Hugh Grant ha tenido que "actuar" en vivo y en directo ante un tribunal, con las cámaras de televisión bebiéndose su intervención.
Hace unos semanas, el gigante mediático presidido por Rupert Murdoch se estremeció por los extremos que habían alcanzado algunos de sus tabloides a la hora de acceder a información que les permitiera recoger cotilleos de famosos. Pinchazos telefónicos, allanamiento de morada, intromisión en información médica, son algunos delitos que ahora se están investigando en los tribunales de Reino Unido, y que no afectan sólo a News of the World.
Ayer lunes Hugh Grant, uno de los afectados por esta invasión de la privacidad, declaró ante el juez. Y acusó al Mail de pinchar su teléfono, aunque no pudo aportar pruebas de los hechos, más allá de decir que a la información publicada en 2007 sólo podían haber accedido por ese medio. El diario negó las acusaciones y tachó a Grant de calumniador.
La declaración del actor duró dos horas y fue televisada. En ella Grant reclamó un código ético de regulación de los medios más severo. Esta semana está previsto que testifiquen también Sienna Miller y J.K. Rowling.
