En una entrevista en el Festival de Sundance, Quentin Tarantino ha desatado su furia contra Hollywood y, en particular, contra los servicios de streaming, a los que acusa de haberle dado a la experiencia cinematográfica un final abrupto.
"¿Pero qué demonios es una película ahora? ¿Algo que está en cines como un adorno por cuatro miserables semanas, y que para la segunda ya la puedes ver en pijama desde el sofá? No me metí en esto para ver cómo todo se va al carajo con rendimientos decrecientes", exclamó Quentin Tarantino, probablemente gesticulando como un personaje de sus propias películas.
Según él, los estrenos en salas han empeorado drásticamente desde Érase una vez en... Hollywood (2019). Y su principal blanco son los estudios, que tratan los estrenos como un mero "desfile de exhibición" antes de lanzarlos al océano del streaming sin una despedida digna.
Cada vez se estrenan antes las películas en plataformas. Wicked todavía llenaba salas en diciembre cuando Universal decidió que un mes en cartelera ya era suficiente y la lanzó a streaming como quien deja caer las sobras de la cena.
Así es el nuevo Hollywood: un lugar donde la paciencia es un concepto obsoleto. Bienvenidos a la nueva normalidad, donde los estudios han descubierto cómo ganar dinero a costa de devaluar el valor del cine. Ahora las películas pasan de la pantalla grande a la pantalla chica más rápido que un cameo de Stan Lee en Marvel. Y mientras tanto, Tarantino sigue ahí, mirándonos con cara de “¿En serio esto es lo que hemos hecho con el séptimo arte?”.
En fin, si esto sigue así, pronto tendremos que preguntarnos no sólo “¿Qué es una película?”, sino también “¿Qué es un cine?”. Y la respuesta probablemente será: “Un lugar donde antes proyectaban cosas que ahora ves en tu sofá, con pijama y un tazón de cereal”.
