Hace unas semanas, HBO convertía en un gran éxito "Chernobyl", miniserie protagonizada por Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson, que reconstruye la tragedia nuclear.
Como consecuencia se ha disparado este año el turismo en la zona, según los profesionales del sector de viajes, en torno a un 35%. La Junta de Turismo y Promoción de Kiev espera recibir este año a un total de 100.000 visitantes, superando los 72.000 de 2018, y los 50.000 de 2017. Situada al norte de Ucrania, cerca de Pripyat, a 110 kilómetros al norte de Kiev, la ciudad de Chernobyl sólo se puede visitar en compañía de un guía autorizado. Varias agencias ofrecen visitas a la zona de exclusión. En los últimos días han causado una enorme polémica fotografías frívolas, por ejemplo en ropa interior, en las cercanías de la central nuclear siniestrada.
"Muchos nos dicen que han decidido hacer una reserva después de terminar la serie. Es como si la vieran y a continuación saltaran al avión", explica Victor Korol, de SoloEast. Se califica esta tendencia como tanatoturismo, que consiste en visitar escenarios de grandes desastres, por el incentivo del morbo. También se han puesto de moda otros lugares siniestros, como la cueva Tham Luang, donde quedaron atrapados los doce niños tailandeses, Auschwitz, el parque de atracciones de Okpo Land, en Corea del Sur, abandonado después de varios accidentes mortales, o diferentes prisiones como Alcatraz.
