Mohamed Bin Salman, príncipe heredero de Arabias Saudí, ha puesto en marcha una serie de medidas aperturistas, como levantar la prohibición de conducir a las mujeres, y la licencia para que reabran las salas de cine.
Ahora permitirá que se estrene cuarenta años después Mahoma, el mensajero de Dios, único biopic de la historia del cine donde no aparece el biografiado, ni la mayor parte de su familia, con el fin de no ofender al mundo islámico. Pese a todo, el país en su momento boicoteó el film, presionando para que no llegara a terminar la filmación, mientras que una escisión de la Nación del Islam tomó rehenes judíos de una asociación en Nueva York, para exigir que se prohibiera la cinta en Estados Unidos.
Protagonizada en 1976 por Anthony Quinn, y Irene Papas, la cinta se ha hecho paradójicamente muy popular en algunos países árabes, donde se emite en televisión durante las fiestas religiosas, al estilo de Ben-Hur en occidente. a Arabia Saudí llegará el 14 de junio, día del Eid al-Fitr, la festividad que señala el fin del Ramadán.
