Habiendo muerto, de modo tan inesperado, en la víspera de los Grammy, era inevitable y necesario que Whitney Houston se convirtiera en inesperada protagonista de la gala de entrega de los premios.
No podía ser de otra manera. La gala número 54 de entrega de los Grammy, en que triunfaba Adele, se convirtió el pasado domingo en un memorial de la tristemente desaparecida Whitney Houston,. En el momento de recordar a los fallecidos durante el año, Jennifer Hudson cantó, visiblemente emocionada, y haciendo un gran esfuerzo por dominar su voz, uno de los temas más exitosos de Houston, el inolvidable “I Will Always Love You”.
La emoción por inesperada muerte de la cantante y actriz de 48 años, que se había asomado a los ensayos previos a la fiesta, se mascaba desde el comienzo de la entrega de premios, cuando el anfitrión LL Cool J, pidió que se iniciara la gala rezando por Whitney: “No hay salida en esto. Hemos tenido una muerte en nuestra familia, de modo que al menos para mí –para mí– la única forma que me parece adecuada para empezar es con una oración por una mujer que amábamos, por nuestra hermana caída, Whitney Houston”. A continuación, dijo que sería recordada “de la mejor forma que sabemos, con una canción”, a lo que siguió la proyección de un vídeo de la artista cantando "I Will Always Love You".
