Pisar la Luna el 21 de julio de 1969, hace casi 50 años, fue una hazaña notable. Y una película lo recuerda de modo notable, al decir de la mayoría de los comentaristas. Pero la polémica está servida cuando a su protagonista se le ha ocurrido que fue una hazaña de la humanidad y no particularmente estadounidense.
Dice el dicho que cuando el sabio apunta con el dedo a la Luna, el necio mira el dedo. Esto parecer haber ocurrido a propósito de El primer hombre de Damien Chazelle, la película que inauguró la 75 edición del Festival de Venecia. Aunque muchos la han alabado como algo nunca visto, y ya suena para los Oscar, Ryan Gosling, que da vida al astronauta Neil Armstrong, ha despertado la controversia cuando en la rueda de prensa que siguió a la proyección, se le ocurrió decir que el paseo lunar “es ampliamente considerado no como un logro de Estados Unidos, sino un logro de la humanidad.” “No creo que Neil se considerara como un héroe americano, más bien al contrario ”, añadió.
A partir de aquí, surge el enfado en las redes sociales, y comentarios de que la bandera de Estados Unidos plantada en la Luna no se ve suficientemente en la película, lo que sería señal de escaso patriotismo, aunque los hijos de Armstrong afirman lo contrario.
En cualquier caso, Chazelle ha tenido que salir a la palestra para dar explicaciones de por qué no incluyó en el metraje el momento en que el astronauta clava la bandera en el suelo lunar. Asegura el cineasta en un comunicado que no se trata de una declaración política: “Mi intención era compartir con el público los aspectos desconocidos y nunca vistos de la misión de Estados Unidos en la Luna, y particularmente la saga personal de Armstrong (…) La película trata de uno de los logros más extraordinarios, no sólo de la historia de Estados Unidos, sino de la historia de la humanidad”.
Entre los políticos que entraron a la controversia destaca el senador republicano Marco Rubio, que consideraba propio de “lunático” rebajar la contribución estadounidense a la hazaña: “El pueblo estadounidense pagó esta misión, los cohetes fueron construidos por estadounidenses con tecnología estadounidense y llevando astronautas estadounidenses.” “No fue una misión de Naciones Unidas”, sentencia.
