Una nueva legislación permitirá cambiar la fecha de estreno de los filmes extranjeros, si colisiona con el interés de producciones locales.
El ministro de cultura ruso Vladimir Medinsky se ha salido con la suya en su esfuerzo por defender las películas patrias. Le respalda, por supuesto, el presidente Vladimir Putin. Así, acaba de regularse por ley que será prerrogativa del estado dar su acuerdo a las fechas de estreno de las películas, para de este modo privilegiar al cine ruso en caso de conflicto. “Simplemente nos preocupa el lanzamiento de los filmes rusos”, ha declarado Medinsky. “Es importante para nosotros asegurarnos que recuperan lo invertido”. De todos modos el ministro explica que “no lucharemos por todas las películas. Dispondremos prioridades financieras, políticas o ideológica.”
El deseo de Medinsky es que el simple anuncio de la medida legislativa empuje a las distribuidoras a negociar las fechas de estreno entre ellas, para evitar la intervención gubernamental. En 2014 la taquilla rusa estuvo dominada por los estrenos de Hollywood, algo por otra parte habitual en casi todo el mundo, aunque en muchos países la producción local empieza a mostrar pujanza, como ha ocurrido en España con el caso insólito de títulos como Ocho apellidos vascos.
