El Covid ha quedado más o menos atrás, pero hay guerras en Ucrania y Gaza, miedos de muy diverso tipo, y encima ha surgido la Inteligecia Artificial, que invita a miradas apocalípticas, en esa línea se movía un film reciente como "The Creator". Muchos directores veteranos han entregado película, para alivio de cinéfilos, y muchos "autores" asombran –cada uno, que lo entienda como quiera– con sus propuestas. Y la huelga de Hollywood ha quitado bastante glamour a la fiesta, aunque siempre nos quedará "Barbenheimer". En cualquier caso, aquí destaco 12 claves y tendencias de los que nos han deparado las películas y series de 2023.
1) Las películas, duran y duran... La tendencia a que superen las dos horas de metraje van más allá, y hasta se pasa de tres, a veces justificadamente, otras no tanto, ahí tenemos Oppenheimer (180'), Los asesinos de la luna (216 min), Napoleón (158'), las últimas entregas de Indiana Jones (154'), Misión imposible 143') y Los juegos del hambre (157'), Las ocho montañas (147'), Maestro (129')... No se acaba de entender por qué se admite, a no ser para darse más importancia, pues va contra el negocio de la exhibición, pues mayor duración significa una disminución en el número de pases que se pueden programar.
2) Las plataformas de streaming ven problemas para su sostenibilidad y buscan fórmulas para que los números cuadren. Ha aumentado la cuota de suscripción mensual en muchas de ellas, y Netflix y Disney+ han articulado fórmulas que conviven con la publicidad para resultar más asequibles. Además Netflix ya no ofrece sólo películas y series, ha sumado videojuegos, realities e incluso apunta a los eventos en directos, como un especial de tenis con Nadal y Alcaraz. ¿Acabarán aproximándose a la televisión convencional? Cualquiera sabe. Tambien hay intentos para integrar varios servicios de streaming en un soporte como Prime o Movistar+, para no tener que dando saltos de plataforma en plataforma, sin saber dónde está el título que se quiere ver.
3) Los superhéroes nunca han volado más bajo. Cuestan demasiado, y el que ocupen los primeros puestos de la taquilla no significa necesariamente que sean rentables. Es significativa la crisis de los filmes basados en superhéroes de DC, de modo que Warner ha fichado al “genio” de la competencia Marvel, James Gunn; mientras que canceló el estreno de una cinta ya rodada sobre Batgirl, entre otros sorprendentes movimientos. Las series de Marvel de Disney+, como Loki, tampoco han despertado pasiones. En general, hasta los fans más incondicionales reconocen cierto agotamiento, que sus personajes favoritos no tienen el brillo de antaño.
4) Hay miedo, e incluso pánico, a la Inteligencia Artificial, como herramienta para hacer películas. Visto el bajo nivel de algunos guiones, más de un ejecutivo de Hollywood se pregunta si merece la pena gastarse millones en un libreto, cuando quizá una IA podría crear uno con unos pocos parámetros, convencional, pero que daría el pego. Pero todos los gremios tiemblan, como los actores que podrían verse sustituidos por una IA versión de ellos mismos, unos dobladores que serían innecesarios ante la versión de lo que dice un actor en otro idioma y con su misma voz, o que el montaje de una escena lo haga la máquina, o que...
5) Lo anterior explica, en parte la huelga que ha paralizado muchas producciones de Hollywood durante casi todo el año 2023. Se reclaman derechos de streaming no regulados hasta la fecha, pero también que lo que una IA cree a partir de lo que un actor, guionista, etcétera, de carne y hueso, hizo previamente, pueda generar unos royalties a la persona implicada. Regular todo esto, que es futuro y ya presente, parece bastante complejo, y aunque se ha llegado a un acuerdo, seguramente no está dicha la última palabra sobre el tema.
6) Los grandes estudios siguen atrapados en sus encrucijadas. Producen mastodontes carísimos alrededor de franquicias, pero a veces la cosa no da las cifras apetecidas, ahí están los resultados decepcionantes de Indiana Jones y Misión imposible. En cambio, a veces surge la inesperada sorpresa, la idea-fenómeno “Barbenheimer” de unir y animar a ver dos películas de corte muy diverso como Barbie y Oppenheimer. Ocurrencia feliz, también es ejemplar a la hora de mostrar que las historias diferentes y con un poquito de originalidad pueden resultar mejor las “marcas” de superhéroes y sagas.
7) ¿Quién dijo que la gente en el cine no piensa? Algunas de las películas más exitosas del año lo son porque han conectado con cierta sensibilidad por ideas o preocupación social. Es sin duda el caso de Barbie, por sus temas de la mujer, lo masculino y la sororidad, de Oppenheimer por el temor a las armas nucleares y la fascinación de la ciencia, y de Sound of Freedom por el horror que suscita el tráfico sexual de niños y la industria pornográfica que tan tóxicas adicciones produce.
8) Walt Disney celebra su centenario con una crisis existencial, sus cintas familiares con sesgo ideológico han creado una sombra de sospecha ante sus estrenos, muchos padres desconfían ante los nuevos títulos –Wish ha sido víctima colateral– y se preguntan “¿esta película mi hijo la puede ver?”. El propio Bob Iger ha admitido que deberían cuidar más el entretenimiento y menos el envío de ciertos mensajes, también impelido por accionistas preocupados por la cuenta de resultados, que ni siquiera los parques temáticos o Disney+ arreglan, lo que devalúa el valor de los títulos en bolsa.
9) Siguen surgiendo o consolidándose mujeres directoras que entregan títulos de interés, o confirman que pueden ser comerciales, ahí están Greta Gerwig (Barbie), Celine Song (Vidas pasadas), Justine Triet (Anatomía de una caída), Paula Ortiz (Teresa, Al otro lado del río y entre los árboles), Estibaliz Urresola (20.000 especies de abejas), Arantxa Echevarría (Chinas)...
10) El mundo está triste y se hacen pocas comedias memorables; hay tanto miedo en la realidad cotidiana, guerra, atentados, emergencias climáticas con tintes apocalípticos, que el género terror ya no asusta como antaño; y el documental a veces nos hace “libres”, pero otras nos recuerda lo mal que está todo... En fin, quizá la gente quiere evadirse, y los documentales no cuentan con toda la ayuda que piden, también de los canales públicos, que se suponen que ofrecen un servicio a los espectadores respaldando este tipo de productos para “una inmensa minoría”.
11) Ya no hay "estrellas" como las de antes. Constatado. Los actores y actrices jóvenes, con tanta red social y contacto directo con sus fans, ya no brillan como antaño. Si dejamos aparte a los veteranos, quizá las estrellas relativamente jóvenes que más han brillado este año en una pantalla de cine sean Margot Robbie, 33 años, y una estrella del pop que con una cinta concierto, The Eras Tour, tiene encandilado al mundo entero, Taylor Swift, 34 años.
12) No hay series nuevas memorables, tal vez la tan cacareada nueva edad de oro de las mismas está empezando a mostrar síntomas de agotamiento. De modo que los finales de Succession y The Crown han copado la atención, mientras otras tipo Ahsoka o Loki han parecido a muchos simplemente cansinas, y hasta los celebrados zombis de videojuego de The Last of Us no dejan de resultar cansinos.
