Al recoger el Globo de Oro honorífico, Meryl Streep ha cautivado a la audiencia con el discurso más trabajado y comentado de la noche, donde sobre todo se centró en criticar a Donald Trump, aunque mantuvo cierta elegancia al no pronunciar su nombre.
Fotos: HFPA (Golden Globes).
La persona que pidió sentarse en el asiento más respetado de nuestro país imitó a un reportero discapacitado, alguien a quien supera en privilegios, poder y la capacidad de defenderse”, dijo aludiendo a uno de los momentos más cuestionados del presidente electo, cuando durante un mitin se burló de Serge Kovaleski, que sufre artrogriposis. “Me rompió el corazón ver aquello y aún no me lo puedo sacar de la cabeza, porque no era una película, sino la vida real”, continuó. “Este instinto por humillar a alguien en público, por un poderoso, se filtra en la vida de todos, porque de alguna manera da permiso a otra gente a hacer lo mismo. Cuando los poderosos usan su posición para abusar de otros, todos perdemos”.
“¿Qué es Hollywood, salvo un grupo de gente de todas partes?”, argumentó a favor de los inmigrantes a los que Trump cuestiona. “El único trabajo de un actor es sacar a la luz la vida de personas diferentes. Si expulsan a los extranjeros solo veremos fútbol y artes marciales, que desde luego no son arte”, aseguró.
En una entrevista telefónica con Patrick Healy, de The New York Times, Donald Trump calificó a la actriz de seguidora de su oponente, Hillary Clinton, pero aseguró que no había visto la ceremonia de premios.
Meryl Streep también tuvo unas palabras para recordar a su amiga, la llorada Carrie Fisher, a la que prácticamente encarnó en la gran pantalla, pues protagonizó Postales desde el filo, basado en un libro semiautobiográfico de la hija de Debbie Reynolds. Aseguró que le había ayudado una consigna que le comunicó en una ocasión. “Como mi querida amiga, la recién fallecida Princesa Leia, me dijo una vez: toma tu corazón roto y conviértelo en arte”.
