Acaba la pesadilla judicial de Alec Baldwin por una trágica muerte en la que él portaba el arma colt 45 que la produjo, y donde estaba acusado de homicidio involuntario.
La jueza Mary Marlowe Sommer, del tribunal de Santa Fe, desestimó la acusación que pesaba sobre el actor Alec Baldwin de homicidio involuntario por la muerte de Halyna Hutchins, directora de fotografía de la película Rust, durante el rodaje de la misma. La jueza estimó que la Fiscalía no había proporcionado pruebas cruciales que podrían haber favorecido a Baldwin, calificando tal omisión de “altamente culpable”. La desestimación del caso con prejuicio significa que Baldwin no podrá ser juzgado nuevamente por este incidente.
Durante el juicio, Baldwin, que estaba acompañado por su esposa Hilaria y sus hermanos Stephen y Beth, rompió a llorar cuando escuchó el veredicto. La fiscal Kari Morrissey acató la decisión aunque manifestó su desacuerdo. Según ella, no consideró ciertas municiones como prueba porque no se parecían a las encontradas en el set y no habían salido de Arizona. Sin embargo, en el tribunal se concluyó que estas municiones sí eran similares a las del set, lo que suponía que se habían ocultado pruebas a la defensa.
Los abogados Alex Spiro y Luke Nikas sostuvieron que se habían “enterrado pruebas” y argumentó que la investigación se centró injustamente en Baldwin sin considerar a otros posibles responsables, como el proveedor de municiones o la maestra de utilería. En cambio, la armera del film, Hannah Gutierrez-Reed, fue declarada culpable y sentenciada a 18 meses de prisión, mientras que el asistente de dirección, David Halls, aceptó un cargo menor tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía.
