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Biografía

Javier Bardem

Javier Bardem

51 años

Javier Bardem

Nació el 01 de Marzo de 1969 en Las Palmas de Gran Canaria, España

Premios: 1 Oscar (más 9 premios y 2 nominaciones)

Con los pies en la tierra

01 Marzo 2003

Ocupó el puesto de actor europeo de moda, fue invitado favorito de las fiestas de Hollywood que querían dar un toque de intelectualidad, pero esto no le hizo perder la cabeza. Tras convertirse en el primer español nominado al Oscar al mejor actor, podía haber aceptado muchos papeles con tal de triunfar en la meca del cine. Incluso fue reclamado por Spielberg, aunque a él le convenció más encarnar a Santa, el parado de Los lunes al sol. Su buen hacer fue recompensado con el Goya al mejor actor.

Pero Hollywood no se olvida de Javier Bardem, y se comenta que interpretará a Pablo Escobar en una gran superproducción. De momento, será uno de los combatientes de El Álamo, en la nueva versión de la heroica batalla que prepara John Lee Hancock, con Billy Bob Thornton, Dennis Quaid, Jason Patric y Jordi Mollá. Otro de los proyectos que baraja se titula The Lost City, un guión de Guillermo Cabrera Infante que dirigirá para el cine el actor Andy García.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 1 de marzo de 1969, Javier Encinas Bardem pertenece a una familia muy enraizada en la interpretación y el cine. Sus abuelos eran dos reputados actores, Rafael Bardem y Matilde Muñoz Sampedro, mientras que su tío es uno de los más prestigiosos cineastas que ha dado nuestro país, el recientemente desaparecido Juan Antonio Bardem. Su madre es la prestigiosa actriz Pilar Bardem. Él mismo cuenta que desde muy pequeño ha vivido entre bambalinas, y que sentía la necesidad de interpretar.

Por esta razón debutó muy pronto, a los cuatro años, en la serie televisiva El pícaro, de Fernando Fernán Gómez. Estudió hasta terminar COU, aunque lo suyo era la pintura y para desarrollar esta vocación ingresó en la Escuela de Artes y Oficios. También se dedica a jugar al boxeo y al rugby, deporte en el que consiguió cierto éxito, puesto que formó parte de la selección española. Por su aspecto de bravucón, Pedro Masó le ofrece un papel fijo en otra serie televisiva, Segunda Enseñanza. En los 90 se hace famoso de la mano del director Bigas Luna, pues de interpretar un pequeño papel en Las edades de Lulú, pasa a protagonizar Jamón, jamón y Huevos de oro.
También colabora por primera vez con Almodóvar con un papel breve en Tacones lejanos. Se convierte en una estrella del cine patrio, aunque no se le sube a la cabeza el triunfo. “El éxito es como un oasis. Esto es muy bonito mientras dure”, ha dicho el actor, que nunca vende su vida privada.

A pesar de su versatilidad, hoy fuera de toda duda, por aquel entonces le encasillaron en papeles de macho ibérico, sambenito que le costó quitarse de encima. Lo logró definitivamente con su rol de etarra drogadicto consumido en Días contados, de Imanol Uribe, y con el tímido aspirante a actor de Boca a boca, de Gómez Pereira, aunque su trabajo más interesante es su interpretación de ladrón en busca de figura paterna en Éxtasis, donde consigue no desmerecer frente a un inmenso Federico Luppi. Aunque recibe guiones a mansalva, escoge sus proyectos con cuentagotas, y prefiere tirarse un año sin trabajar que aceptar una película que no le interese.

Protagoniza con Almodóvar Carne trémula, y Perdita Durango, con Álex de la Iglesia. El espaldarazo definitivo a escala internacional se lo debe a su composición del escritor cubano Reynaldo Arenas, en Antes que anochezca. Bardem superaba la calidad de la película, con una expresividad que le permitía reflejar la inquietud vital, y la melancolía del protagonista. No en vano le supone la Copa Volpi al mejor actor en Venecia, y una nominación al Oscar al mejor actor, toda una hazaña, pues nunca uno de nuestros compatriotas había competido en las categorías consideradas de primera división. Aún así, intenta mantener los pies en la Tierra.

“Evidentemente, eso te afecta. Yo también si no soy nominado a un premio me quedo frustrado y si soy nominado me pongo muy contento, pero eso no quiere decir que apruebe lo que significa el premio. Los premios me hacen competir con gente que admiro y eso no me parece justo”, declaró por aquel entonces.

Oscar
2008

Ganador de 1 premio

Goya
2019

Nominado a 1 premio

Goya
2018

Nominado a 1 premio

Goya
2013

Ganador de 1 premio

Goya
2011

Ganador de 1 premio

Goya
2005

Ganador de 1 premio

Goya
2003

Ganador de 1 premio

Goya
1996

Ganador de 1 premio

Goya
1995

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Roads Not Taken

2020 | The Roads Not Taken

Dune

2020 | Dune

La historia de Paul Atreides, un joven brillante que ha nacido con un destino más grande que él mismo. En esta epopeya, deberá viajar al planeta más peligroso del universo para asegurar el futuro de su familia y de su gente. Mientras las fuerzas del mal se enfrentan para hacerse con uno de los recursos más excepcionales del planeta, que tiene el poder de desbloquear todo el potencial de la humanidad, solo los que logren dominar sus miedos podrán sobrevivir.

Todos lo saben

2018 | Todos lo saben

Con motivo de la boda de su hermana Ana, Laura regresa desde Argentina a su pueblo natal en una zona vinícola española, la acompañan sus dos hijos, el marido Alejandro se quedó allá por trabajo. Se produce el gozoso reencuentro con padres y hermanos, y con Paco, del que anduvo enamorada en su juventud, ahora casado con Bea. Y tras el enlace, al que asisten muchos invitados, sigue la animada fiesta. Pero de pronto... Desaparece Irene, la hija mayor de Laura. Mensajes en el móvil de Laura apuntan a un secuestro por dinero, con la amenaza de hacer daño a la adolescente si denuncian los hechos a la guardia civil. La vida con frecuencia nos somete a duras pruebas. La alegría pronto se troca en dolor y sufrimiento, y puede costar recuperar la confianza en las personas. El iraní Asghar Farhadi, director y guionista, demuestra su enorme talento para contar historias de alcance universal, no importa tanto que sitúe las historias en su país de origen (Nader y Simin, una separación, El viajante) o que estén “coloreadas” por el telón de fondo parcial o total de Occidente (El pasado y Francia, Todos lo saben y España y Argentina), lo decisivo es la hondura con que atrapa las interioridades del ser humano, lo mejor y lo peor: el amor, el sacrificio, los padecimientos, los rencores soterrados, la soberbia, la ambición, asoman en cada uno en mayor o menor medida, mientra se teje un elaborado cuadro de complejas relaciones, donde cuenta lo ocurrido y lo que se piensa que ha ocurrido, la suposición de intenciones en el otro, y los secretos del pasado que acaban saliendo a la luz. Cuenta con un magnífico reparto coral, donde ocupan lugar prominente Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín, convincentes al exhibir las fragilidades de sus personajes, pero donde también sobresalan Bárbara Lennie, Inma Cuesta, Elvira Mínguez, Eduard Fernández, Ramón Barea, por citar a unos pocos. Farhadi es un cineasta con mayúsculas. Sabe dar el salto mortal del costumbrismo festivo inicial, a la angustia de la tragedia y las dudas sobre qué ha ocurrido, y quién está detrás, un cambio de tono perfectamente ajustado. Y sí, hay un punto de intriga, pero puede permitirse el lujo de satisfacer la curiosidad sobre la identidad de los secuestradores sin jugar a sorprender, poniendo el acento en que lo importante, lo que le interesa, son las personas, sus heridas existenciales, las cicatrices indelebles. Da gusto ver una película donde no hay espacio para la frivolidad, en que se puede abordar temas como la familia, el aborto o la intervención de Dios en la vida de los hombres, sin caer en el cliché. Y en donde las imágenes pueden sustituir con éxito a las palabras, pero sin desdeñar el poder de éstas para expresar los sentimientos.

7/10
Loving Pablo

2017 | Escobar

1983, en Colombia. Virginia Vallejo, popular presentadora de un programa televisivo, acude a una fiesta en la Hacienda Nápoles, donde conoce a su dueño, Pablo Escobar, que desde el primer momento le resulta fascinante. Acaba iniciando una aventura con él, mientras éste inunda Estados Unidos de cocaína, convirtiéndose en una de las mayores amenazas al gobierno de Ronald Reagan. Con esta adaptación del libro de la propia Vallejo “Amando a Pablo, odiando a Escobar”, Fernando León de Aranoa partía de un importante ‘handicap’: llega tarde, tras el largometraje Escobar, el paraíso perdido, y la serie Narcos, con las que no puede evitar repetirse. Aún así, el madrileño no ha podido resistirse a la oportunidad de componer un film de mafiosos, muy al estilo de Martin Scorsese, sobre la ascensión y caída de un capo del crimen, con enorme brutalidad a la hora de mostrar asesinatos. Pese a ser sobre todo escritor (modélico el libreto de Familia, su ópera prima) fracasa en el guión, que acumula diversos defectos, sobre todo una voz en off tan innecesaria como reiterativa de la protagonista, pero también se olvida de desarrollar a muchos personajes, por ejemplo al policía que interpreta Peter Sarsgaard. Pese a estar especializado en cine social e intimista, en títulos como Barrio, aquí no consigue plasmar bien las relaciones entre personajes, ni secuencias conmovedoras, pero luego compone vistosos planos de masas (atención al aterrizaje de un avión en la autopista). Y fallan detalles, por ejemplo las prótesis con las que se le da un aspecto rechoncho al protagonista. Por estas razones fue denostada por la crítica tras su paso fuera de concurso por el Festival de Venecia. Pero al fin y al cabo funciona. Sobre todo por el intenso trabajo de los protagonistas, Javier Bardem –que se transforma por completo– y Penélope Cruz, de nuevo mejor con un director nacional que con uno extranjero. Por ejemplo, ambos se han trabajado muy bien el acento colombiano, para los diálogos, que en el original son en inglés con algunas expresiones soeces en español latino. Además, la historia que relata continúa impactando aunque se conozca de sobra. Sobre todo critica la doble moral, por ejemplo de los parlamentarios que critican al narcotraficante cuando ellos ocultan corrupción, o de Estados Unidos, más permisivo con la mafia italiana porque sus beneficios se quedan en el interior del país que con los narcos, que sacan el dinero. Pero también del protagonista, por un lado benefactor de los pobres, para quien se convierte en un héroe, por construir viviendas, por otro capaz de los crímenes más horribles. De la misma forma se supone que adora a su familia pero mantiene relaciones extraconyugales, y adora a su pequeña hija, cuando practica sexo con adolescentes que ha comprado a sus familias.

6/10
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
Madre!

2017 | Mother!

Una película que apasiona e irrita a partes iguales, Buena prueba del talento de su director y guionista, Darren Aronofsky, y también de su tendencia al exceso barroquista y a algo parecido a la pretenciosidad. Porque muchas son las cosas que parece querer decir en Madre!, parte de su atractivo es la capacidad de sugerencia, y muchos son los tonos que impregnan la narración, aunque sí uno hay que destacar por encima de todos, me decanto por la deuda con Kafka, esa sensación de estar inmerso en una peripecia en que el desconcierto aguarda constantemente a la vuelta de la esquina, a pesar del comportamiento impostado de los que te rodean, que teóricamente se comportan con normalidad y actúan de modo razonable, aunque en realidad todo es alocado y surrealista. El punto de vista narrativo es el de una joven esposa sin nombre, que vive con su marido, célebre escritor que parece haber perdido la chispa creativa, en un enorme y solitario casa en medio del campo. Ella se dedica todo el día a ponerla a punto, pintando paredes, terminando la cocina, con detalles de decoración, la idea es tener el hogar perfecto que sustituya al que previamente tenía su amado en ese mismo lugar, y que fue devorado por un incendio donde murió la que entonces era su esposa. La tranquilidad del lugar será interrumpida por un hombre que dice ser cirujano, y que creía que aquello era un hotelito rural. Será invitado a pasar la noche, a pesar de la reticencia de ella. Pero luego al día siguiente aparecerá la mujer del recién llegado, y en fin, aquello puede ser el cuento de nunca acabar, con presencias no deseadas, y la irritación de la ama de la casa, que quiere a su marido para él, ser la madre de sus hijos. Probablemente no conviene avanzar más en la descripción de lo que sigue. Sí conviene insistir en la atmósfera envolvente que logra crear Aronofsky, casi de película de terror, y que por temas y situaciones hace pensar a ratos en la personal adaptación de Stephen King que hizo Stanley Kubrick en El resplandor. Pero se pueden rascar muchos más temas. Se invita a pensar cómo resulta una quimera la idea de vivir una vida solitaria a espaldas de la colectividad, somos seres sociales, lo que hacen los otros nos afecta, lo que hacemos nosotros afecta a los demás. Se muestran distintas manifestaciones de la histeria colectiva casi sectaria, y el modo en que las personas repiten fácilmente los errores recién cometidos. Y también se explora la creación artística, donde el autor puede comportarse como un seudodios cruel y egoísta. En el mundo cada vez más desquiciado que se nos pinta, los actores están bien. Jennifer Lawrence hace que conviva en su personaje el desagrado ante lo que molesta con la meticulosidad por cuidar el hogar y el amor por su famoso esposo. Javier Bardem sabe aterrorizar y ser encantador, y también atrapa las esencias egocéntricas del artista. Mientras que Ed Harris y Michelle Pfeiffer son dos de los incómodos extraños que se asoman a la casa del matrimonio protagonista, haciendo muy creíble su inoportunidad, a pesar de lo obsequiosos que se muestran. Todo lo anterior no impide una sensación de exceso, que a veces provoca casi la risa involuntaria. Estamos, al fin y al cabo, dentro de un juego de muñecas rusas, con otro creador, Aronofski, que se arroja sin dudar al vacío y sin paracaídas con su film –aunque la Lawrence puede ser un paracaída de emergencia para evitar estrellarse en el suelo, piénsese lo que ayudó la presencia de Brad Pitt en la taquilla a otro discutido y simbólico título, El árbol de la vida–, al que dentro de su singular desparrame hay que reconocerle la capacidad de riesgo.

6/10
Diré tu nombre

2016 | The Last Face

Casi una década después de entregar la interesante Hacia rutas salvajes, Sean Penn vuelve a la dirección con una historia de interés humano, acerca de las heridas que deja la participación, en misiones de ayuda humanitaria en zonas en conflicto, en sus protagonistas. Tema a priori apasionante, y hacia el que han mostrado sensibilidad en la vida real tanto Penn como los actores Javier Bardem y Charlize Theron, pero que en esta ficción se aborda torpemente, con un errático guión del muy desconocido Erin Dignam. La historia arranca con la sudafricana Wren, directiva de Médicos del Mundo, vestida de tiros largos para una fiesta benéfica de su organización, que incluye un concierto. En su habitación está Miguel, un médico español que mira con cierto escepticismo la gala que se avecina. Y es que ambos saben que los discursos, los aplausos y las fotografías de tales encuentros son algo muy diferente de la dura realidad que padece el continente africano, con superpoblados campos de refugiados, resultado de las guerras atroces que padecen países como Liberia y Sudán del Sur. Ambos rememorarán lo que han pasado juntos, incluida su apasionada e imposible historia de amor. Podía ser la típica trama de las tribulaciones de unos cooperantes, contada al menos con corrección. Pero no. Hay una fragmentación en la narración, que dificulta la claridad necesaria para saber en qué momento del pasado o del presente nos encontramos. La omnipresente voz en off de la Theron, hablándonos de la sombre de su padre, un hombre también entregado a la ayuda a los demás, de sus cuitas amorosas, o del encuentro con la realidad, agota. Penn se esfuerza para no parecer un cínico, sino simplemente un tipo que ayuda "en concreto", pero el modo de hacernos descubrir que es un mujeriego, y la enfermedad de una antigua novia, carecen de fuerza dramática. En general todo resulta cansino, sin fuelle, y sólo las escenas más fuertes –el derrumbamiento de la protagonista, o el encuentro con rebeldes salvajes– despertarán al espectador de la modorra que produce un film decididamente fallido, en el que desaprovecha a unos fugaces secundarios, Jared Harris, Jean Reno, Adèle Exarchopoulos.

2/10
Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
El consejero

2013 | The Counselor

Una fábula moral con el primer guión escrito para la pantalla del novelista Cormac McCarthy, y la cámara certera de Ridley Scott. Situada en el marco habitual de la frontera de México y Estados Unidos, aunque con salidas puntuales a otros puntos geográficos, Amsterdam y Londres. Sigue a una serie de personajes cuyas existencias giran en torno a turbios negocios ligados a los cárteles y el narcotráfico, un paisaje donde la vida tiene escaso valor, en un abrir y cerrar de ojos puede llegar la muerte, de modo bastante cruel. “El consejero”, o también, “El abogado” es un tipo sofisticado, que ha ido amasando una pequeña fortuna asesorando legalmente a gente dudosa, y que ha encontrado en la preciosa Laura a la mujer de su vida. La violenta muerte del hijo de una cliente encerrada en prisión por asuntos de drogas, en una complicada partida de ajedrez, les sitúa a él y a sus compinches en el ojo del huracán. Las “casualidades” no existen en este “negociado”, y la sangre reclama más sangre. El tándem McCarthy-Scott no ofrece una historia al uso: las costuras de su thriller inscrito en el mundo criminal y los personajes pasados de rosca pueden engañar a la mirada superficial, pero lo cierto es que el film se eleva por encima de lo convencional gracias a un indudable punto de vista ético, que podría resumirse en unas pocas ideas: las acciones tienen consecuencias, la degradación moral conduce a extremos enfermizos, la elección del mal nunca compensa. Ideas presentadas con el característico tono pesimista de McCarthy acerca de la condición humana, para él incluso el dolor que va parejo a las decisiones vitales no parece tener los efectos balsámicos y purificadores que otros les conceden, se convierte en simple castigo. El consejero es una película sólida, de ritmo envidiable, con muchas escenas concebidas como intercambios dialógicos entre dos personajes con frases trabajadas y densas en contenido. Quizá, a la hora de describir el hastío vital de algunos de ellos, se carga la mano en las conversaciones de contenido sexual, desagradables aunque ilustrativas de cómo el aburrimiento, a medida que se acumula poder y riqueza, irrumpe, llega a adoptar formas aberrantes, que rozan el ridículo. Botón de muestra es lo relativo a la confesión, para Laura algo que está ahí presente en su vida más o menos anodina de creyente cristiana, para Malkina otra forma de incurrir en la frivolidad, aunque pueda latir de fondo un anhelo de no se sabe qué. El film también aborda el egocentrismo, un defecto siempre actual, pero acentuado en nuestra sociedad contemporánea, con una escena muy iustrativa donde el consejero se ve rodeado de personas que sufren por la desaparición de un ser querido. Ridley Scott tiene a sus órdenes un gran reparto, donde sobresale Michael Fassbender, a quien ya dirigió en Prometheus, y que parece un experto en mostrar los aspectos dolientes de sus personajes. Está bien el resto, desde los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz, al resto de actores, Brad Pitt, Cameron Díaz, Rosie Perez, Bruno Ganz...

6/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
To the Wonder

2012 | To the Wonder

Neil y Marina. Él americano, ella francesa, madre de una niña. Se quieren, se aman, conviven en un goce extático en Francia que parece no tener fin. Ella querría casarse -aunque un matrimonio previo le impide hacerlo por la Iglesia-, él no desea atarse mediante un compromiso. Los tres se mudan a Oklahoma, Estados Unidos, donde Neil trabaja en cuestiones medioambientales. Marina sigue tan enamorada como siempre, pero aspira a más, intuye al amor que ama, y acude a rezar a una iglesia católica, donde el padre Quintana se esfuerza en remover los corazones de sus feligreses y prestarles mil servicios de caridad, aunque su propio corazón se encuentre a veces gélido como el hielo. La incapacidad de Neil para tomar decisiones podría propiciar la separación de Marina, y el reencuentro con Jane, un antiguo amor. Terrence Malick, un cineasta siempre enigmático, a modo de J.D. Salinger peliculero que acometía sus filmes muy de vez en cuando -veinte años transcurrieron entre Días del cielo y La delgada línea roja- se diría de pronto acometido por un sentido de urgencia que le está llevando a encadenar trabajos que abordan los temas clave del ser humano, la sed de amor, felicidad y trascendencia. Ocurrió con El árbol de la vida, y pasa con To the Wonder, una obra claramente en la misma dirección. Sorprende la habilidad del director para ofrecer con enorme sensibilidad y, milagro, lejos de toda cursilería, el vértigo del “eros”, el amor de un hombre y una mujer que lleva a desear estar todo el tiempo con la amada, con el amado. Esos ratos compartidos, de contraste entre el “baile” sin fin de la luminosa Olga Kurylenko, y la alegría más contenida pero innegable del retraído Ben Affleck, tienen un curioso sencillo de autenticidad, se palpa el lirismo de un poeta de la imagen y el sonido. La línea entre lo que entrega un spot de perfume videoclipero es delgadísima -¿diremos 'roja'?- y Malick se las arregla para no traspasarla, de modo que bien podemos decir que 'No hay Malick malo', ni siquiera en este caso, donde los prolongados trazos impresiones del disfrute amoroso pueden llegar a ser reiterativos, y por tanto, cansar. La narración de To the Wonder, servida con elaborado montaje, viene acompañada de la certera voz en off de los personajes en distintos idiomas, subrayando la universalidad de lo propuesto, reflexiones interiores en el caso de Neil y Marina, oración angustiosa ante el silencio de Dios en el caso del padre Quintana, un acertado Javier Bardem, que evita cualquier exageración en el personaje. De modo que resulta atinada y sugerente la idea de que tras la fuerte atracción y el eros, se hace necesario la reflexión, la orientación de los otros, el respaldo de la fe y los sacramentos y la apertura a la trascendencia, la toma de decisiones y el compromiso y la caridad para con los otros. Malick ofrece cine espiritual y muy humano, y quizá la película más religiosa de su filmografía; y como es habitual en su obra, exige al espectador una actitud activa, no es el suyo decididamente simple cine 'de palomitas'.

7/10
Alacrán enamorado

2012 | Alacrán enamorado

Julián forma parte de un grupo de neonazis –una especie de familia adoptiva, pues su verdadero hogar es un infierno–, aunque su pensamiento intelectual no es excesivamente elaborado. La amistad con Luis y las arengas de Solís, el líder que nunca se mancha las manos, alimentan sus prejuicios, pero lo que de verdad desearía es llegar a ser un gran boxeador. Después de que sus colegas monten una bronca monumental en el gimnasio que entrena, es invitado a no regresar. Pero vuelve de noche a disculparse, y el gerente del local le readmite, lo que no agrada para nada a Carlomonte, el entrenador. El chico se esfuerza, y encuentra una “familia” aún más atractiva ahí, e incluso para su sorpresa empieza a verse atraído por una chica mulata, Alyssa, que se ocupa de limpiar el local. Carlos Bardem coescribe en Alacrán enamorado el guión que adapta su propia novela, y asume un papel, el del perdedor entrenador Carlomonte. Ha contado con el respaldo en la producción de su archifamoso hermano Javier Bardem, que también interpreta un personaje menor. Tras la cámara un director prometedor, Santiago Zannou, que filma su cinta más comercial de planteamiento, tras El truco del manco y La puerta de no retorno. No es Alacrán enamorado una gran película. Su condición de fábula paradójica sobre las distintas caras de los prejuicios resulta un tanto obvia, y abundan los pasajes reiterativos de lo que parece un relato breve muy alargado. Tiene actores guapillos, Álex González y Miguel Ángel Silvestre, pero eso no basta, resultan demasiado monolíticos en su desconcierto y rabia vitales. El amor casi animal de Julián por Alyssa lo es todo menos romántico, y hasta la bienintencionada crítica a las actitudes xenófobas puede verse lastrada por la presencia de Javier Bardem, actor que precisamente por sus posicionamientos políticos, realizados públicamente con acritud, genera rechazo en gran parte del público español.

4/10
Biutiful

2010 | Biutiful

Barrio del Raval, en Barcelona. Uxbal es un padre de familia separado de su esposa bipolar Marambra, que tiene la custodia de sus dos hijos pequeños, Ana y Mateo. Baqueteado por la vida, sostiene a los suyos colaborando con una mafia china de inmigrantes ilegales, chinos y africanos, que trabajan en la construcción, o como ‘manteros’, aunque tampoco son ajenos al tráfico de drogas. Además, Uxbal tiene un don muy especial: es vidente, y en ocasiones ve a los espíritus de los muertos, que le cuentan sus penas. Acostumbrado a mirar a la muerte de cara, va a tener que enfrentarse a la suya propia: le acaban de diagnosticar un cáncer terminal, y una buena amiga le aconseja que en el tiempo que le queda intente “arreglar lo suyo”. En su primera película sin Guillermo Arriaga, el mexicano Alejandro González Iñárritu cambia la narración fragmentada de tramas múltiples por el relato lineal centrado sobre todo en un personaje, tarea en que le han ayudado los jóvenes Armando Bo y Nicolás Giacobone; sólo prólogo y epílogo, profundamente conectados, rompen levemente esa linealidad. En lo que no hay alteración es en los temas y enfoques del cineasta, nuevamente tenemos una situación extrema que envuelve a Uxbal, al que si algo le puede salir mal, parece que le saldrá peor. De modo que la dramática situación de familia rota conoce vaivenes, las mejorías resultan espejismos, la esperanza la aportan las posibilidades abiertas de un futuro incierto. Y las variables de su enfermedad, más sus trapicheos con los inmigrantes, donde él pone toda su buena voluntad para ayudar en una sociedad atravesada por la injusticia, le harán tocar fondo, todo debe conducir a la necesaria catarsis. El fondo católico de Iñárritu se nota no sólo en la imaginería religiosa presente en la cinta, sino en los temas, recurrentes en su cine, de sentido de culpa y redención, que surgen en el océano de la injusticia propia del ser humano caído. Ello atravesado de fatalismo providente, si se nos permite el oxímoron. Las cosas se tuercen, toman la senda más difícil, pero ello acaba ayudando al protagonista, del mal acaba saliendo el bien, aunque antes toca sufrir. El director sabe contar su historia, aunque quizá se entretiene demasiado en algunas escenas, una recreación excesiva en el dolor de Uxbal, que a veces parece un lastre. Está bien la subtrama del amigo senegalés, o la relación con Marambra, pero otros elementos –la relación afectiva entre los dos chinos mafiosos, el hermano de Uxbal– no aportan demasiado, de haber sido eliminados quizá el conjunto ganaría en agilidad. La película cuenta con un gran reparto, entre los que se cuentan algunos actores no profesionales. Pero sobresale Javier Bardem, con una magnífica interpretación, salvaje y entregado como suele ser –por ejemplo la escena en que le van a hacer una extracción de sangre muestra su increíble temple actoral–, que le valió el premio al mejor actor en Cannes.

6/10
Come, reza, ama

2010 | Eat, Pray, Love

Película basada en la experiencia personal de la escritora Elizabeth Gilbert, cuando atravesaba una profunda crisis que dio al traste con su matrimonio, dura peripecia vital cuyo camino de superación recogió en un libro convertido en auténtico best-seller. El film arranca con la vida conyugal cansina de Liz, que cree que se está autoengañando y engañando a su marido Stephen con la farsa de existencia que llegan. De modo que decide pedirle el divorcio, algo que el otro no entiende. Tras embarcarse en una relación con un joven actor que está representando uno de sus textos, Liz observa que debe ser más radical en el cuestionamiento de la vida que ha llevado hasta ese momento. De modo que rompe con todo, se toma un año sabático, y descubre el placer de la comida y el "dolce far niente" en Italia, la espiritualidad oriental en India, y la posibilidad de un nuevo amor en Bali. El film que coescribe y dirige Ryan Murphy –responsable de Recortes de mi vida, y bastantes episodios de las series Glee y Nip/Tuk: a golpe de bisturí– se esfuerza en plasmar en la pantalla el viaje, sobre todo interior, de la protagonista, representativo de muchas personas en Occidente, inmaduras e insatisfechas con sus vidas, que anhelan algo que no saben lo que es. Lejos de nosotros cuestionar el equilibrio alcanzado personalmente por Elizabeth Gilbert, pero lo cierto es que la descripción en la pantalla de su itinerario resulta aburrido y no demasiado atractivo, no basta con pasearnos por lugares de hermoso exotismo o por la eterna Roma para mantener la atención. Murphy se detiene en exceso en cada etapa de la protagonista, quizá con la intención de que los descubrimientos de ella sean también los del espectador, pero lo cierto es que todo parece demasiado elemental –el "salir" con los amigos italianos, las conversaciones con el chamán, la relación con el actor, el encuentro con otras personas que buscan también su lugar en el mundo...–, rebosante de "buenismo" poco consistente. El reparto de Come, reza, ama es formidable, desde la omnipresente Julia Roberts todos los actores saben insuflar vida a sus personajes, pero no hay composiciones memorables, por la sencilla razón de que sus papeles no lo son.

4/10
Vicky Cristina Barcelona

2008 | Vicky Cristina Barcelona

Dos íntimas amigas estadounidenses, Vicky y Cristina, viajan en verano a Barcelona. Aunque se aprecian sinceramente, no pueden ser más distintas. La primera es cerebral, tiene su vida muy ordenada, se piensa mucho las cosas antes de actuar; su prometido le aguarda en Nueva York, y está haciendo entretanto un máster en identidad catalana. Su amiga, en cambio, no tiene muy claro lo que desea en la vida; le gusta el cine y ha rodado un corto, pero no sabe si ésa será su futura dedicación profesional; es impulsiva, le gusta vivir la vida intensamente, se deja llevar. Una noche conocen a Juan Antonio, un pintor español, que les hace una insólita propuesta: viajar a Oviedo en su avioneta, y compartir habitación y cama los tres. Vicky y Cristina se quedan alucinadas, aunque previamente habían sabido de la agitada trayectoria vital de Juan Antonio, separado de su esposa, quien le agredió en el pasado. El caso es que el pintor hispano y sus planes resultan excitantes, y de momento aceptan acompañarle a Oviedo. Aquello resulta ser una inmersión muy especial en la cultura española. Primera película de Woody Allen coproducida por España, a través de Mediapro, y con los dos actores hispanos más internacionales del momento, Javier Bardem y Penélope Cruz, que están estupendos, especialmente el primero. Pues el actor compone a un personaje rebosante de sensibilidad, en lo que al aprecio de la belleza se refiere, lo que le aleja de otras interpretaciones de tipos decididamente brutales; también es encomiable el trabajo de “Pe”, aunque su composición esté más cercana a los personajes femeninos latinos de carácter, al estilo de los de Sophia Loren o Gina Lollobrigida, algo previsibles. También está muy bien, como suele, Scarlett Johansson, aunque quizá la gran sorpresa interpretativa del film de Allen sea la desconocida Rebecca Hall, vista fugazmente en El truco final, y que está sobresaliente como la amiga cerebral, un papel muy medido. El cineasta neoyorquino explora sus temas habituales, entre los que sobresale la eterna búsqueda del amor. Los personajes anhelan la felicidad, un amor que les llene... Y lo encuentran... por un tiempo, pero se hagan las combinaciones que se hagan, parece decir el pesimista Allen, es imposible encontrar la dicha completa. En tal sentido juega el director a varias bandas: el matrimonio convencional y programado, el de los artistas bohemios, el arriesgado... e incluso las “nuevas formas de familia” (qué disparatada e inadecuada expresión, perdón por usarla), manifestadas en un segundo “trío”, el compuesto por el pintor, su esposa, y una de las turistas, donde habría espacio para la variante lésbica. “No sé lo que quiero, pero no es esto”, llega a decir uno de los personajes teóricamente más desinhibidos... Mientras que la joven convencional, cuando parece decidida a “quemar las naves” de su convencionalismo, va a tener dificultades por donde no se lo esperaba... Azar, libertad, insatisfacción... Todo anda flotando por ahí, dejando mal sabor de boca. Resulta curioso, pero Woody Allen no parece confiar en el compromiso, ni en lo que es la lucha día a día por alimentar el amor, tales posturas no asoman en su film, como tampoco lo que sería, de verdad, formar una familia, engendrar hijos y cuidarlos... Uno de los aspectos más interesantes del film es observar la mirada a España de un extranjero como es Woody Allen. En la mirada subyugada por la belleza de las dos turistas hay algo del propio Allen, así como su guía podría representar a los amigos españoles del cineasta, que le han descubierto el país. Así se entiende la inclusión de una iglesia románica y su Cristo, la guitarra española, y por supuesto Gaudí. Por supuesto Allen no sería Allen si renunciara a su singular sentido del humor. Y aunque este film tiene su punto patético, porque está hablando de la infelicidad (mucho más que de la felicidad, una utopía desde su punto de vista), hay algunas buenas ideas, con su punto socarrón, que en parte se diría dirigidas al público hispano, al que se diría ha “pillado”, al menos en parte. Así se entiende que cuando Vicky explica sus estudios de identidad catalana a un maduro matrimonio americano, él pregunte “Y eso, ¿para qué sirve?”; tampoco parece casual la inclusión de la rotulación en español de los precios de una frutería catalana. Se diría que alguien le ha dicho, “a ver si haces un bonito 'spot' promocional de Barcelona”, y Allen asume el reto, pero apostando por su amado Gaudí, arrimando el ascua a la sardina de su gusto personal. Y nos queda la duda de si la boda en el ayuntamiento de Barcelona respondía al “caprichito” de algún concejal que quería salir en la peli; en cualquier caso, Allen salva la situación con dignidad.

6/10
No es país para viejos

2007 | No Country for Old Men

En algún lugar de la frontera entre Estados Unidos y México, no muy lejos de Río Grande... Una operación de narcotráfico ha terminado en río de sangre, compradores y vendedores no han sabido entenderse... Al desértico lugar donde realizaban el intercambio llega por casualidad Llewelyn Moss, un peón soldador, y encuentra cerca a un tipo recién fallecido que tenía consigo un maletín con dos millones de dólares. La tentación de quedárselo es demasiado grande, aunque Llewelyn no es un ingenuo. Desde el momento en que deja desgraciadamente una pista que permite identificarle, un sádico asesino al servicio de los narcos, Anton Chigurh, le pisa los talones. Pero decide afrontar el riesgo de retener el dinero. Así que pide a su esposa que se vaya a casa de su madre, mientras intenta aguantar él solito la caza de que empieza a ser codiciada presa. Al tiempo, también el sheriff local, Ed Tom Bell, miembro de una familia con varias generaciones al servicio de la ley, intenta dar con su paradero.Extraordinaria película de los hermanos Joel y Ethan Coen, quizá la mejor de su valiosa filmografía, y prueba de la plena madurez que han alcanzado como cineastas. No es que antes hubieran dejado de demostrar su talento, allí están títulos tan redondos como Muerte entre las flores o Fargo. Pero es cierto que les podía su vertiente gamberra, se hacían demasiado reconocibles con sus bromas y su estilo visual. En la obra del escritor Cormac McCarthy han encontrado temas y personajes con los que pueden identificarse, y con los que, en efecto, se han identificado. Así que se benefician de la gran humanidad con que McCarthy pinta a sus personajes de la frontera, tipos lacónicos, habituados a la vida dura; y de algún modo depuran lo que en otros de sus filmes resulta exagerado. Y la combinación Coen-McCarthy resulta perfecta. Porque hablar de una historia con asesinos pasados de rosca (estupendo Javier Bardem, y también Woody Harrelson, con menos presencia), y tipos duros, supervivientes natos (los personajes de los magníficos Josh Brolin y Tommy Lee Jones, uno al que atrae el dinero, pero que tiene un código moral que le lleva, por ejemplo, a llevar agua a un tipo al que dejó malherido, el otro con un claro sentido de la justicia, pero cansado de ver cómo el mal y la crueldad dominan con frecuencia el mundo), es hablar claramente del universo Coen; pero la aproximación por la senda McCarthy ayuda sobremanera a la credibilidad de lo narrado. Y no sólo en los protagonistas, sino también en tipos humanos de la América profunda, un vendedor, el encargado de un motel... Gente corriente y moliente, que se suelen ver poco en las películas, y a la que los Coen ya se habían acercado en títulos como Fargo.Resulta increíble la impecable caligrafía cinematográfica que presenta este trabajo de los Coen. La historia salta de uno a otro personaje con naturalidad, y la tensión del "duelo", por así decir, entre Llewelyn y Anton, alcanza niveles altísimos, ya sea en medio del desierto, esa dinámica persecución hasta el río; en el motel de carretera; o en México. Hay violencia, dura e impactante, desagradable si se quiere, aunque tampoco se busca el regodeo. Funciona muy bien la sobriedad de los personajes, e incluso el que se prestaba más al histrionismo, el de Bardem, está contenido en su justo punto. Hay reflexiones apuntadas, sobre la libertad y la responsabilidad (esa moneda caprichosa de Anton no le exime de lo que es una crueldad salvaje y deliberada), el anhelo de un hogar tranquilo, y la implantación de un orden justo que no llega. Incluso se alude al universal deseo del encuentro con Dios en la vida de uno, del que se aguarda a veces a que haga su aparición cuando uno ya es de edad avanzada, quizá olvidando que ese encuentro tiene algo de búsqueda, que no puede dejarse a la pura providencia, aunque ésta cuente, y mucho.

9/10
El amor en los tiempos del cólera

2007 | Love in the Time of Cholera

Las novelas más reconocidas del Nobel colombiano Gabriel García Márquez son, sobre todo, "Cien años de soledad", y también "Crónica de una muerte anunciada", por su importancia en la literatura hispanoamericana. Y sin embargo, "El amor en los tiempos del cólera" es su obra más emotiva. También es una novela más adaptable al cine que los dos títulos citados, por lo que había generado grandes expectativas esta versión del británico Mike Newell, director de Cuatro bodas y un funeral, que ha demostrado cierta pericia para llevar libros a la pantalla, con Un abril encantado, Donnie Brasco y Harry Potter y el cáliz de fuego. El cineasta tenía posibilidades de romper la paradoja de que a pesar de que García Márquez estudió cine y ha sido guionista, no ha tenido mucha suerte cuando se han pasado sus mejores trabajos al cine, pues se puede decir que como mucho se salva El coronel no tiene quien le escriba, de Arturo Ripstein. El guionista sudafricano Ronald Harwood (que también ha adaptado La escafandra y la mariposa) se ha esforzado por seguir linealmente la novela y condesar en dos horas y veinte un libro de 500 páginas. Como es bien sabido, el libro narra la historia de amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza, a lo largo de unas seis décadas. Un jovencísimo Florentino, empleado del servicio de correos, descubre a Fermina cuando acude a su casa a entregarle un telegrama a su padre. Inspirado por el amor que siente hacia ella, le escribe unas cartas sinceras, extensas y apasionadas, que logra entregarle en la clandestinidad. Gracias a ellas, logra ganarse su corazón, pero el padre sueña con casar a Fermina con un joven de buena familia, y un empleado de correos le parece ‘poco’ para ella. Cuando se entera de la relación, decide llevarse lejos a su hija. Florentino mantendrá encendida la llama del amor con la ayuda del telégrafo. No es tan fiel sin embargo el film en cuanto al tono. García Márquez usa aposta en esta novela todos los recursos de los folletines decimonónicos, que funcionan con brillantez en clave de realismo mágico. Captar esa forma única del escritor de hacer pasar por ordinario lo extraordinario es bastante difícil para un director que no sea hispanoamericano, y Mike Newel se queda bastante lejos. De esta forma, lo que queda, a ratos parece un culebrón televisivo. Newell ha contado con un presupuesto que le permite una convincente recreación del final del siglo XIX y principios del XX. Cuenta con buenos técnicos, y sobre todo, con un prometedor reparto internacional, reunido por su colaboradora habitual, la veteranísima Susie Figgis, prima del director Mike Figgis. Quien haya leído la novela convendrá en que algunos de los intérpretes van al pelo con sus personajes. Destaca la colombiana Catalina Sandino Moreno, como Hildebranda, la prima de la protagonista; la brasileña Fernanda Montenegro, que encarna a la madre de Florentino Ariza; Liev Schreiber, director de la oficina de telégrafos; y la española Alicia Borrachero, en una breve intervención como la tía de Fermina. La primera actriz, la italiana Giovanna Mezzogiorno, realiza un correcto trabajo, con la dificultad añadida de que interpreta a su personaje a lo largo de los años, de adolescente a anciana, con ayuda de una buena labor del departamento de maquillaje. Por contra, desentona el actor Javier Bardem, en una interpretación forzada, que llega a resultar esperpéntica, y que supone el mayor lastre de la película. Su personaje debe parecer un romántico enamorado, algo estrafalario, pero como sobreactúa, parece una especie de ‘freak’. Mike Newell ha fracasado en este sentido en su faceta de director de actores, al dejar que su estrella se le descontrole por completo. Resultan especialmente llamativas las secuencias de Bardem con sus amantes, que siguen su línea histriónica, dando lugar a los peores momentos del film. Subyacen, al menos, algunos temas presentes en la novela original, sobre la evolución de los seres humanos a lo largo del tiempo, y que supone una exploración del amor en sus diferentes fases. Contrapone los encuentros promiscuos de Florentino con amantes que nunca jamás llegarán a hacerle feliz, con la vida plena que vive Fermina, casada con un hombre íntegro, con el que tiene hijos, y que a pesar de algún problema y una grave crisis matrimonial, le hace feliz. Y apuesta decididamente por el romanticismo, al mostrar a un personaje enamorado para siempre.

4/10
Los fantasmas de Goya

2006 | Goya's Ghosts

Singular parábola de denuncia de los excesos en que puede incurrir el ser humano, incluso en el nombre de los ideales más sagrados, ya sea Dios, o la libertad, igualdad, fraternidad. La experiencia personal de los estados totalitarios ha marcado profundamente al checo Milos Forman, como prueban algunos títulos de su filmografía, Alguien voló sobre el nido del cuco y El escándalo de Larry Flynt mayormente. Aquí insiste en la condena de la tortura física y psicológica, y de la limitación de pensamiento y libre expresión. Le sirve para ello de excusa la España de Goya, con dos momentos bien delimitados, la caída de Carlos IV, y la invasión napoleónica a la que seguirá la restauración borbónica, en los que el pintor aragonés es observador privilegiado de la realidad del cambio de siglo. El film, financiado con capital español en su totalidad y con muy buenos técnicos hispanos en su equipo, tiene un empaque notable, como de título que desearía concurrir en los Oscar. La puesta en escena es excelente, y también el trabajo de los actores, o la visión de la creación pictórica de Goya (estupendo Stellan Skarsgård), y su presentación como alguien que vive en su nube artística, pero con capacidad de tomar el pulso a su época, aunque sea a palos. Hay que reconocer además, a Forman y a su coguionista Jean-Claude Carrière cierta apertura de mente, atrapada en el personaje de Javier Bardem, primero inquisidor implacable inconsecuente con sus ideas (la violación de una prisionera), luego adalid implacable de la revolución, que trataría de ser el reflejo de dos extremos. Pero el film tiene una pega, importante: la desgracia que acontece a la Inés compuesta por Natalie Portman, todo un lastre. Se diría que la sombra de la imprecisión histórica, que ya le afectó en Amadeus, persigue a Forman. Resulta poco verosímil, cercano a lo risible, que alguien pueda dar con sus huesos en la cárcel por el simple hecho de no ingerir carne de cerdo una noche en una posada; más en una época, casi principios del siglo XIX, en que la Inquisición ya no era lo que había sido; tampoco se entiende que la violación de fray Lorenzo carezca de los elementos traumáticos normales en un caso de esas características.

6/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
Mar adentro

2004 | Mar adentro

La historia real del tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, que conmocionó en su día a la opinión pública. Alejandro Amenábar cambia radicalmente de género (su fama hasta la fecha se ha cimentado en el thriller), para contar una historia de tintes dramáticos, sobre un hombre que considera indigno seguir viviendo con su incapacitación, y que desea ser asistido en su suicidio sin cortapisas legales. Amenábar es un cineasta inteligente, que sabe dirigir a un grupo de actores muy bien escogidos. Resulta difícil destacar a un intérprete sobre el resto, tan bien están Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas y compañía, aunque está claro que el primero se lleva la palma. A la hora de contar su historia, el director trata de ser razonablemente equilibrado al presentar personajes que no desean la muerte de Sampedro (su familia, principalmente, además de una mujer que le ve en televisión) y otros que sí quieren ‘ayudarle’, por ‘compasión’ (los abogados de una asociación pro eutanasia). Aunque tal equilibrio se va al traste al presentar de modo grotesco y sin matices al personaje de un sacerdote también tetrapléjico. El film se esfuerza por ser luminoso, un teórico canto a la vida. Esto se hace trenzando con tino las relaciones entre los personajes. Pero al final no deja de tomar partido por la muerte, presentando como legítima la opción de acabar con la propia vida. E invita a una comparación odiosa entre la decisión del protagonista y la del personaje de Belén Rueda, condenada a vivir en un limbo donde es incapaz de reconocer a las personas queridas.

6/10
Pasos de baile

2002 | The Dancer Upstairs

Un policía investiga una serie de atentados cometidos por una organización dirigida por un profesor de filosofía comunista, capaz de cautivar a las masas de campesinos con sus mensajes. El actor John Malkovich debuta como realizador, con esta adaptación de una novela de Nicholas Shakespeare, hijo del embajador británico en Perú en la época de los más crudos atentados de Sendero Luminoso. No hay referencia expresa en la película a este grupo terrorista, pero queda claro que se inspira en la figura de su líder, Abimael Guzmán.

4/10
Los lunes al sol

2002 | Los lunes al sol

Una ciudad portuaria innombrada, en Galicia. Tiempos de recesión. Los astilleros que daban trabajo a un buen número de gente han cerrado. Un grupo de amigos se vio afectado. Uno de ellos se apaña bastante bien regentando un bar. Otro trabaja de guardia jurado. El resto ha pasado a engrosar las listas de parados. Y con ese panorama a cuestas sobreviven y se reúnen con frecuencia en el bar, y allí ríen y lloran, tratan de llevar la situación lo mejor posible. Lo que a veces no es fácil. Fernando León de Aranoa maneja junto a Ignacio del Moral un guión aparentemente invertebrado, con diálogos plenos de naturalidad, dichos por un reparto perfecto, en el que destaca Javier Bardem, uno de los grandes del actual cine español. Y consigue transmitir emociones sencillas con enorme fuerza. Como el mismo León decía recientemente, hablando de sus hábitos de espectador, (“Veo de todo, producciones de fuera, de aquí. Al final, con lo que me quedo, es con la sensación de que me han echado un poco de luz sobre algo, sobre la vida, sobre el amor, la sociedad... Me gusta la sensación de montaña rusa en el cine, sentarme y que me manejen.”), él procura hacer lo mismo contando historias con las que el espectador conecta inmediatamente. Apenas ocurre nada en esta película galardonada con 5 Goyas, incluidos los de mejor película, director y actor principal. Pero tras la aparente levedad de una vida cotidiana y reconocible se nos habla de los rígidos mecanismos de una sociedad insolidaria, incapaz de dar trabajo a las personas de cierta edad, que socava los lazos más sagrados, que aboca a los más débiles a la salida en falso. Nadie tiene la culpa y todos tienen la culpa. La falta de ocupación laboral se revela mal gravísimo, no sólo por las carencias económicas que comporta, sino porque el hombre que no trabaja deja de ser hombre: su dignidad se ve gravemente afectada. Elevando la reflexión, se llega a decir que “Dios no cree en los hombres”. Esa culpabilización divina conduce sin remedio a la desesperación. Evita León los didactismos fáciles que llevan a condenar a personas e instituciones, pero deja su film un regusto de amargura y derrotismo, como si el actual estado de cosas fuera inalterable. Al final queda sólo un vago sentido de la lealtad para jugarlo todo a la carta de la supervivencia.

6/10
Antes que anochezca

2000 | Before Night Falls

“Tomé todos aquellos papeles y los envolví en unos nailons negros que yo me robaba cuando iba a plantar bolsas de café alrededor de La Habana, en lo que entonces se llamó el cordón de La Habana...” Así cantaba el poeta cubano Reinaldo Arenas en su obra Antes que anochezca, que da título a esta película sobre su vida. El norteamericano Julian Schnabel aborda las andanzas del escritor: su sensibilidad artística, la represión del régimen castrista, su homosexualidad... Lo mejor de este film algo farragoso viene de la mano del camaleónico Javier Bardem, que borda el papel de Arenas, por el que fue candidato al Oscar este año.

6/10
Segunda piel

1999 | Segunda piel

Alberto y Elena forman una pareja joven que no atraviesa su mejor momento. Ambos tienen dudas sobre el amor y el sentido de su relación. Alberto conoce a Diego, un homosexual por el que se siente atraído sin remedio. De esta manera, se forma un complejo triángulo. Gerardo Vera, tras el fracaso de La Celestina, se adentra en un enmarañado mundo de sentimientos.

3/10
Los lobos de Washington

1999 | Los lobos de Washington

Un viejo garaje. Unos pobres diablos malviven con un bareto de medio pelo y con un negocio de furgonetas de mundazas. Juntos planean el robo de un dinero de un viejo conocido, que se ha enriquecido de forma harto dudosa. El caso es que algo sale mal. El dinero se pierde, y empieza a no estar nada claro quién lo tiene en su poder. En los alrededores se encuentra el Circo de Los Lobos de Washington, a modo de metáfora de las ilusiones y desengaños que la vida conlleva. Mariano Barroso, que firmó ese estupendo film llamado Éxtasis, dirige este thriller de tintes dramáticos y final inesperado. Cuenta con un reparto mayoritariamente masculino, en el que destacan dos presencias casi imprescindibles ya en el cine español: Javier Bardem y Ernesto Alterio.

4/10
Entre las piernas

1999 | Entre las piernas

Miranda es adicta al sexo. Javier es adicto al sexo. Ambos coinciden en unas sesiones de terapia para curar su adicción: la atracción mutua surge enseguida. Pero ella está casada con Félix, un policía que investiga un crimen relacionado con el mundo del cine, en el que Javier podría estar involucrado. Manuel Gómez Pereira deja de lado la comedia que ha caracterizado sus filmes, aunque no sus típicas coordenadas sexuales, en un thriller un tanto desigual basado en la novela de Joaquín Oristrell. Destaca el reparto de primeras espadas del cine español: Victoria Abril, Javier Bardem, Carmelo Gómez.

4/10
Perdita Durango

1997 | Perdita Durango

Perdita Durango (Rosie Perez) es una mujer sin escrúpulos que vive al límite y busca sensaciones fuertes. A menudo, una animal felino se le aparece en sueños. Ese animal es el atractivo asesino Romeo Dolorosa (Javier Bardem), un santero que disfruta como nadie con los sacrificios y la sangre. Ambos inician una peligrosa relación, salpicada de violencia. Secuestran a dos adolescentes, un chico y una chica de buena familia, a los que pretenden pervertir y de paso cobrar algún dinero. Así inician un viaje en coche, para cumplir el encargo de un mafioso, que consiste en transportar un camión lleno de fetos desde la frontera mexicana hasta Las Vegas. La película más ambiciosa en su día de uno de los directores más peculiares del nuevo cine español. Se trata de una historia controvertida, en la que los instintos humanos se exageran hasta la barbaridad. Una mezcla de cine gore y road movie fronterizo, con la que Álex de la Iglesia ofrece su particular visión del sueño americano. La interpretación de Javier Bardem es espeluznante.

4/10
Carne trémula

1997 | Carne trémula

La acción comienza en casa de una mujer de dudosa reputación, Elena, interpretada por Francesca Neri, que espera a un traficante de drogas junto a su joven amante. Los policías David (Javier Bardem) y Sancho (Sancho Gracia) están al corriente de la reunión e irrumpen en la casa. Se produce una violenta situación, en la que David pierde los papeles y amenaza al amante de la mujer, Víctor, interpretado por Liberto Rabal. Este dispara su arma y acierta justo en la columna vertebral de David. Han pasado dos años después de este suceso. David se quedó paralítico tras el disparo, y es la nueva estrella del equipo español de baloncesto en las Paraolimpiadas de Barcelona 92. Elena se ha convertido en su mujer, sintiéndose culpable por el estado de David. Sancho se ha convertido en un duro y violento policía, casado con una esposa abnegada pero infeliz, interpretada por Ángela Molina. Víctor está a punto de salir de la cárcel y sólo quiere rehacer su vida. Pero antes pretende recuperar lo que era suyo. Una atrevida incursión de Almodóvar en el género del thriller, que adereza con una fuerte dosis de drama. Escrita por el propio Almodóvar, que se basa en la novela de Ruth Rendell. El comienzo de la película es espectacular, y aunque por lo general mantiene un buen ritmo narrativo, acusa algunas lagunas que desvían la atención del espectador. Cuenta con un reparto excelente, sobre el que destaca la poderosa interpretación de Javier Bardem. Es interesante aunque no es lo mejor del universal director manchego

4/10
Airbag

1997 | Airbag

Una de las películas españolas de mayor éxito popular en los últimos años. Juantxo es un joven perteneciente a la alta sociedad y lo tiene todo: dinero de sobra, una carrera universitaria, un magnífico trabajo y una novia guapa y bastante rica. Sin embargo, Juantxo es a todas luces un perfecto pardillo. Durante su despedida de soltero en un local de mala reputación pierde su anillo de compromiso. Tras la desaparición, él y sus amigos, Paco y Konradin, se lanzan a la búsqueda desesperada de la joya en un viaje trepidante y alocado lleno de corrupción, vicio y delirio. Juanma Bajo Ulloa, uno de los directores españoles más personales, juega en esta película con temas serios y logra obtener algunas secuencias llenas de negra comicidad dentro de esta película extraña y desconcertante. Los actores están perfectos, en especial la fantástica actriz portuguesa María de Medeiros.

6/10
Éxtasis

1996 | Éxtasis

Tres jóvenes amigos viven un singular enredo cuando deciden desvalijar a sus familias para montar un bar de playa. Uno de ellos suplanta la personalidad de su amigo para hacerse pasar por él ante su padre, un prestigioso director teatral. A partir de un guión muy cuidado lleno de referencias al teatro del Siglo de Oro español y en especial a La vida es sueño de Calderón de la Barca, Barroso desarrolla una interesante radiografía de gran parte de la juventud de finales del siglo XX, caracterizados por cierto desconcierto emocional. Las interpretaciones son todas magníficas, en especial de Javier Bardem (Perdita Durango) y del veterano Federico Luppi que, como siempre, resulta brillante en el papel de padre..

6/10
Boca a boca

1995 | Boca a boca

Víctor es un aspirante a actor que necesita dinero para poder sobrevivir, por lo que acepta un empleo como telefonista de una línea erótica, mientras realiza pruebas para conseguir un papel que lance su carrera. Tras intimar con uno de sus clientes a través del teléfono, se ve involucrado en una turbia trama criminal, inducido por una enigmática mujer que no resulta ser lo que parece. Divertida mezcla de humor e intriga a lo Hitchcock, por la que Javier Bardem consiguió el Premio Goya a la mejor interpretación, así como el Fotogramas de Plata en la misma categoría. Lo mejor es un guión ágil y unas buenas interpretaciones, no sólo de Bardem, sino también de Josep Maria Flotats, considerado uno de los mejores actores del teatro catalán y que no se había prodigado excesivamente en la pantalla grande.

4/10
El detective y la muerte

1994 | El detective y la muerte

Curiosa muestra de cine negro español con aura metafísica, donde los personajes (un magnate, un detective, un asesino...) se mueven en una atmósfera de ensueño. Gonzalo Suárez entrega un film espeso, pero deslumbrante.

5/10
Días contados

1994 | Días contados

Una drogadicta se enamora de un hombre muy atractivo que resulta ser un terrorista de ETA, que ya no cree en la causa. Sus intentos para abandonar la banda de asesinos son infructuosos. Ocho premios Goya, en las máximas categorías obtuvo este exitoso y durísimo filme de Imanol Uribe, así como tres de los máximos premios del Festival de Cine de San Sebastián, en el año 1994, entre ellos la Concha de Oro a la mejor película. Se trata de la adaptación libre de la novela homónima de Juan Madrid. Es una película dura, sórdida, pero muy bien interpretada.

5/10
Huevos de oro

1993 | Huevos de oro

Al acabar el servicio militar, Benito González, pretende casarse con su novia, pero ésta le ha engañado con su mejor amigo. Bigas Luna describe al típico ‘chulito’ español, apoyándose en una magnífica interpretación de Javier Bardem.

5/10
Huidos

1993 | Huidos

En plena Guerra Civil española un grupo de hombres se ha refugiado en las montañas, y allí es donde de encuentran el anarquista Juan y el rebelde Marcial. Ambos se enfrentarán a causa de sus ideas y de la situación, pero las circunstancias del momento harán que tengan que aprender a convivir. Incursión en el cine bélico y en lo que aconteció a los 'maquis' en la España de la Guerra Civil. Sancho Gracia (Curro Jiménez) dirige y protagoniza este film, donde comparte pantalla con Tito Valverde y Javier Bardem.

4/10
El amante bilingüe

1993 | El amante bilingüe

Adaptación de la novela homónima de Juan Marsé, por el director que más ha abordado su obra en cine, Vicente Aranda. Sigue la trayectoria de Juan, que logra casarse con la adinerada Norma. Pero el matrimonio no funciona, porque ella vive inmersa en un mundo de fantasías sexuales y el marido no le complace. Para solucionar el problema, Juan se inventa un doble campeón sexual, Joan; así piensa recuperar a la amada perdida. Vicente Aranda se siente a sus anchas con la trama, pues le sirve de excusa para todar numerosas escenas eróticas. Eso sí, en el camino sacrifica cualquier acercamiento psicológico a los personajes medianamente coherente, a los que encarnan con escasos matices Imanol Arias y Ornella Mutti.

3/10
Jamón, jamón

1992 | Jamón, jamón

Dramón rural ubicado en una zona innombrada del campo español. Silvia, hija de la propietaria de una "bar" de carretera, se queda embarazada de su novio, un niño pijo que es incapaz de escapar de las faldas de su madre, a la sazón dueña de una empresa de ropa interior masculina. Ésta ve con malos ojos la relación de su hijo con Silvia e intenta persuadirle para que la deje. Pero al comprobar la férrea oposición de su hijo, decide contratar los servicios de un joven que ha posado como modelo de calzoncillos en su empresa, para que seduzca a la joven y la aleje de su familia. El film, bien rodado y con una esforzada definición de sus desesperados personajes, tiene un aire melodramático y un ahondamiento en ambientes marginales e inmorales que le acerca al mundo almodovariano. Y por si esto fuera poco, conforme avanza el guión se va mascando más y más la tragedia. Como es habitual en la filmografía de Bigas Luna, el director catalán explicita una y otra vez su exacerbada historia de amor con un continuo y muy grosero recurso al sexo desenfrenado. Javier Bardem y Penélope Cruz interpretaron unos de sus primeros papeles protagonistas.

4/10
Amo tu cama rica

1992 | Amo tu cama rica

Pedro es un chico formal que una noche en un bar se queda profundamente enamorado de Sara, una chica muy guapa que está intentando quitarse de enmedio a otro chico. Pero aunque ambos congenian al instante y parecen enamorados, los dos se empiezan a distanciar cuando ella flirtea con cualquiera y él se da cuenta de que todos los chicos la persiguen. Irán pasando los años y los dos van teniendo parejas diferentes, pero la casualidad hará que Sara y Pedro se vayan reencontrando continuamente. Exitosa comedia romántica, muy frívola y desenvuelta, pero quizá uno de los mejores trabajos del director Emilio Martínez Lázaro. Los actores protagonistas están fenomenal, sobre todo un Pere Ponce, muy inspirado y divertido, mientras que Ariadna Gil está tan natural y guapa como siempre. El argumento se basa en una novela de Martín Casariego y la música de jazz de Michel Camilo es, por lo demás, soberbia.

5/10
Tacones lejanos

1991 | Tacones lejanos

Rebeca (Victoria Abril) es una locutora de radio de una emisora que dirige su marido. La madre de ella es la artista Becky del Páramo (Marisa Paredes), una mujer con varios maridos y amantes que abandonó a su hija para dedicarse al espectáculo. Además, hace años estuvo locamente enamorada del marido de su hija. Ahora, la estrella vuelve a la capital a actuar pero al poco de llegar, el marido de Rebeca es asesinado. Film con el indiscutible sello de Pedro Almodóvar donde habla del encuentro entre una madre y una hija y la relación que entre ambas vuelve a surgir, a pesar de los rencores y las dudas. El mundo almodovariano flota en el ambiente de la historia y por supuesto, los travestis tienen que aparecer por algún lado. Uno de ellos, interpretado por el cantante Miguel Bosé. La película ganó el César al mejor director en 1993.

5/10
Las edades de Lulú

1990 | Las edades de Lulú

Adaptación de la homónima novela erótica escrita por Almudena Grandes, que también es coautora del guión, junto con el director Bigas Luna. Lulú es una chica de quince años que tiene sus primeras experiencias sexuales con Pablo. Con el tiempo, Lulú irá enganchándose más y más al sexo, en una espiral enfermiza en busca de placer.

1/10
El poderoso influjo de la luna

1981 | El poderoso influjo de la luna

Un psiquiatra observa a los vecinos de su barrio madrileño, que se desquician en las noches de plenilunio, pero que después recuperan enseguida su estado normal. Una equivocación causará un terrible suicidio. Primer largometraje, tras varios cortos, de Antonio del Real, que como ocurrirá con su filmografía posterior, logra un film correcto, que funciona, pero no entusiasma. Comedia coral que quiere recordar al cine de Luis García Berlanga, cuenta con un reparto repleto de secundarios de lujo, entre ellos de niño el mismísimo Javier Bardem.

4/10

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