José Luis Rebordinos, director del Festival de San Sebastián, se enfrenta a la controversia sobre el documental programado este año en el certamen "No me llame Ternera", de Jordi Évole y Màrius Sánchez, que entrevista al exlíder terrorista de ETA.
El film ha recibido acusaciones de "blanqueo de ETA" que José Luis Rebordinos considera injustas. Hace unos días se hizo pública una carta firmada por más de 500 personas, incluyendo nombres como Fernando Savater, Rosa Díez o Mari Mar Blanco, pidiendo que no se proyecte el documental. En respuesta, el director del Festival de San Sebastián ha emitido un comunicado de prensa en el que confirma que no retirarán la película sobre Josu Ternara y argumenta que el documental no blanquea a la banda terrorista.
Rebordinos cita el documental Pinochet y sus tres generales (José María Berzosa, 2004), programado en San Sebastián, donde se entrevistaba a algunos de los principales aliados de Pinochet, para demostrar que dar voz no es lo mismo que dar la razón. También ofreció a los firmantes la posibilidad de realizar una proyección privada antes de la presentación oficial. Y todo esto, a menos de dos semanas del inicio de la 71ª edición del festival de San Sebastián.
"Yo sí he visto la película y es terrible que tengamos que estar todo el rato así", señala Rebordinos. "He dicho ya como quince veces en público que para mí ETA es una banda fascista y asesina. Creo que más claro no se puede ser. Obviamente, si pensara que la película blanquea ETA, no la proyectaría".
Tras agradecer a los firmantes de la misiva que reconozcan que el Festival de San Sebastián “rechaza el blanqueamiento del terrorismo” y “se adhiere a los principios y defensa de los derechos humanos”, Rebordinos deja claro en el escrito que “no compartimos su opinión respecto a que se deba retirar de la programación de esta próximo edición del Festival la película ‘No me llame Ternera’ por el hecho de que tenga como protagonista a Josu Urrutikoetxea y que éste haya tenido muy altas responsabilidades en la trayectoria de la banda terrorista ETA”.
Rebordinos afirma que “el cine es, entre otras muchas cosas, fuente de la historia y se ha ocupado a menudo de llevar a la pantalla a protagonistas, perpetradores de episodios de violencias injustificables, pero sobre las cuales sí ha tenido la voluntad de indagar”. Cita como ejemplo de lo anterior Shoah (Claude Lanzmann, 1988), S21: La máquina roja de matar (Rithy Panh, 2003) o The Act of Killing (Joshua Oppenheimer, Christine Cynn, 2012). A propósito de este último título, recuerda que en 2016 el Festival reflexionó sobre ello en un libro y un ciclo –‘The Act of Killing. Cine y violencia global’- en el que se programaron 32 películas que “eran menudo un arma de denuncia, un medio para el análisis o una forma de intervención directa en muchos trágicos problemas”.
Asegura que No me llame Ternera “ni justifica ni blanquea a ETA, puesto que “este Festival no proyectaría una película con esas premisas”. Sostiene que debe verse el film antes de lanzar críticas contra él.
