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Biografía

Zack Snyder

Zack Snyder

54 años

Zack Snyder

Nació el 01 de Marzo de 1966 en Green Bay, Wisconsin, EE.UU.

El hombre de las viñetas

20 Junio 2013

No le falta talento para suplir con la fuerza de sus imágenes la falta de contenido en algunos de sus guiones. Más que inventar, lo suyo consiste en darle nueva vida a material ya explotado anteriormente por el cine o por las viñetas, la principal fuente de las películas de Zack Snyder, un tipo con apariencia de niño grande al que no cuesta imaginar con un tebeo en las manos.

Nacido el 1 de marzo de 1966 en Green Bay, Wisconsin, Zackariah Snyder es hijo de un cazatalentos que se dedicaba a la búsqueda de ejecutivos, y de una profesora de fotografía y pintora, de la que le viene la vocación artística. Fue ella la que le inspiró a la hora de decantarse por los estudios de pintura, en Heatherley School of Fine Art, en Gran Bretaña. Posteriormente, se matriculó en Art Center College of Design, en Pasadena, donde tenía como compañero al mismísimo Michael Bay, que al igual que él estaba destinado a convertirse en realizador especializado en blockbusters llenos de efectos especiales.

Inició su actividad profesional como realizador y director de fotografía de anuncios publicitarios, especializándose sobre todo en vehículos y marcas deportivas. También se responsabilizó de algún vídeo musical, en espera de poder dar el salto al largometraje. "Estaba deseando rodar cine, pero durante mucho tiempo sólo me ofrecían proyectos muy rutinarios", recuerda. Le proponen por ejemplo que ruede S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson, que no le acaba de convencer.

Finalmente, Zack Snyder acepta hacerse cargo de Amanecer de los muertos, remake de Zombie, con la que George A. Romero continuó la saga iniciada con La noche de los muertos vivientes. Snyder acierta al potenciar el realismo de las secuencias de acción. Abusa de la violencia (característica que forma parte de sus señas de identidad) pero logra tal potencia visual que consigue hacer funcionar un argumento que no se aparta demasiado de las convenciones del subgénero de muertos que caminan de nuevo entre los vivos. Incluso se pueden entresacar pequeñas pinceladas reflexivas, como las críticas al consumismo desmedido que sugieren las imágenes de los protagonistas ocultos en un centro comercial que acaba resultando inhóspito.

Justo a continuación, Snyder da la campanada con 300, adaptación de un cómic de Frank Miller que recrea con numerosas licencias de fantasía la clásica batalla de las Termópilas, desfiladero donde el espartano Leónidas (Gerard Butler) bloqueó con unos cuantos hombres durante varios días el paso de las numerosas tropas del rey persa Jerjes I. En las peleas, el realizador recurre a la cámara lenta, y repentinamente pasa a cámara rápida, curioso recurso que incluso creó escuela. En general, sus imaginativos planos conquistan al público hasta el punto de hacer olvidar que esta vez el contenido brilla bastante por su ausencia. Aún así, el film se hace muy popular, da lugar a una parodia de calidad ínfima, Casi 300, y a una precuela, 300: El origen de un imperio, en la que Snyder se ha limitado a tareas de producción.

"El cine, y en general la cultura popular, han recibido mucha influencia de los cómics a lo largo de la última década", ha explicado el realizador. "Yo mismo soy partidario del género, y por eso me parece importante que nos aproximemos a una novela gráfica con el mismo respeto que utilizaríamos a la hora de adaptar un texto literario. Por fortuna, gracias a Miller y a otros autores como él, los cómics han dejado de ser un asunto infantil. En este sentido, creo que 300 no es, simplemente, la versión hollywoodense de un cómic, sino una auténtica experiencia artística”.

Envalentonado por los buenos resultados de 300, Zack Snyder se arriesga considerablemente con su siguiente trabajo, Watchmen, adaptación del complejo cómic de culto de Alan Moore. Antes habían intentado llevarlo al cine otros realizadores como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass. Pero el guión no acaba de condensar bien la extensa trama de los cómics, en torno a la prohibición gubernamental de los superhéroes, y el presupuesto se dispara de tal manera que habría tenido que ser un exitazo de masas para que resultara rentable. No ocurre así, pues a la gran mayoría de lectores del cómic la adaptación no les convence, y al público general tampoco le llega. Sólo gusta a un reducido número de incondicionales que la convierten en un pequeño film de culto.

A continuación, Snyder va dando bandazos. Experimenta con los dibujos animados con la amena Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes, bien resuelta a pesar del riesgo evidente de que los protagonistas son lechuzas animadas con realismo (no se humanizan sus movimientos). Pero es un film que no acaba de encontrar su público, sobre todo porque resulta demasiado oscuro para el público infantil.

Divorciado de su primera esposa, Denise Weber, con la que tuvo cuatro hijos, y después de ser padre de otros dos vástagos con Kristen Elin, productora habitual de sus anuncios publicitarios, Zack Snyder contrajo matrimonio con Deborah Johnson, productora de sus filmes desde Amanecer de los muertos. "Es mi mejor amiga y una estrecha colaboradora pues no puedo confiar en nadie como en ella a la hora de tomar decisiones", ha explicado Snyder, tan enamorado que lleva el nombre de ella tatuado en un brazo.

En lugar de tratar de recuperar el favor de las masas, Snyder da la impresión de que se propuso alejarlas aún más con Sucker Punch. Por primera vez, parte de un argumento original, coescrito por él mismo con el poco experimentado Steve Shibuya. El rebuscado planteamiento (en torno a una joven recluida en una institución mental que imagina realidades alternativas) desconcierta a los espectadores, y el film se queda finalmente en una sucesión de imágenes potentes, pero sin ningún contenido.

En este contexto, casi no se explica que Warner confiara en este realizador para encargarse de la revisión de uno de los personajes más emblemáticos de la editorial DC, Supermán, el superhéroe por excelencia. Pero el productor, un Christopher Nolan que había llevado al género superheroico a nuevos niveles de dignidad con El caballero oscuro, apoya su elección. A Snyder le va bien colaborar con este cineasta, e imitar algunos elementos de la saga de Batman, como un tono dramático y realista, y una apuesta por reinventar la historia del personaje, respetando la mayoría de elementos originales pero dándoles nuevos giros. Apuesta por el poco conocido Henry Cavill (Immortals, Los Tudor) como protagonista. "Cuando hicimos el casting teníamos un traje de Christopher Reeve para que se lo pusieran los aspirantes. Si me lo pongo yo la gente diría: "Mira, ese tío va a una fiesta de disfraces". Pero cuando se lo puso él decías: "Anda, es Supermán". Estaba claro que era ideal para el personaje", me comentó Snyder en una entrevista promocional del film.

Rodea al actor de actores tan solventes como Amy Adams, Russell Crowe, Diane Lane, Laurence Fishburne y Michael Shannon. El film conecta con el público devolviendo a la cima al realizador, que se perfila como más que probable director de la secuela y de un hipotético film de La Liga de la Justicia, el grupo de superhéroes donde Supermán forma equipo con Batman, Flash y otros conocidos personajes.

Filmografía
Liga de la justicia

2017 | Justice League

En ausencia de Superman, el mundo se ha vuelto más peligroso, como constata Batman cuando se enfrenta a una peligrosa criatura insectoide. Resulta ser uno de los sicarios del alienígena Steppenwolf, que roba a las Amazonas una poderosa caja que custodiaban desde tiempos ancestrales. La princesa de las mismas, Diana, más conocida como Wonder Woman, acude a la llamada del Hombre Murciélago, que pide ayuda para formar un equipo de metahumanos que pueda hacer frente a tan peligroso enemigo. Conseguirán fichar a Cyborg, mitad humano, mitad máquina, el atlante Aquaman y el veloz Flash. Todo indica que Liga de la Justicia iba a ser muy similar a Batman v Superman, el amanecer de la Justicia, o sea una sucesión de combates tan espectaculares como interminables con un tono dramático y trascendente muy exagerado. Tras sufrir una terrible tragedia familiar –el suicidio de su hija–, el director Zack Snyder se vio obligado a abandonar la postproducción del film, siendo sustituido por Joss Whedon, responsable del modelo a imitar, Marvel Los Vengadores, que aparece acreditado como coguionista. Pese a que no logra salvar el carro del todo, ha recortado el metraje previsto, y ha rodado nuevas escenas en las que ha introducido bastante humor. Este cambio le da un tono más luminoso al conjunto, más propio de los cómics, que le viene bastante bien. También acierta la banda sonora, en la que Danny Elfman no ha dudado en meter su propio tema de Batman de los filmes de los 90, y el de Superman, del maestro John Williams. Lo mejor del reparto es el recién llegado Ezra Miller (The Flash), en el que se centra la mayor parte de la comicidad, un poco en la onda de Spider-Man: Homecoming, así como Gal Gadot, aunque su personaje no está tan bien perfilado y aprovechado como en Wonder Woman, su film en solitario. Menos interesantes resultan Batman con una voz ronca patética, un Superman que parece eternamente deprimido, un Aquaman que sobra, y un Cyborg que habría merecido mayor atención. El guión, demasiado esquemático, sobre todo naufraga en lo relativo al estereotipado villano, sin motivación aparente para conquistar la Tierra, salvo hacer el mal. Whedon ha traído como herencia de Marvel las secuencias postcréditos, que Snyder evitaba. Aparecen dos, una al finalizar todos los letreros.

6/10
Batman v Superman: El amanecer de la justicia

2016 | Batman v Superman: Dawn of Justice

Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman, observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le considera en cierta manera responsable del derrumbe de su edificio, acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod, peligroso archivillano procedente de su mundo. Mientras tanto, el maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra. Le ha caído un encargo demasiado complejo a Zack Snyder, pues este film nació como secuela de su trabajo anterior, El hombre de acero, de nuevo con el mismo reparto, encabezado por Henry Cavill, pero también se vende como el enfrentamiento entre los dos personajes más emblemáticos de la editorial DC, Batman y Superman, y aparecen otras creaciones de la casa para tender un puente con The Justice League Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma, prevista para 2019. Acaban saliendo demasiadas cosas, y el que mucho abarca, poco aprieta... Le habría venido mejor un tono desenfadado y tipo cómic, similar al del modelo que se trata de imitar, Marvel Los Vengadores, que el que tiene, en la línea de la trilogía del Hombre Murciélago dirigida por Christopher Nolan, aquí productor ejecutivo, mientras que repite uno de los guionistas de la misma, David S. Goyer, que ha escrito el libreto con Chris Terrio (Argo). Demasiada tono hiperdramático y poco sentido del humor para un film que mezcla alienígenas, amazonas que luchan con espada, etc. También sobran algunos diálogos pretenciosos, que tratan de aportar simbología teológica a lo que en el fondo es un entretenimiento distendido. Pero nadie quedará decepcionado, pues ofrece mucha acción, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams deslumbra como es habitual, el citado Cavill cumple, Ben Affleck no es un Batman tan desastroso como temían los fans, y como mucho se puede decir que a pesar de sus esfuerzos Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene Hackman que no convence. Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un  incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por  su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman,  observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le  considera en cierta manera responsable del derrumbre de su edificio,  acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod,  peligroso archivillano procedente de su mundo.  Mientras tanto, el  maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra.En principio viene a ser la secuela de El hombre de acero, de nuevo  con Zack Snyder en la realización, y Henry Cavill como Superman, pero  también se ha aprovechado la coyuntura para enfrentarle a Batman, con  el que forma el dúo de personajes más emblemáticos de DC. Y además, a  Warner le interesa que el film sea un puente con The Justice League  Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma,  prevista para 2019, que viene a imitar la jugada de Marvel Los  Vengadores, con diversas películas entrelazadas entre sí.Con estas directrices dictadas desde la productora, se acaban  mezclando demasiados elementos y personajes, algunos desaprovechados,  como Wonder Woman, superheroína que parece que pasaba por allí. Además  a Snyder, y a los guionistas Chris Terrio (Argo) y David S. Goyer (El  caballero oscuro) les ha faltado un poco de humor, pues tratan de  imitar el tono el tono de tensión dramática extrema de los films del  hombre murciélago de Christopher Nolan, acreditado como productor  ejecutivo, pero sin mantener su realismo, es más manejando situaciones  muy de cómic juvenil, con alienígenas, amazonas que luchan con espada,  etc.Pero nadie quedará decepcionado, pues se le da al público la acción  prometida, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una  esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene mucho  nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre  el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence  Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams  deslumbra como es habitual, Henry Cavill deslumbra, Ben Affleck no es  un Batman tan desastroso como temían los fans, y eso sí, el otras  veces estupendo Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex  Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene  Hackman que no convence.

6/10
El hombre de acero

2013 | Man of Steel

Warner trató de recuperar la franquicia del primer superhéroe de la historia del cómic en 2006 con Superman Returns, de Bryan Singer, que ni convenció ni obtuvo la recaudación que se esperaba. Ahora, la productora le confía el carismático personaje al realizador Zack Snyder, que ha adaptado para la pantalla los comics 300 y Watchmen. Además, El hombre de acero cuenta con el respaldo como productor nada menos que de Christopher Nolan, que ha obtenido altas cotas de calidad con Batman, la otra gran creación de DC. Si Singer trató de crear lazos con los anteriores filmes del personaje, Snyder y Nolan van en la línea de romper por completo con todo lo anterior, en sintonía con El caballero oscuro. Así, la trama conserva elementos ya vistos pero es sustancialmente diferente. Aconsejado por su padre adoptivo en la Tierra, que teme el miedo de la población a lo que no entiende, Clark Kent ha decidido mantener sus poderes en secreto, en la medida de lo posible, aunque cuando tiene ocasión no puede evitar echar una mano a escondidas para salvar vidas, al tiempo que recorre el mundo en busca de pistas sobre sus orígenes. Por ejemplo, ayuda a la avispada periodista del Daily Planet Lois Lane, que inicia una investigación para determinar quién es su extraño salvador. Pero la llegada de la astronave alienígena del general Zod, al mando de un grupo de siniestros supervivientes del planeta Krypton, del que también procede Kent, pondrá a este en un dilema ético. Zod exige a los terrícolas que se entregue el superhombre que habita en secreto entre ellos, hijo de su antiguo enemigo, o de lo contrario destruirá el planeta. Varios son los aciertos de El hombre de acero, especialmente un guión tan sólido como este metal (discúlpese el chiste fácil), elaborado por David S. Goyer, colaborador habitual de Nolan en la saga del murciélago, que parte de un argumento desarrollado conjuntamente entre ambos. Desde luego existe una enorme habilidad a la hora de darle frescura a la historia, y de sortear tópicos del género superheroico y del personaje, como la capa oculta no se sabe muy bien cómo debajo de la camisa, la cabina para cambiarse, etc. Los cinéfilos más veteranos reconocerán que Goyer ha usado de forma muy inteligente un esquema típico del western, estilo ‘forajidos que llegan a un pueblo’ (Solo ante el peligro, Río Bravo), maniobra que da un aire muy clásico al relato a pesar de que aquí los enfrentamientos se resuelvan con secuencias de muchos efectos especiales. También funciona muy bien el tono, tremendamente trágico, al estilo de los filmes de Nolan, subrayado por la intensa banda sonora de Hans Zimmer. A diferencia de lo que ocurría en las otras adaptaciones de las peripecias de Supermán, aquí hay poco espacio para el humor, y cuando lo hay (por ejemplo, en la forma que elige el personaje para vengarse de un camionero sin escrúpulos, o en las inspiraciones celestiales de Jor-El a Lois Lane) se introduce de forma sutil para no estropear la enorme tensión dramática que han logrado las imágenes. Los tintes fantásticos de la historia no rompen el realismo, pues aquí no vale todo (no hay besos que hagan olvidar a la chica la identidad secreta del héroe, giros alrededor de la tierra que hacen que el tiempo vaya hacia atrás, ni otras licencias de fantasía ingenuas y poco creíbles de anteriores largometrajes). La historia de El hombre de acero, que reflexiona sobre temas como la moralidad y el sacrificio, acaba convirtiéndose en una interesante fábula sobre la capacidad del ser humano para alcanzar grandes logros, y superar sus limitaciones, si se siguen los modelos adecuados. Curiosamente, en esta versión cobran más importancia que nunca los paralelismos con el Evangelio presentes en mayor o menor medida en las anteriores cintas y en los comics originales creados por Jerry Siegel y Joe Shuster (curiosamente ambos eran judíos). Esta vez, se recalca que el protagonista ha sido enviado a la tierra por su padre ‘celestial’ con el objetivo de que sirva con sus actos como un modelo para los humanos, éste permanece 33 años–el dato se llega a repetir por si alguien no lo ha pillado– oculto –limitándose a realizar pequeños milagros– antes de salir a la luz pública, y para subrayar el carácter espiritual-religioso del relato, cuando se plantea ofrecer su vida para salvar a la humanidad, recurre a un sacerdote cristiano que le ofrece un inteligente consejo. El hombre de acero apuesta por el individuo corriente del mundo, o sea el que no es un superhombre. Así, adquieren más valor que en otros filmes de superhéroes las heroicidades humanas, y las hazañas ‘corrientes’ de un científico, un grupo de militares y la periodista Lois Lane resultan claves para resolver la situación, con el apoyo de su aliado sobrenatural. Un reparto de primera fila aprovecha que los personajes son de carne y hueso, todos ellos –tanto los protagonistas como los más episódicos– muy bien definidos. Destaca un esforzado Russell Crowe como el padre planetario de Supermán, Jor-El, con más papel que nunca, pues su espíritu está muy presente a lo largo del metraje, pero también realiza un trabajo igual de bueno Kevin Costner, como el padre terrícola, un hombre honesto que recomienda sensatez y discreción. Existen valiosos trabajos en roles secundarios de Diane Lane –la madre adoptiva–, Laurence Fishburne –como Perry White, el astuto editor jefe del periódico– y sobre todo de Michael Shannon, actorazo de títulos como Take Shelter, que defiende muy bien al villano de la función, obsesionado hasta la locura por salvar a su planeta. Los protagonistas también vuelan alto (nunca mejor dicho). Amy Adams compone sin duda a la mejor Lois Lane que se ha visto en una pantalla –y ha habido muchas–, una periodista comprometida en esclarecer la verdad que no duda en arriesgarse si hace falta. También Henry Cavill (que ha trabajado en títulos como la serie Los Tudor) supera a sus predecesores, pues compone un Supermán que sigue un enorme recorrido emocional, mucho menos plano que el bonachón ingenuo que encarnó el (justamente recordado y admirado, pero menos meritorio) Christopher Reeve, y que llega incluso a llorar, de forma creíble. Por supuesto, el público más ‘palomitero’ saldrá entusiasmado. El hombre de acero tiene un ritmo dinámico, rico en acción, con grandes dosis de espectacularidad en secuencias como las persecuciones en Krypton, el incendio en la plataforma petrolífera, el combate en Kansas y el brutal enfrentamiento final en Metrópolis, que se esfuerzan por lograr cierta originalidad.

6/10
Sucker Punch

2011 | Sucker Punch

Tras la muerte de su madre, una joven sufre el odio de su malvado padrastro, que desquiciado por haber perdido la herencia, acusará a la joven injustamente de haber matado a su hermana pequeña. Finalmente, llegará a un acuerdo fraudulento con una institución mental para que den por loca a la joven y le practiquen una lobotomía. La chica tiene tres días para intentar escapar del horrible lugar e imaginará otras realidades paralelas para mantener intacta su libertad. En ese estado la joven adoptará el nombre de Baby Doll (muñequita).               Zack Snyder, uno de los cineastas modernos con mayor proyección debido a su impactante estilo visual, dirige este film de planteamiento rebuscado y efectos especiales apabullantes. Como ya hizo en 300 o Watchmen, Snyder se recrea –quizá excesivamente– en el envoltorio formal, ofreciendo imágenes de estilo muy personal, como si de un cómic realista se tratara, con una paleta de colores oscura, densa, irreal, que recuerda a la de otros filmes como Sky Captain y el mundo del mañana. Y la cámara lenta, las aceleraciones efectistas, la omnipresente música cañera a todo volumen, los movimientos de cámara a lo Matrix, etc., son el complemento a esas imágenes. Pero además Snyder se muestra muy audaz esta vez, pues el propio planteamiento le da la posibilidad de crear tres mundos distintos, cada uno con su look particular: el que se supone real, con su llegada a la institución mental; el imaginado por la protagonista, al transformar el manicomio en una especie de club de alterne en el que las reclusas reciben clases sobre el arte de entretener a los clientes; y finalmente, pero mucho más desconcertante y surrealista, el que Baby Doll imagina cuando actúa para los clientes, consistente en un inmenso escenario bélico, apocalíptico a lo Terminator, donde ella y otras reclusas, convertidas en guerreras expertas, deben cumplir con una misión para acabar con el enemigo, una especie de nazis en versión zombis-futuristas. Como se puede imaginar, el gran peligro de tal mejunje narrativo y visual es el desconcertar demasiado, de modo que el interés por el argumento acabe por desaparecer. Y eso ocurre, por desgracia. A mitad del film es inevitable preguntarse por qué esa parafernalia, por qué tantos fuegos artificiales para... nada. Snyder intenta, claro, rellenar la trama de sentido con algunas frases sugerentes, pero que suenan a eso, a puro relleno. Sólo se salva la idea principal, la de que, pase lo que pase, nadie nos puede arrebatar la libertad interior, el poder de nuestra imaginación para huir de la realidad. De cualquier forma, quizá el público más joven disfrute de este epatante espectáculo digital pero desde luego resulta un film vacío, fallido en su conjunto. También podría haber un serio fallo de casting en la elección de Emily Browning (Presencias extrañas) como protagonista; probablemente cualquiera de sus compañeras hubiera tenido más tirón: Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens e incluso Jamie Chung.

4/10
Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes

2010 | Guardians of Ga'Hoole

Debut en el cine de animación digital de Zack Snyder, solvente realizador conocido especialmente por sus adaptaciones de comics para adultos al cine, pues es el autor de 300 y Watchmen. Ahora cambia por completo de registro, pues el elemento predominante de su filmografía es la violencia, pero en esta ocasión adapta una serie de novelas juveniles de Kathryn Lasky, sin abandonar el tono familiar. En concreto, abarca los tres primeros libros (“La captura”, “El viaje” y “El rescate”), de un total de 15 que comprenden la saga. Si en Watchmen ya había un personaje que se llamaba Búho Nocturno, aquí el protagonista es una lechuza, Soren, que vive en un gigantesco árbol del boscoso reino de Tyto. Se puede decir que Soren tiene pájaros en la cabeza por las historias legendarias que su padre le cuenta a él y a sus dos hermanos, Kludd, el mayor, y Eglantine, la pequeña, sobre los Guardianes de Ga’Hoole, héroes que expulsaron el mal de los reinos de los búhos. Soren se pregunta si esas historias son reales, y tendrá la ocasión de conocer la verdad, cuando él y su hermano Kludd son raptados por dos siniestras aves que pertenecen a un clan con aviesas intenciones. A Snyder le viene al pelo esta historia épica de enfrentamiento entre el bien y el mal, que trata temas como la lealtad, las leyendas y la traición, y que por momentos recuerda a películas como El Señor de los Anillos, Los vikingos, de Richard Fleischer, y la propia 300. El realizador vuelve a demostrar su poderío visual y se luce especialmente en las secuencias de acción, que cuentan con un alto grado de originalidad al estar protagonizadas por aves. Éstas han sido animadas con gran realismo, sin ceder a la tentación de humanizar sus movimientos. A nivel técnico, la cinta está muy cuidada, pues se ha puesto mucho esmero en los detalles de los personajes y los decorados. Sin embargo, el film resulta un tanto oscuro, lo que la aleja del público más infantil. Además, y como ocurría en sus trabajos de acción real, Snyder no cuida tanto como las batallas el desarrollo de los personajes. Es cierto que sus búhos son tan atractivos visualmente que se empatiza algo con ellos, pero el realizador no logra del todo acercarlos al espectador, por lo que la acción se sigue un poco desde fuera.

6/10
Watchmen

2009 | Watchmen

El imaginativo director Zack Snyder obtuvo un gran éxito con 300, adaptación de un famoso cómic de Frank Miller. Ahora, se atreve a llevar a la gran pantalla Watchmen, la cumbre del género de superhéroes, una obra maestra elaborada en 1986 por el guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons, que muestra de forma realista cómo sería el mundo si los enmascarados justicieros existieran. La obra conectaba con el público adulto, pues supuso una ruptura con lo que se publicaba por aquel entonces, casi siempre historias con mucha acción y nulo contenido, para adolescentes. Desde el mismo momento de su publicación se empezó a hablar de su versión cinematográfica, un proyecto que ha estado a punto de ser llevado a cabo por grandes nombres como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass. Al final el film ha llegado en un buen momento, pues su vuelta de tuerca desmitificadora de los superhéroes desembarca en los cines cuando están de moda en la pantalla las peripecias de este tipo de uniformados con poderes. Sin ánimo de entrar en odiosas comparaciones, Watchmen se disfruta mejor si se conoce el género, como Sin perdón si se han visto antes los grandes westerns, por citar un ejemplo. Una de las principales pegas a priori es la complejidad de un argumento que se extiende a lo largo de más de 400 páginas, y que tiene muchas subtramas y personajes. Snyder ha logrado una gran concisión narrativa, ayudado por un buen libreto de David Hayter (X-Men) y el debutante en cine Alex Tse, que han apostado por la claridad expositiva, incluso en pasajes deliberadamente crípticos de su modelo. Aún así, es posible que al espectador neófito –que no conozca previamente la historia– le cueste asimilarlo en un primer visionado. La acción se desarrolla en 1986, en Estados Unidos. Pero el mundo no es tal y como lo conocemos en la realidad, por una serie de sucesos que han cambiado la historia. Por ejemplo, Richard Nixon sigue siendo el presidente de los Estados Unidos, sobre todo porque este presidente ganó la guerra de Vietnam con la intervención del Dr. Manhattan, un científico que tras sufrir un accidente obtuvo poderes sobrehumanos que le permiten manipular la materia a voluntad. Años atrás, surgió una oleada de vigilantes (watchmen) enmascarados, que alarmados por el aumento de la delincuencia, decidieron patrullar las calles. Ninguno de ellos tenía superpoderes, como el Dr. Manhattan, pero usaban sofisticados vehículos, variados artilugios y vistosos uniformes. Antes del acta gubernamental que prohibió las actividades superheroicas en los 70, varios de estos vigilantes formaron los Minutemen, un famoso grupo de superhéroes. Ahora, uno de sus miembros, Edward Blake, conocido en su momento como El Comediante, es brutalmente asesinado por un desconocido. Investiga el asunto Rorschach, un psicópata que sigue ejerciendo de justiciero en la clandestinidad. Rorschach está convencido de que alguien está eliminando a los superhéroes enmascarados, y decide advertir a varios de ellos: Ozymandias, Búho Nocturno, Espectro de Seda II y al propio Dr. Manhattan. Su tono oscuro, violento y descarnado aleja esta desesperanzada cinta de los espectadores más sensibles, pero Snyder muestra su habilidad para crear imágenes potentes, muy fieles a las viñetas originales, que no dejarán a nadie indiferente, aunque no les interese la historia. Y las ha sabido aliñar con una banda sonora muy acertada, compuesta por clásicos del rock –de Leonard Cohen, Bob Dylan y hasta Simon y Garfunkel–, que subrayan a la perfección los momentos más dramáticos. No sólo se luce en muchos momentos –el asesinato inicial, las rebeliones callejeras, la guerra de Vietnam, el motín en la cárcel, el paseo por Marte del Dr. Manhattan, y tantos otros– sino que además le saca partido a los numerosos símbolos que había en el original –la sonrisa ensangrentada, los omnipresentes relojes, las manchas del test de Rorschach, etc–, que tienen mucho que ver con la historia. Como Snyder logró un gran éxito de taquilla con 300 sin necesidad de grandes estrellas –por aquel entonces Gerard Butler y Lena Headey eran prácticamente desconocidos–, ha vuelto a apostar por actores correctos, pero que carecen por sí mismos de tirón en las taquillas. Resulta especialmente convincente Patrick Wilson –en un personaje, Búho Nocturno, algo tímido y apocado–, Malin Akerman –una mujer, Espectro de Seda II, acomplejada por el recuerdo de su madre, que mantiene una relación sentimental bastante inusual con el Dr. Manhattan– y Matthew Goode –cuyo personaje, Ozymandias, es el que tiene una postura más compleja de defender en escena–. Transformado por los efectos especiales, Billy Crudup es un convincente Dr. Manhattan. En general, todos hacen un buen trabajo, aunque otros actores superiores le habrían podido sacar más tajada dramática a la historia. Pesa un poco la obsesión de Snyder por reconstruir en la pantalla los dibujos originales, pues demasiado a menudo da la impresión de que sus actores están posando para el dibujante, o adoptan posturas que parecen irreales. Al tiempo que se recrea en varios detalles de brutalidad un tanto abruptos, resultan un poco fantasiosas sus secuencias de acción al estilo del cine moderno, y ha optado por mostrar imágenes de contenido sexual explícito. También abusa del croma, fiel a su propio estilo, lo que no acaba de resultar del todo convincente, si bien en esta ocasión –a diferencia de 300– acierta al combinar esta técnica con decorados reales. Al condensar la enorme variedad temática de las viñetas, el film puede resultar excesivamente pretencioso, pues trata de abarcar asuntos tan variopintos como el tiempo –de ahí sus numerosos relojes–, los sentimientos humanos, la capacidad de empatizar con los demás y sobre todo el idealismo y el heroismo, y su choque con la realidad. La principal aportación de Snyder es que logra actualizar el argumento, que se había quedado desfasado en lo referente a la carrera nuclear entre Estados Unidos y la URSS, pues aún existían las dos superpotencias cuando se editó la obra. Consigue –sin cambiar ningún elemento esencial– adaptar sus advertencias contra el peligro de los avances armamentísticos a la era post 11 de septiembre. Además, ha sabido subrayar lo que para muchos es lo más valioso, las complejas reflexiones del cómic ante el relativismo moral, representado por las diversas posturas de los protagonistas ante las injusticias del mundo. Mientras que Rorschach es un radical, algo fascistoide, que defiende la necesidad de tomarse la justicia por su mano y aplastar a los delincuentes, El Comediante poco a poco es descrito como un hedonista cercano al nihilismo, capaz de las mayores atrocidades en beneficio propio, y Ozzimandias resulta ser un utilitarista que justifica acciones dudosas si traen consigo el bienestar de la mayoría de la población.

7/10
300

2007 | 300

Adaptación del conocido cómic de Frank Miller, que narra el enfrentamiento de los 300 guerreros espartanos del título, comandados por el rey Leónidas, contra las numerosísimas tropas del decadente monarca persa Jerjes, en la Batalla de las Termópilas, acontecida en el 480 a.C. El film ofrece un montón de combates bestiales, con el telón de fondo del amor ardiente de la reina Gorgo, las intrigas palaciegas en Esparta alentadas por un tipo vendido, y la traición de otro personaje feo, feísimo, que se diría un cruce de Gollum y el jorobado Quasimodo. Muy vistosa... Muy, muy violenta... Y muy, muy, muy hueca. Después de tropezar en el cine que intentaba seguir la estela de Gladiator con Troya y Alejandro Magno, Warner, sin saber cómo, ha arrasado en taquilla con esta nueva incursión en el cine épico. Eso sí, escarmentada la productora, había contratado a un director desconocido y un reparto baratito, por si las moscas. No hay mucho que contar sobre el film. Mucho efecto digital y fotografía irreal, que son resultones pero empiezan a cansar; batallas con todo tipo de guerreros crueles y deformes; mucha flecha al estilo 'martirio de San Sebastián' y mucha cabeza decapitada; unos cuantos discursos supuestamente vibrantes; subtrama romántica, a ver si el público femenino entra al trapo... ¡Y hala!, a ver qué pasa. Y el 'qué pasa' es un film donde al heroísmo le falta consistencia, capacidad de conmover: no se sabe muy bien qué ideales son esos que mueven a los espartanos; pero que se ha estrenado en el momento adecuado para hacer diana en la taquilla.

4/10
Amanecer de los muertos

2004 | Dawn Of The Dead

La enfermera Ana Clark es atacada en su casa por una niña zombie. Consigue escapar, pero descubre que en la calle reina el caos y que innumerables muertos vivientes siembran el pánico. Encuentra también algunos supervivientes: Kenneth es un oficial de policía negro; Michael, un joven vendedor de electrodomésticos; André es un tipo duro de la calle que protege a su esposa embarazada. El grupo se refugia en un centro comercial donde encuentran a otros humanos ocultos, con los que deben unir fuerzas para hacer frente a la horda que intentará ir a por ellos continuamente. Debut en el largometraje de Zack Snyder, un director publicitario de talento, a juzgar por la tajada que le saca en esta ocasión a un guión que en otras manos podría parecer trillado y vacío. Con sus impactantes imágenes, Snyder logra mantener el interés en una historia muy similar a la de cualquier película de zombies, que encima es un remake de una secuela. Se trata de una nueva versión de Zombie, la segunda parte de La noche de los muertos vivientes, que dirigió al igual que el original George A. Romero, que fue seguida de El día de los muertos, la tercera parte. A pesar de los excesos sangrientos al estilo “gore”, la cinta funciona por su oscura ambientación, su excelente reparto y la crítica al consumismo desmedido que se puede interpretar del hecho de que los personajes se queden atrapados en un centro comercial que pronto se revela como un inhóspito y desangelado lugar. También se puede ver como una metáfora de la actual sociedad estadounidense, unida ante el miedo por la amenaza exterior del terrorismo.

6/10
Wonder Woman

2017 | Wonder Woman

Traslación a la pantalla de Wonder Woman, el personaje de cómic creado por William M. Marston, a quien ya pudimos ver en Batman v Superman: El amanecer de la justicia, donde se congregaban unos cuantos superhéroes, pero que aquí deviene en protagonista absoluta. Por sus orígenes en la mitología griega, podríamos decir que es el equivalente de DC Comics a Thor, de la factoría Marvel, que se inspira en la mitología nórdica. Aunque aquí con el añadido elemento femenino y feminista, que convenientemente amplificado por el aparato de marketing de Warner, ha logrado una resonancia mediática y en la opinión pública sencillamente impresionante. Lo que tiene sentido, pues es una película sólida, en que la heroína desprende magnetismo y encanto –no es la Catwoman de Halle Berry, de triste memoria–, y en que la batuta de la dirección la maneja una mujer, Patty Jenkins, quien realmente no había vuelto a llamar la atención desde que filmara en 2003 Monster. La llegada a las manos de Diana Prince, en la actualidad, de una foto tomada durante la Primera Guerra Mundial, despierta los recuerdos de su infancia, cuando vivía en una isla rodeada de valientes guerreras, las amazonas, en paz y armonía, aunque siguiendo un severo entrenamiento para el combate, el dios de la guerra Ares, podía surgir en cualquier momento, insatisfecho por la decisión de Zeus de crear a los hombres. La ingenuidad de Diane comenzará a despertar al mundo real, cuando llega a la isla un hombre, el piloto estadounidense Steve Trevor, después de que su avión haya sido derribado. Tras él vienen pisándole los talones los alemanes. Y es que fuera de la isla el mundo está en guerra. Y Diane decidirá afrontar su destino, que piensa que no es otro que localizar a Ares y terminar de una vez para siempre con el horror de las masacres bélicas, dándole muerte con la espada matadioses. Pero puede que las cosas sean más complicadas de lo que se imagina. Lo primero que cabe destacar es un guión bien pergeñado por el televisivo Allan Heinberg, donde han aportado ideas también Jason Fuchs y Zack Snyder, y que bebe de los clásicos de aventuras, con cita expresa y obligada a Edgar Rice Burroughs. Es cierto que algunas escenas de lucha archetípicas, donde no faltan los rayos y centellas en el tramo final, pueden resultar cansinas, pero en general el ritmo es agilísimo, y se combina bien la acción, el drama, la denuncia del horror bélico, el suspense y la comedia romántica. Y los efectos son resultones, si se exceptúa el entorno de la isla donde la creación digital se nota en exceso, y se acepta que el relato mitológico puede tener ese aspecto cruce entre el videojuego y los títulos de crédito de la primera temporada de The Leftovers, sería una opción estética legítima. La trama viene atravesada por conceptos universales que cualquier espectador acepta con agrado, el amor que remueve todos los obstáculos, la necesidad de creer, el lado oscuro del ser humano junto a las grandes obras que es capaz de realizar, incluido el sacrificio.  A la vez se sabe insertar con inteligencia el mensaje feminista, al ser Diana una especie de "extraterrestre" en la sociedad en la que de pronto aterriza, el Londres de la Primera Guerra Mundial para empezar a entonarse, ella puede afirmar su independencia y personalidad en un mundo dominado por los varones, sin que suene a cliché metido con calzador. Y en fin, aunque con medida que desea no espantar a determinados espectadores, pero con clara intención, se muestra la extrañeza de Diana cuando Steve le explica las normas que definen el matrimonio, mientras ella afirma, en su erudición, que la mujer no necesita al hombre para el placer, sólo para la procreación. El reparto está muy bien escogido. Gal Gadot soporta bien el peso protagónico, da el tipo de mujer hermosa, madura y con acendrada personalidad, pero todavía con poco mundo, su visión maniquea del mundo va a ser puesta a prueba. Hay química con Chris Pine, el espía americano. Y luego hay toda una pléyade de secundarios, que funcionan bien: las amazonas Robin Wright y Connie Nielsen, la villana hispana Elena Anaya, y su jefe, el oficial alemán encarnado por Danny Huston, más el alto mando británico David Thewlis, la probable sufragista Lucy Davis, y el grupo de compañeros mercenarios de buen corazón y multiétnico que incluye a Saïd Taghmaoui, Ewen Bremner y Eugene Brave Rock.

6/10
Batman v Superman: El amanecer de la justicia

2016 | Batman v Superman: Dawn of Justice

Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman, observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le considera en cierta manera responsable del derrumbe de su edificio, acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod, peligroso archivillano procedente de su mundo. Mientras tanto, el maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra. Le ha caído un encargo demasiado complejo a Zack Snyder, pues este film nació como secuela de su trabajo anterior, El hombre de acero, de nuevo con el mismo reparto, encabezado por Henry Cavill, pero también se vende como el enfrentamiento entre los dos personajes más emblemáticos de la editorial DC, Batman y Superman, y aparecen otras creaciones de la casa para tender un puente con The Justice League Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma, prevista para 2019. Acaban saliendo demasiadas cosas, y el que mucho abarca, poco aprieta... Le habría venido mejor un tono desenfadado y tipo cómic, similar al del modelo que se trata de imitar, Marvel Los Vengadores, que el que tiene, en la línea de la trilogía del Hombre Murciélago dirigida por Christopher Nolan, aquí productor ejecutivo, mientras que repite uno de los guionistas de la misma, David S. Goyer, que ha escrito el libreto con Chris Terrio (Argo). Demasiada tono hiperdramático y poco sentido del humor para un film que mezcla alienígenas, amazonas que luchan con espada, etc. También sobran algunos diálogos pretenciosos, que tratan de aportar simbología teológica a lo que en el fondo es un entretenimiento distendido. Pero nadie quedará decepcionado, pues ofrece mucha acción, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams deslumbra como es habitual, el citado Cavill cumple, Ben Affleck no es un Batman tan desastroso como temían los fans, y como mucho se puede decir que a pesar de sus esfuerzos Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene Hackman que no convence. Por salvar a su adorada Lois Lane, Superman se ve involucrado en un  incidente con terroristas que le obliga a comparecer en el Senado. Por  su parte, Bruce Wayne, millonario que combate el crimen como Batman,  observa con recelo las actividades del hombre de Krypton, porque le  considera en cierta manera responsable del derrumbre de su edificio,  acontecido mientras el superhéroe se enfrentaba al general Zod,  peligroso archivillano procedente de su mundo.  Mientras tanto, el  maquiavélico Lex Luthor conspira en la sombra.En principio viene a ser la secuela de El hombre de acero, de nuevo  con Zack Snyder en la realización, y Henry Cavill como Superman, pero  también se ha aprovechado la coyuntura para enfrentarle a Batman, con  el que forma el dúo de personajes más emblemáticos de DC. Y además, a  Warner le interesa que el film sea un puente con The Justice League  Part One, que se estrena en 2017, y la segunda parte de la misma,  prevista para 2019, que viene a imitar la jugada de Marvel Los  Vengadores, con diversas películas entrelazadas entre sí.Con estas directrices dictadas desde la productora, se acaban  mezclando demasiados elementos y personajes, algunos desaprovechados,  como Wonder Woman, superheroína que parece que pasaba por allí. Además  a Snyder, y a los guionistas Chris Terrio (Argo) y David S. Goyer (El  caballero oscuro) les ha faltado un poco de humor, pues tratan de  imitar el tono el tono de tensión dramática extrema de los films del  hombre murciélago de Christopher Nolan, acreditado como productor  ejecutivo, pero sin mantener su realismo, es más manejando situaciones  muy de cómic juvenil, con alienígenas, amazonas que luchan con espada,  etc.Pero nadie quedará decepcionado, pues se le da al público la acción  prometida, efectos sofisticados, una ambientación sugerente, y una  esmerada banda sonora compuesta por Hans Zimmer. También tiene mucho  nivel el reparto, con algún veterano que le da lustre a papeles sobre  el papel un tanto simples, en los casos de Holly Hunter, Laurence  Fishburne, Diane Lane y Kevin Costner, mientras que Amy Adams  deslumbra como es habitual, Henry Cavill deslumbra, Ben Affleck no es  un Batman tan desastroso como temían los fans, y eso sí, el otras  veces estupendo Jesse Eisenberg no acaba de dar con el tono, su Lex  Luthor tiene un toque psicótico alejado del que interpretó Gene  Hackman que no convence.

6/10
300: El origen de un imperio

2013 | 300: Battle of Artemisia

Más de lo mismo, pero con una estructura de guión menos sólida que su predecesora 300. El desconocido Noam Murro toma el relevo a Zack Snyder y se aplica a la adaptación de “Xerxes”, novela gráfica de Frank Miller, autor también del cómic que dio pie a un film muy alabado en su día por su imaginería visual, pero que siete años después puede considerarse claramente sobrevalorado. Esta vez Persia busca venganza por la muerte de su rey Darío, y es la generala Artemisia, de origen griego pero integrada en el bando persa, quien persuade a Xerxes de que lo haga, pues su padre agonizante le suplica que no busque pelea con los griegos. Artemisia le asegura que en realidad lo que Darío esperaba es que él se convirtiera en un dios, y desafiara a sus enemigos. Sea como fuere Temístokles se afana en lograr la unidad de Grecia, aunque cada ciudad-estado va a lo suyo, y la reina Gorgo de Esparta no quiere saber nada del tema Así que ahí va el héroe ateniense y unos barcos, en clara inferioridad numérica, dispuesto a desafiar a la cruel Artemisia. Acción, mucha acción, hay en 300: El origen de un imperio. También hay voz en off, mucha y agotadora voz en off. No podemos olvidar los discursos enardecedores, varias veces se repiten, a ver si el espectador vibra con las palabras previas al combate. También, y resulta bastante ridículo, hay un encuentro sexual de Temístokles y Artemisia, supuestos enemigos mortales negociando no se sabe qué, y que terminan en algo que tal vez sea una violación mutua, o tal vez no, pero que en cualquier caso es irremediablemente grotesco. Al final queda el derroche de efectos visuales, las batallas navales, con mucho ordenador, y la abundante sangre, gore suavizado con decapitaciones y otras lindezas. Poco interés tiene el film, y muy limitados son los personajes guaperas de turno, los recién llegados Sullivan Stapleton y Eva Green, o los repetidores Lena Headey y Rodrigo Santoro.

3/10
Sucker Punch

2011 | Sucker Punch

Tras la muerte de su madre, una joven sufre el odio de su malvado padrastro, que desquiciado por haber perdido la herencia, acusará a la joven injustamente de haber matado a su hermana pequeña. Finalmente, llegará a un acuerdo fraudulento con una institución mental para que den por loca a la joven y le practiquen una lobotomía. La chica tiene tres días para intentar escapar del horrible lugar e imaginará otras realidades paralelas para mantener intacta su libertad. En ese estado la joven adoptará el nombre de Baby Doll (muñequita).               Zack Snyder, uno de los cineastas modernos con mayor proyección debido a su impactante estilo visual, dirige este film de planteamiento rebuscado y efectos especiales apabullantes. Como ya hizo en 300 o Watchmen, Snyder se recrea –quizá excesivamente– en el envoltorio formal, ofreciendo imágenes de estilo muy personal, como si de un cómic realista se tratara, con una paleta de colores oscura, densa, irreal, que recuerda a la de otros filmes como Sky Captain y el mundo del mañana. Y la cámara lenta, las aceleraciones efectistas, la omnipresente música cañera a todo volumen, los movimientos de cámara a lo Matrix, etc., son el complemento a esas imágenes. Pero además Snyder se muestra muy audaz esta vez, pues el propio planteamiento le da la posibilidad de crear tres mundos distintos, cada uno con su look particular: el que se supone real, con su llegada a la institución mental; el imaginado por la protagonista, al transformar el manicomio en una especie de club de alterne en el que las reclusas reciben clases sobre el arte de entretener a los clientes; y finalmente, pero mucho más desconcertante y surrealista, el que Baby Doll imagina cuando actúa para los clientes, consistente en un inmenso escenario bélico, apocalíptico a lo Terminator, donde ella y otras reclusas, convertidas en guerreras expertas, deben cumplir con una misión para acabar con el enemigo, una especie de nazis en versión zombis-futuristas. Como se puede imaginar, el gran peligro de tal mejunje narrativo y visual es el desconcertar demasiado, de modo que el interés por el argumento acabe por desaparecer. Y eso ocurre, por desgracia. A mitad del film es inevitable preguntarse por qué esa parafernalia, por qué tantos fuegos artificiales para... nada. Snyder intenta, claro, rellenar la trama de sentido con algunas frases sugerentes, pero que suenan a eso, a puro relleno. Sólo se salva la idea principal, la de que, pase lo que pase, nadie nos puede arrebatar la libertad interior, el poder de nuestra imaginación para huir de la realidad. De cualquier forma, quizá el público más joven disfrute de este epatante espectáculo digital pero desde luego resulta un film vacío, fallido en su conjunto. También podría haber un serio fallo de casting en la elección de Emily Browning (Presencias extrañas) como protagonista; probablemente cualquiera de sus compañeras hubiera tenido más tirón: Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens e incluso Jamie Chung.

4/10
Watchmen: Relatos del navío negro

2009 | Tales of the Black Freighter

En el cómic que ha dado lugar al film Watchmen, un adolescente acude a un quiosco para leer un cómic de piratas titulado 'Relatos del navío negro'. En el mundo de Watchmen, los superhéroes –que existen en la realidad– no tienen el mismo éxito entre los aficionados a las viñetas que en Estados Unidos en la actualidad, y en su lugar triunfan las historias de bucaneros. Al adaptar las viñetas a la pantalla, Zack Snyder produjo esta adaptación en dibujos animados de esa parte de la historia. Al final, no la ha incluido en la versión destinada a los cines, por razones de duración. Este relato metaliterario sigue los pasos de un marinero que sobrevive al ataque de unos sangrientos piratas, que asesinan a todos sus compañeros. Pero teme que estos lleguen a su pueblo, y asesinen a sus vecinos, y también a su mujer y a sus hijas. Intentará regresar a tiempo para avisar de la terrible amenaza, construyendo una balsa a partir de los cadáveres de la tripulación de su barco. De animación limitada, pero bastante efectiva, concebida en un estilo hiperrealista, sigue la línea desesperanzada y ultraviolenta del film de imagen real. Gerard Butler –que protagonizó 300 con Snyder– pone voz en la versión original al marinero protagonista, y narrador de la historia. A pesar de que forma una historia independiente, y de la calidad de la adaptación, no resulta recomendable excepto para los incondicionales del cómic, que encontrarán una versión milimétrica, que respeta al máximo las viñetas. La edición en DVD incluye también 'Bajo la máscara', un falso programa televisivo donde se entrevista a uno de los personajes secundarios del film, Hollis Mason, como si éste realmente existiera, a raíz de la supuesta edición de su libro de memorias. Dirigido nuevamente a los incondicionales, amplia datos sobre los Minutemen, el grupo de superhéroes del que Mason formaba parte, bajo la identidad de Búho Nocturno, y que se disolvió tras la prohibición gubernamental que prohibía las actividades de los vigilantes.

5/10
300

2007 | 300

Adaptación del conocido cómic de Frank Miller, que narra el enfrentamiento de los 300 guerreros espartanos del título, comandados por el rey Leónidas, contra las numerosísimas tropas del decadente monarca persa Jerjes, en la Batalla de las Termópilas, acontecida en el 480 a.C. El film ofrece un montón de combates bestiales, con el telón de fondo del amor ardiente de la reina Gorgo, las intrigas palaciegas en Esparta alentadas por un tipo vendido, y la traición de otro personaje feo, feísimo, que se diría un cruce de Gollum y el jorobado Quasimodo. Muy vistosa... Muy, muy violenta... Y muy, muy, muy hueca. Después de tropezar en el cine que intentaba seguir la estela de Gladiator con Troya y Alejandro Magno, Warner, sin saber cómo, ha arrasado en taquilla con esta nueva incursión en el cine épico. Eso sí, escarmentada la productora, había contratado a un director desconocido y un reparto baratito, por si las moscas. No hay mucho que contar sobre el film. Mucho efecto digital y fotografía irreal, que son resultones pero empiezan a cansar; batallas con todo tipo de guerreros crueles y deformes; mucha flecha al estilo 'martirio de San Sebastián' y mucha cabeza decapitada; unos cuantos discursos supuestamente vibrantes; subtrama romántica, a ver si el público femenino entra al trapo... ¡Y hala!, a ver qué pasa. Y el 'qué pasa' es un film donde al heroísmo le falta consistencia, capacidad de conmover: no se sabe muy bien qué ideales son esos que mueven a los espartanos; pero que se ha estrenado en el momento adecuado para hacer diana en la taquilla.

4/10
Sucker Punch

2011 | Sucker Punch

Tras la muerte de su madre, una joven sufre el odio de su malvado padrastro, que desquiciado por haber perdido la herencia, acusará a la joven injustamente de haber matado a su hermana pequeña. Finalmente, llegará a un acuerdo fraudulento con una institución mental para que den por loca a la joven y le practiquen una lobotomía. La chica tiene tres días para intentar escapar del horrible lugar e imaginará otras realidades paralelas para mantener intacta su libertad. En ese estado la joven adoptará el nombre de Baby Doll (muñequita).               Zack Snyder, uno de los cineastas modernos con mayor proyección debido a su impactante estilo visual, dirige este film de planteamiento rebuscado y efectos especiales apabullantes. Como ya hizo en 300 o Watchmen, Snyder se recrea –quizá excesivamente– en el envoltorio formal, ofreciendo imágenes de estilo muy personal, como si de un cómic realista se tratara, con una paleta de colores oscura, densa, irreal, que recuerda a la de otros filmes como Sky Captain y el mundo del mañana. Y la cámara lenta, las aceleraciones efectistas, la omnipresente música cañera a todo volumen, los movimientos de cámara a lo Matrix, etc., son el complemento a esas imágenes. Pero además Snyder se muestra muy audaz esta vez, pues el propio planteamiento le da la posibilidad de crear tres mundos distintos, cada uno con su look particular: el que se supone real, con su llegada a la institución mental; el imaginado por la protagonista, al transformar el manicomio en una especie de club de alterne en el que las reclusas reciben clases sobre el arte de entretener a los clientes; y finalmente, pero mucho más desconcertante y surrealista, el que Baby Doll imagina cuando actúa para los clientes, consistente en un inmenso escenario bélico, apocalíptico a lo Terminator, donde ella y otras reclusas, convertidas en guerreras expertas, deben cumplir con una misión para acabar con el enemigo, una especie de nazis en versión zombis-futuristas. Como se puede imaginar, el gran peligro de tal mejunje narrativo y visual es el desconcertar demasiado, de modo que el interés por el argumento acabe por desaparecer. Y eso ocurre, por desgracia. A mitad del film es inevitable preguntarse por qué esa parafernalia, por qué tantos fuegos artificiales para... nada. Snyder intenta, claro, rellenar la trama de sentido con algunas frases sugerentes, pero que suenan a eso, a puro relleno. Sólo se salva la idea principal, la de que, pase lo que pase, nadie nos puede arrebatar la libertad interior, el poder de nuestra imaginación para huir de la realidad. De cualquier forma, quizá el público más joven disfrute de este epatante espectáculo digital pero desde luego resulta un film vacío, fallido en su conjunto. También podría haber un serio fallo de casting en la elección de Emily Browning (Presencias extrañas) como protagonista; probablemente cualquiera de sus compañeras hubiera tenido más tirón: Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens e incluso Jamie Chung.

4/10

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