"De Don Quijote a Los Trotamúsicos. Los dibujos animados de Cruz Delgado" (de Jorge San Román y Cruz Delgado Sánchez, Diábolo, 260 págs)
Autor de numerosos cortos (El gato con botas, diversos títulos del canguro Boxy y Molécula, etc.), cuatro largometrajes y dos series televisivas, Cruz Delgado se configura como uno de los grandes artesanos de la animación española de todos los tiempos. Sus personajes traen muy buenos recuerdos, en especial a quienes fueron niños cuando se emitieron las célebres producciones televisivas Los trotamúsicos y Don Quijote de la Mancha, adaptación en 39 episodios de la inmortal obra de Miguel de Cervantes que supuso en su momento todo un hito, y la mayor producción animada para la pequeña pantalla realizada en España por profesionales españoles.
Pese a que existía un libro coordinado por Pilar Yébenes, donde varios profesionales le homenajean y escriben sobre él, y un excelente documental, Cruz Delgado, un Quijote de la animación española, de Pedro González Bermúdez, se echaba en falta un volumen que recorriera íntegramente la biografía y la obra de este singular creador.
Se ocupan de rellenar esta carencia Jorge San Román y Cruz Delgado Sánchez (hijo del animador), en su segunda colaboración tras "Chiripitifláutico ¡... es Don José!", que también publicó Diábolo Ediciones. "De Don Quijote a Los Trotamúsicos" recorre exhaustivamente el periplo vital y profesional de este emprendedor que decidió decantarse por el campo de la animación pese a que no existía en España ninguna escuela donde se pudiera aprender la técnica, entre otras cosas estudiando por su cuenta los fotogramas que algún proyeccionista amigo le regalaba de entre los que había tenido que cortar de la bobina.
Rico en anécdotas que los autores saben contar con enorme gracia y simpatía, "De Don Quijote a Los Trotamúsicos" se lee con agrado, y no sólo resulta interesante para los apasionados de la animación, sino que acaba siendo un valioso testimonio sobre la superación personal en el marco de la España del siglo XX, que agradará a un público muy amplio.
Como suele suceder en los libros editados por Diábolo, cuenta con una edición impecable en tapa dura, con papel de calidad y numerosas ilustraciones y fotografías realmente encantadoras, sobre todo por su valor nostálgico. Están las historietas de la primera etapa de Cruz Delgado, pero también los personajes de sus series y largos, y numerosísimas curiosidades, como un jeroglífico que le dedicó el maestro de los pasatiempos Pedro Ocón de Oro, un chiste de Antonio Mingote que refleja la popularidad que adquirió la serie Don Quijote de la Mancha, etc.
