Este viernes llega a las pantallas españolas "15:17. Tren a París", el nuevo trabajo como realizador de Clint Eastwood. Relata la experiencia real de Spencer Stone, Alek Skarlatos y Anthony Sadler, que detuvieron a un terrorista del ISIS, fuertemente armado, a punto de perpetrar un atentado en un expreso que iba de Ámsterdam a la capital francesa.
Aunque estaba considerando actores veinteañeros para encarnarles, cuando se entrevistó con los protagonistas se dio cuenta de que no necesitaba buscar más. "Pasé mucho tiempo con ellos, para que me dieran todos los detalles, porque quería lograr la máxima exactitud posible", recuerda el veterano cineasta. "Y un día mientras les miraba se me pasó la idea de sacarles a ellos en pantalla. Creo que existen buenos actores que podrían haber hecho un buen trabajo, pero hay algo especial en este proyecto, y en la historia de heroísmo, así que pensé que tenía que intentarlo".
Era la primera vez en décadas que un importante estudio se arriesgaba colocando en el reparto a los protagonistas reales, así que resulta inevitable preguntarse si se tomaron bien la propuesta desde el principio, teniendo en cuenta que se trata de una producción de 30 millones de dólares. Sorprendentemente, Clint Eastwood asegura que no le pusieron pegas, según declaraciones publicadas por The Hollywood Reporter. "Sé que hubo una conversación sobre si era buena idea", recuerda. "Pero si alguien albergaba dudas de que pudiera salir bien, nadie me las expresó".
"Nos quedamos conmocionados", explica Stone, uno de los integrantes del trío. "Nunca lo había pensado, ni siquiera cuando mi familia me preguntaba quién me iba a interpretar en el film, si iba a salir yo mismo. Pensaba que por supuesto que no, que era una idea estúpida. Cuando Clint nos comentó la cuestión, nos quedamos muy sorprendidos".
