajo, y también, aunque con mucha menor presencia, la “doncella” Elisabeth Moss. De modo que en un mundo brutal, asoman también las actitudes que hacen mejor al hombre, con su entrega condicional y disposición para el sacrificio, la generosidad de quien es capaz de arriesgarlo todo, movido por su fe cristiana, el ejemplo luminoso de Jesús, su maestro. Con tempo tranquilo, y muchos silencios, Affleck sabe contar su historia y convertir en cine una trama de esperanza en tiempos oscuros, hay que confiar en la providencia y en el prójimo. Y demuestra que no hacen falta discursos grandilocuentes de feminismo rampante para hacer eficaz su sobria propuesta.

7/10
I'm Still Here

2010 | I'm Still Here

En otoño de 2008 el actor Joaquin Phoenix asombró al mundo cinematográfico anunciando que abandonaba su carrera en el cine. La noticia fue una verdadera bomba periodística y llenó muchos espacios en la televisión y en la prensa. No era normal que Phoenix dejara tan joven una carrera llena de éxitos y prestigio, incluido un Oscar por En la cuerda floja, y decidiera reemplazarla por una carrera como cantante de hip-hop. La cosa sonaba muy rara, y lo fue más aún cuando el actor dejó verse en un estado lamentable, tan desaseado y apático que se empezó a temer por su equilibrio mental. Esta película recoge en forma de documental esa larga temporada del actor, en la que su vida, la profesional y también la personal, parecía tambalearse y de qué modo... Así, vemos a Phoenix yendo de una ciudad a otra; en la rueda de prensa de su último film, Two Lovers; en busca de un productor musical; en una lamentable actuación en Las Vegas, etc. La película supone el debut detrás de las cámaras de su cuñado y actor Casey Affleck –casado con Summer Phoenix–, que se lo pasa en grande filmando a Joaquin en sus horas más bajas. Junto a su representante, a sus amigos y a sus conocidos, alucinamos viendo al actor en todo tipo de situaciones extrañas, esperpénticas, a menudo divertidas (la despiporrante escena en el estudio de Sean 'P. Diddy' Combs es probablemente lo mejor del film) o simplemente tontas. Pero es que, en realidad, digámoslo ya claramente, se trata de un falso documental, un montaje de ficción con todas las de la ley. Y con esa licencia, las imágenes que vemos son de los más descacharrantes, rebuscadas y anormales, con momentos de exhibicionismo ridículo e incluso de repugnancia tan inaudita que parece que por momentos estamos presenciando otra secuela de Jackass: La película. Subyace quizá en todo esto una crítica directa al mundo de la fama, a la mentira que puede acompañar al éxito, cuando éste en realidad depende de cosas muy arbitrarias. Acaso sea ésa la razón de esta gran broma paródica ofrecida por Affleck y Phoenix. Por lo demás, se trata de una propuesta excesivamente “friki”, a menudo burda y con poco atractivo a pesar de su indudable originalidad. Ah, y Phoenix es un actorazo como la copa de un pino.

4/10

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