El personaje y la persona en el cine de no ficción (Julio Vallejo Herán, Punto Rojo, 184 págs)
Habiendo formado parte de la plantilla de los recordados volúmenes de “Cine para leer”, Julio Vallejo Herán ha ejercido como crítico de cine en medios como Cineralia, Notasdecine.es y Guía del ocio +. En este libro indaga en las películas españolas que se apuntaron al carro de diluir la frontera entre documental y ficción desde finales de los 80, con títulos como Gaudí (1989), Innisfree (1990) y El sol del membrillo (1990), con cierto éxito de público en salas de cine, dentro de lo que cabe si se tiene en cuenta que los espectadores sólo buscan por norma general obras dramatizadas. Hasta entonces, este tipo de estrenos habían quedado relegados a la televisión. El prólogo señala que fueron fomentadas por los alumnos del Máster en Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra, y de las ramas de audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Según se aclara, el libro “El personaje y la persona en el cine de no ficción” adapta para el público general la tesis doctoral del autor, aunque si no lo explica, nadie se daría cuenta, pues ha acometido una labor impecable a la hora de hacer accesible a todo el mundo el contenido, con lenguaje cercano, sin pagar el precio de perder seriedad académica. Sorprenderá a cualquier lector con independencia de su interés hacia las películas estudiadas, pues Vallejo Herán propone un sano ejercicio intelectual de reflexión acerca de términos interesantes, pero sobre los que quizás no se haya parado a pensar el público ajeno al ámbito universitario. Así, se repasan conceptos como el documental de autor o de creación, el falso documental, el cine ensayo, el docudrama, la autobiografía y cines del yo, y posteriormente sobre la relación entre el actor y los personajes y los actores no profesionales. Incluso se ofrece una pequeña introducción a la actuación del individuo en la vida social, citando al sociólogo Erving Goffman, que aseguraba que cualquier persona que participa en sociedad también actúa.
A continuación se repasa exhaustivamente la evolución del documental en España, desde Las Hurdes, tierra sin pan (1933), de Luis Buñuel, hasta la explosión del género en los 90. La cumbre del libro sería la disección de obras de varios autores, entre ellos Víctor Erice, José Luis Guerin (se analizan muy bien Tren de sombras y En construcción), Basilio Martín Patino, Isaki Lacuesta y de otros realizadores quizás menos conocidos pero no menos apasionantes como Elías León Siminiani. De paso, subrayan aspectos poco conocidos para algunos cinéfilos como el Novo Cinema Galego y el auge del falso documental en el corto, con obras sólo conocidas por los expertos de Santiago Lorenzo, Rodrigo Cortés o Félix Viscarret. Al final, queda un texto apasionante que merece la pena.
