Un extenso artículo trata de determinar cuál ha sido el secreto de Christopher Nolan para que "Oppenheimer" haya tenido tan buena acogida.
En declaraciones para Time, el director de fotografía, Hoyte van Hoytema, da una de las claves de Oppenheimer. "Diría que este es uno de los proyectos más íntimos en los que he trabajado con Christopher Nolan", explica el colaborador habitual del realizador. “La fotografía tiene mucho que ver con los rostros de las personas. Los rostros se convierten en paisajes”.
Hoytema y Nolan han filmado parte de Oppenheimer (la historia de Strauss en particular) en blanco y negro, pero la mayoría del metraje en color. "La trama de Strauss y la de Oppenheimer están muy divididas", explica Van Hoytema. "Sentimos que necesitábamos una distinción muy clara".
A Christopher Nolan le preocupaba especialmente que el público estuviera de parte de Oppenheimer cuandole someten a juicio. Para ello, escribió las indicaciones escénicas en primera persona en el guion, no "Oppenheimer entra en la habitación", sino "Yo entro en la habitación", para hacer que Cillian Murphy, nominado al Oscar, despertara empatía. Las cámaras se acercaron más a Murphy que a otros personajes, y la película comienza y termina con tomas coincidentes: el rostro de Murphy con los ojos cerrados.
Este enfoque no sólo ha convertido a Oppenheimer en una película que ha recaudado casi mil millones de dólares en todo el mundo desde su lanzamiento en julio, sino que también ha reavivado una conversación global sobre la existencia de armas nucleares y su papel en los últimos 80 años, así como sobre la intersección de la política y la ciencia.
Durante los cinco meses de rodaje de Oppenheimer a principios de 2022, la obra de Alfred Hitchcock venía a la mente de Christopher Nolan más de una vez, en especial la icónica escena de la ducha de Psicosis. "Norman Bates pasa de controlar la situación a tener miedo de que le atrapen. "Algo parecido le ocurre a Oppenheimer".
