La española Karla Sofía Gascón, protagonista de "Emilia Perez", será oficialmente postulada como Mejor Actriz en los Oscar.
Mientras tanto, sus compañeras de reparto, Selena Gomez y Zoe Saldaña, serán promovidas como actrices de reparto. Cabe mencionar que las tres compartieron el premio a Mejor Actriz en Cannes. Sin embargo, lo que está haciendo Netflix aquí es bastante obvio: están aprovechando las posibilidades de Karla Sofia Gascón como la posible primera actriz trans nominada a un Oscar.
Sin embargo, la jugada podría resultar polémica, pues para algunos técnicamente podría ser un caso de "fraude de categoría". Resulta que Zoe Saldaña es la verdadera protagonista de Emilia Perez, pero, por este motivo, ha sido relegada a la categoría de actriz de reparto. Saldaña tiene muchas más escenas que Karla Sofia Gascón, cuyo personaje es un narcotraficante que, para escapar de su vida criminal, transiciona a mujer, un proceso supervisado por la abogada interpretada por Saldaña. ¿Por qué entonces la actuación de Gascón, aunque buena, está siendo impulsada en una categoría que, para ser francos, no le corresponde? La respuesta está en la narrativa "woke" que predomina en Hollywood hoy en día.
La actuación de Gascón, según los expertos, es buena, pero es Saldana quien realmente lleva el peso de la película. Sin embargo, a nadie le interesa hablar de ella porque, en esta era de la corrección política, lo que vende es la historia de ser "la primera" o "la más representativa". Zoe Saldaña probablemente tenga una oportunidad en la categoría de Actriz de Reparto.
La gran pregunta es: ¿puede Karla Sofia Gascón ganar el Oscar? Sus principales competidoras incluyen a Mikey Madison, quien ofrece una actuación monumental en Anora, y Nicole Kidman, alabada por su papel en Babygirl. Por su parte, Angelina Jolie, parece tener posibilidades para ganar premios con su trabajo en Maria. A pesar de que Gascón se enfrenta a estos pesos pesados, su nominación es una jugada política más que una cuestión de mérito artístico. Así es como se ven las cosas en el panorama actual de los Oscar, una carrera cada vez más marcada por estrategias ideológicas que priorizan ciertos tipos de historias y representaciones, más que el talento puro. La Academia de Hollywood lleva años inclinándose ante las presiones ideológicas, y este caso no es la excepción. Más allá del mérito actoral, lo que importa es subirse al tren de la "diversidad" y romper alguna barrera simbólica para ser aplaudido por la industria.
El año pasado Sandra Hüller recibió una nominación al Oscar como protagonista de Anatomía de una caída, otra película europea que como Emilia Perez ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
