Pablo Berger no se veía con el Oscar a la mejor película de animación, porque tenía competidores muy fuertes, así que no se le consideraba ni de lejos favorito, por "Robot Dreams".
Así que tras haber sido derrotado, asegura que no ha perdido su sonrisa, en declaraciones a La Vanguardia."Si hay que perder ante uno de los nominados, que sea con el maestro", explica, aludiendo al vencedor, el japonés Hayao Miyazaki, que no ha asistido a Los Ángeles para recoger el galardón por El chico y la garza. Nadie aceptó el trofeo".
"A mí la palabra derrota no me gusta", explica Pablo Berger. "Ha sido un éxito, ya que esta era nuestra primera película de animación. Haber empezado en Cannes, ganar el Goya y llegar a los Oscar ha sido una carrera maravillosa. Mi ADN es de Bilbao, siempre soñamos a lo grande. Cuando me preguntan si me imaginaba que iba a llegar a los Oscar yo decía que sí, desde el principio, este era nuestro viaje soñado".
Concluida la gala de los Oscar, Pablo Berger estuvo en Telefèric, restaurante barcelonés en Los Ángeles, que organizó una gran cena para los competidores iberoamericanos de los premios. Se sirvieron platos muy españoles, como arroz con bogavante y croquetas de cangrejo. Allí se reunió con Juan Antonio Bayona, que tampoco pudo llevarse una alegría por ninguno de los dos Oscar a los que competía La sociedad de la nieve.
