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Biografía

Ryan Gosling

Ryan Gosling

39 años

Ryan Gosling

Nació el 12 de Noviembre de 1980 en London, Ontario, Canadá

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Ryan “1000 caras” Gosling

17 Marzo 2008

Personajes variopintos pueblan su todavía no muy extensa filmografía. Algo en su interior le impulsa a experimentar con todo tipo de papeles. Una decisión profesional enriquecedora para su carrera, digna de alabar por parte del público y que pone de manifiesto su gran capacidad interpretativa.

Criticar los típicos tópicos es muy fácil, como también lo es caer en ellos. Que un actor quiera experimentar con todo tipo de personajes y no tema lanzarse al vacío con papeles que a muchos les podrían los pelos de punta, es digno de alabanza. Se recurre mucho a aquello de que a fulanito no le gusta encasillarse, lo cual realmente no es válido para tantos. Sin embargo, en el caso de Gosling es una realidad como la copa de un pino.

Nació el 12 de noviembre de 1980 en el Londres canadiense. Hijo de padres mormones, recibió una peculiar educación pues en vez de acudir al colegio, su madre le enseñó en casa. A donde sí acudió fue al instituto, aunque para entonces ya se sentía fuertemente atraído por la vida artística. Era un niño cuando se presentó con su hermana a un concurso de canto, y un mocoso de 12 años cuando fue elegido entre 17.000 candidatos para participar en la serie de televisión The Mickey Mouse Club. La serie se rodaba en Montreal y los dos años que formó parte de ella vivió en casa de su compañero de reparto y su familia. Algo más que anecdótico, teniendo en cuenta que ese compañero era Justin Timberlake.

Con las cosas más que claras, Ryan Gosling se trasladó a Los Ángeles cuando tenía 16 años, decidido a hacer realidad su sueño de ser actor. Su debut en cine fue precisamente en 1996 en la cinta familiar Mi amigo Frankenstein. Sin embargo, sus primeros años en la meca del cine estuvieron marcados por la televisión, donde protagonizó la serie El joven Hércules (1998-1999). Un año después volvió al cine como secundario en el drama deportivo protagonizado por Denzel Washington Titanes. Hicieron historia. Hasta aquí todo parece encajar con el bagaje de un actor como otro cualquiera. Entonces llegó The Believer (El creyente) (2001), su primer protagonista y la piedra sobre la que construir una carrera arriesgada, variada y enriquecedora. El creyente le dio la oportunidad de interpretar a un personaje complejo, pues fue un joven judío de ideología nazi, una bomba de relojería de papel.

El cazador ya estaba en marcha, insaciable de nuevos y distintos personajes con los que satisfacer sus instintos. Su siguiente elección le llevó a ser un niñato que se convierte en asesino en el thriller Asesinato... 1-2-3 (2002), donde coincidió con Sandra Bullock. Para rizar el rizo pasó de criminal más o menos convencional, a joven asesino con problemas psicológicos en El mundo de Leland, que le posibilitó trabajar junto a los grandes Kevin Spacey y Don Cheadle. Tampoco era plan de encasillarse en personajes oscuros, así que Gosling optó por irse al término opuesto en El diario de Noa (2004). Con esta película romántica, para muchos en exceso, Gosling demostró que podía enamorar al público y no sólo provocar en él sentimientos de rechazo. La nueva cara de Gosling sirvió para darse a conocer a un público más mayoritario, pues la peli tuvo cierto éxito. Además, la cinta también le sirvió para conocer a Rachel McAdams, con quien tuvo un romance.

Su constante navegar por diversos géneros lo llevó al thriller psicológico en Tránsito (2005), donde fue un suicida que sufría horribles alucinaciones, y al drama Fracture (2007), donde fue el poco escrupuloso fiscal acusador de Anthony Hopkins. Entre estas dos cintas, de personajes más o menos atractivos, llegó su gran momento laboral con Half Nelson (2006), que le valió una nominación al Oscar. La película dio una vuelta de tuerca a la típica cinta de profesor voluntarioso en un barrio marginal. Gosling fue un profesor de un instituto conflictivo con grandes dotes para enseñar. La lucha por sus alumnos se une a su lucha personal con su problemática realidad, en la que, entre otras cosas, existe una adicción a las drogas.

Ahora está a punto de estrenar la comedia dramática Lars y una chica de verdad (2007), donde ha encarnado a un joven tímido con dificultades mentales. Entre sus planes de futuro está convertirse en un detective especializado en personas desaparecidas en All Good Things, y Blue Valentine, donde vuelve al género romántico.

Con la necesidad de explorar cada terreno de su profesión, define su forma de trabajar de una manera muy sencilla: “Sabes que hay veces que los centros comerciales premian a un consumidor con 10 minutos en los que puede coger todo lo que quiera y quedárselo. Esto es básicamente lo que me está pasando. Corro e intento coger tantos personajes como sea posible antes de que me den de lado en el negocio”. Toda una declaración de principios que cumple a rajatabla para satisfacción de los que gustan de actores arriesgados y con talento.

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Filmografía
First Man (El primer hombre)

2018 | First Man

El relato de la llegada del primer hombre a la Luna, narrado con talento. Por primera vez Damien Chazelle (Whiplash, La la land), no firma el guión de una película suya, éste se debe a Josh Singer, especializado en historias reales como las de El quinto poder, Spotlight y Los archivos del Pentágono. Sigue a Neil Armstrong y familia durante la década de los 60, hasta el momento en que puso el pie en la Luna. En la línea de Elegidos para la gloria, y sin desdeñar la épica de unos logros que 50 años después siguen deslumbrando, destaca un tono muy humano y realista, casi documental, con el uso de una fotografía cruda que ayuda a reflejar muy bien la época. El uso de grandes angulares, y una cámara en manos a veces flotante en las escenas familiares, las hermana con las referentes a los vuelos espaciales. Y las imágenes del paisaje lunar, casi de un blanco y negro que contrasta con lo que viene de la Tierra, sobrecogen, así como el habilidoso uso de la ausencia de sonido en ciertos planos. Aunque la música no tiene la importancia clave de los anteriores filmes de Chazelle, el cineasta vuelve a recurrir a su buen amigo y colaborador Justin Hurwitz, que se muestra muy inspirado, y nuevamente el diseño sonoro tiene mucha importancia. La trama combina sabiamente las escenas de entrenamiento y las misiones –donde se hace hincapié en los traqueteos y los estrechos espacios, aquello era como viajar en una lata de sardinas–, con los pasajes domésticos, con la esposa, niños y colegas. Y siempre incidiendo en el riesgo del oficio de astronauta, incluidas las reuniones de duelo, más frecuentes de lo deseable. Hay un gran acierto en el entero reparto, con mención especial para Ryan Gosling en el papel principal, y Claire Foy, una esposa de carácter. Pero también en los actores que encarnan a ingenieros y astronautas de la NASA, Jason Clarke, Corey Stoll, Kyle Chandler, Ciarán Hinds y compañía, o a otra esposa clave del film, Olivia Hamilton, e incluso a los niños que dan vida a los hijos de Neil y Janet.

8/10
Song to Song

2017 | Song to Song

Dos triángulos amorosos interrelacionados, la de las parejas formadas por los compositores Faye y BV, y la del productor musical Cook y su novia camarera, persiguiendo todos el éxito mientras tropiezan con la obsesión y la traición en el mundo de la escena musical de Austin, Texas.

Blade Runner 2049

2017 | Blade Runner 2049

A pesar de que en su estreno allá por 1982 Blade Runner no obtuvo una gran acogida por parte del público, poco a poco fue haciéndose un hueco entre las mejores películas de ciencia ficción. Con el paso del tiempo pronto se convirtió en una obra de culto y su influencia en el cine posterior se hizo patente en numerosas películas. Décadas después son millones los aficionados que han disfrutado de la historia concebida originalmente por Philip K. Dick, en donde los humanos nacidos de una mujer compartían su vida en la megalópolis de Los Ángeles con otros hombres y mujeres creados artificialmente y denominados replicantes, considerados de segunda categoría. Tal escisión entre la población daba lugar a un enfrentamiento entre ambas partes en el curso de la cual los replicantes demostraban tener los mismos amores, anhelos y miedos que sus creadores. En Blade Runner 2049 han pasado ya treinta años de aquellos acontecimientos y la situación social no parece haber cambiado demasiado. Los Ángeles sigue siendo una megaurbe insalubre, casi siempre sumida en la bruma, la lluvia o la noche, en donde conviven todo tipo de dialectos y la vida hipermasificada se hace casi irrespirable. Tras un apagón generalizado tras el cual todos los archivos de la Tyrell Corporation se perdieron, ahora campea por la ciudad una actualizada versión de replicantes, los Nexus 8, creados por una nueva y sofisticada corporación biotecnológica heredera de la anterior, la Wallace Corporation, liderada por el enigmático Nandier Wallace. Uno de esos Nexus 8 es el Blade Runner KB36-3.7, llamado simplemente “K”, cuyo objetivo es “retirar” a replicantes fuera de control. Una misterioso hallazgo le pondrá sobre la pista de Rick Deckard, antiguo Blade Runner. Vaya por delante que no hacía ninguna falta resucitar el universo creado por Ridley Scott y compañía. Pero, en fin, una vez que la inevitable maquinaria empresarial de Hollywood se empeñó en traer de vuelta a los replicantes, los productores –entre ellos el propio Scott– han procurado no estropear la obra maestra original, de modo que vuelven a jugar con los mismos elementos que fascinaron en los años 80. Visto el resultado la decisión de contratar al prestigioso Denis Villeneuve (fan confeso del primer film) como máximo responsable es un gran acierto, pues alguien como él podía retomar con precaución el “mood” original y ofrecerlo en los tiempos actuales sin pisotear la identidad de la historia. Y eso es lo que ha hecho. Como ya dejó patente en películas como La llegada, Villeneuve da fe de una potencia expresiva pocas veces igualada en pantalla. Cuenta su historia con imágenes subyugantes (¡esa larga secuencia en la ciudad devastada por la radiación!), con un sonido ambiente atronador y envolvente que te deja pegado a la butaca y, por supuesto, con una puesta en escena de sabor añejo, que emocionará a los amantes del original de Ridley Scott. Ante la rotundidad formal de la película el espectador quedará como hipnotizado durante muchos, muchos minutos. Cada plano está sumamente estudiado, trabajado hasta la perfección, tanto los exteriores como las localizaciones que definen a los personajes (la casa de K, la Wallace Corporation, la vivienda en la ciudad fantasma), en donde una de las constantes del universo Blade Runner –la convivencia entre lo nuevo y lo viejo, lo actual y lo clásico– se sublima, con múltiples homenajes al film ambientado en 2019. Pero toda esa desbordante imaginería visual tiene también una contrapartida no tan deseada: una cierta falta de dinamismo. La solemnidad y preciosismo de las imágenes deja un poco de lado el ritmo y también el guión es confuso en algunos tramos. Si antaño algunos achacaron cierta pesadez al film original, hay que avisar de que en este caso las cosas pueden ponerse aún más difíciles para aquellos que esperen una película de acción, persecuciones y emociones al uso. Los fans, sin embargo, probablemente quedarán satisfechos, aun cuando serán inevitables desiguales comparaciones que no es cuestión de ponerse a enumerar aquí. Fiel a su procedencia, la identidad de Blade Runner 2049 tiene también su punto fuerte en las eternas preguntas que importan a todo ser humano. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tengo alma?, implícitas o explícitas en el guión de Hampton Fancher y Michael Green, mientras que la búsqueda del amor y el anhelo por ser deseado genera aquí fuertes y extremas referencias a la realidad virtual y la inteligencia artificial, cuerpos y sexualidad digitales que quieren llenar el vacío emocional del replicante. Porque las emociones no son el punto fuerte del protagonista, compuesto por un sólido Ryan Gosling cuya carismática presencia en pantalla es ideal para componer a tipos lacónicos al estilo Drive, galanes que no mueven un músculo de la cara, pero a quien en este film se le echa en falta quizá un poco más de la expresiva humanidad que se le demanda en momentos clave. Aunque para eso ya está Harrison Ford.

7/10
Dos buenos tipos

2016 | The Nice Guys

En los finales de los 70, suman fuerzas como inusual pareja investigadora en Los Ángeles, un detective sin placa y otro con placa, el segundo con una hija adolescente. El aparente suicidio de una actriz de cine porno, que habría estrellado su propio coche contra una casa, es el primer eslabón de una serie de muertes relacionadas con la película que ella estaba rodando. Shane Black empezó como guionista de películas policíacas un tanto inusuales, a pesar de plegarse a algunas convenciones del género, como en Arma letal, donde teníamos a un par de agentes de personalidad contrapuesta. Tramas como las de El último boy scout o El último gran héroe trataban de ser comerciales siendo al tiempo algo diferentes. Lo mismo le ocurrió cuando debutó como director en Kiss Kiss Bang Bang, y ahora con Dos buenos tipos. Pues estamos ante una hilarante comedia de acción, muy bruta y alocada, que desafía los encasillamientos, las apariencias engañan en una narración que destila ironía. Aunque vayan avanzando en su investigación, Healy y March se muestan bastante torpes, y las cosas les van saliendo bien porque ellos son los buenos y así lo exige coherentemente el guión. Abundan los gags y los diálogos trabajados, huyendo de lo políticamente correcto, ahí tenemos a una adolescente de sonrisa encantadora, inmersa en una sórdida trama, o a los protagonistas fumando, bebiendo y matando, no es que sean precisamente unos personajes modélicos. Black recrea un ambiente setentero hortera, que en el cine se caracterizó muchas veces por una violencia seca y una ambientación cutre, con muchas escenas de desnudos gratuitos. Ello con un tono festivo e iconoclasta, tal vez podríamos hablar de la versión “elegante”, por así decir, y salvando todas las distancias que uno quiera, del mismísimo Torrente. Y en tal tesitura parecen pasárselo en grande Ryan Gosling y Russell Crowe. 

6/10
La ciudad de las estrellas (La La Land)

2016 | La La Land

Nostalgia. Añoranza del musical clásico de Hollywood. Cinemascope. Colores primarios vivos, crepusculos. Amores descubiertos y contrariados en la actualidad, a lo largo de las 4 estaciones, invierno, primavera, verano, otoño y, nuevamente, invierno. En la ciudad de las estrellas, la ciudad de Los Ángeles, en La La Land. Mia es una aspirante a actriz, que mientras llega su momento, trabaja como camarera en la cafetería de un gran estudio. Apasionado del jazz, Seb toca el teclado, y su sueño pasa por convertirse en propietario de un local donde haya sesiones en vivo, aunque a los jóvenes ahora parece que les va otra música. Coinciden casualmente en atascos, en una cafetería, en una fiesta, donde poco falta para que se tiren los trastos a la cabeza. Pero surge el amor, el inevitable flechazo, un entusiasmo que les lleva mutuamente a apoyar los respectivos sueños, aunque las cosas no son tan sencillas… Tras arrasar en los Globos de Oro, llevándose los 7 premios a que aspiraba, todo un récord, La la land, traducida absurdamente por La ciudad de las estrellas, por una vez que estaba más que justificado mantener el título original, tiene todas las papeletas para triunfar en los Oscar. Porque es un musical como los de antes –a diferencia de títulos como Los miserables o Chicago–, con coreografías y planteamientos que hacen pensar en Vincente Minnelli, Stanley Donen, Gene Kelly, Jerome Robbins y Jacques Demy, pero con personalidad propia. Lo que se nota sobre todo en la inclusión, con gran naturalidad, del jazz, y del uso de ruidos cotidianos que enlazan con los temas musicales, como en el memorable arranque, un largo plano secuencia en una autopista de Los Ángeles, que hace pensar en filmes como West Side Story. Damien Chazelle, director y guionista, confirma la magnifica impresión causada con Whiplash, donde también estaba presente la música, concretamente el jazz. Sorprende su sentido del ritmo, una puesta en escena majestuosa, con algunos momentos mágicos, maravillosamente coreografiados por Mandy Moore, el pasaje del planetario, y el del clímax que tiene lugar por la noche en un café, sobresalen especialmente. La música de Justin Hurwitz es fantástica, con maravillosas canciones, algunas interpretadas por la pareja protagonista, Emma Stone y Ryan Gosling encantadores, en verdadero estado de gracia, difícil decantarse por un tema, aunque además de la muy presente “City of Stars”, está muy bien esa incursión jazzística cantada por John Legend “Start a Fire”. En el casting de Stone, uno no puede dejar de pensar que ha influido su papel en Magia a la luz de la luna de Woody Allen, que tenía una escena importante justamente en un planetario. Llama la atención como se manejan los sentimientos agridulces y decididamente románticos, en una trama sencilla, donde hay espacio para el drama y el humor evitando las estridencias y salidas de tono, en que se habla de la importancia de tener sueños y poner medios para hacerlos realidad arriesgando, pero aceptando, también, la realidad de la vida, las sendas que acabamos escogiendo con sus consecuencias. Y el recurso a la cinefilia, ese Rebelde sin causa, esos cines de antaño que cierran, la pasión por la creatividad y el hacer aquello en que crees, en contraposición a las conversaciones triviales y vacías, en que se llena la existencia de una fantástica nada.

9/10
La gran apuesta

2015 | The Big Short

Las dimensiones que alcanzó la crisis financiera global de 2008 sobrepasaron todas las previsiones, y lo increíble es que dio la impresión de que nadie lo veía venir. En realidad esto no es exacto, como se encarga de explicar La gran apuesta, un film que adapta para la pantalla con talento el ilustrativo libro homónimo de Michael Lewis, alguien que ya había tenido mucha suerte antes en las adaptaciones de sus análisis, a priori bastante técnicos, del mundo del fútbol americano (The Blind Side) y del béisbol (Moneyball), que no son los típicos dramas deportivos. La segunda estaba producida por Brad Pitt, que se reservaba un papel, y aquí, nunca mejor dicho, vuelve a apostar acertadamente y del mismo modo por Lewis, a través de su compañía Plan B. La traslación a la pantalla de esta historia a cargo de Adam McKay, director y coguionista con Charles Randolph, tiene mucho mérito, pues es cinematográfica y didáctica, muy ágil, con el justo tono de denuncia a una sociedad que ha perdido su sentido moral, y un sentido del humor harto habilidoso para reir, por no llorar, ante el despropósito de lo ocurrido con los bonos hipotecarios de las subprime. Se trata de una agradable sorpresa ya que McKay director tiene en su haber comedietas bastante olvidables, como Pasado de vueltas y Hermanos por pelotas, aunque en cambio ha recibido crédito por el guión de la ingeniosa Ant-Man. El film, básicamente, explica cómo determinados "actores" detectaron los pies de barro de un sistema que había confeccionado productos financieros opacos de valor nulo, y con sus acciones para lograr ganancias para sus clientes contribuyeron a hacer estallar la burbuja inmobiliaria, no sin antes sufrir bastante y nadar en un mar de dudas, acerca de si estarían equivocados, o de si un sistema básicamente podrido lograría esconder sus vergüenzas, y seguir convenciendo al mundo de que el emperador estaba vestido y no en pelota picada. Algunos nombres de los personajes reales en que se basa el film han sido alterados para poder tomarse algunas libertades creativas en la narración. Básicamente seguimos a Michael Burry (Christian Bale, con un personaje que sí conserva su verdadero nombre), que gestiona fondos de inversión, y que descubre el disparate de los bonos basura de las hipotecas subprime, y decide apostar en corto grandes inversiones garantizadas contra ellos, algo que le aceptan todos los grandes bancos, pensando que están ante un chiflado y que van a ganar con él dinero fácil. Pero también tenemos a otros personajes que tampoco están ciegos, basados en otro gestor de fondos, Steve Eisman (Steve Carell), en el abogado Greg Lippmann (Ryan Gosling), en los jóvenes inversores Jamie Mai y Charlie Ledley, que fueron asesorados por el veterano Ben Hockett (John Magaro, Finn Wittrock y Brad Pitt). Con un estupendo reparto –incluidos los muchísimos secundarios, tipos aprovechados, gente de los bancos que no se huele nada y sigue simplemente la dirección del viento, la sencilla familia que será la víctima final que perderá su casa, etc– se pinta bien el vértigo de lo que diría una situación más propia de un casino –la banda sonora de Nicholas Britell discurre a ratos con este tono–, a lo que ayuda también el carácter excéntrico y fuerte de algunos personajes, incluida la ironía del narrador en off, Gosling. Algunos recursos, como acudir a Margot Robbie y Selena Gomez haciendo de ellas mismas para explicar cuestiones técnicas, acentúan el planteamiento de la frivolidad con que los responsables dejaron que las cosas se salieran de madre. La película incide en la idea de algunos de forrarse aprovechando las debilidades del sistema, aunque sin alcanzar los niveles de paroxismo de El lobo de Wall Street.

7/10
Sólo Dios perdona

2013 | Only God Forgives

El danés Nicolas Winding Refn acabó de consagrarse a nivel internacional al obtener el premio al mejor director en Cannes con el relato neo-noir Drive, su primer film estadounidense, protagonizado por Ryan Gosling. Recupera al actor en su siguiente trabajo, Sólo Dios perdona, que ha rodado en Tailandia, en inglés y en el idioma local. Julian, fugitivo de la justicia estadounidense, se ha refugiado en Bangkok, donde desde hace años regenta un club de boxeo que sirve como tapadera para que trafique con narcóticos. Su hermano es asesinado por ser el responsable de la muerte de una prostituta, por lo que llega al lugar la madre, que le pide a Julian que se tome cumplida venganza. Abucheada en su paso por el Festival de Cannes, quienes acudan a ver Sólo Dios perdona teniendo en mente su anterior largometraje quedarán profundamente decepcionados. Juega en su contra su tono pretencioso y solemne, cuando sus reflexiones sobre la venganza, y el sinsentido de la oleada de violencia, finalmente resultan de muy poco calado. Resulta significativo que el film esté dedicado al presuntuoso y sobrevalorado Alejandro Jodorowski. Sobre todo, se echa de menos al inspirado guionista de Drive, Hossein Amini, que ha sido sustituido por el propio Winding Refn. Incluso el actor de eficacia a prueba de bombas Ryan Gosling resulta en esta ocasión impasible, como si Winding Refn le hubiera especificado que no moviera una ceja. Sí que realiza un trabajo más eficaz la siempre sorprendente Kristin Scott Thomas, que borda su rol de madre manipuladora. Al menos, Sólo Dios perdona mantiene la fuerza visual y el personalísimo sello personal de Winding Refn, que crea unas atmósferas oscuras de enorme potencia. Su puesta en escena homenajea en esta ocasión al cine oriental, y sus cuidadas imágenes desbordan frecuentemente bastante lirismo. Además, se luce con la utilización de imágenes simbólicas como las manos del protagonista, capaces de infringir dolor o de usar la violencia.

5/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines)

2012 | The Place Beyond the Pines

Luke es un experto motorista. Dejará su vida errante como empleado de un circo tras recibir la noticia de que tiene un hijo de un año. Para demostrar a la madre del crío –que mantiene una relación estable con otro hombre– que puede hacerse cargo de ellos, el desesperado Luke decide atracar bancos. Así se cruzará en su camino el policía novato Avery Cross, un hombre corriente que comprobará cómo su futuro da un vuelco debido a Luke y que verá que todo su mundo cambia alrededor cuando la corrupción policial le toque de lleno. Tras el drama Blue Valentine, el actor Ryan Gosling vuelve a confiar en la dirección de Derek Cianfrance para su siguiente película, Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines), otro drama, aunque esta vez mejor armado, en donde el propio Cianfrance ejerce de coguionista junto a Ben Coccio y Darius Marder. La historia habla de dos hombres, situados a ambos lados de la ley, pero cuyas vidas, pecados y errores, tendrán claros paralelismos y acabarán por arrastrar a sus descendientes. Dentro de una historia dura, con terribles consecuencias, se esfuerzan los responsables por no demonizar a nadie. Un instante, una decisión, una casualidad…, pueden definir tu futuro. Nadie es totalmente responsable, nadie es malvado del todo, aunque sí que cada uno aportamos nuestro granito de libertad para decidir el siguiente paso. La estructura narrativa desconcierta un poco, pues hacia la mitad de la película ésta da un giro de 180 grados, como si empezara otra historia distinta. Cada mitad se centra en uno de los dos personajes, el delincuente Luke y el policía Avery, para después redondear el film con la inclusión de sendos vástagos. Las relaciones paternofiliales se revelan así esenciales y queda muy bien reflejada la necesidad de un modelo masculino adulto en quien apoyarse, un padre que ayude a configurar el propio carácter. Por otro lado, en la línea antimaniquea del f¡lm se muestran los comportamientos corruptos del poder, un entramado pegajoso del que resulta difícil salir, pues igual que nadie es un pecador absoluto, tampoco nadie es un santo. Son temas peliagudos, pero Cianfrance sale airoso, además de eludir el fatalismo que siempre planea sobre el horizonte. El drama funciona gracias a la concepción de unos personajes atractivos, reales, con personalidades bien trazadas y reacciones verosímiles, tanto de padres como de hijos. Sin duda alguna mucho tienen que ver las intensísimas interpretaciones, entre las cuales destaca la de Ryan Gosling, quien sabe como nadie encarnar a tipos lacónicos con una violencia latente a punto de explotar. También triunfa el más “humano” Bradley Cooper, que logra transmitir una gran vulnerabilidad detrás de esa fachada de hombre triunfador. Por su parte, los jóvenes Dane DeHaan y Emory Cohen están espléndidos.

6/10
Los idus de marzo

2011 | The Ides of March

Estados Unidos, elecciones presidenciales. En las primarias de los demócratas, sólo quedan dos aspirantes a candidato a presidente. Uno de ellos es el gobernador Mike Morris, para quien trabaja en la campaña con papel destacado el ambicioso joven Stephen Meyers. Un ligue con una becaria y una conversación inoportuna con el jefe de campaña del otro aspirante, en medio de la decisiva pugna por el estado de Ohio, van a colocar a Stephen en una situación muy delicada. Adaptación de la obra teatral de Beau Willimon “Farragut North”, en la que el propio autor ha participado en colaboración con George Clooney –también director y actor– y Grant Heslov. El libreto final ha logrado la única candidatura al Oscar del film. Willimon se inspiró en su experiencia durante la campaña de 2004 para el demócrata Howard Dean, y hay que reconocer que le película es todo un varapalo al cinismo que con frecuencia domina la escena política. Ritmo trepidante y diálogos bien escritos ayudan a hacer avanzar una narración que tiene un sostén fundamental en un reparto formidable, empezando por el protagonista indiscutible, Ryan Gosling, y siguiendo por los “satélites” George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood. En Los idus de marzo se pinta bien la hipocresía, el juego sucio, la “flexibilidad” de lo que se suponían unos sólidos principios, el desprecio de la vida ajena, la banalidad de ciertas relaciones amorosas... La metáfora a la que alude el título está bien traída, y permite intuir pero no desvelar por donde irá el film. Un gran acierto de Clooney es no haber hecho una película partidista. Para alguien más fácilmente identificable con los demócratas, resulta inteligente que conceda esta adscripción política a sus personajes, pues al final de lo que está hablando sobre todo es de principios en la actuación pública, para lo cual es necesario tenerlos, en primer lugar, en la vida personal, con independencia de los colores del espectro político al que uno se adscriba. En la óptica de la película no hay ingenuidad, pero tampoco se cae en el cinismo fustigado, sino que hay realismo, una constatación de cierto status quo generalizado que habría que cambiar. Lo que incluye, por supuesto, a los medios de comunicación.

7/10
Drive

2011 | Drive

Un tipo lacónico y solitario, cuyo nombre jamás sabremos. Experto conductor de automóviles, compagina trabajar en un taller y ser especialista de películas en Los Ángeles. Pero además, por las noches, realiza única y exclusivamente el papel de chófer en golpes criminales, con increíble frialdad y habilidad fuera de toda duda. Aparte de su jefe en el taller, una especie de figura paterna, no parece haber demasiado lugar para el amor y los sentimientos en su vida. Hasta que se enamora de su vecina Irene, cuyo marido, un delincuente, está en la cárcel, y que tiene un niño, el simpático Benicio. Y le atrae no sólo ella, sino lo que significa tener tu propia familia. Por ello aceptará ayudar a Standard, el esposo, cuando sale de prisión y debe realizar un último golpe para que ciertos mafiosos le dejen en paz. Primer film en Estados Unidos del danés Nicolas Winding Refn, cuya dirección fue premiada en Cannes, con guión de un inesperado Hossein Amini, que hasta la fecha estaba especializado en la adaptación de clásicos literarios en títulos como Jude, Las alas de la paloma y Las cuatro plumas (2002). Refn continúa interesado por los bajos fondos criminales, donde el clavo ardiendo al que agarrarse para intentar algo parecido a la salvación sigue siendo la familia, la añoranza de un hogar. Y para hacerlo recurre, marca de estilo, a una violencia terrible, aunque muchas veces sea más sugerida que mostrada, lo que no impide que resulte por momentos sobrecogedora. Quizá lo novedoso en el film más logrado hasta la fecha de Nicolas Winding Refn es un primer tramo netamente romántico, contado con un estilo personalísimo maravilloso, casi llegamos a creer que el cineasta no acabará abordando sus temas con la crudeza habitual al estilo Los Soprano. Pero igualmente funciona la acción, el thriller, el tono fatalista por el que se señala que, o no hay redención, o hay que pagar un alto precio por ella. Resulta modélica la escena de apertura del primer golpe, un modo genial de plantear la trama; la escena junto a la orilla del mar; o el desenlace, nunca es fácil terminar una historia de este tipo. Ryan Gosling está perfecto como lacónico protagonista al estilo de los antihéroes de Jean-Pierre Melville, donde un leve gesto comunica todo lo que bulle en su interior. Pero también el resto de los actores secundarios, empezando por la siempre maravillosa Carey Mulligan, una de las grandes de su generación. No podemos dejar de mencionar el apartado musical, con una estupenda selección de canciones aparte de la partitura original de Cliff Martinez.

8/10
Crazy, Stupid, Love

2011 | Crazy, Stupid, Love

Cal Weaver lleva casado muchos años, tiene hijos y un buen trabajo. Una noche recibe como un mazazo la noticia de que su mujer ha tenido una aventura y desea separarse. Cal no se lo puede creer, pero decide sobre la marcha abandonar el hogar familiar. Tras varias noches deprimido en la barra de un bar, conocerá a un joven, Jacob, experto ligón y mujeriego. Jacob le propondrá hacer de Cal un nuevo hombre, de modo que todas las mujeres caigan a sus pies. Una muestra más de ese cine de Hollywood que con un envoltorio ‘moderno’ y atrevido quiere en realidad contar lo que han hecho una y otra vez los grandes clásicos del cine: la validez del amor verdadero, del amor para toda la vida, y la idea de que nunca hay que rendirse cuando se ama de veras. A este respecto la pareja de directores formada por Glenn Ficarra y John Requa asciende un peldaño tras su debut en Phillip Morris ¡te quiero! No abandonan el tono ligero y la visión de una sociedad frivola, obsesionada con el sexo, pero visualmente la película es contenida y a la postre el guión de Dan Fogelman (guionista de Cars y Enredados) viene a afirmar con rotundidad que la sexualidad desemboca en el vacío si no va acompañada de la entrega personal y que la familia es el mejor sitio para crecer y ser felices. Hay cierto desorden a la hora de narrar e intercalar temporalmente algunas subtramas, y también sobra algún efectismo técnico innecesario. El reparto es probablemente la baza que hace funcionar el conjunto, con un protagonista, Steve Carell, que resulta cercano y convincente, y un Ryan Gosling que borda su exagerado y esquemático personaje. En el plano femenino también las cosas funcionan, con unas espléndidas Julianne Moore y Emma Stone. Y aunque se eche mano de algunos clichés hipertrillados y previsibles (el discursito final de graduación, y tal), también hay escenas muy bien resueltas, como el encuentro entre Jacob y Hannah en su piso o la catastrófica reunión en el jardín de los Weaver.

5/10
Blue Valentine

2010 | Blue Valentine

Dean y Cindy están casados y tienen una hijita. Son de condición humilde y se quieren, pero su relación es complicada. El encuentro de ella con un antiguo novio disparará las emociones. El título del film lo dice todo, Derek Cianfrance cuenta una triste historia de amor, en el fondo viene a decir que todas las historias de amor son tristes, su condición idílica es pura utopía. La narración transcurre en dos tiempos, donde se alternan la actualidad y el pasado. La idea consiste en que el espectador se vaya impregnando de la atmósfera en que se mueve la relación de los protagonistas, para que finalmente entienda la elección generosa que hizo Dean con su paternidad, pero también su parte de pesada carga. Se trata de una producción independiente, con meritorias interpretaciones de Ryan Gosling y Michelle Williams, ella fue nominada al Oscar. Pero cargan mucho las reiteradas escenas de sexo compulsivo, bastante gráficas, y que en vez de integrarse en un contexto humano de amor, parece un simple modo animal de descargar las frustraciones.

5/10
Todas las cosas buenas

2010 | All Good Things

Lars y una chica de verdad

2007 | Lars and the Real Girl

Un pueblecito norteamericano. Los hermanos Lars y Gus Lindstrom son vecinos en la casa que heredaron de su padre. Gus, casado con Karin, que está encinta, vive en la casa principal, mientras que Lars ocupa el garaje contiguo. Algo le pasa a Lars, decididamente no es un joven normal. Es extremadamente tímido, y su capacidad mental se diría fronteriza. De modo especial le cuesta el trato con la gente, y concretamente que le toquen. Un día anuncia a su hermano y su cuñada que tiene visita femenina. Se trata de Bianca, que viene de Brasil, quien resulta ser... ¡una muñeca hinchable! En efecto, es una muñeca de ésas que compran en internet pervertidos sexuales para combatir su soledad afectiva; aunque en Lars no hay nada retorcido al respecto, parece creer que se trata de una verdadera persona, o juega a fingirlo. Ante tal tesitura, Lars y Karin se las arreglan para que Lars acuda con Bianca a ver a una amiga doctora. El consejo de ésta es que le sigan la corriente, pues la construcción mental de que Bianca es una persona debe deshacerla el mismo que la creó, o sea, Lars. Como éste es muy querido en el pueblo, sus vecinos y compañeros de trabajo mantendrán la ficción de que Bianca es una mujer de verdad. Una insólita película, de guión ciertamente original, lo que explica la nominación al Oscar en este apartado. Aunque la premisa tenga algo de surrealista, en realidad se emparenta el film con la mejor tradición de la comedia, desde Frank Capra a los amables títulos de la Ealing. El libreto se debe a una guionista curtida hasta ahora en la serie televisiva A dos metros bajo tierra, Nancy Oliver, y su director, Craig Gillespie, es un completo desconocido. Se trata, obviamente, de un cuento a modo de parábola, donde la muñeca Bianca se va a convertir en despertador de los mejores sentimientos de los distintos personajes. El dúo Gillespie-Oliver sortea el serio peligro de caer en el ridículo, la ñoñería o el mal gusto; hay delicadeza y amor a la hora de contar su historia. Ryan Gosling se las arregla para componer a la perfección al ingenuo protagonista, mientras que el resto del reparto le arropa a la perfección, conjugando su bondad con el sufrimiento por no ver reconocidos sus esfuerzos. Hay momentos de intenso dramatismo, entendemos la soledad y el dolor de unos y otros, levemente apuntados; y se incluyen situaciones divertidas, pero apuntadas ligeramente, sin cruzar la frontera de lo grotesco.

6/10
Fracture

2007 | Fracture

Ted, un ejecutivo maduro de una compañía aérea, descubre la infidelidad de su mujer, y le dispara a sangre fría un tiro en la cabeza, que la deja en coma. La policía le encuentra en su casa con el arma en la mano, y obtiene una confesión de culpabilidad. Para Willy, un ambicioso picapleitos que trabaja para la oficina del fiscal del distrito, y que se ocupará de ejercer la acusación, el caso parece "pan comido", y apenas le presta atención, más atento a un inminente ascenso. Craso error, porque empiezan a surgir datos que podrían llevar a la absolución del acusado: del arma que Ted tenía en la mano no salieron las balas asesinas, y para colmo de males, se descubre que el policía que le detuvo era el amante de su esposa, lo que invalidad la confesión. Gregory Hoblit es un realizador curtido en series y películas de corte policíaco y judicial: Canción triste de Hill Street, Policías de Nueva York, Las dos caras de la verdad, La guerra de Hart... Aquí reincide en la misma temática, con un caso planteado como un juego-trampa: Ted ha urdido un supuesto crimen perfecto, gracias a lo cual espera eludir la cárcel; e incluso ha seleccionado en cierto modo a su acusador, a quien ya ha encasillado como "trepa" que, si ve en peligro su meteórica carrera, abandonará el caso para evitar el ingreso en el "club de los perdedores". No cuenta con que, primero el orgullo, y luego un elemental sentido de la justicia, empujen a Willy a dar "el do de pecho". Este duelo de egos, que protagonizan Anthony Hopkins y Ryan Gosling, retrotrae un poco al que el propio Hopkins mantenía con Jodie Foster en El silencio de los corderos, con la sustitución del doctor aficionado a "merendarse" seres humanos por el marido despechado. El resultado de la película de Hoblit es desigual: aunque arranca con ritmo notable, y logra mantener el interés en líneas generales, se desinfla paulatinamente, y no se acaba de acertar en el desenlace, algo plano.

5/10
Half Nelson

2006 | Half Nelson

Dan es un profesor de instituto en Brooklyn, dotado para la enseñanza, que se esfuerza moderadamente en hacer amenas sus clases, explicando las fuerzas dialécticas que a su entender hacen avanzar la historia. Además, entrena un equipo de baloncesto del instituto. Su vida personal no va bien. Por razones desconocidas no atiende las llamadas de la chica que fue su novia, y que aún le aprecia. Y está enganchado al crack. Precisamente le va a pillar colocado, en una cabina del vestuario de las chicas, Drey, una de sus alumnas, negra. Se inicia entonces una singular amistad. Frente a los tumbos que va dando Dan, contrasta la seriecita y relativamente responsable Drey, hija de padres separados, y cuyo hermano mayor está en la carcel por un asunto de drogas; coincidencias de la vida, el socio del hermano, Frank, es el camello que proporciona sus dosis a Dan. La pareja de guionistas Anna Boden (26 años) y Ryan Fleck (29 años), con dirección del segundo, entregan un film de aire independiente, de árida atmósfera, realista y documental, acentuada por el uso de la cámara en mano, lo que no quita para que haya un estudiado e inteligente uso de la música y el sonido. Todo ello para describir lo que parece una amistad improbable, donde ambas partes se enriquecen por dicha amistad. No estamos ante una película de tesis, o al menos de grandes tesis. Lo que se plantea es una trama que parece querer huir de todo lo que suene a moralina, donde simplemente se señala lo fácil que es perderse por los “caminos” de la vida, y lo mucho que se agradece tener a alguien al lado, en quien poder apoyarse, en los momentos de adversidad, lo que no significa necesariamente cambiar a mejor. La pareja protagonista tiene el regalo de dos personajes muy sólidos, y tanto Ryan Gosling –candidato al Oscar y Spirit al mejor actor– como la desconocida jovencita Shareeka Epps –Spirit a la mejor actriz– brillan con sus composiciones, que rezuman patetismo.

6/10
Tránsito

2005 | Stay

Sam Foster, un prestigioso psiquiatra, intenta convencer a uno de sus pacientes, Henry Lethem, de que no se suicide. Éste se encuentra completamente desesperado, porque sufre terroríficas alucinaciones. Pero Sam también empieza a ver cosas extrañas, lo que enturbia su relación con Lila, su novia, una antigua paciente. Marc Forster, responsable de Monster's Ball y Descubriendo Nunca Jamás, se adentra en el territorio del thriller psicológico. Aunque el cineasta filma con un impactante estilo visual, y cuenta con un reparto de "agárrate y no te menees", el film no tuvo el éxito esperado en su estreno en cines, quizá por el esfuerzo intelectual que exige.

4/10
El diario de Noa

2004 | The Notebook

Las novelas de Nicholas Sparks, romántico a machamartillo, han sido adaptadas antes al cine en dos ocasiones. Mensaje en una botella, de Luis Mandoki, describe el hallazgo en el mar de una botella con un mensaje, que un viudo dirige a su mujer recién fallecida; y Un paseo para recordar, de Adam Shankman, se centra en el casto amor juvenil entre un joven algo gamberro y la hija de un pastor protestante, aquejada de una enfermedad. En los tres filmes domina el amor humano, entendido como fuerza poderosa capaz de superar los obstáculos que impiden su plena realización. Pero El diario de Noa, dirigida por Nick Cassavettes (mejor director que los otros dos citados), confunde el afecto del noviazgo con pasión y sentimientos intensos, que deben ser satisfechos en la cama. La trama arranca en una residencia de ancianos, donde una mujer aquejada del mal de Alzheimer recibe la visita de un hombre que le lee el diario de Noa, donde se consigna el apasionado amor juvenil de éste por Allie. Al estilo de Tomates verdes fritos, se alternan las vicisitudes de este amor desgraciado (diferente posición social de los jóvenes, oposición de los padres de ella, separación, guerra…), con escenas de los dos ancianos, en que se alimenta la expectación sobre cómo acabará todo. Cassavettes adopta un aire de folletín, con una sublimación del amor algo empalagosa. Eso sí, lo reviste de una bonita fotografía, una impecable ambientación, y unos buenos actores, tanto los veteranos (Garner, Rowlands) como los jóvenes (Gosling, McAdams).

5/10
El mundo de Leland

2003 | The United States of Leland

Aunque Leland Fitzgerald parece un muchacho normal, asesinó a un niño retrasado, hermano de su novia, y está recluido en un correccional. Un profesor del centro intenta buscar explicación a la tragedia, que lógicamente ha arruinado las vidas de los padres y la hermana de la víctima. Pero también la de los padres del acusado, que se han separado, y la de una joven pareja, amigos de estos últimos. Debut como guionista y director de Marthew Ryan Coge, que ejerció durante dos años como profesor de jóvenes conflictivos y decidió compilar sus experiencias en una película. Aunque está narrada a base de flash-backs que a veces pueden parecer un tanto confusos, el tema es interesante y cuenta con buenos actores, como Kevin Spacey, que también ejerce de productor ejecutivo y Don Cheadle (Hotel Rwanda). El protagonista lo interpreta Ryan Gosling, que dejó un buen sabor de boca con The Believer.

4/10
Tiro de gracia

2002 | The Slaughter Rule

El joven Roy se ha desmoronado por completo tras el inesperado suicidio de su padre. Poco después es expulsado de su equipo de fútbol americano en el colegio. Empieza a recuperar las ganas de vivir cuando Gideon Ferguson, un individuo solitario, antiguo entrenador apartado de tal tarea por un misterioso accidente, le recluta para formar parte del equipo de fútbol americano que está intentando montar. Para el chico, el fútbol americano no es sólo un deporte, sino también un medio para poder abandonar su minúsculo pueblo natal en Texas y optar a una vida mejor. Roy mantiene una gran amistad con su mentor, con el que pasa mucho tiempo; a la vez, sale con una joven camarera, y mantiene la amistad con un compañero de origen indio. Varias personas advertirán a Roy de que Gedeon podría estar interesado en algo más que una simple amistad, pues tiene fama de que "pierde aceite", pero Roy le quita hierro al asunto. Durísimo e irregular drama sobre la crisis de identidad de personajes atormentados y dominados por traumáticos fantasmas, supone el debut en el largometraje de los directores, Alex y Andrew J. Smith, hermanos como los Coen, los Taviani y otros ilustres cineastas. Con aire del clásico cine independiente americano, se aleja mucho de los clásicos cánones del subgénero deportivo. Está protagonizada por David Morse en uno de sus escasos papeles protagonistas, y por un jovencísimo Ryan Gosling, antes de consagrarse con títulos como Half Nelson y Lars y una chica de verdad. Le acompaña Clea Duvall, que posteriormente intervendría en Zodiac y la serie televisiva Héroes.

4/10
Asesinato... 1-2-3

2002 | Murder By Numbers

Dos adolescentes. Listillos e inadaptados. Planean un asesinato al azar, por el puro placer de cometerlo, y con el incentivo de confundir a la policía con falsas pistas. Pero no cuentan con tener en frente a Cassie, una superpolicía, dura como pocas, pero que arrastra algún pequeño trauma, que repercute en sus relaciones con los hombres. Barbet Schroeder hace un nuevo lazo inconfeso con La soga de Patrick Hamilton, que Alfred Hitchcock manejó en plano único en 1948. Su aportación –o la del guión de Tony Gayton–, es combinar la trama de los dos “superhombres” que demuestran no serlo tanto (Ryan Gosling y Michael Pitt, un par de adolescentes que pasan de listillos), con el dibujo de la fragilidad de la policía “rocosa” (Sandra Bullock, tratando de deshacer de su imagen de chica dulce y modosita). Schroeder, acostumbrado al thriller (Mujer blanca soltera busca, Antes y después, Medidas desesperadas), firma una película correcta e intrigante, que sirve a la Bullock para ensayar nuevos registros interpretativos.

6/10
The Believer (El creyente)

2001 | The Believer

Cuando se descubrió el holocausto perpetrado por Hitler y sus secuaces, la humanidad se dijo: “Nunca más”. Pero ya se sabe que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Si encima ese animal neonazi es de raza judía, estamos sin duda “rizando el rizo”. Es lo que sucede en The Believer, inquietante y poderosa película que sigue la pista a Danny, inteligentísimo jovenzuelo hebreo de ideas nazis que vive en el Nueva York de nuestros días. Lo que nos produce un nudo en la garganta al ver este film, una auténtica desazón, es que contemplamos a un personaje que no es una caricatura en absoluto: el tío es listo, y sus razonamientos perversos presentan una construcción lógica, están elaborados. Como ocurría en American History X, Henry Bean nos advierte de los peligros que subyacen en toda ideología ofuscada.

5/10
Titanes. Hicieron historia

2000 | Remember The Titans

Año 1971. Los derechos civiles se abren paso en Estados Unidos, la integración racial debe hacerse realidad. Botón de muestra: los Titans, el equipo de fútbol americano de la escuela de Alexandria, del que deben formar parte chicos blancos y negros. La cosa no es fácil pero, para más inri, el consejo escolar ha destituido a Yoast, el veterano entrenador titular, un blanco muy buen profesional. Y ha venido a sustituirle (él pasará a ser su ayudante) Boone, un entrenador negro, también magnífico profesional, pero con fama de duro. Vibrante film, que sabe combinar las emociones del cine deportivo (partidos de fútbol con incertidumbre en el resultado hasta el último instante, rivalidades, entrenamientos que dejan sin resuello...), con las vidas concretas de entrenadores y jugadores, y con una cuestión de tanto calado como es la de los prejuicios causados por el color de la piel. Firma la película el director de color Boaz Yakin, que hace años dirigió la maravillosa Fresh. Denzel Washington y Will Patton dan vida a los dos entrenadores. Washington define a la perfección dos modos muy distintos de concebir el trabajo de entrenador: “Boone es el primero en considerarse un dictador. Pero lo que quieren él y el entrenador Yoast es sacar lo mejor de sus chicos, a pesar de que su estilo sea diferente.”

6/10
Frankenstein y yo

1996 | Frankenstein and Me

El adolescente Earl Williams está obsesionado con las películas de monstruos de Universal, hasta el punto de que fantasea con que vive dentro de una de ellas. Tras la muerte de su padre, encuentra el cadáver del que cree que es el verdadero monstruo de Frankenstein, y tratará de devolverle la vida. Comedia con poco fuste que no tendría apenas interés, salvo por la presencia como secundarios del veterano Burt Reynolds, y del entonces jovencísimo Ryan Gosling.

4/10
Lost River

2014 | Lost River

Debut en la dirección del actor Ryan Gosling, que parece haber tenido como referentes a Nicolas Winding Refn –aunque en vez de tomar lo mejor de Drive toma el esteticismo vacuo de Sólo Dios perdona, los dos filmes protagonizados por él– y al David Lynch más contestado y críptico, el de, por ejemplo, Inland Empire. A modo de muy particular cuento terrorífico, pinta una América oscura, el reverso tenebroso del sueño que todos los habitantes de Estados Unidos desean ver cumplido. Es el país de la crisis financiera, con préstamos hipotecarios donde no se ha leído la letra pequeña, y donde el desahucio se cierne sobre una madre soltera, Billy, con dos hijos, un joven que comercia con cobre robado, lo que no gusta al mafioso que maneja el cotarro, y un crío. El lema de la reforma educativa de Bush Jr., "que no se quede detrás ningún niño" suena a broma pesada en un paisaje casi apocalíptico, con una ciudad sumergida por la construcción de un pantano y extrañas imágenes de casas ardiendo y bicis en llamas sin conductor. La madre acepta in extremis un depravado trabajo en un garito de espectáculos sadomasoquistas, regentado por el director del banco que la tiene pillada, y el hijo mayor debe apañárse con ayuda de Rat, una chica-novia con una mascota que es una rata, para zafarse de su perseguidor. Gosling, autor también del guión, firma sin duda un proyecto personal, donde se empeña a fondo en crear una atmósfera que produzca mal cuerpo en el espectador, estamos ante una pesadilla tenebrista casi siempre, sólo al principio vemos una imágenes idílicas para crear contraste, con imágenes impactantes. Pero al final, más allá del videoarte capaz de impresionar, se diría un ejercicio de estilo un tanto hueco, con una mirada antropológica algo elemental, aunque Christina Hendricks, con su expresivo rostro, logra transmitir el horror de quien está cayendo muy bajo y lo sabe.

4/10
Lost River

2014 | Lost River

Debut en la dirección del actor Ryan Gosling, que parece haber tenido como referentes a Nicolas Winding Refn –aunque en vez de tomar lo mejor de Drive toma el esteticismo vacuo de Sólo Dios perdona, los dos filmes protagonizados por él– y al David Lynch más contestado y críptico, el de, por ejemplo, Inland Empire. A modo de muy particular cuento terrorífico, pinta una América oscura, el reverso tenebroso del sueño que todos los habitantes de Estados Unidos desean ver cumplido. Es el país de la crisis financiera, con préstamos hipotecarios donde no se ha leído la letra pequeña, y donde el desahucio se cierne sobre una madre soltera, Billy, con dos hijos, un joven que comercia con cobre robado, lo que no gusta al mafioso que maneja el cotarro, y un crío. El lema de la reforma educativa de Bush Jr., "que no se quede detrás ningún niño" suena a broma pesada en un paisaje casi apocalíptico, con una ciudad sumergida por la construcción de un pantano y extrañas imágenes de casas ardiendo y bicis en llamas sin conductor. La madre acepta in extremis un depravado trabajo en un garito de espectáculos sadomasoquistas, regentado por el director del banco que la tiene pillada, y el hijo mayor debe apañárse con ayuda de Rat, una chica-novia con una mascota que es una rata, para zafarse de su perseguidor. Gosling, autor también del guión, firma sin duda un proyecto personal, donde se empeña a fondo en crear una atmósfera que produzca mal cuerpo en el espectador, estamos ante una pesadilla tenebrista casi siempre, sólo al principio vemos una imágenes idílicas para crear contraste, con imágenes impactantes. Pero al final, más allá del videoarte capaz de impresionar, se diría un ejercicio de estilo un tanto hueco, con una mirada antropológica algo elemental, aunque Christina Hendricks, con su expresivo rostro, logra transmitir el horror de quien está cayendo muy bajo y lo sabe.

4/10

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