¡Pobre Lindsay Lohan! Parece condenada a aparecer en prensa, tele e internet, y casi nunca por su trabajo profesional.
La buena noticia es que Lindsay Lohan está sana y salva, y que no parece haber tenido culpa alguna del accidente automovilístico en que se ha visto envuelta. La mala, que vuelve a ocupar primera plana en los medios por razones extracinematográficas, cuando parecía que su nuevo proyecto en que encarna a la mítica Elizabeth Taylor podía de una vez por todas centrarla.
Lohan conducía un Porsche alquilado en la autopista de la Costa del Pacífico en Los Ángeles y por razones aún no plenamente explicadas, colisionó con un camión a las tres menos cuarto de la tarde. Al parecer ni la actriz –que viajaba con un ayudante– ni otras personas tuvieron heridas de consideración, y tras el reconocimiento pertinente y atestado policial, más o menos un par de horas, se fue a casa. No se sabe si el rodaje de Liz & Dick se verá afectado por estos hechos, aunque un portavoz de la productora, Lifetime, dijo que lo importante es que la actriz y el resto de implicados estaban bien. Según la web TMZ, Lohan explicó que los frenos de su auto fallaron.
