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Biografía

Pablo Berger

Pablo Berger

Pablo Berger

Premios: 1 Goya (más 1 premios y 1 nominaciones)

Goya
2018

Nominado a 1 premio

Goya
2013

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Abracadabra

2017 | Abracadabra

Carmen y Carlos están casados, y tienen una hija adolescente. Ella es ama de casa de vida gris, sensible y con capacidad de aguante, que se conforma con lo que le ha tocado; él maneja una grúa en la construcción, y es tosco y desconsiderado, sólo vibra con las hazañas futbolísticas del Real Madrid, no parece capaz de cambiar. En el banquete de una boda a la que acuden invitados, algo extraño ocurre. Carlos acepta participar en una sesión de hipnosis que dirige Pepe, primo de Carmen, más que nada para burlarse de él. Inesperadamente, un espíritu que pululaba por ahí posee a Carlos, y de vez en cuando se manifiesta transformándole en alguien encantador. ¿Podrían quedarse las cosas tal y como están ahora? ¿O habría que recuperar la normalidad? Una propuesta demasiado audaz de Pablo Berger, un cineasta al que le gusta el riesgo, como ha demostrado con Torremolinos 73 (un matrimonio gris protagoniza cintas caseras eróticas para salir adelante) y Blancanieves (cinta muda en blanco y negro con enanitos toreros). Mezcla tonos y géneros, logrando algunos pasajes brillantes, que parecen arte de magia, pero falta equilibrio, y su discurso feminista, explícito en el tramo final, no resulta demasiado convincente. Berger, director y guionista, combina escenas de auténtica comedia, donde aporta mucho el especialista José Mota, con otras de gran tensión, la función hipnótica, acompañada de música de Mike Oldfield, acción surrealista, la grúa con un mono salido de no se sabe dónde, e incluso de algo parecido al terror, una casa desocupada donde ocurrió un terrible crimen. Y los actores, Maribel Verdú y Antonio de la Torre, además del mentado Mota, tienen el mérito de saltar de unas a otras sin despeinarse, aportando algo de credibilidad a lo que resulta increíble. Visualmente colorista en unos momentos, en penumbra otros, con fondo absolutamente blanco en un tramo final, los sucesivos vaivenes resultan excesivos y descolocan, porque muchas situaciones no tienen explicación ninguna, y ni siquiera se busca. El conjunto parece un atrevido número circense sin red, y aunque no haya aparatoso batacazo, sí deja un poso de irritante insatisfacción.

5/10
Blancanieves, de Pablo Berger

2012 | Blancanieves

Película muda, y en blanco y negro. Basada en Blancanieves, el clásico de los hermanos Grimm. Pese a que todo suene, no hablamos de The Artist, la gran triunfadora de los Oscar 2012, ni tampoco de las dos versiones hollywoodienses del cuento que han protagonizado Julia Roberts y Charlize Theron, sino de Blancanieves, de Pablo Berger, una joyita con Maribel Verdú. Sin duda la mejor Blancanieves del trío, que se atreve a llevar un poco más lejos la propuesta de Michel Hazanavicius. Porque aquí no existe el recurso de cine dentro del cine, ni tampoco la tragedia, para algunos, del paso del mudo al sonoro. No faltan guiños cinéfilos abundantes, por supuesto, con audaces variaciones de tono, pero aquí tenemos el cuento de Blancanieves en clave melodramática -nada de comedia o planteamientos épicos tipo Juana de Arco-, la acción se traslada con enorme inteligencia a la Sevilla de los años 20 y el mundo de los toros. Y tiene gracia que se juegue con la idea de que la realidad de la historia va imitando al popular cuento de Blancanieves, con la pobre Carmencita que se queda huérfana, con su padre torero impedido y una madrastra absolutamente odiosa. Porque la cosa funciona, lejos de ser una ocurrencia exótica, todo está perfectamente insertado en Blancanieves, de Pablo Berger, y resulta muy visual, piénsese en el blanco vestido de primera comunión convertido en ropa de duelo. Hay emociones genuinas, risas, tono sombrío... La madrastra, los enanos, la manzana, etcétera, se introducen sin fantasía para sorpresa de propios y extraños, y nada chirría, dando pie a una historia nueva y perenne, en que bastan las imágenes fotografiadas por Kiko de la Rica y la estupenda banda sonora de Alfonso Vilallonga para contar la historia. Pablo Berger (Torremolinos 73) demuestra ser un director a tener muy en cuenta, que tiene muy en cuenta a los clásicos del cine mudo, Griffith o Murnau. Destacan obviamente los toros, ingenioso marco del que no hace falta ser experto para advertir que confiere a importantes escenas un tono épico que pone la carne de gallina, hasta el punto de que el film bien podría crear afición entre los no conocedores del mundo de la arena, tan genial resulta el entrelazado con la tauromaquia. Mientras que conferir a un cortijo el aire siniestro propio de una película gótica tiene su mérito, y en los pasajes en la solitaria casa de Antonio Villalta, él Blancanieves niña, la madrastra y el gallo Pepe hay momentos magníficos. Por no hablar de las escenas feriales finales, muy, muy emocionantes. Sobresalen en Blancanieves, de Pablo Berger un puñado de personajes memorables. Es curioso porque ninguno de los actores puede proclamarse protagonista absoluto del film, no hay quien deje de descollar, es de esas películas que merecería un premio al mejor reparto. Pues son estupendos Blancanieves-Carmen adulta (Macarena García) y niña (Sofía Oria), su padre célebre torero (Daniel Giménez Cacho), su madre cantaora, Carmen de Triana (Inma Cuesta), la abuela (Ángela Molina), la enfermera convertida en madrastra (Maribel Verdú), los seis enanos (¿quizá no hay siete porque Mudito ya está suficientemente representado?), el apoderado (José María Pou), el chófer (Pere Ponce)...

8/10
Torremolinos 73

2003 | Torremolinos 73

Un humilde vendedor de enciclopedias recibe una inusitada proposición por parte de su empresa, que le ofrece actuar en una enciclopedia de sexualidad, que se venderá en los países escandinavos, donde el material erótico hace furor. Para ello, debe rodar cintas caseras protagonizadas por él mismo y Carmen, su esposa. El matrimonio acepta empujado por las necesidades económicas, por lo que Carmen se convierte en una estrella del porno en Holanda, mientras que Alfredo se aficiona al cine de Bergman mientras sueña con rodar una película seria. Tanto Candela Peña como Javier Cámara demuestran espontaneidad en esta tragicomedia que describe la España de los 70. El color, tratado digitalmente, recuerda al de las películas de super 8 o a las fotos de la época. Aunque se apoya en gran parte en el típico humor de las comedias ligeras del cine español, el debutante Pablo Bergés describe de forma realista a los protagonistas, con especial acierto en el despertar artístico de Alfredo, y en el anhelo de Carmen de tener por fin un hijo por encima de cualquier otra aspiración.

4/10
Abracadabra

2017 | Abracadabra

Carmen y Carlos están casados, y tienen una hija adolescente. Ella es ama de casa de vida gris, sensible y con capacidad de aguante, que se conforma con lo que le ha tocado; él maneja una grúa en la construcción, y es tosco y desconsiderado, sólo vibra con las hazañas futbolísticas del Real Madrid, no parece capaz de cambiar. En el banquete de una boda a la que acuden invitados, algo extraño ocurre. Carlos acepta participar en una sesión de hipnosis que dirige Pepe, primo de Carmen, más que nada para burlarse de él. Inesperadamente, un espíritu que pululaba por ahí posee a Carlos, y de vez en cuando se manifiesta transformándole en alguien encantador. ¿Podrían quedarse las cosas tal y como están ahora? ¿O habría que recuperar la normalidad? Una propuesta demasiado audaz de Pablo Berger, un cineasta al que le gusta el riesgo, como ha demostrado con Torremolinos 73 (un matrimonio gris protagoniza cintas caseras eróticas para salir adelante) y Blancanieves (cinta muda en blanco y negro con enanitos toreros). Mezcla tonos y géneros, logrando algunos pasajes brillantes, que parecen arte de magia, pero falta equilibrio, y su discurso feminista, explícito en el tramo final, no resulta demasiado convincente. Berger, director y guionista, combina escenas de auténtica comedia, donde aporta mucho el especialista José Mota, con otras de gran tensión, la función hipnótica, acompañada de música de Mike Oldfield, acción surrealista, la grúa con un mono salido de no se sabe dónde, e incluso de algo parecido al terror, una casa desocupada donde ocurrió un terrible crimen. Y los actores, Maribel Verdú y Antonio de la Torre, además del mentado Mota, tienen el mérito de saltar de unas a otras sin despeinarse, aportando algo de credibilidad a lo que resulta increíble. Visualmente colorista en unos momentos, en penumbra otros, con fondo absolutamente blanco en un tramo final, los sucesivos vaivenes resultan excesivos y descolocan, porque muchas situaciones no tienen explicación ninguna, y ni siquiera se busca. El conjunto parece un atrevido número circense sin red, y aunque no haya aparatoso batacazo, sí deja un poso de irritante insatisfacción.

5/10
Blancanieves, de Pablo Berger

2012 | Blancanieves

Película muda, y en blanco y negro. Basada en Blancanieves, el clásico de los hermanos Grimm. Pese a que todo suene, no hablamos de The Artist, la gran triunfadora de los Oscar 2012, ni tampoco de las dos versiones hollywoodienses del cuento que han protagonizado Julia Roberts y Charlize Theron, sino de Blancanieves, de Pablo Berger, una joyita con Maribel Verdú. Sin duda la mejor Blancanieves del trío, que se atreve a llevar un poco más lejos la propuesta de Michel Hazanavicius. Porque aquí no existe el recurso de cine dentro del cine, ni tampoco la tragedia, para algunos, del paso del mudo al sonoro. No faltan guiños cinéfilos abundantes, por supuesto, con audaces variaciones de tono, pero aquí tenemos el cuento de Blancanieves en clave melodramática -nada de comedia o planteamientos épicos tipo Juana de Arco-, la acción se traslada con enorme inteligencia a la Sevilla de los años 20 y el mundo de los toros. Y tiene gracia que se juegue con la idea de que la realidad de la historia va imitando al popular cuento de Blancanieves, con la pobre Carmencita que se queda huérfana, con su padre torero impedido y una madrastra absolutamente odiosa. Porque la cosa funciona, lejos de ser una ocurrencia exótica, todo está perfectamente insertado en Blancanieves, de Pablo Berger, y resulta muy visual, piénsese en el blanco vestido de primera comunión convertido en ropa de duelo. Hay emociones genuinas, risas, tono sombrío... La madrastra, los enanos, la manzana, etcétera, se introducen sin fantasía para sorpresa de propios y extraños, y nada chirría, dando pie a una historia nueva y perenne, en que bastan las imágenes fotografiadas por Kiko de la Rica y la estupenda banda sonora de Alfonso Vilallonga para contar la historia. Pablo Berger (Torremolinos 73) demuestra ser un director a tener muy en cuenta, que tiene muy en cuenta a los clásicos del cine mudo, Griffith o Murnau. Destacan obviamente los toros, ingenioso marco del que no hace falta ser experto para advertir que confiere a importantes escenas un tono épico que pone la carne de gallina, hasta el punto de que el film bien podría crear afición entre los no conocedores del mundo de la arena, tan genial resulta el entrelazado con la tauromaquia. Mientras que conferir a un cortijo el aire siniestro propio de una película gótica tiene su mérito, y en los pasajes en la solitaria casa de Antonio Villalta, él Blancanieves niña, la madrastra y el gallo Pepe hay momentos magníficos. Por no hablar de las escenas feriales finales, muy, muy emocionantes. Sobresalen en Blancanieves, de Pablo Berger un puñado de personajes memorables. Es curioso porque ninguno de los actores puede proclamarse protagonista absoluto del film, no hay quien deje de descollar, es de esas películas que merecería un premio al mejor reparto. Pues son estupendos Blancanieves-Carmen adulta (Macarena García) y niña (Sofía Oria), su padre célebre torero (Daniel Giménez Cacho), su madre cantaora, Carmen de Triana (Inma Cuesta), la abuela (Ángela Molina), la enfermera convertida en madrastra (Maribel Verdú), los seis enanos (¿quizá no hay siete porque Mudito ya está suficientemente representado?), el apoderado (José María Pou), el chófer (Pere Ponce)...

8/10
Torremolinos 73

2003 | Torremolinos 73

Un humilde vendedor de enciclopedias recibe una inusitada proposición por parte de su empresa, que le ofrece actuar en una enciclopedia de sexualidad, que se venderá en los países escandinavos, donde el material erótico hace furor. Para ello, debe rodar cintas caseras protagonizadas por él mismo y Carmen, su esposa. El matrimonio acepta empujado por las necesidades económicas, por lo que Carmen se convierte en una estrella del porno en Holanda, mientras que Alfredo se aficiona al cine de Bergman mientras sueña con rodar una película seria. Tanto Candela Peña como Javier Cámara demuestran espontaneidad en esta tragicomedia que describe la España de los 70. El color, tratado digitalmente, recuerda al de las películas de super 8 o a las fotos de la época. Aunque se apoya en gran parte en el típico humor de las comedias ligeras del cine español, el debutante Pablo Bergés describe de forma realista a los protagonistas, con especial acierto en el despertar artístico de Alfredo, y en el anhelo de Carmen de tener por fin un hijo por encima de cualquier otra aspiración.

4/10
Abracadabra

2017 | Abracadabra

Carmen y Carlos están casados, y tienen una hija adolescente. Ella es ama de casa de vida gris, sensible y con capacidad de aguante, que se conforma con lo que le ha tocado; él maneja una grúa en la construcción, y es tosco y desconsiderado, sólo vibra con las hazañas futbolísticas del Real Madrid, no parece capaz de cambiar. En el banquete de una boda a la que acuden invitados, algo extraño ocurre. Carlos acepta participar en una sesión de hipnosis que dirige Pepe, primo de Carmen, más que nada para burlarse de él. Inesperadamente, un espíritu que pululaba por ahí posee a Carlos, y de vez en cuando se manifiesta transformándole en alguien encantador. ¿Podrían quedarse las cosas tal y como están ahora? ¿O habría que recuperar la normalidad? Una propuesta demasiado audaz de Pablo Berger, un cineasta al que le gusta el riesgo, como ha demostrado con Torremolinos 73 (un matrimonio gris protagoniza cintas caseras eróticas para salir adelante) y Blancanieves (cinta muda en blanco y negro con enanitos toreros). Mezcla tonos y géneros, logrando algunos pasajes brillantes, que parecen arte de magia, pero falta equilibrio, y su discurso feminista, explícito en el tramo final, no resulta demasiado convincente. Berger, director y guionista, combina escenas de auténtica comedia, donde aporta mucho el especialista José Mota, con otras de gran tensión, la función hipnótica, acompañada de música de Mike Oldfield, acción surrealista, la grúa con un mono salido de no se sabe dónde, e incluso de algo parecido al terror, una casa desocupada donde ocurrió un terrible crimen. Y los actores, Maribel Verdú y Antonio de la Torre, además del mentado Mota, tienen el mérito de saltar de unas a otras sin despeinarse, aportando algo de credibilidad a lo que resulta increíble. Visualmente colorista en unos momentos, en penumbra otros, con fondo absolutamente blanco en un tramo final, los sucesivos vaivenes resultan excesivos y descolocan, porque muchas situaciones no tienen explicación ninguna, y ni siquiera se busca. El conjunto parece un atrevido número circense sin red, y aunque no haya aparatoso batacazo, sí deja un poso de irritante insatisfacción.

5/10

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