De lío en lío y tiro porque me toca. Lindsay Lohan tiene problemas, y el último, que nace en una joyería, tiene como protagonista un collar.
A Lindsay Lohan le crecen los problemas. El último es la acusación del fiscal de delito grave por la supuesta sustracción de un collar valorado en 2.500 dólares en una joyería en Venice, Kamofie and Co. El suceso ocurrió hace un mes, y según su abogado, Shawn Chapman Holley, la actriz tomó el collar prestado: “Ella está habituada a que le hagan regalos más valiosos que ese. ¿Y por qué tendría que robar un collar? Tiene toneladas de joyas y no necesita más”.
Con este nuevo contratiempo, crecen las posibilidades de que Lohan acabe en prisión. No hay que olvidar que está en libertad bajo vigilancia desde 2007 por conducir bajos los efectos del alcohol, y que un hecho de esta gravedad podría ser la puntilla para encerrarla. Y que su altercado con la empleada del centro de rehabilitación donde es atendida estuvo a punto de terminar en los tribunales.
Al tiempo, surgen rumores de que Lohan aparecerá en el nuevo Supermán de Zack Snyder, en un papel importante que no sería Loise Lane. Confíemos que el collar de marras no se convierta en la criptonita que le impida participar en el proyecto...
