A Christopher Nolan le quita el sueño que su tercera película, "Insomnia", haya quedado absolutamente olvidada.
Después del éxito crítico de Memento, Christopher Nolan decidió dar el salto a un film más ambicioso, Insomnia. La cinta quedó eclipsada por los gigantescos blockbusters que Nolan haría después. Cuando tienes El caballero oscuro u Origen en tu currículum, ¿quién se acuerda de un drama más pequeño y silencioso? En el libro The Nolan Variations de Tom Shone, el director confiesa su cariño por esta obra:
"Estoy muy orgulloso de la película. Creo que, de todas mis películas, es probablemente la más subestimada. Fue un momento muy vívido de mi vida: mi primer filme de estudio, trabajar con grandes estrellas… Es curioso, porque de vez en cuando me encuentro con cineastas y es esa película la que quieren comentar conmigo".
Insomnia es un remake de una película noruega de 1997 protagonizada por Stellan Skarsgård. Nolan mantuvo la esencia del original, pero le añadió su toque: un ambiente más onírico, un estilo más atmosférico y un elenco que, seamos sinceros, brilla más que el sol de medianoche en Alaska.
La película cuenta con un Al Pacino en una de sus mejores actuaciones, un Robin Williams escalofriantemente sutil como el villano, y una Hilary Swank magnética. La trama sigue al Detective Will Dormer (Pacino) y su compañero Hap Eckhart (Martin Donovan), que viajan a Alaska para investigar el asesinato de una chica de 17 años.
¿Lo mejor? La escena de interrogatorio entre Pacino y Williams. Mientras Pacino hierve de rabia, Williams, en un tono casi susurrante, lo manipula como si fuera un maestro del yoga mental.
La película más “terrenal” de Christopher Nolan
Nolan admite que Insomnia es su trabajo más “convencional” en términos de género. No hay ciudades que se doblan, agujeros negros o viajes temporales. Y aunque eso puede desilusionar a quienes esperan que cada película de Nolan desafíe la física y la paciencia de los espectadores, asegura que esta obra “se sostiene muy bien.”
Hoy en día, Insomnia parece un fósil en la filmografía de Christopher Nolan, como una reliquia de una era en la que hacer películas de presupuesto medio era una opción viable. ¿Volverá el cineasta a este tipo de cine más “humilde”? Probablemente sólo si Hollywood deja de darle cheques en blanco.
