Es época de vacas flacas, qué duda cabe. ¿Pero podían haberse salvado los puestos de trabajo de "La Bardemcilla"?
Según informó el diario “La Razón” el 23 de marzo, el domingo 24 fue el último día que abría sus puertas al público el restaurante “La Bardemcilla”, sito en el madrileño barrio de Chueca, cuya apertura fue impulsada por la familia Bardem, siendo su propietaria titular Mónica Bardem, hermana de Javier Bardem y Carlos Bardem, e hija de Pilar Bardem. De acuerdo con esta información 10 empleados del local se quedarían sin empleo. El cronista Miguel Temprano, que se enteró “in situ” de los hechos cuando acudió a comer al lugar con su esposa, obtuvo declaraciones de los descontentos camareros, que traslucían pena y falta de información sobre la situación empresarial.
Que un negocio cierre en España en estos tiempos de crisis se diría que no es noticia, tantos casos hay. Pero en el que nos ocupa se trata de una familia que se ha significado por su presencia en manifestaciones a favor de todo tipo de causas sociales, quejándose de recortes y demás, por lo que es inevitable que la cosa llame la atención. “Lo que están haciendo es dejar morir el negocio sin importarles lo que nos pase a ninguno de nosotros ni a nuestras familias. Tenemos alquileres e hipotecas que pagar”, declaró quejoso uno de los camareros.
La pregunta que surge es si la familia no podía haberse rascado el bolsillo para salvar los puestos de trabajo, o realizar algún tipo de acción que no significara el cierre del restaurante, aunque fuera a fondo perdido. Al fin y al cabo, de trata de una buena causa, que podía atender hasta un "alacrán enamorado".
