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Biografía

Greta Gerwig

Greta Gerwig

36 años

Greta Gerwig

Nació el 04 de Agosto de 1983 en Sacramento, California, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 3 nominaciones)

Chica inquieta

25 Octubre 2016

Se ha convertido en icono de cierto tipo de mujer, independiente y resuelta, pero inmersa en las dudas típicas de la modernidad, por su asociación artística con directores como Joe Swanberg y Noah Baumbach. El rostro risueño y los ricitos de oro la hacen inconfundible.

Su padre era analista financiero y programador, su madre enfermera. Greta Celeste Serwig nació en Sacramento, en 1983, y fue educada en los principios del unitarismo universalista, un movimiento religioso liberal agnóstico, pero que tuvo como caldo de cultivo el protestantismo. Inquieta culturalmente, Greta se interesó primero por la música y la danza en Nueva York, y luego por la literatura y la filosofía.

El nombre de la actriz ha quedado asociado al llamado movimiento "mumblecore", corriente surgida en el cine indie estadounidense, caracterizado por el naturalismo y la improvisiación, y de impacto más bien minoritario. Pero Serwig se asoció a los cineastas mas representativos del "mumblecore", o sea, Joe Swanberg (LOL), los hermanos Mark y Jay Duplass (Baghead) y, sobre todo, Noah Baumbach, su novio, con el que ha trabajado como actriz en tres ocasiones (Greenberg, Frances Ha y Mistress America), además de participar en el guión de las dos últimas.

Su incursión más pretendidamente comercial –resultó un fracaso en taquilla– fue Arthur, penoso remake de Arthur, el soltero de oro. En general ha optado por ponerse a las órdenes de directores con vitola bien ganada de independiente, aunque también buscando llegar a más público, lo que supuso su intervención en Damiselas en apuros, de Whit Stillman, en A Roma con amor, de Woody Allen y Wiener-Dog de Todd Solondz. Y hasta se ha atrevido a coquetear con el cine europeo en Eden, de la francesa Mia Hansen-Løve.

El chileno Pablo Larraín ha contado con ella para un pequeño papel en Jackie, sobre la que fuera esposa de John F. Kennedy. Y aunque arriesgó para protagonizar el piloto de spin-off de la serie Cómo conocí a vuestra madre, que tenía el título de Cómo conocí a vuestro padre, la idea no cuajó. Así que la actriz sigue con el cine, y acaba de participar en una película muy de reivindicación de la mujer, como parece sugerir su título, 20th Century Woman.

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
2018

Nominado a 2 premios

Filmografía
Wiener-Dog

2016 | Wiener-Dog

Mujeres del siglo XX

2016 | 20th Century Women

Una película deconstruida, aunque anclada en el año 1979, momento en que el adolescente Jamie vive con su madre cincuentona y separada Dorothea en un hogar un tanto bohemio, que comparte con un hombre, William, y por donde también pululan la joven Abbie, y Julie, una chica de la edad de Jamie, ambos son amigos desde que eran niños. Con tono nostálgico, salpicado de retazos con voz en off que evocan momentos de nacimiento y muerte, se consignan momentos estelares en la vida de estos cinco personajes principales, donde el "mood" lo constituye de algún modo el alma femenina y cambiante en el siglo decisivo del feminismo, o sea, el siglo XX. Mike Mills, que ya llamó la atención con dos filmes singulares, Thumbsucker y Beginners escribe y dirige un film que logró una nominación al Oscar en la categoría de mejor guión original. Logra plasmar esa idea de fragmentación y vidas desorientadas que representa muy bien un sorprendente discurso presidencial de Jimmy Carter. Tenemos así al adolescente Jamie, para quien una madre que no quiere que su hijo repita sus errores, ha señalado como consejeras a dos mujeres, Abbie y Julie, lo que no está tan claro que sea una buena idea: falta el referente masculino, ellas manejan un lenguaje liberado y desinhibido que resulta chocante, y la idea de ir más allá de la amistad con Julie no encuentra un cauce por el que discurrir. Y en el fondo, Jamie echa en falta que sea Dorothea, su madre, la que le guíe. Los actores –Annette Bening, Lucas Jade Zumann, Greta Gerwig, Billy Crudup– están bien, y el uso de la música y algunos efectos visuales –aceleración de las imágenes, deslizamiento de los colores en plan sicodélico– ayuda a atrapar el espíritu de una época de búsqueda de libertad y sentido de la vida, con las inevitables decepciones.

6/10
Jackie

2016 | Jackie

Primera película rodada en inglés por el chileno Pablo Larraín, que sigue el gusto por los hechos y personajes históricos recientes mostrado en sus filmes No y Neruda, pero con estilo personalísimo, lejos de todo academicismo. Cuenta con un guión de Noah Oppenheim, hasta ahora sólo conocido por su contribución a los libretos de la saga juvenil distópica El corredor del laberinto. En el nutrido equipo de producción se encuentra Darren Aronofsky, quien dirigió a Natalie Portman en Cisne negro, el film que le dio el Oscar. Precisamente la actriz ha vuelto a ser nominada a la estatuilla dorada, además de en otros dos apartados, el del elegantísimo vestuario de época de la primera dama estadounidense Jackie Kennedy, creado por Madeline Fontaine, y el de la arriesgada y disonante partitura musical de Mica Levi, con unos chirriantes violines que contribuyen a crear el deseado “mood” triste de la película. La deconstruida narración atrapa las emociones y tristeza que embargan a Jackie tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos, su marido John Fitzgerald Kennedy. Todo se estructura alrededor de una entrevista que la primera dama concede a un periodista, con quien desea hablar sin tapujos, aunque luego controlará lo que finalmente se publique. Alrededor, a modo de viñetas que retroceden y avanzan en el tiempo, se nos muestran los momentos del magnicidio, los preparativos fúnebres, la charla con un sacerdote, la jura del cargo de Johnson, la atención a los hijitos de la pareja presidencial, el rodaje de un documental en la Casa Blanca en que Jackie ejerce de anfitriona, mostrando al espectador los cambios que ha introducido en la decoración. Como hiciera en No, Larraín maneja materiales diversos, manejando el blanco y negro del documental y los primeros planos. Y juega hábilmente con la protagonista, excepcional Portman que se transfigura en la primera dama, como si fuera un espectro o un zombie deambulando por una residencia de la que deberá mudarse con sus hijos, con su vestido manchado de sangre, o poniendo el disco del célebre musical “Camelot”, lo que contrasta con su pose impostada a la hora de filmar el documental. El elenco de secundarios es verdaderamente notable. No transita el director por caminos fáciles y trillados, sino que arriesga creando en el espectador una sensación incómoda, que trata de asemejarse a la que se ceba en Jackie, dura, orgullosa en su personal encrucijada, rota por la pena, fumadora compulsiva mientras aguarda lo que vendrá después en su vida.

7/10
La sombra del actor

2015 | The Humbling

Adaptación de "La humillación", novela de Philip Roth con estructura clásica de tres actos, que describe la decadencia de un célebre actor, Simon Axler, enamorado de su profesión, pero dominado por su ego, y que en la actualidad se encuentra perdido, hasta el punto de verse obligado a ingresar en un centro psiquiátrico. Su confusión mental le impide ver con claridad, a veces no distingue la realidad de lo que es producto de su imaginación, algo parecido a alucinaciones. Con su terapeuta mantiene frecuentes videoconferencias, mientras una mujer desequilibrada le invita a ayudarla a matar a su marido, convencida de que debe ser un especialista en la materia por las muchas veces que ha quitado vidas en la ficción. Además, mantiene una relación amorosa con una joven lesbiana, hija de unos amigos. Irregular mirada al mundo de los actores muy pagados de sí mismos, que encima ha tenido la mala pata de llegar a los cines poco después de Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), netamente superior, y que también jugaba con el desquiciamiento anímico y visionario del protagonista, que trata de reinventarse en la escena teatral. Al Pacino es un gran actor, y la trama le ofrece algunos momentos intensos para lucirse. Pero ni él ni la correcta dirección de Barry Levinson pueden sobreponerse a un planteamiento cansino y retorcido, donde cuesta empatizar con el protagonista, y en que la humanidad brilla por su ausencia, sólo tenemos personajes con un punto de histrionismo. A veces el punto irónico que Greta Gerwig imprime al suyo invita a pensar que ni ella misma se lo cree.

4/10
Mistress America

2015 | Mistress America

Tracy acaba de instalarse en Nueva York, es su primer año como estudiante universitaria. Y se encuentra completamente perdida, nadie parece hacerle caso, casi como si fuera invisible. Casi por compromiso llama a Brooke, a la que no conoce, pero que pronto será su hermanastra, pues su madre se va a casar con el padre viudo de la otra. Quedan sobre la marcha en Times Square, y Brooke, todo vitalidad, la introduce en una intensa vida social. Tracy se deja llevar por el torbellino de su recién descubierta hermana, en parte porque le está inspirando un relato corto que podría ser el comienzo de su soñada carrera de escritora. Decididamente a Noah Baumbach se le podría apodar "Woody Allen: The Next Generation". Neoyorquino 30 años más joven que Allen, también sirve historias agridulces de pareja, y si en el pasado colaboró con su ex exposa Jennifer Jason Leigh, que ha tenido créditos de actriz y coguionista en sus películas, ahora ocurre lo mismo con su nueva pareja, Greta Gerwig. Los personajes en ambos casos tienen su punto neurótico, y ciertos rasgos urbanitas y sofisticados. Y hasta en su nuevo film, Baumbach incluye de refilón menciones a la muerte y la religión, muy a lo Allen. Mistress America es una comedia ligera y con un existencialismo de andar por casa, bien armada, con alguna original ocurrencia, que muestra las contradicciones del ser humano: sus deseos de felicidad y su gran capacidad de ser infeliz, y en una situación u otra la necesidad de contar con compañía, algún tipo de consuelo para los momentos de tribulación, alguien con quien compartir la dicha. Los actores, desconocidos aparte de Gerwig, funcionan bien, también los secundarios algo excéntricos.

6/10
Maggie's Plan

2015 | Maggie's Plan

Una especie de Woody Allen descafeinado a cargo de Rebecca Miller, que parte de una idea, relato o como se lo quiera llamar proporcionado por su editora Karen Rinaldi. Protagonizan dos "musos" del cine urbanita en esa línea, Greta Gerwig –que suele encabezar los filmes de Noah Baumbach– y Ethan Hawke –actor principalísimo de la trilogía Antes del amanecer–, y la música incidental de cuerda entre escenas, junto al entorno neoyorquino, remite inevitablemente a Allen. Maggie (Gerwig) es una mujer de cierta edad, que desea ser madre, anhelo al que le va a ayudar su amigo Guy (Travis Fimmel), experto en pepinillos, proporcionándole algo de semen que ella se implantará artificialmente. En éstas está cuando conoce al prestigioso profesor universitario y aspirante a novelista John (Hawke), casado con la absorbente y también profesora Georgette (Julianne Moore), con la que tiene dos hijos. Congenian de inmediato, y Maggie se convierte en una inspiración para la novela de John, al tiempo que ambos se enamoran. La película de Miller, con buscado ritmo chispeante y ligero, dentro de la gravedad de las crisis familiares y sentimentales que se describen, viene a ser una reflexión acerca de los altibajos del amor y las dificultades por controlar la propia vida, el corazón tiene sus razones que la razón no entiende, que diría Pascal. El resultado es desigual, pues a pesar del buen hacer de los actores, incluidos los secundarios, y cierto tono amable no exento de ironía, que busca la complicidad del espectador, el manojo de contradicciones y veleidades en las acciones de los personajes resultan excesivos, se diría que no existe la libertad o la capacidad de asumir y mantener compromisos.

5/10
Eden

2014 | Eden

El hermano de la cineasta francesa Mia Hansen-Løve, Sven, ha sido DJ durante más de dos décadas, y de esa experiencia ha surgido su notable película Eden. Seguimos las andanzas de Paul desde principios de los 90 hasta la actualidad, compartiendo su pasión artística por la música Garage, que le lleva a emprender una difícil carrera de DJ con la formación del dúo Cheers junto a su mejor amigo. Paul es bueno en su trabajo, pero tal dedicación profesional tiene su lado oscuro, como el consumo de drogas, la dificultad de establecer relaciones duraderas, la liquidación paulatina de la herencia paterna y el recurso a ayudas periódicas de una madre que siente ver a su hijo así. Además los gustos musicales evolucionan, el garage se pasa de moda, y la música electrónica pide a gritos que le abran paso. Eden tiene un ritmo notable, con modos suaves logra interesar incluso a los no iniciados, e integra bien la música, elemento por supuesto esencial, que se encuentra bien sostenido por la intervención de auténticos profesionales. Se nota para bien que la narración parte de una experiencia personal, y se acierta al no caer ni en la fácil autoindulgencia ni en el lamento estéril ante las limitaciones de los personajes y las dificultades para ver cumplidos sus sueños, que se topan con la dura realidad y obligan a madurar. Aguanta bien el protagonismo Félix De Givry, y los demás actores componen con naturalidad, con unos pocos rasgos, sus roles.

6/10
A Roma con amor

2012 | To Rome with Love

Un guardia urbano romano que pone orden a la circulación, por así decir, introduce un ramillete de historias que transcurren en la ciudad eterna: el arquitecto famoso americano, que recordando sus años mozos en Roma, se topa con un compatriota estudiante de arquitectura, y es testigo de sus devaneos amorosos; la pareja provinciana de recién casados, que en la gran urbe se pierden y enredan, ella conoce a un famoso actor, él recibe la visita inesperada de una prostituta; la turista americana que se enamora y compromete con un italiano, y a la que vienen a ver sus padres, él promotor musical que encuentra un tenor donde menos lo espera; y finalmente el padre de familia y gris oficinista que un día se convierte en alguien famoso sin que exista razón objetiva alguna para ello. Sigue Woody Allen su periplo fílmico por ciudades europeas, tras Londres, Barcelona y París le llega el turno a Roma. Con su ritmo habitual de una película al año, el cineasta neoyorquino da muestras con A Roma con amor de sus virtudes y defectos. Su nueva película no es redonda, ni mucho menos, dista de la perfección lograda con Midnight in Paris. Aunque justo es reconocer que Allen confiesa siempre no estar satisfecho con el resultado de sus filmes, que salvo excepciones en la mayoría detecta fallos. En el film que nos ocupa, esto es muy claro. En el haber de Allen está el saber trenzar los diversos hilos narrativos, la construcción de personajes con un acertado reparto, ciertas ocurrencias que introduce con prodigiosa naturalidad y encajan bien, lograr que parezca que todo ocurre en poco tiempo. ¿Los problemas? Ciertos estereotipos italianos que evidencian demasiado la mirada foránea, las bromas de comedia de alcoba no las maneja con el necesario desparpajo. El complejo de no perder comba con la mentalidad actual, del que es botón de muestra el monólogo de Ellen Page sobre su experiencia de una relación lésbica. La reiteración en lo que al principio suponían hallazgos: la idea de la ducha del personaje de Woody Allen, las servidumbres de la fama que padece Roberto Benigni, el embarazo que produce en los que le rodean el descaro de Penélope Cruz. Ver una película de Woody Allen siempre tiene interés, y en tal sentido A Roma con amor no es la excepción. Pero es cierto que se trata de un trabajo que se diría hecho con desgana, con el piloto automático, y que poco aporta a su filmografía, a excepción de que supone un reconocimiento más de que Woody se hace mayor, la petición de su personaje a Judy Davis de que no le psicoanalice resulta muy elocuente. Aunque el tema de la fama sea abordado a la italiano, desde una óptica que retrotrae a Federico Fellini y La dolce vita, lo cierto que es que Allen ya lo había tratado en Celebrity.

5/10
Lola Versus

2012 | Lola Versus

Lola tiene 29 años y vive con su novio Luke. Sin embargo, cuando poco antes de la boda, Luke se echa atrás, Lola caerá en un tremendo estado de confusión. Irá entonces dando tumbos afectivos, con su amigo Henry (mejor amigo de Luke), un tipo que encuentra en un bar, etc., mientras recibe el apoyo de su amiga Alice y de sus padres. Film con vitola de independiente que acaba dando un poco menos de lo que promete. Responden la historia y los personajes a una visión muy postmoderna de la vida, con urbanitas neoyorquinos que parlotean y parlotean sobre el amor, en un intento de huir de la soledad, pero que en el fondo no saben vivir con una mínima hondura sus relaciones. La película tiene algo de los filmes de Woody Allen, sobre todo por la neurótica protagonista, la frescura de los diálogos y la inclusión de la cínica y humorísta amiga de Lola, Alice (interpretada por la coguionista Zoe Lister Jones), una artista, joven y deslenguada. La actriz Greta Gerwig hace un buen trabajo.

4/10
Frances Ha

2012 | Frances Ha

Frances es una joven que se prepara en Nueva York para dedicarse a la danza, aunque no parece que aquello sea lo suyo. Compartía apartamento con su mejor amiga, Sophie, pero ésta se muda a otro lugar mejor, lo que produce un cierto distanciamiento. Así que no tendrá más remedio que irse a vivir a otro piso con dos chicos, pero sólo pagar su parte del alquiler le obliga a buscarse trabajos complementarios, pues las ocasiones intervenciones en musicales le proporcionan poco dinero. Al director y guionista Noah Baumbach le sienta bien la asociación con Greta Gerwig, coguionista de Frances Ha además de estupenda actriz principal. Ambos entregan una divertida historia urbanita, con aire indie desenfadado, atravesada de juvenil optimismo, que describe las tribulaciones de Frances a la hora de tratar de hacer realidad sus sueños, mientras observa a su alrededor como otros aspirantes a artistas lo tienen más fácil por el patrimonio familiar. Y frente a títulos algo deprimentes como Una historia de Brooklyn y Margot y la boda, Baumbach se muestra aquí más ligero y desenfadado, como señalando con Gerwig que la vida hay que tomársela en serio, pero hasta cierto punto, más allá del cual se puede acabar cayendo en la amargura. Tiene encanto la descripción de la honda amistad de Frances y Sophie, que siempre han sido uña y carne, pero a las que las circunstancias profesionales y personales les obligan a crecer, viendo que su contacto no puede seguir siendo tan estrecho como en otros tiempos. La película habla además, con agradecible sentido del humor no exento de momentos dramáticos, del deseo de triunfar, del necesario realismo ante las posibilidad profesionales de cada uno, y de lo difícil que es reconocer ante los otros, incluida la propia familia, que las cosas no van tan bien como una desearía.

6/10
Arthur

2011 | Arthur

Arthur, heredero de una gran fortuna empresarial gobernada por su madre, se comporta como un niño grande sin asumir responsabilidad alguna, hasta el punto de que sigue cuidando de él y sacándole de líos su vieja niñera: por si fuera poco, su vida de auténtico playboy que abusa del alcohol, llena de caprichos con mujeres y emociones fuertes, provoca con frecuencia titulares escandalosos en los periódicos. Como su madre no está dispuesta a consentir ni un exceso más, le plantea un ultimátum: deberá casarse con la responsable mujer de negocios Susan para así sentar la cabeza; en caso contrario, lo desheredará. Tal disyuntiva asoma justo cuando Arthur cree haber encontrado su verdadero amor en Naomi, un espíritu libre, sensible y sensato, una mujer atenta a las necesidades de los demás, empezando por las de su anciano progenitor. Fallido remake de Arthur, el soltero de oro. El film ochentero fue en su momento un fenómeno, pero la versión que entrega Jason Winer resulta un tanto rancia. Se le quiere dar un aire de cuento de hadas, deliciosa comedia romántica y tal, y al tiempo, hacer contenidas “gracietas” zafias, que no funcionan. Resulta curioso porque la intención es hacer algo a lo grande en lo que a esfuerzo de producción se refiere -la escena inicial con el protagonista enfundado en un traje de Batman y conduciendo el batmóvil, el pasaje de la Estación Central neoyorquina para usa y disfrute exclusivo de la pareja enamorada...- y la cosa se queda pequeñita, muy pequeñita. Russell Brand es uno de los cómicos de moda, pero aquí como protagonista no tiene gracia, quizá se siente encorsetado en su personaje. Tampoco parece sentirse cómoda Helen Mirren como niñera, en un personaje convertido en mujer, en la película original el papel era para el gran e impasible John Gielgud. En general los actores parecen un poco perdidos en una historia que se ha querido adaptar a los nuevos tiempos sin demasiado acierto.

3/10
Sin compromiso

2011 | No Strings Attached

Emma y Adam parecen destinados a encontrarse. Se conocieron en un campamento siendo unos chavales, y luego se han visto, con el paso de los años, en una fiesta, y siendo ya ambos profesionales: él, aspirante a guionista televisivo, ella interna de medicina en un hospital. Siempre han sentido cierta atracción, pero sobre todo Emma tiene pánico al compromiso, por lo que acuerdan tener una relación basada sólo en el sexo; si alguno siente que surge el amor, deberán cortar. Con tal planteamiento, la película pide a gritos ser una comedia ingeniosa, porque en caso contrario la única alternativa es convertirse en una colección de tópicos, encuentros y desencuentros reiterativos hasta entregar una moralina poco convincente. O sea, algo parecido a la coetánea y fallida Amor y otras drogas. Ivan Reitman, especializado en comedia y lejos del talento de su hijo Jason Reitman, entrega una película cansina. No sólo es una película “sin compromiso”, es una película “sin gracia”, “sin chispa”, “sin química”, y eso que tiene en el reparto a la estupenda Natalie Portman –que por cierto, tiene un crédito de productora ejecutiva–, y a otro actor con gancho, Ashton Kutcher. Los personajes secundarios tienen poquita gracia: el padre de él, que está con la ex novia del hijo, apenas despierta alguna sonrisa, y eso que se trata de Kevin Kline; los amigos de él; las amigas de ella; la familia de ella... La única que apuntaba maneras graciosas, Lake Bell como compañera de trabajo algo chiflada de Adam, apenas tiene cancha para hacernos reír.

3/10
Damsels in Distress (Damiselas en apuros)

2011 | Damsels in Distress

Un campus universitario. La recién llegada Lily es acogida por Violet y sus amigas Heather y Rose, que regentan un club de asistencia a posibles suicidas. Absolutamente pija, Violet muestra aires de superioridad a la hora de dar consejos a diestro y siniestro, hasta que a ella le toca también pasar por la experiencia de estar deprimida por un desengaño amoroso. Así contada, la trama suena a dramática, pero el tono es de ironía continua, en plan desengrasante, con un humor sofisticado y absurdo, y completa ausencia de cualquier asomo de gravedad. Ésta es la propuesta del singular director estadounidense Whit Stillman, un cineasta que se prodiga poco desde que fuera nominado al Oscar al mejor guión original hace veinte años por su debut fílmico Metropolitan. Éste es su largo número cuatro, y el anterior lo rodó en 1998. Stillman, también productor y guionista, se ríe de la ignorancia suprema de sus personajes, lo que incluye los notables prejuicios de que hacen gala y una visión superficial de lo que supone el amor. Hay ingenio en el humor, un poco al estilo Woody Allen, aunque todo es más suave. Otra referencia que viene a la cabeza es Las vírgenes suicidas de Sofia Coppola, también por el tratamiento fotográfico y el aire romántico que traspasa la narración. La concepción episódica del film, a los que preceden los correspondientes letreros, también hace pensar que la idea podía haber dado pie a una serie televisiva, al estilo de Glee. Por cierto que el film también incluye un número musical. Y un reparto juvenil de actores aún no excesivamente conocidos.

6/10
Greenberg

2010 | Greenberg

Roger ha sido músico y carpintero. Ahora se tralasda a casa de su hermano para cuidar de su residencia mientras él no esta. Su único plan es no hacer nada. Pronto entabla relación con Florence, que trabaja para su hermano. Ambos personajes están bastante perdidos. La diferencia es que ella tiene un espíritu positivo y ambición, mientras que él parece haber entrado en barrena. Película inspirada en una idea original del matrimonio compuesto por Jennifer Jason Leigh y Noah Baumbach.

4/10
La casa del diablo

2009 | The House of the Devil

Samantha, una joven universitaria, busca cualquier trabajo rápido que le proporcione el dinero suficiente con el que poder alquilar una casa. Desesperada, Sam acepta un empleo como niñera en la mansión de los Ulman, un siniestro y apartado lugar al que llegará durante una noche de eclipse lunar. Sola en la casa, acechada por una perturbadora y demoníaca presencia, Sam deberá luchar por su vida, corriendo entre sangre y vísceras, a fin de poder escapar con vida de tan diabólica morada. 

Baghead

2008 | Baghead

Cuatro amigos que estudian cine, después de ver la proyección de una película “indie” en un festival, deciden retirarse un fin de semana en una cabaña para preparar su propia película. Son dos chicos y dos chicas, con historias amorosas cruzadas. Comenzarán a suceder extraños acontecimientos, ronda el lugar un tipo que se cubre la cabeza con una bolsa de papel. Típico film de estudiantes, con personajes poco definidos, y que hablan de un rodaje, cine dentro del cine, lo que evidencia falta de bagaje interesante para pergeñar una historia poderosa. Así que la cosa queda en ejercicio de estilo para ir soltándose y poco más. Y en efecto, los hermanos Mark Duplass y Jay Duplass rodaron dos años después la bastante más interesante Cyrus.

4/10
Hannah Takes the Stairs

2007 | Hannah Takes the Stairs

Hannah trabaja como becaria en una productora televisiva, junto a Matt y Paul, guionistas. Aunque tiene novio con quien convive, inicia una relación con uno de ellos.Aunque los títulos de crédito iniciales prometen una buena muestra de cine independiente "made in USA", las expectativas se desinflan a toda velocidad. El film es poco más que un ejercicio de alumno de escuela de cine no demasiado talentoso: diálogos sin sustancia, trama sobre escribir guiones, actores sosetes, abundantes desnudos... Para olvidar.

2/10
Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
Lady Bird

2017 | Lady Bird

Una película agridulcemente nostálgica, sobre la época de instituto y el ingreso en la mayoría de edad, escrita y dirigida por Greta Gerwig. Presenta algunos evidentes rasgos autobiográficos, la cineasta nació en Sacramento, su madre era enfermera, y creció en un singular ambiente religioso antes de su mudanza a Nueva York, entre otras cosas que comparte con la protagonista, Christine McPherson, que se ha autobautizado como “Lady Bird”. Lady Bird tiene 17 años –los mismos que la protagonista de Al filo de los diecisiete, un film cortado por patrón parecido al que nos ocupa–, es su último año escolar. Su sueño sería estudiar en una de las universidades de postín de Nueva York, pero la humilde condición familiar –su madre, enfermera, se desloma trabajando, su padre está en paro, ella asegura que “nací en el lado equivocado de la vía” en Sacramento– apunta a una universidad local como su destino más probable. Esto la enerva, porque ella es inteligente, independiente e inconformista. Estudia en un colegio católico, y todo lo cuestiona, frecuentemente los profesores, también monjas y curas, deben llamarle la atención. Tiene una muy buena amiga, Julie, aunque intenta entrar en el círculo de una compañera cool de alcurnia, Jenna. A esto se suman las primeras experiencias románticas, en que los chicos pueden decepcionar por su insinceridad, ya sea porque ocultan su inclinación sexual, o por una pedantería donde se ausenta el amor. Herwig articula una película en línea con el cine “indie”, fresca, y que evita casi siempre los simplismos. Atrapa los sentimientos de lo que es una etapa siempre problemática, la adolescencia, pero abre el lienzo de Lady Bird, mostrando además muy bien problemas de los adultos, incluidas la necesidad para una madre de inculcar disciplina, aunque aquello no caiga simpático, las depresiones y frustraciones que afectan a los mayores, pero donde también hay espacio para el buen humor o las salidas inesperadas de quien cabía esperar como mínimo una regañina; observar y asimiliar la realidad que le rodea contribuirá positivamente a que la protagonista madure, y también las personas de su entorno crecerán con ella. Especialmente importante en la narración es la relación madre-hija, creíble y conmovedora. La cineasta mira con añoranza y cariño el ambiente del colegio católico, pero, al estilo de la irlandesa Sing Street, se nota que es una mirada algo externa, desde fuera, Herwig no ha interiorizado del todo las convicciones que sostienen la institución donde estudia la protagonista, aunque percibe su fuerte atractivo. Y algo queda, ella ha declarado, por ejemplo, que una historia como las negaciones de Pedro, el perdón del Señor y la contrapartida de su triple confesión de fe tras la resurrección siempre le ha acompañado. Sea como fuere, en el film incide en algunas buenas vibraciones, experiencias positivas, como la de la monja que sabe aceptar una broma  –la octogenaria Lois Smith–, o la del sacerdote que muestra su fragilidad, todos somos humanos, gozamos pero también sufrimos; también, en otro orden, pequeñas gamberradas inocentes, como darse un festín con las formas sin consagrar para la misa; o el rifirrafe con una señora que viene a dar una charla sobre el aborto. Por eso, también en lo relativo a las relaciones sentimentales, la mirada es algo chata, se muestran esas experiencias precoces como algo poco menos que inevitable, lo que, como mínimo, resulta cuestionable. Saoirse Ronan demuestra una vez más ser una grandísimas actriz, da el pego como colegiala, aunque tiene ya 23 años. Todos los secundarios están muy bien, es Lady Bird una de esas películas en que se mima a los personajes, no los hay pequeños; pero puestos a destacar a algunos actores, nos quedamos con Laurie Metcalf, la madre, y Stephen Henderson, el cura que lleva la actividad de teatro. Pero, insisto, todo el reparto es maravilloso.

8/10
Mistress America

2015 | Mistress America

Tracy acaba de instalarse en Nueva York, es su primer año como estudiante universitaria. Y se encuentra completamente perdida, nadie parece hacerle caso, casi como si fuera invisible. Casi por compromiso llama a Brooke, a la que no conoce, pero que pronto será su hermanastra, pues su madre se va a casar con el padre viudo de la otra. Quedan sobre la marcha en Times Square, y Brooke, todo vitalidad, la introduce en una intensa vida social. Tracy se deja llevar por el torbellino de su recién descubierta hermana, en parte porque le está inspirando un relato corto que podría ser el comienzo de su soñada carrera de escritora. Decididamente a Noah Baumbach se le podría apodar "Woody Allen: The Next Generation". Neoyorquino 30 años más joven que Allen, también sirve historias agridulces de pareja, y si en el pasado colaboró con su ex exposa Jennifer Jason Leigh, que ha tenido créditos de actriz y coguionista en sus películas, ahora ocurre lo mismo con su nueva pareja, Greta Gerwig. Los personajes en ambos casos tienen su punto neurótico, y ciertos rasgos urbanitas y sofisticados. Y hasta en su nuevo film, Baumbach incluye de refilón menciones a la muerte y la religión, muy a lo Allen. Mistress America es una comedia ligera y con un existencialismo de andar por casa, bien armada, con alguna original ocurrencia, que muestra las contradicciones del ser humano: sus deseos de felicidad y su gran capacidad de ser infeliz, y en una situación u otra la necesidad de contar con compañía, algún tipo de consuelo para los momentos de tribulación, alguien con quien compartir la dicha. Los actores, desconocidos aparte de Gerwig, funcionan bien, también los secundarios algo excéntricos.

6/10
Frances Ha

2012 | Frances Ha

Frances es una joven que se prepara en Nueva York para dedicarse a la danza, aunque no parece que aquello sea lo suyo. Compartía apartamento con su mejor amiga, Sophie, pero ésta se muda a otro lugar mejor, lo que produce un cierto distanciamiento. Así que no tendrá más remedio que irse a vivir a otro piso con dos chicos, pero sólo pagar su parte del alquiler le obliga a buscarse trabajos complementarios, pues las ocasiones intervenciones en musicales le proporcionan poco dinero. Al director y guionista Noah Baumbach le sienta bien la asociación con Greta Gerwig, coguionista de Frances Ha además de estupenda actriz principal. Ambos entregan una divertida historia urbanita, con aire indie desenfadado, atravesada de juvenil optimismo, que describe las tribulaciones de Frances a la hora de tratar de hacer realidad sus sueños, mientras observa a su alrededor como otros aspirantes a artistas lo tienen más fácil por el patrimonio familiar. Y frente a títulos algo deprimentes como Una historia de Brooklyn y Margot y la boda, Baumbach se muestra aquí más ligero y desenfadado, como señalando con Gerwig que la vida hay que tomársela en serio, pero hasta cierto punto, más allá del cual se puede acabar cayendo en la amargura. Tiene encanto la descripción de la honda amistad de Frances y Sophie, que siempre han sido uña y carne, pero a las que las circunstancias profesionales y personales les obligan a crecer, viendo que su contacto no puede seguir siendo tan estrecho como en otros tiempos. La película habla además, con agradecible sentido del humor no exento de momentos dramáticos, del deseo de triunfar, del necesario realismo ante las posibilidad profesionales de cada uno, y de lo difícil que es reconocer ante los otros, incluida la propia familia, que las cosas no van tan bien como una desearía.

6/10
Hannah Takes the Stairs

2007 | Hannah Takes the Stairs

Hannah trabaja como becaria en una productora televisiva, junto a Matt y Paul, guionistas. Aunque tiene novio con quien convive, inicia una relación con uno de ellos.Aunque los títulos de crédito iniciales prometen una buena muestra de cine independiente "made in USA", las expectativas se desinflan a toda velocidad. El film es poco más que un ejercicio de alumno de escuela de cine no demasiado talentoso: diálogos sin sustancia, trama sobre escribir guiones, actores sosetes, abundantes desnudos... Para olvidar.

2/10
Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
Lady Bird

2017 | Lady Bird

Una película agridulcemente nostálgica, sobre la época de instituto y el ingreso en la mayoría de edad, escrita y dirigida por Greta Gerwig. Presenta algunos evidentes rasgos autobiográficos, la cineasta nació en Sacramento, su madre era enfermera, y creció en un singular ambiente religioso antes de su mudanza a Nueva York, entre otras cosas que comparte con la protagonista, Christine McPherson, que se ha autobautizado como “Lady Bird”. Lady Bird tiene 17 años –los mismos que la protagonista de Al filo de los diecisiete, un film cortado por patrón parecido al que nos ocupa–, es su último año escolar. Su sueño sería estudiar en una de las universidades de postín de Nueva York, pero la humilde condición familiar –su madre, enfermera, se desloma trabajando, su padre está en paro, ella asegura que “nací en el lado equivocado de la vía” en Sacramento– apunta a una universidad local como su destino más probable. Esto la enerva, porque ella es inteligente, independiente e inconformista. Estudia en un colegio católico, y todo lo cuestiona, frecuentemente los profesores, también monjas y curas, deben llamarle la atención. Tiene una muy buena amiga, Julie, aunque intenta entrar en el círculo de una compañera cool de alcurnia, Jenna. A esto se suman las primeras experiencias románticas, en que los chicos pueden decepcionar por su insinceridad, ya sea porque ocultan su inclinación sexual, o por una pedantería donde se ausenta el amor. Herwig articula una película en línea con el cine “indie”, fresca, y que evita casi siempre los simplismos. Atrapa los sentimientos de lo que es una etapa siempre problemática, la adolescencia, pero abre el lienzo de Lady Bird, mostrando además muy bien problemas de los adultos, incluidas la necesidad para una madre de inculcar disciplina, aunque aquello no caiga simpático, las depresiones y frustraciones que afectan a los mayores, pero donde también hay espacio para el buen humor o las salidas inesperadas de quien cabía esperar como mínimo una regañina; observar y asimiliar la realidad que le rodea contribuirá positivamente a que la protagonista madure, y también las personas de su entorno crecerán con ella. Especialmente importante en la narración es la relación madre-hija, creíble y conmovedora. La cineasta mira con añoranza y cariño el ambiente del colegio católico, pero, al estilo de la irlandesa Sing Street, se nota que es una mirada algo externa, desde fuera, Herwig no ha interiorizado del todo las convicciones que sostienen la institución donde estudia la protagonista, aunque percibe su fuerte atractivo. Y algo queda, ella ha declarado, por ejemplo, que una historia como las negaciones de Pedro, el perdón del Señor y la contrapartida de su triple confesión de fe tras la resurrección siempre le ha acompañado. Sea como fuere, en el film incide en algunas buenas vibraciones, experiencias positivas, como la de la monja que sabe aceptar una broma  –la octogenaria Lois Smith–, o la del sacerdote que muestra su fragilidad, todos somos humanos, gozamos pero también sufrimos; también, en otro orden, pequeñas gamberradas inocentes, como darse un festín con las formas sin consagrar para la misa; o el rifirrafe con una señora que viene a dar una charla sobre el aborto. Por eso, también en lo relativo a las relaciones sentimentales, la mirada es algo chata, se muestran esas experiencias precoces como algo poco menos que inevitable, lo que, como mínimo, resulta cuestionable. Saoirse Ronan demuestra una vez más ser una grandísimas actriz, da el pego como colegiala, aunque tiene ya 23 años. Todos los secundarios están muy bien, es Lady Bird una de esas películas en que se mima a los personajes, no los hay pequeños; pero puestos a destacar a algunos actores, nos quedamos con Laurie Metcalf, la madre, y Stephen Henderson, el cura que lleva la actividad de teatro. Pero, insisto, todo el reparto es maravilloso.

8/10

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