¿Es posible encontrar rastros arqueológicos de una esfinge en la costa oeste estadounidense? Aunque parezca mentira, en Gudadalupe, un desierto californiano, se ha desenterrado uno de estos monumentos, que no pertenece a Egipto ni ha llegado hasta allí con ayuda de misteriosas conexiones extraterrestres. En realidad pertenece a los decorados de Los diez mandamientos, la superproducción muda dirigida por Cecil B. DeMille.
La esfinge fue diseñada por el maestro del Art Deco Paul Iribe, mide 4,6 metros de alto y formaba parte del camino hacia la ciudad del faraón. 1.500 artesanos fabricaron el set por piezas que luego transportaron a 260 kilómetros de Hollywood, al desierto de Guadalupe. Tras el rodaje, nadie conocía el lugar exacto donde se situaba "La ciudad perdida de Cecil B. DeMille", como se llamó entonces al legendario lugar. El cineasta Peter Brosnan consiguió ubicar su localización, gracias a los testimonios de algunos de los extras que aún quedaban con vida. Desde 1998, el descubridor colaboraba con el Centro de las Dunas de Guadalupe-Nipomo, organización que por fin ha dado con una pieza importante, la citada esfinge, sepultada por las dunas.
