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Biografía

Margot Robbie

Margot Robbie

30 años

Margot Robbie

Nació el 02 de Julio de 1990 en Gold Coast, Queensland, Australia

Premios: 0 Oscar (más 2 nominaciones)

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

2020 | Birds of Prey: And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn

Harley Quinn ha roto con su novio, Joker, el payaso mafioso de Gotham. Después de volar por los aires la factoría de productos químicos en la que le conoció, como catarsis, tratará de ayudar a la joven carterista Cassandra Cain, que le ha robado un valioso diamante al sádico supervillano Black Mass. Para sobrevivir al acoso de sus sicarios, Harley deberá unir sus fuerzas con la cantante con poderes Canario Negro, la cazarrecompensas letal Cazadora y la policía Renée Montoya. Escuadrón suicida no acabó de tener buenas críticas, pero casi todas salvaban a Margot Robbie como la caótica y loca novia del Joker, que encarnaba en aquella ocasión Jared Leto. Así que los ejecutivos de Warner han optado por darle una película propia a la antiheroína, en teoría acompañada por otras mujeres del universo de los comics DC, aunque lo cierto es que ella copa la mayoría de la función. Leto ni siquiera aparece. Se tenía que seguir la consigna de imitar la fórmula de Deadpool, de la competencia, Marvel, con una protagonista irreverente y salvaje que habla a la cámara, y sobre todo toneladas de humor, muchas veces metacinematográfico. Pero no se logra ni de lejos la misma gracia y frescura. También se ha apostado por sumarse al feminismo post #MeToo, aunque en realidad no se incluyen reflexiones de calado sobre este tema, el film se limita a mostrar mujeres guerreras que la emprenden a guantazos con cuantos hombres se cruzan en su camino, ya que todos ellos son perversos. A partir de un guión de Christina Hodson (Bumblebee), la directora Cathy Yan, que hasta ahora sólo había dirigido Dead Pigs, un largometraje ‘indie’ poco conocido, parece tener como modelos a Quentin Tarantino y Guy Ritchie. La acción arranca a medio camino, para que después se cuente cómo llegó cada personaje a ese punto. Por desgracia, la mayoría de protagonistas apenas tienen interés, no están bien desarrollados, por lo que se desaprovecha a actores de valía como Mary Elizabeth Winstead (Cazadora), Rosie Perez (Montoya) o Jurnee Smollett-Bell (Canario Negro). Tiene mucho más delito que se le haya dado a Ewan McGregor un villano de opereta que ni él consigue sacar adelante. En todo caso se salva la propia Margot Robbie, porque contagia su entusiasmo por Harley Quinn, y transmite que se lo pasa bomba interpretándola. Tienen su mérito también las coreografías de acción, en secuencias como la que se desarrolla en una comisaría.

5/10
Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
El escándalo (Bombshell)

2019 | Bombshell

Crónica del escándalo que sacudió al poderoso director de la cadena televisiva Fox News, Roger Ailes (1940-2017), cuando fue denunciado por acoso sexual en 2016 por parte de una de sus empleadas, la presentadora Gretchen Carlson, denuncia a la que se fueron sumando numerosas mujeres que habían sufrido el acoso del magnate a lo largo de los años. El guionista Charles Randolph pergeñó el guión a partir de las acusaciones reales vertidas contra Ailes y ofrece una trama atropellada al principio para irse poco a poco estabilizándose, un poco al modo de su oscarizado libreto de La gran apuesta, una historia que también resultaba poco accesible en ciertas momentos pero que ofrecía un buen tapiz final de la crisis económica de 2008. En El escándalo (Bombshell) se centra principalmente en tres personajes femeninos: las prestigiosas presentadoras Gretchen Carlson y Megyn Kelly, ambas reales, y la recién llegada Kayla Pospisil, personaje ficticio que ejemplifica el modelo de acoso de Ailes. Entre las tres ofrecen una visión poliédrica de las víctimas y las dificultades para tomar unas u otras decisiones que pueden minar el futuro profesional y personal de cada una de ellas. A veces las tramas personales parecen bastante caprichosas –esa relación de Kayla con una compañera-, otras resultan más razonables, como las dudas y crisis de Kelly a la hora callar o hablar. La narración está contada con buen ritmo por el director Jay Roach, más habitual en el género de la comedia. Logra transmitir la trepidación de un canal de noticias, las manipulaciones y controversias políticas (en torno a Trump, etc.), lo cual, por otra parte, exige una atención extra especialmente en el espectador no estadounidense, que probablemente ignora los nombres de las periodistas famosas de la cadena, jefes, compañeros, etc. El resultado es convincente pero también deja un aire general de cierta confusión. No es fácil, se ve, hacerse una idea completa de los hechos en poco más de hora y media, unos sucesos –los mismos– que podía contar con mayores y mejores matices la aplaudida serie televisiva La voz más alta. Sin duda, el punto fuerte de El escándalo (Bombshell), más allá lógicamente de la loable búsqueda de la justicia y la lucha femenina por conseguir la igualdad laboral, hay que buscarlo en el plantel interpretativo, donde hay un trabajo coral de numerosos actores y actrices, a veces en simples cameos. Las tres actrices protagonistas están estupendas y a ellas se debe en gran medida que la película aguante. Hay que destacar a Margot Robbie como la joven ambiciosa y, sobre todo, a una impecable y magnética Charlize Theron, retocada visiblemente en su rostro para ser Megyn Kelly. Su trabajo es formidable. Y también sobresale sin duda el también caracterizado John Lithgow en la piel del repelente Roger Ailes.

6/10
Terminal

2018 | Terminal

La Terminal es una estación de ferrocarril que ha quedado semiabandonada. En la cafetería trabaja una joven –llamada la "rubia de bote"– que sirve a los pocos clientes que campean por allí. Esta joven ha acudido a un jefe criminal para cerrar un acuerdo: quiere trabajar para él, y para eso está dispuesta a acabar con sus enemigos y, si falla, él podrá matarla. Un producto bastante singular e inclasificable, que da mucho menos de lo que promete. El ambiente siempre nocturno, neones por doquier, colores saturados, etc. compone una puesta en escena bastante artificial que se incrementa con un argumento confuso, poco claro en cuanto a las motivaciones de cada personaje: la joven rubia, dos asesinos a sueldo, un profesor con una enfermedad pulmonar, un encargado de mantenimiento, dos ladronzuelos... El director y guionista Vaughn Stein, que debuta en el largometraje, incluye además largos parlamentos entre ellos que resultan poco esclarecedeores y agotan bastante. Lo mejor es sin duda la presencia de Margot Robbie, caracterizada como una 'femme fatale' de catálogo y bastante lunática pero que interpreta con mucho oficio su papel.

4/10
Dreamland

2018 | Dreamland

Las reglas de Slaughterhouse

2018 | Slaughterhouse Rulez

Don Wallace ingresa como nuevo interno en la prestigiosa institución escolar Matadero, situada en medio del campo británico, en una zona cercana a un bosque. Allí pronto se dará cuenta de que va a tener una vida difícil. El director es muy rarito, su compañero de cuarto, Willoughby, es igual de extraño y la disciplina es férrea en el lugar debido a un veterano muy violento. Lo único bueno en el horizonte es la presencia de Clemsie, una estudiante por la que Don se siente atraído. Pero todo esas cosas quedarán en segundo plano cuando unas excavaciones prohibidas en el bosque cerca de la escuela provoquen el caos y la muerte entre los alumnos. Los comediantes ingleses Simon Pegg y Nick Frost se hicieron un nombre en el cine gracias a sus delirantes comedias de terror, al estilo Zombies Party. Aquí recuperan el aliento de antaño y ejercen como productores y también como actores de esta película gamberra y sanguinolenta que hará las delicias de frikis poco exigentes. Terror, sangre y humor se unen en un argumento poco trabajado, donde los efectos especiales importan poco y parece que lo más relevante es pasarlo bien en el rodaje. El resultado es inferior al de otras películas del mismo estilo. Cuenta, eso sí, con la aparición de otros actores de renombre, como Michael Sheen o la australiana Margot Robbie.

4/10
María, reina de Escocia

2018 | Mary Queen of Scots

Fastuosa película de corte histórico, con una magnífica ambientación y un exquisito cuidado en todo lo relativo a maquillaje, peluquería y vestuario. La fotografía de John Mathieson es fantástica, y la banda sonora de Max Richter, con una progresión ascendente que nunca se acaba muy característica, se funde bien con la música sacra y cortesana de la época que asoma puntualmente. Describe el reinado de María Estuardo en Escocia, desde su regreso ahí en 1561 tras enviudar Francisco, rey de Francia, hasta su decapitamiento en 1587, acusada de conspirar contra Isabel I de Inglaterra, su prima. Adapta una biografía de John Guy, y firma el guión Beau Willimon, conocido sobre todo por Los idus de marzo y por ser el creador de la serie de intriga política House of Cards. Tras la cámara se encuentra una mujer, Josie Rourke, que debuta como directora, y que hasta ahora era conocida sobre todo como directora artística de la prestigiosa compañía teatral británica Donmar Warehouse, lo que se nota de sobras en el film. Enseguida resulta evidente la complejidad de la historia que maneja Rourke, y las dificultades para darle la necesaria coherencia y unidad dramática. Por ejemplo, apenas logran definirse bien las diferencias por las guerras de religión, entre la postura protestante y la católica, más allá de las críticas con sermones incendiarios del predicador John Knox contra María, ni siquiera la supuesta profunda devoción de ella se logra atrapar. Hay además una insistencia excesiva, casi risible, en mostrar la complicidad femenina entre María y sus damas de compañía, que a veces parecen unas simples y traviesas colegialas. Y se echa en falta una mayor fuerza a la hora de pintar los lazos entre las "primas": parece que se quiera hacer una declaración feminista, dos mujeres condenadas a no entenderse en un mundo de impresentables hombres, pero incluso en esta visión falta un poco de coherencia y sobra simplismo, casi se viene a decir que Isabel falla a María por... ¡comportarse como un hombre! En lo relativo al tratamiento de la sexualidad hay un tratamiento moderno que no deja de chirriar en algunos pasajes. La gran suerte que tiene la directora, es que tiene a dos formidables actrices bajo sus órdenes, sobre todo Saoirse Ronan, verdaderamente regia, que hace medianamente creíbles las ideas de su personaje de que el amor va por delante de los asuntos de estado, aunque el libreto del film las presente confusamente. Por su parte, Margot Robbie logra perfilar la soledad de Isabel, cada vez menos libre en sus decisiones, como obligada a actuar por imperativos fatales. En un período histórico, la Inglaterra isabelina y la Escocia de María del siglo XVI, en que se suceden las conspiraciones, no es fácil pergeñar una trama consistente, donde todos los puntos de vista, lealtades y traiciones, queden nítidamente trazados; al final lo único que está claro es que María se postula con derecho a reclamar el trono de Inglaterra, si Isabel no tiene descendencia. No es fácil saber si la responsabilidad en el naufragio parcial del relato hay que achacársela a Willimon, a Rourke, o a la fuente histórica de la que principalmente beben, pero los vaivenes de bandos, los protestantes que sirven a la católica María, o la posición de los Estuardo que están en la corte de Isabel, no logran entenderse bien. Lo que incluye también el modo en que se aborda el matrimonio de María con Enrique Estuardo, en que conviven casi de seguido un enamoramiento con el descubrimiento de una sexualidad "abierta" del esposo que descoloca bastante. También parece que hay más de una licencia histórica en lo relativo al malhadado secretario David Rizzio.

5/10
Yo, Tonya

2017 | I, Tonya

  Sexto largometraje de cine de Craig Gillespie, responsable entre otras de la redonda Lars y una chica de verdad, y del film deportivo El chico del millón de dólares, basado en una historia real triunfalista bastante positiva. En esta ocasión reconstruye el periplo, no tan exitoso, de Tonya Harding, que en 1994 desencadenó uno de los mayores escándalos del deporte estadounidense. Pese a convertirse en la segunda mujer —y la primera mujer estadounidense— en completar el complicado salto triple Axel, y a que estaba considerada una de las mejores patinadoras de su país, su principal rival, Nancy Kerrigan amenaza sus posibilidades de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Lillehammer. A su conflictivo ex marido, Jeff Gillooly, se le ocurre la descerebrada idea de organizar –con ayuda del guardaespaldas Shawn Eckhardt– una agresión a la rival para producirle una lesión en la pierna… La historia tenía todas las papeletas para dar pie a un insulso biopic, pero el realizador, a partir de un modélico guión de Steven Rogers (Kate & Leopold) la convierte en un falso documental lleno de frescura, donde por ejemplo los protagonistas hablan a la cámara, rompiendo la cuarta pared. Se mezclan géneros, gran parte del metraje se convierte en comedia negra, que enfatiza el patetismo de los conspiradores. Pero también se logran emotivos pasajes del mejor cine social, ya que describe a la protagonista como víctima de las humildes condiciones en las que vivió su infancia en una familia disfuncional, de la presión a la que era sometida por su abusiva madre, y finalmente de los malos tratos que recibió por parte de su esposo. Se pone en solfa también la codicia de los medios de comunicación, capaces de convertir a alguien en un héroe para después sacar todos sus trapos sucios, explotando el filón hasta la hora de reemplazarlo por otro nuevo. Genial cómo se muestra en una pantalla televisiva quién será el sustituto mediático de Harding. Sorprende el dinámico montaje, a ritmo de conocidos temas de rock clásico, y las secuencias de patinaje, entre las mejores dedicadas en la gran pantalla a esta disciplina. Buen director de actores, Gillespie saca petróleo de su elenco, pues por ejemplo Sebastian Stan defiende bien al cónyuge, un tipo de pocas luces. Pese a que resulta algo cantoso que encarne a su personaje a los 15 años, la también productora Margot Robbie demuestra que puede sacar adelante a un personaje complejo, que su triunfo con El lobo de Wall Street bajo la batuta de Martin Scorsese no fue un espejismo, y que no sólo sirve para blockbusters como Escuadrón suicida. Por encima de ambos sobresale la veterana Allison Janney, inolvidable secretaria de prensa en El ala oeste de la Casa Blanca, que ofrece un recital como la retorcida progenitora.  

7/10
Adiós Christopher Robin

2017 | Goodbye Christopher Robin

Los libros del oso Winnie the Pooh y sus compañeros del bosque de cien acres, escritos por A.A. Milner, e ilustrados por su amigo E. H. Shepard, han inspirado a numerosas generaciones de niños de todo el mundo, especialmente en el mundo anglosajón, dando también pie a versiones animadas cinematográficas. Este film describe cómo tal creación marcó de un modo especial a Milner y a su familia, su esposa Daphne, y el único hijo de ambos, Christopher Robin, chaval de gran imaginación, gracias al cual surgieron Winnie y sus amigos. Hollywood es muy aficionado a hacer al mismo tiempo dos películas sobre el mismo personaje, y la que nos ocupa, que firma Simon Curtis (La dama de oro, Mi semana con Marilyn, películas basadas en hechos reales), se ha adelantado por poco a la que dirige Marc Forster para Disney. Se entiende el interés de este segundo director, aunque corre el riesgo de repetirse un poco tras firmar Descubriendo Nunca Jamás, donde también pintaba a un autor de gran imaginación y que conectaba con el público infantil, el coétaneo de A.A. Milner J.M. Barrie, con el que comparte rasgos de atravesar dificultades en la vida familiar. La versión de Curtis, muy atinada y con momentos francamente emotivos, sabe usar la carta del rechazo y traumas de la Primera Guerra Mundial, que marcan a A.A. Milner y a su esposa, y pinta con naturalidad una vida familiar no perfecta, aunque padre, madre e hijo se quieran, y donde juega un precioso papel la niñera Olive Brockwell. Ésta está interpretada por una maravillosa Kelly Macdonald, la mejor de un reparto donde están todos bien, incluido el niño Will Tilston. En el guión se nota la presencia de Frank Cottrell Boyce, que firmó para Danny Boyle el guión de Millones, otra mirada al mundo infantil, y el modo de relacionarse con el de los adultos. Tiene encanto el dibujo de la distinta fuerza de los lazos que crea Christopher Robin con los tres adultos determinantes en su infancia, y también cómo el chaval inspira a su padre para su gran creación infantil. Los apuntes de realismo mágico y los juegos en el campo guardan un certero equilibrio, nunca resultan empalagosos o un despliegue de recargados efectos visuales. Los conflictos alrededor del vértigo de la fama, el deseo de simplemente pasarlo bien, sin pensar en los demás, aparece en todos los personajes, de modo que su pequeños y grandes egoísmos parecen hablarse unos a otros, en un logrado juego de ecos. Quizá la transición a la adolescencia de Christopher Robin, que nos encamina a un clímax que remite al arranque enigmático de la película, puede ser algo brusca, pero funciona y permite rematar la faena con buena fortuna.

6/10
La leyenda de Tarzán

2016 | The Legend of Tarzan

Hace mucho tiempo desde la llegada de Tarzán a la civilización y ahora vive una vida feliz en Londres junto a su esposa Jane. Pero aunque actualmente es Lord John Clayton III, uno más entre los ceremoniosos aristócratas ingleses, su pasado como “Rey de los monos” sigue muy vivo entre la sociedad. Por eso, su presencia en el Congo será solicitada por el rey belga como aliado para hacer prosperar el país. En realidad, se trata de un ardid con el que el lugarteniente del rey, el capitán Rom, pretende hacerse con unos valiosos diamantes a cambio de entregar a Tarzán a un antiguo enemigo. Tarzán es uno de esos personajes a los que el cine siempre recurre cada poco tiempo. Creado por Edgar Rice Burroughs ha contado con interpretaciones ya legendarias, la más recordada la de Johnny Weissmuller. Ahora, La leyenda de Tarzán vuelve a confirmar el tirón que tiene este personaje, criado entre los monos, capaz de entenderse con los animales y, sobre todo, dueño de un corazón íntegro que no ha sido corrompido por la civilización. Elementos, quizá, que nos remueven porque retrotraen al Jardín de Edén y tienen algo de una vida más auténtica y sencilla que ya sólo podemos anhelar. El guión de Adam Cozad y Craig Brewer acierta al ofrecer una historia novedosa, que imagina una especie de segunda parte de Greystoke, consistente en el retorno del héroe al hogar, la odisea a la selva –su Ítaca particular– de un hombre que en el mundo civilizado lo ha tenido todo: dinero, casa, relaciones y prestigio social. Y en su periplo, gracias a cuidados flashbacks, conocemos los hitos más relevantes de su pasado: su relación con los primates, su encuentro con Jane –luego convertida en esposa–, su amistad con los kubas y su rivalidad con la tribu del líder Mbonga. Por otra parte, se ha hablado de que el director David Yates salpica el film con detalles antirreligiosos. Es verdad. Ese rosario del que no se separa el indeseable Rom –“me lo regaló mi párroco”, dice– protagoniza burdas pero claras metáforas anticatólicas, como si fuera el arma secreta para someter a los pueblos, cual malvado amuleto del esclavismo. En todo caso, queda suficientemente claro que sería la cadena que ahoga a los inocentes y de la que habría que liberarse. Son muestras de la visión indigenista y simplona de un film, que por ende reivindica (aunque sin insistir, es cierto), la visión idílica de la vida natural –sexo y apareamiento son lo mismo–, que ve en el progreso de occidente el origen de todos los males que hay que combatir. Pero no todo lo ocupan estas cuestiones, porque La leyenda de Tarzán, hay que decirlo claramente, es ante todo una película de aventuras y una espectacular producción, visualmente asombrosa, con efectos especiales muy logrados, sobre todo en las imágenes con animales. Lo suyo es entretener, y vaya si lo hace, con escenas de gran impacto, como la de la lucha contra el hermano primate, o la de la brutal estampida final. No faltan momentos de humor y, claro está, guiños típicamente tarzanescos, como uso de las dianas como frenético medio de desplazarse, el clásico grito a voz en cuello o la presencia de elefantes y cocodrilos. Una vez metidos en harina, el ritmo no decae, pero la narración es ágil, no se aturulla, y como ya se ha comentado se insertan bien las imágenes del pasado para enriquecer el contenido. Ayuda también la resonante banda sonora de Rupert Gregson-Williams y el tema final interpretado por Hozier. Entre las interpretaciones quienes mejores funcionan son sin duda una guapísima Margot Robbie en su papel de Jane, que no tiene nada de damisela, y el carismático Samuel L. Jackson, cuyo personaje sirve para dar la visión norteamericana de los abusos del poder esclavista y además ofrece un contrapunto magnífico de hombre con los pies en la tierra (nunca mejor dicho) con respecto al poco expresivo Alexander Skarsgård, cuyo correcto Tarzán no dejará mucha huella. Tampoco lo hace esta vez Christoph Waltz, no porque no haga un eficaz trabajo, sino porque repite otra vez un personaje que ya le hemos visto encarnar demasiadas veces. Hasta la escena de la comida recuerda a su odioso Hans Landa de Malditos bastardos.

5/10
Escuadrón suicida

2016 | Suicide Squad

Amanda Waller, oficial de Inteligencia de Estados Unidos, logra que el gobierno le dé luz verde para formar un equipo a base de supervillanos encarcelados, que pueda hacer frente a terribles amenazas metahumanas, a cambio de una reducción de su condena. Reclutará al asesino a sueldo Deadshot, la psiquiatra enamorada de El Joker Harley Quinn, el monstruoso  reptiliano Killer Croc, el delincuente australiano Bumerang, la experta en artes marciales Katana, el maestro en el uso de cuerdas Slipknot, el pirokinético El Diablo, y la arqueóloga June Moone, que ha sido poseída por el espíritu de una hechicera. Todos estarán coordinados por el novio de esta última, el experto militar Rick Flag. A Moone le encargan enfrentarse a una horda de monstruos que aparecen en una estación de metro de Midway City, pero ésta aprovecha para convertirse en la jefa de todos, y traer de vuelta a la Tierra a Incubus, su malévolo hermano. Sus compañeros tendrán que hacerles frente. Robert Kaniger y Ross Andru crearon en 1959 el cómic en que se basa Escuadrón Suicida, que desde entonces ha sido reinventado una y otra vez por la editorial DC. Su concepto, cercano al de Doce del patíbulo, aporta frescura en pleno aluvión de caras producciones de superhéroes. Le toca llevar a estos personajes a la pantalla a David Ayer, guionista de Training Day, y director de títulos como Sin tregua, y Corazones de acero, que también se ha ocupado del libreto. Le va que ni pintado el proyecto, pues hasta ahora todos sus trabajos han ido en torno a la camaradería, y la línea difusa que separa el bien del mal. La trama enlaza con El hombre de acero y Batman v. Superman, el amanecer de la Justicia, con los que construye una red de films inspirada por las adaptaciones de personajes de Marvel. El proyecto ha sufrido numerosos problemas de producción, pues Ayer tuvo que empezar el rodaje con poco tiempo para pulir el guión, y puesto que los primeros test del film con espectadores dieron resultados negativos, se realizaron diversos remontajes. Así las cosas, no resulta extraño que Escuadrón Suicida tenga algunos defectos, sobre todo que sólo estén bien definidos dos de los personajes centrales, Deadshot y Harley Quinn, encarnados por los inspirados Will Smith y Margot Robbie. Pero otros se quedan a medio hacer, algunos, como Katana y Bumerang están totalmente desdibujados, explicados con un par de frases, y uno de ellos Slipknot, podría haberse eliminado sin que nadie le echara en falta. El argumento puede resultar algo confuso por la acumulación de giros (¿quién controla a la Hechicera y por que se escapa?), y se apuntan críticas a la labor encubierta de la CIA que no acaban de estar bien desarrolladas. Por otro lado, Jared Leto se lleva a su terreno al Joker, logrando que el espectador no se acuerde del magistral trabajo de Heath Ledger en la piel del personaje, pero sus apariciones secundarias amenazan con robar el film, al igual que la mínima presencia de Ben Affleck como Batman. A pesar de todo, queda un notable espectáculo que no aburre en ningún momento, pues los espectadores no podrán apartar la mirada. Sus reflexiones sobre la redención humanizan a unos personajes con los que a priori resulta difícil empatizar, por ejemplo en la escena en la que éstos discuten en un bar el camino que tomarán, que logra dramatismo. Además, aporta algunos golpes de humor que hasta ahora brillaban por su ausencia en las adaptaciones de comics de DC, tiene el ritmo adecuado, y una banda sonora a base de éxitos de rock (“House of the Rising Sun”, de The Animals, “Gangsta”, de Kehlani) que encaja muy bien con el tono oscuro del film. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluyen enseguida una secuencia con Ben Affleck y Viola Davis importante para la continuidad cinematográfica del universo DC.

6/10
Reporteras en guerra

2016 | Whiskey Tango Foxtrot

La historia auténtica de la corresponsal de guerra en Afganistán Kim Barker, a partir de sus recuerdos consignados en un libro donde acude a un tono jocoso, que la película trata de capturar. Al parecer la persona que reseñó este libro para el New York Times aseguró que el personaje de Baker tenía un aire Tina Fey, lo que facilitó que alguien le animara a leerlo. Como resultado pidió a Paramount que se hicieran con los derechos, y lo convirtió en un vehículo para ser la protagonista, además de que asumió tareas como productora. El principal problema de la película es que no acaba de dar con su tono, en parte porque renuncia a atrapar el papel que juegan los medios a la hora de informar a la opinión pública, tal cosa parece importar poco, más allá del logro de un éxito personal en lo profesional. Quizá en papel funcione la combinación de reportajes periodísticos importantes con el colorido del ambiente de juergas y locura de los periodistas, que se atiborrarían de opio y alcohol, además de acabar acostándose con quien se pueda. Pero en la pantalla se empieza con este aire un poco alocado y surrealista, por no decir grsosero, de modo que cuando llega la trama romántica con el fotógrafo escocés, o una misión de rescate que se convierte en un "scoop" periodístico, estas derivas parecen eso, derivas, porque realmente ni nos han preparado para la historia de amor, y casi nos hemos olvidado de que estamos en una película encuadrable en ese subgénero de dramas de chicos de la prensa. Quizá lo más logrado es el retrato de Fahim Ahmadzai, el afgano que ayuda a moverse a Kim por una sociedad tan compleja como la afgana, y cuyo estilo de vida normal –se casa y la invita a su boda, tiene dos niños, es sensato...– supone un callado reproche para la que termina siendo su amiga, que querría darle un abrazo, si no fuera porque él no lo acepta, no son las costumbres locales. Pasajes como éste, o el reencuentro con un marine, hacen vislumbrar lo que podía haber sido una cinta con mayor equilibrio, cara a su propósito de recordar un conflicto, el afgano, que paulatinamente ha sido olvidado por los medios. Pero los codirectores, Glenn Ficarra y John Requa, que tampoco es que tengan en su filmografía previa las "joyas de la corona" –Crazy, Stupid, Love, Focus– se limitan a cumplir sin excesiva brillantez, con recursos como un par de canciones no muy hábilmente introducidas. Y no explotan el contraste entre el nihilismo de los periodistas hundidos en el hedonismo y la adrenalina de sus crónicas, y la miseria y decencia de la población local, que sufre los abusos de fanáticos y talibanes, véase el caso del pozo volado por sorprendentes razones. El reparto, a pesar de contar con caras conocidas, tampoco brilla demasiado, pues los personajes de Margot Robbie, Martin Freeman, Billy Bob Thornton y Alfred Molina –dos periodistas, un general y un fiscal alocado– resultan demasiado estereotipados.  

5/10
Focus

2015 | Focus

Jess es una timadora que comete el error de tratar de estafar a un maestro de timadores, Nicky. O puede que no sea tal error, pues él la toma bajo su tutela y la introduce en su amplia red, un grupo numeroso de ladrones consumados, capaces de levantar en unos pocos días más de un millón de dólares del público que acude a un importante partido de fútbol americano. El problema es que el “trabajo” puede acabar mezclado con los asuntos del corazón, y éste terminar hecho añicos. La pareja se separará, pero volverán a cruzarse sus destinos en el mundo de la Fórmula 1. Nuevo trabajo del tándem de directores conformado por Glenn Ficarra y John Requa, que antes hicieron en registro de comedia Phillip Morris ¡te quiero! y Crazy, Stupid, Love. Aquí asoman con una entretenida trama de ladrones sofisticados, donde se unen las habilidades de los timos –en que se riza el rizo hasta, decididamente, la exageración–, con el enamoramiento de los protagonistas. Pero en este segundo aspecto se juega al engaño hasta un punto errado en que al espectador acaba importándole, francamente, un bledo, si los personajes interpretados por Will Smith y Margot Robbie se aman o no. Las películas de tramposos siempre tienen un punto de enganche, y aquí no faltan algunas escenas que atrapan, sobre todo aquella en que dos partes echan un auténtico pulso de apuestas encadenadas donde hay mucho, mucho en juego. Y está claro que Smith y Robbie son actores atractivos, y trabajan bien, aunque él en esta ocasión adopta una pose indolente demasiado tiempo, lo que agota, algo que también ocurre con los chistes cansinos con juegos de palabras sexuales. El caso es que la cinta es irregular, la apelación del título a centrarse, no perder el foco de la atención, no se la aplica a sí misma, de modo que el desenlace decepciona, y queda la sensación de que la cosa daba para más.

5/10
Suite francesa

2015 | Suite française

1940. En un pueblo de la campiña francesa, Lucile Angelier aguarda noticias de su marido, alistado en el ejército que trata de detener sin éxito a las tropas nazis. Éstas llegan al lugar, por lo que Lucile y su codiciosa suegra se ven obligadas a alojar en su residencia a Bruno, un refinado oficial alemán que toca diariamente una misteriosa melodía en el piano, y por el que la joven comienza a sentir cierta atracción. La novela en la que está basada Suite francesa obtuvo un enorme éxito cuando se publicó en 2004, más de seis décadas después de la muerte de su autora, la judía de origen ucraniano Irène Némirovsky, que habiéndola dejado inconclusa y oculta en una maleta, fue deportada a Pithiviers y después a Auschwitz, de donde ya nunca saldría. Su hija conservó el cuaderno en el que estaba escrita pero durante muchos años se negó a leerlo, pensando que contenía un diario demasiado duro. Hasta los 90 no se dio cuenta de que se trataba de una novela. La adaptación al cine se centra en "Dolce", la segunda de las dos partes del volumen publicado. Los numerosos personajes que huían de París en la primera, "Tempestad en junio", han quedado resumidos en las imágenes que muestran a las masas que han huido de París, cuando comienzan los bombardeos alemanes. También se conserva un esquema de lo que iba a ser la tercera parte literaria, que ha inspirado la dirección que toma el guión del film en su tramo final. Así las cosas, los lectores reconocerán la obra original a ratos. Aún así, el director y coguionista Saul Dibb, responsable de La duquesa, firma un film eficaz, que mantiene más o menos la elegancia del libro, y sobre todo se engrandece por la trabajada interpretación de Michelle Williams, y su suegra en la ficción, la siempre inmensa Kristin Scott Thomas. Sin llegar a la misma altura, no desentonan Matthias Schoenaerts (De óxido y hueso), el nazi, y en papeles más secundarios, Sam Riley o Margot Robbie. El desarrollo de Suite francesa muestra un mosaico de las diferentes posturas que toma la población para salir adelante en circunstancias duras, incluyendo los que inician una relación sexual con el enemigo (el personaje de Robbie), los que tratan de mantener la dignidad iniciando la Resistencia, los que sacan tajada económica de la población... En suma, las virtudes del film compensan su academicismo, sus elementos propios de culebrón y una puesta en escena a ratos un tanto fría.

6/10
La gran apuesta

2015 | The Big Short

Las dimensiones que alcanzó la crisis financiera global de 2008 sobrepasaron todas las previsiones, y lo increíble es que dio la impresión de que nadie lo veía venir. En realidad esto no es exacto, como se encarga de explicar La gran apuesta, un film que adapta para la pantalla con talento el ilustrativo libro homónimo de Michael Lewis, alguien que ya había tenido mucha suerte antes en las adaptaciones de sus análisis, a priori bastante técnicos, del mundo del fútbol americano (The Blind Side) y del béisbol (Moneyball), que no son los típicos dramas deportivos. La segunda estaba producida por Brad Pitt, que se reservaba un papel, y aquí, nunca mejor dicho, vuelve a apostar acertadamente y del mismo modo por Lewis, a través de su compañía Plan B. La traslación a la pantalla de esta historia a cargo de Adam McKay, director y coguionista con Charles Randolph, tiene mucho mérito, pues es cinematográfica y didáctica, muy ágil, con el justo tono de denuncia a una sociedad que ha perdido su sentido moral, y un sentido del humor harto habilidoso para reir, por no llorar, ante el despropósito de lo ocurrido con los bonos hipotecarios de las subprime. Se trata de una agradable sorpresa ya que McKay director tiene en su haber comedietas bastante olvidables, como Pasado de vueltas y Hermanos por pelotas, aunque en cambio ha recibido crédito por el guión de la ingeniosa Ant-Man. El film, básicamente, explica cómo determinados "actores" detectaron los pies de barro de un sistema que había confeccionado productos financieros opacos de valor nulo, y con sus acciones para lograr ganancias para sus clientes contribuyeron a hacer estallar la burbuja inmobiliaria, no sin antes sufrir bastante y nadar en un mar de dudas, acerca de si estarían equivocados, o de si un sistema básicamente podrido lograría esconder sus vergüenzas, y seguir convenciendo al mundo de que el emperador estaba vestido y no en pelota picada. Algunos nombres de los personajes reales en que se basa el film han sido alterados para poder tomarse algunas libertades creativas en la narración. Básicamente seguimos a Michael Burry (Christian Bale, con un personaje que sí conserva su verdadero nombre), que gestiona fondos de inversión, y que descubre el disparate de los bonos basura de las hipotecas subprime, y decide apostar en corto grandes inversiones garantizadas contra ellos, algo que le aceptan todos los grandes bancos, pensando que están ante un chiflado y que van a ganar con él dinero fácil. Pero también tenemos a otros personajes que tampoco están ciegos, basados en otro gestor de fondos, Steve Eisman (Steve Carell), en el abogado Greg Lippmann (Ryan Gosling), en los jóvenes inversores Jamie Mai y Charlie Ledley, que fueron asesorados por el veterano Ben Hockett (John Magaro, Finn Wittrock y Brad Pitt). Con un estupendo reparto –incluidos los muchísimos secundarios, tipos aprovechados, gente de los bancos que no se huele nada y sigue simplemente la dirección del viento, la sencilla familia que será la víctima final que perderá su casa, etc– se pinta bien el vértigo de lo que diría una situación más propia de un casino –la banda sonora de Nicholas Britell discurre a ratos con este tono–, a lo que ayuda también el carácter excéntrico y fuerte de algunos personajes, incluida la ironía del narrador en off, Gosling. Algunos recursos, como acudir a Margot Robbie y Selena Gomez haciendo de ellas mismas para explicar cuestiones técnicas, acentúan el planteamiento de la frivolidad con que los responsables dejaron que las cosas se salieran de madre. La película incide en la idea de algunos de forrarse aprovechando las debilidades del sistema, aunque sin alcanzar los niveles de paroxismo de El lobo de Wall Street.

7/10
Una cuestión de tiempo

2013 | About Time

Richard Curtis, veterano guionista de Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill, debutó como realizador con la excelente Love Actually, pero decepcionó en cierta medida con su segundo trabajo, Radio encubierta. Ahora recupera la forma como director y guionista en Una cuestión de tiempo, mezcla de drama y comedia, con elementos fantásticos. Una cuestión de tiempo tiene como protagonista a Tim, un joven de 21 años, que el día de Año Nuevo tiene una inesperada conversación con su padre. Éste le desvela el secreto de la familia: los varones pueden viajar en el tiempo. Aunque esto no les permite ir más atrás de su nacimiento, sí que tienen la capacidad de rebobinar hasta el punto de su vida que deseen, lo que resulta muy útil para arreglar pequeños errores. Aunque en un principio no le cree, tras seguir sus instrucciones vuelve a la fiesta de Nochevieja anterior, donde no logró besar a la chica que le había deslumbrado. A los espectadores les vendrán a la mente inmediatamente títulos como Regreso al futuro y sobre todo Atrapado en el tiempo, con cuya trama tiene muchas similitudes, salvo porque aquí el protagonista puede elegir a qué punto de toda su existencia quiere regresar, y no sólo vuelve a revivir el mismo día. Paradójicamente, Una cuestión de tiempo no proporciona una sensación de déjà-vu, sino que logra cierta frescura. Quizás, algunos detractores argumentarán que Una cuestión de tiempo busca de forma demasiado evidente emocionar, o que la voz en off del protagonista a veces se alarga. Pero Curtis acierta al explotar sus puntos fuertes, una capacidad increíble para componer diálogos vitalistas e ingeniosos, y su especialidad en la creación de secundarios estrambóticos memorables. Tampoco se le da mal crear momentos 'mágicos', como aquél en el que la pareja protagonista se puede ver por primera vez, tras una larga conversación a oscuras. Rachel McAdams (To the Wonder, Sherlock Holmes), que realiza una interpretación muy espontánea, es quizá el nombre con más tirón internacional del reparto, pues tiene a su lado a Domhnall Gleeson, un actor que sorprende y logra cargar con la mayor parte del metraje, si bien hasta ahora se le conoce más bien por haber sido secundario en títulos como Anna Karenina o las dos últimas entregas de Harry Potter. Brilla especialmente Bill Nighy, actor fetiche del realizador presente en sus dos anteriores films, muy humano en su papel de progenitor. A diferencia de lo que ocurría en casi todos los trabajos anteriores de Richard Curtis, esta vez el británico no se limita a las risas o los buenos sentimientos, sino que pretende mostrarse algo más reflexivo, en torno a temas sobre el aprovechamiento del tiempo, la importancia de preocuparse por los demás y la necesidad de afrontar antes o después las grandes tragedias de la vida, por muchas triquiñuelas que se pongan en práctica para postergarlas.

6/10
El lobo de Wall Street

2013 | The Wolf of Wall Street

La trayectoria real del corredor de bolsa Jordan Belfort, desde sus inicios como principiante en Wall Street, cuando está casado con una sencilla peluquera, hasta el momento en que alcanza la cúspide del poder, la riqueza y el placer, al precio de una vida desquiciada y sin principios, y del acoso del FBI. Enseguida su entrada en el mundo profesional supone una inmersión en la depravación moral, a partir de las lecciones que le imparten sus superiores sobre su trabajo y los -a su entender-, necesarios hábitos sexuales y de consumo de drogas para no perder el paso en la vertiginosa actividad de compraventa de acciones. Lo que parece un bache en su andadura laboral se convertirá en la construcción de un imperio gracias a la venta de activos de muy dudoso valor, primero a incautos paletos, luego a gente adinerada que puede permitirse el lujo de perder dinero. Martin Scorsese adapta las memorias de Belfort, convertidas en guión por Terence Winter, uno de los responsables de la gangsteril serie televisiva Los Soprano, que colaboró luego con el italoamericano en Boardwalk Empire, también centrada en el mundo criminal y de los políticos corruptos. Lo hace con tono de comedia esperpéntica muy pasada de vueltas y no exenta de cinismo, usando la voz en off de Belfort al modo en que lo ha hecho en tantas ocasiones a lo largo de su filmografía, de un modo especial en Uno de los nuestros, con la que mantiene no pocos puntos de conexión, con su atractivo reparto de múltiples personajes, lo dinámico de la narración, las canciones de la banda sonora, y también con en el modo en que finalmente se resuelven –es un decir– las cosas. Sorprende la larga duración de la cinta, tres horas, con muchos paisajes reiterativos, que no hacen más que ofrecer más de lo mismo, en forma de discursos estimulantes para empleados, engaños a compradores codiciosos, desmadres orgiásticos mostrados muy gráficamente y subidones procurados con el recurso a la droga. De un algún modo Scorsese conecta con el discurso de otras cintas de su filmografía en que muestra el lado feo de América, el capitalismo insolidario y egocéntrico llevado hasta sus últimas consecuencias, donde en realidad nada importa, más allá de satisfacer las pulsiones más primarias. Por supuesto, el italoamericano es un gran virtuoso, las imágenes y el ritmo muestran en bastantes ocasiones el poderío que le conocemos a este astuto prestidigitador, lo que no impide que acabe produciendo finalmente hastío. En su momento el Gordon Gekko de Wall Street de Oliver Stone –citado en un momento del film– se convirtió en referente popular de aspirantes a yuppies, para sorpresa de propios y extraños. Resulta difícil pensar –aunque nunca se sabe– que pueda ocurrir lo mismo con El lobo de Wall Street, más en tiempos de crisis en que se estrena el film, algo posteriores a los hechos narrados, donde los productos financieros y sus creadores se miran con lógica desconfianza y repulsa. El personaje encarnado por Leonardo DiCaprio resulta tremendamente antipático, sólo piensa en sí mismo y su supervivencia, incluso su familia no parece tener una entidad mayor que otra cualquiera de sus posesiones, como su yate de recreo. Por supuesto la amistad y la lealtad no existen en su mundo de “lobos”, los otros depredadores son en el mejor de los casos socios útiles y compañeros de francachelas. Poco hay en Belfort del granuja impresentable y nada modélico, al que, no se sabe por qué, se le acaba mirando con indulgencia, el personaje es odioso, patéticamente odioso. A Scorsese no le van las narraciones con advertencias morales, muestra al emperador desnudo pero no hay ni un amago de cómo volver a vestirle para que recupere su dignidad. Quien busque moralejas o alguna indicación de cuál es el camino a emprender cara a la redención, puede seguramente esperar sentado largo tiempo. Ya que le hemos citado, podemos decir que el modo de presentar las cosas de Scorsese recuerda un tanto a Salvajes, de Oliver Stone: de algún modo se pinta un mundo frenético de delincuencia criminal, el espectador participa en un adrenalítico viaje de puras sensaciones, pero al final no queda nada. Como mucho, una sensación de que ‘éste no es el camino’, pero la alternativa, viajar oliendo a sudor en el metro, la experiencia del agente del FBI, no resulta mucho más atractiva.

6/10
Pan Am

2011 | Pan Am | Serie TV

Años 60. La prestigiosa aerolínea Pan Am viaja alrededor del mundo ofreciendo vuelos de lujo con la tripulación más selecta. Sus azafatas son jóvenes, atractivas, educadas, divertidas y soñadoras. Sus pilotos más de lo mismo. Juntos surcan los cielos y viven decenas de situaciones en las que hay un poco de todo: líos amorosos, mentiras, traiciones y hasta se cuela entre ellos una espía de la CIA. En esta serie fresca y divertida en torno a una época marcada por el optimismo y el bienestar, cada capítulo ofrece siempre algo nuevo al espectador: un destino exótico y distinto en el que puede suceder lo más inesperado. El protagonismo recae sobre las guapas azafatas de la Pan Am, símbolo del capitalismo y progreso americanos, dirigidas en sus jornadas laborales por Christina Ricci (La familia Addams), una joven actriz siempre con algo particular que aportar a sus personajes. Le siguen con paso firme la australiana Margot Robbie (Neighbours), Kelli Garner (Salvando las distancias, Red Velvet) y Karine Vanasse (Switch), para constituir un grupo de chicas lleno de sueños y con ganas de comerse el mundo. De alguna manera, ellas representan a aquellas mujeres que en los años 60 querían dejar atrás los convencionalismos sociales para construir sin dependencias su propia vida, aunque no sin dificultades. Pan Am muestra la sociedad de esta década contextualizándola en plena Guerra Fría, y se presenta como un drama entre turbulencias donde caben momentos divertidos otros para el amor, el misterio o la acción. El adecuado ritmo invita a subirnos a bordo de cada historia, en principio sin un rumbo definido, pero siempre con destino final satisfactorio. Funciona adecuadamente el uso de continuos flashbacks que nos explican el pasado de los personajes, la esencia en sí de una serie para sentirla y disfrutarla muy cerca de sus protagonistas, de una forma casi cotidiana, y al mismo tiempo con muchas sorpresas. Pues todos ellos esconden algo, pretenden algo. lo bueno es que es difícil saber qué es ese algo.

5/10

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