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Biografía

Quentin Tarantino

Quentin Tarantino

57 años

Quentin Tarantino

Nació el 27 de Marzo de 1963 en Knoxville, Tennessee, EE.UU.

Premios: 2 Oscar (más 1 premios y 2 nominaciones)

Intelectual del pulp

01 Diciembre 2004

Filma las imágenes más impactantes y les añade una música que las eleva a categoría de arte. Sus ingeniosos diálogos harían palidecer a los escritores más sofisticados, pero sus personajes no paran de decir tacos. Su cine lo componen retazos y homenajes a películas cultas y al cine popular, pero al mismo tiempo es un cineasta bastante personal.

Nacido en Knoxville (Tennessee), Quentin Jerome Tarantino habría conocido a su padre de no ser porque éste, músico de tres al cuarto, huyó cuando supo que su novia de 16 años Connie estaba embarazada. Connie bautizó al niño homenajeando a su serie favorita, La ley del revólver, pues el protagonista se llamaba Quint, y Connie creía que el nombre venía de Quentin. De crío, su madre le sorprendía diciendo tacos mientras jugaba con los G.I. Joe, pero él decía: “No soy yo, son los muñecos”. Maltratado por su abuela alcohólica, a Quentin sólo se le podía apartar del televisor para ir al cine.

En los 60, Hollywood dejó el código Hays, y las pantallas se llenaron de una violencia que impactó a Tarantino. Tenía problemas en la escuela, por su tendencia a  hablar deprisa y porque quería ser un tío duro. “Los profesores decían que tuviera cuidado, que algún día me metería con el tipo equivocado. Pues bien, yo quería ser el tío equivocado”. A los 16 cambió el instituto por la escuela de interpretación, y formó un grupo de amiguetes que presionaba a la escuela para que les dejaran usar armas de fuego reales en las representaciones. Al acabar, le salió un trabajo en la industria aeronáutica. Pero un día le ofrecieron un puesto peor remunerado en un videoclub y aceptó. Allí se convirtió en el gurú de los clientes, que entraban y le decían: “¿Qué me apetece ver hoy, señor Tarantino?”. Si alguno preguntaba por una película difícil, Tarantino era capaz de decir hasta quién manejaba la grúa, y de paso escenificar secuencias.

Con un grupete de freaks se lanzó a rodar My Best Friend’s Birthday, modesto largo cuyo rodaje se prolongó tres años. Sus amigos engordaban o se dejaban barba, lo que provocaba hilarantes fallos de continuidad. Por lo visto era aburrido, pero la manager Cathryn James confiaba en él, y movía sus guiones. Pero Amor a quemarropa y Abierto hasta el amanecer no se filmarían hasta que Quentin se hizo famoso. Una noche, la policía le arrestó por no pagar sus multas de tráfico. Estuvo una semana en la cárcel, y sus compañeros de celda le inspiraron el guión de Asesinos natos. Al salir, la manager le había conseguido contrato para hacer de imitador de Elvis en Las chicas de oro. Luego le contrataron para vender vídeos por teléfono en una major, y allí conoció al productor Lawrence Bender, que le ayudaría a buscar financiación para Reservoir Dogs. Por fin, una productora independiente, Live Entertainment, entró en el proyecto, que fascinó a Harvey Keitel, que se convertiría en actor y productor. En la cinta estaban presentes las señas de identidad del director más influyente de los 90: imaginativos planos, sorprendentes diálogos que homenajeaban a todo lo que le gustaba al director, violencia salvaje y paródica, amor por la cultura pop...

Tuvo tanta repercusión que se dio luz verde a sus proyectos antes citados, usando el nombre del guionista como reclamo publicitario, un caso sin precedentes. Miramax produjo después Pulp Fiction, que le consagró entre el gran público, vencedora en Cannes y que le dio un Oscar. Le siguió Jackie Brown, que decepcionó a algunos de sus seguidores. Y después de estar ‘missing’ varios años, ha entregado su doble volumen de Kill Bill.

Oscar
2020

Nominado a 2 premios

Oscar
2013

Ganador de 1 premio

Oscar
1995

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Lío en Broadway

2015 | She's Funny That Way

Con el sobrenombre de Glo, la joven Liz ejerce en Nueva York la profesión más antigua del mundo, aunque su sueño es ser actriz. Casualmente el prestigioso director escénico Arnold Albertson solicita sus servicios, y hace con ella lo que siempre hace después de haberse acostado con una prostituta: ofrecer una generosa suma para que abandone ese género de vida y realice sus sueños. Lo que no imagina es, que al día siguiente, en una audición para su nueva obra en Broadway, donde actúa su esposa y madre de sus hijos, se va a presentar, para el papel de una prostituta... ¡Liz!, que ignoraba la profesión de su último cliente. Es el primero de una larga cadena de enredos y casualidades, que apuntan a lo complicado del "show business", donde a pesar de todo el espectáculo debe continuar. Agradable comedia al estilo de las viejas y gloriosas "screwball comedies", que el propio Peter Bogdanovich abordó en sus cintas más celebradas de los 70, ¿Qué me pasa, doctor? y Luna de papel. Incluso se cita, incluyendo en los títulos de crédito finales un fragmento de la misma, El pecado de Cluny Brown, de Ernst Lubitsch, tal vez con la esperanza de que las nuevas generaciones puedan acercarse curiosas a esta cinta, rodada 70 años atrás nada menos. El film funciona perfectamente, el director, que firma el guión con quien fuera su esposa, Louise Stratten, tiene un perfecto sentido del "timing", y es elegante en las formas; el modo en que se complican las cosas se acepta, y logra de sobras que el espectador suspenda su incredulidad. Las risas están garantizadas también gracias a las citas a los clásicos y a un buen "casting": aunque Imogen Poots no sea Barbra Streisand, aguanta bien el peso protagonista, mientras Owen Wilson entrega a un personaje que se le da a las mil maravillas, calco del que entregó para Woody Allen en Midnight in Paris. Austin Pendleton tiene gracia como el juez obsesionado con Glo, Jennifer Aniston clava a la terapeuta histérica, Rhys Ifans sorprende con su personaje algo fornido de actor, y Kathryn Hahn acierta como la esposa del director. 

7/10
Planet Terror

2007 | Planet Terror

Robert Rodriguez completa con esta película el díptico “Grindhouse”, junto con Death Proof, firmada por su amigo Quentin Tarantino. El proyecto “Grindhouse” hace referencia a un minoritario estilo de cine surgido en los años setenta en Estados Unidos y que se caracterizaba por mezclar el terror y el gore en películas baratas con efectos especiales caseros. Estos filmes de serie Z eran exhibidos a menudo en salas de baja calidad y en programación doble, y no hay que ser muy avispado para colegir que tanto Tarantino como Rodriguez fueron ávidos espectadores de este tipo de cine en sus años mozos. Siguiendo con los cánones del género Planet Terror es excesiva, inverosímil, paródica, divertida, grimosa, violenta, asquerosa, romántica e incluso cursi. Durante una noche en un pequeño pueblo de Texas se empiezan a multiplicar los casos de personas infectadas por una extraña y vomitiva dolencia, debido a la cual unos purulentos granos se extienden como enormes erupciones gangrenosas sobre sus cuerpos hasta hacerles parecer seres amorfos y horribles. Lo peor es que la infección se extiende a marchas forzadas, ya que los afectados se transforman en una especie de psicóticos zombies caníbales que buscan saciarse con carne humana. Al parecer, el origen del mal es un virus creado como arma química y cuyo antídoto es pretendido por el sanguinario teniente Muldoon. Y entre los que lucharán contra la epidemia se encuentran dos enamorados, una médico, dos polis, un tipo experto en hacer barbacoas, dos gemelas raritas, etc. El director de El Mariachi y Sin City (Ciudad del pecado) rueda con ritmo muy ágil este exagerado cóctel que puede indigestarse si se toma demasiado en serio. En realidad, bajo su brutal y desagradable apariencia, la película no deja de ser un guiño nostálgico al cine del pasado, un sentido homenaje en forma de gamberrada, un poco como Kill Bill lo es del cine de acción oriental de serie B, solo que aquí se trata de ofrecer La noche de los muertos vivientes en clave de casquería, vísceras sangrantes y violencia desmedida repleta de acción. Pero lo que salva la función es que Rodríguez pergeña un puñado de personajes con alma, simpáticos y muy bien perfilados, cada uno con su singular y a menudo sangrienta parte de heroísmo. Y los actores están en su sitio. Entre el reparto, destacan especialmente, Freddy Rodríguez (Harsh Times) en su papel de Wray, la “pata de metralleta” Rose McGowan (increíble personaje), a quien vimos en Scream o en la serie Embrujadas, un felizmente recuperado Michael Biehn (Terminator) y el malote Bruce Willis. Incluso Tarantino tiene sus minutos de gloria, tan truculentos como descerebrados.

7/10
Death Proof

2007 | Death Proof

Quentin Tarantino es un cineasta “travieso”. Otros lo llamarían “fetichista”. Forjado en sus gustos cinematográficos por la devoración de serie B tras serie B, aprovechando su antiguo oficio de dependiente de videoclub, ahora homenajea a los programas dobles en Grindhouse, compuesta por dos filmes, Death Proof, dirigido por él, y Planet Terror, a cargo de su amigo Robert Rodriguez. La acogida a su propuesta ha sido tibia en Estados Unidos, y para rentabilizar mejor el producto se ha tomado la decisión de estrenar las películas de modo individual y con más metraje en el resto del mundo. El trabajo de Tarantino tiene como referente las “slasher movies”, películas de terror en la carretera, con despampanantes mujeres ligeras de ropa enfrentadas a horripilantes peligros. A convención tan elemental, el cineasta le añade su innegable talento: Tarantino es un consumado guionista, sabe crear situaciones que despiertan el interés y sus diálogos son vivísimos. La historia que nos ocupa se desarrolla en dos tiempos claramente diferenciados, ambos con un grupo de mujeres que viaja en automóvil, donde hablan de sus anhelos sexuales con la “delicadeza” propia del tugurio tabernario de más baja estofa que imaginar quepa. Tanto en el primer tramo del film como en el segundo las féminas se topan con Mike el especialista, un profesional que dobla a los actores en las escenas arriesgadas de las películas, y que tiene más de un “tornillo” suelto. En una ocasión somos testigos de cómo se las gasta el tal Mike, con su auto “a prueba de muerte”, y en la otra acaba encontrando, al fin, la horma de su zapato. Se supone que las películas homenajeadas –acudiendo incluso a falsos defectos y rayaduras en la copia del film de Tarantino–, son “baratas”, y que ahí reside parte de su teórico encanto. Lo que no deja de ser paradójico en el caso que nos ocupa, pues para recrear este tipo de películas se cuenta con un holgado presupuesto, que se advierte en las elaboradas persecuciones automovilísticas y en la colisión frontal de dos vehículos, donde los desmembramientos de los ocupantes presentan esa violencia paródica a la que tan aficionado es el cineasta. La otra novedad de un film muy vacío de contenido, con una visión antropológica demasiado elemental, sería su supuesto feminismo, al mostrar cómo las desinhibidas y resueltas mujeres de la historia son capaces de dar una “lección” al machista y rampante psicópata interpretado por Kurt Russell. Seguramente es también una broma privada de Tarantino elegir al actor antaño protagonista de tantas películas familiares de Disney para hacer uno de los primeros filmes producido por los hermanos Weinstein al margen de la factoría. Una línea parecida a la de este film seguía Tarantino en las dos entregas de Kill Bill, pero ahí la jugada le salía mejor, estaban mejor perfiladas las motivaciones de sus personajes; aquí gran parte de lo que se ve suena a conocido, a divertimento menor.

6/10
Los Teleñecos y el mago de Oz

2005 | The Muppets' Wizards of Oz

Dorothy, una chica de Kansas, sueña con hacerse famosa como cantante. Un inesperado tornado transporta a Dorothy y a su mascota al mágico mundo de Oz. Dorothy trata de llegar hasta el mago del lugar, la única persona que puede ayudarle a volver a casa. Revisión libre del libro de L. Frank Basum protagonizada por los Teleñecos. Los personajes creados por Jim Henson cumplen 50 años. Abundan los cameos de personalidades como Quentin Tarantino.

5/10
Alias (3ª temporada)

2003 | Alias (3ª Season) | Serie TV

Siguen las andanzas de la agente de la CIA Sydney Bristow, que arranca con la heroína despertando en Hong Kong tras haber sido abducida. Ha transcurrido un lapso de dos años en que han pasado muchas cosas como la boda de su colega y novio Michael. Así arranca la tercera temporada de esta serie de éxito con Jennifer Garner como protagonista.

5/10
Alias

2001 | Alias | Serie TV

Sydney Bristow es una joven universitaria, guapa e inteligente… que oculta bajo la tapadera de un banco una ocupación nada corriente: es espía del SD-6. En teoría, se trata de una agencia que depende de la CIA; pero después de que su novio es asesinado (Sydney ha roto la regla de no comunicar a nadie su trabajo secreto), descubre que la gente para la que trabaja son, en realidad, el enemigo. De modo que, como agente doble, aceptando en apariencia bien la muerte de su amado como gajes del oficio, comienza a trabajar, esta vez, sí, para la CIA. La serie creada por J.J. Abrams renueva el viejo género de espionaje con ideas originales, que obligan a la protagonista a adoptar diversas identidades, que la hacen dudar de ella misma. En parte porque su propio padre es, también, un espía, que no se sabe bien con qué cartas juega. Jennifer Garner logró la popularidad gracias a su papel, que le permitió acceder a ser coprotagonista en Daredevil.

6/10
Little Nicky

2000 | Little Nicky

Satán está a punto de jubilarse, y va a pasar los trastos del infierno a uno de sus tres hijos. El caso es que no acaba de verles preparados... y aplaza su decisión. Lo que enfada a dos de ellos, que se rebelan y viajan a la Tierra para fabricar allí su propio infierno. Sólo Little Nicky, el "hijo tonto" de Satán, puede detenerles. Le ayudará Gordi, ¡un perro parlanchín! Disparatada comedia de humor iconoclasta, concebida para el lucimiento de Adam Sandler (El chico ideal, Un papá genial, The Waterboy (El aguador)). También se puede ver a un actor tan estupendo como Harvey Keitel haciendo de demonio... y hasta a Quentin Tarantino, que hace un breve cameo como predicador iluminado.

6/10
Girl 6

1996 | Girl 6

Judy vive en Nueva York y desea convertirse en actriz, pero no le es fácil hacerse un hueco en la industria. Decidida a encontrar un empleo porque necesita dinero, acepta un puesto de telefonista erótica. Poco a poco, Judy comenzará a ganar popularidad. Spike Lee (Malcolm X, La última noche) dirige, produce e interpreta una comedia simpática y picante sobre una joven con deseos de triunfar como actriz. El propio director tiene un papel en la historia y entre el reparto aparecen los rostros conocidos de Quentin Tarantino, Madonna, Halle Berry o la modelo Naomi Campbell.

4/10
Abierto hasta el amanecer

1996 | From Dusk Till Dawn

Steh (George Clooney) y Richard (Quentin Tarantino) son dos atracadores de bancos perseguidos por la justicia. Con el FBI a sus espaldas toman como rehenes a la familia Fuller (Harvey Keitel y Juliette Lewis). Con ellos atraviesan la frontera mejicana; una vez en Méjico deciden pasar la noche en un local de carretera. Los acontecimientos toman un brusco giro, cuando al llegar la medianoche los demás clientes del garito se transformen en unos espeluznantes "zombies" ávidos de sangre humana. Robert Rodriguez dirige este film, que mezcla bruscamente ingredientes de distintos géneros cinematográficos: thiller, cine de terror..., todo ello aderezado de la peculiar estética de Tarantino (Pulp Fiction), tan proclive a mezclar la violencia más salvaje con un ácido humor tirando a cutre.

5/10
Desperado

1995 | Desperado

Secuela de El mariachi, donde Robert Rodriguez contó, esta vez sí, con un presupuesto generoso y actores bastante más conocidos (Banderas, Hayek, Buscemi, de Almeida, Tarantino...). El resultado es acción a porrillo, aunque, al contrario que en su debut, en este caso la originalidad se quede en el tintero.

3/10
Destiny Turns on the Radio

1995 | Destiny Turns on the Radio

Johnny Destiny es un convicto que viaja a Las Vegas para buscar a su novia, reclamar un dinero que le pertenece y empezar una nueva vida. Conduciendo por el desierto con su coche, encuentra a Julian Goddard, un tipo que intentó robar un banco. Destiny procurará llevarle por el buen camino. Rostros conocidos en una película de acción con un Quentin Tarantino en su línea. Entretenida.

4/10
Four Rooms

1995 | Four Rooms

Disparatada comedia que narra cuatro historias diferentes que tienen como nexo de unión el hecho de desarrollarse en diferentes habitaciones de un mismo hotel de la ciudad de los Angeles, e intervenir en todas ellas un botones en su primera noche de trabajo. Un grupo de brujas que quieren convocar a una antigua diosa, un matrimonio, en el que el marido quiere matar a su adúltera esposa, los hijos de un matrimonio de mafiosos que la toman con Ted, el botones, que debe aguzar su ingenio si quiere salvar su vida, y una macabra apuesta, son las cuatro historias que componen el hilo argumental de esta película. Narradas por cuatro directores diferentes: Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, estamos ante un film un tanto irregular en el que abunda la sal gruesa, y un macabro sentido del humor que parece especialmente dirigido a la fiel parroquia de Tarantino y compañía.

4/10
Duerme conmigo

1994 | Sleep with Me

Dos amigos están enamorados de la misma chica, cosa que puede dar lugar a romper su relación de amistad por los nuevos sentimiento que la joven despierta en ellos. Triángulo amoroso en una comedia flojita cuyo guión está cogido por los pelos. Quentin Tarantino tiene una breve aparición.

2/10
Pulp Fiction

1994 | Pulp Fiction

Dos años después de su hiperviolento debut tras las cámaras con Reservoir Dogs, Quentin Tarantino sorprendió a la crítica y al público de todo el mundo con un magnífico ejercicio de estilo. El título hace referencia a los 'pulp', tal como se llamaban unas novelillas baratas que narraban historias criminales, con humor negro y secuencias violentas. Es el mismo tono que predomina en los relatos de este film, que transcurren en Los Ángeles. Vincent Vega, un matón de la mafia, debe acompañar a la novia de su jefe. Al boxeador Butch Coolidge le persigue un mafioso, por no cumplir con un combate amañado. Tarantino introduce numerosas referencias a la cultura pop, homenajeando a películas de artes marciales, a los cómics, y a la música rock, mediante una modélica utilización de la banda sonora. Tarantino también se luce en el guión, con ingeniosos diálogos, eso sí, groseros e irreverentes. Los pasajes violentos y sórdidos están filmados de forma irreal, y con sentido del humor y un enfoque ‘kitsch’. Lo cautivador de este peculiar producto es lo inverosímil de unas situaciones que parecen concebidas por la mente violenta de un Peckinpah mezclada con la de los hermanos Marx. El film supuso la resurrección cinematográfica de John Travolta, quien tras Grease y Fiebre del sábado noche se había perdido entre subproductos de difícil digestión. Sólo el bailecito con Uma Thurman le convirtió de nuevo en estrella. Tarantino da muestras de su extraordinario talento para narrar con imágenes y con ritmo trepidante. Pero... nada de realidad, aquí todo es puro cine. Y la música es tan original y ecléctica como todo lo demás. Estuvo nominada para 7 Oscar y ganó merecidamente la estatuilla al mejor guión original.

8/10
Reservoir Dogs

1992 | Reservoir Dogs

El impresionante debut de Quentin Tarantino (si dejamos de lado My Best Friend's Birthday, rodada en plan amateur) es una de las películas más influyentes e imitadas del cine de los 90. Ya estaban presentes las señas de identidad de este cineasta, que se apoya en diálogos ocurrentes e ingeniosos, y recarga sus películas de violencia. Seis gansters profesionales que no se conocen entre sí son contratados por Joe y Eddie Cabot para un trabajito. Los seis mantienen su identidad en el anonimato, escondiéndose bajo nombres de colores: Sr. Rosa, Sr. Blanco, Sr. Naranja, Sr. Marrón, Sr. Azul y Sr. Rubio. Mientras realizan un atraco en una comisaría, aparece inesperadamente la policía, por lo que se desata un trágico tiroteo. Los miembros de la banda sospechan que uno de ellos ha dado el soplo, por lo que acaban enfrentándose entre ellos para descubrir al traidor. Aunque Tarantino contaba con un presupuesto bastante limitado, logró fichar al veterano Harvey Keitel (también productor del film) y se rodeó de un grupo de grandes actores desconocidos por aquel entonces, pero que se han dado a conocer gracias a él, como Steve Buscemi, Tim Roth o Michael Madsen, entre otros. El propio Tarantino se reserva el papel del señor Marrón. Destaca la narración a base de flashbacks, que van dosificando los detalles de la trama, y ofreciendo detalles sobre los personajes. La brutalidad de momentos, como la secuencia de la oreja, se suaviza parcialmente por algunos elementos humorísticos. A destacar la meritoria utilización de clásicos del rock para la banda sonora, de grupos como Stealers Wheel y Blue Swede. El propio Tarantino quedó muy satisfecho de una película que había rodado pensando en lo que a él mismo le hubiera gustado ver en una pantalla. "Si yo no hubiera hecho Reservoir Dogs, y si algún otro la hubiera hecho y yo hubiera ido a verla, habría pensado que aquella era la película más acongojantemente buena del año", comentó el cineasta.

7/10
Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
Los odiosos ocho

2015 | The Hateful Eight

Largo spaguetti-western, más de tres horas, a cargo de Quentin Tarantino, con su toque especial de largos y estudiados diálogos, y para el cual ha contado por fin con una banda sonora original de Ennio Morricone, que hizo la música para los filmes del género de Sergio Leone. Está estructurado en seis capítulos, dos en la diligencia, dos en la casa de postas de la "Mercería de Minnie" a la que arriban los viajeros de la diligencia, un quinto, flash-back, que explica ciertos acontecimientos mientras viajaba la diligencia, más uno último climático. Y aunque es un film dinámico y con formidables exteriores, bien podría concebirse como una obra de teatro, tan importantes son los intercambios dialécticos. Situada la narración en los años posteriores de la guerra de secesión, arranca con el encuentro de dos cazarrecompensas: John Kurz, que lleva consigo a una prisionera para la horca, Daisy Domergue, y el mayor negro Marquis Warren, que prefiere entregar cadáveres para evitarse problemas y combatió por el norte. En medio de una terrible ventisca en los nevados parajes de Wyoming, van camino de Red Rock y se topan con Chris Mannix, el futuro sheriff de la localidad, sureño. No desean otra cosa que poder refugiarse de las inclemencias del tiempo en la "Mercería de Minnie", pero en dicho lugar aguardan bastantes sorpresas. Con su octava película Tarantino confirma lo que todos sabemos: es un gran contador de historias y un gran director, que sabe imprimir ritmo a la narración, sin temor a agotar con las largas parrafadas que sueltan sus personajes, o con sus gamberradas violentas, de modo especial el último tramo del film, un festival casi gore, no faltan disparos a la cabeza y desparrame de sesos. El plano de apertura, que arranca en un crucificado de piedra para abrirse y mostrar cómo se acerca la diligencia, demuestra su maestría. Y sabe definir a sus personajes, concediendo a cada unos los rasgos precisos –la película es un regalo para los actores, por supuesto para el más protagonista Samuel L. Jackson, pero también para Kurt Russell, Walton Goggins, Tim Roth, Jennifer Jason Leigh, etc–, y contraataca de algún modo a los que le tachan de racista porque repita hasta la saciedad la palabra despectiva "nigger", de modo especial con el obsceno relato ligado al hijo de un general sudista, acudiendo a la ironía de ida y vuelta, una especie de curioso juego de ping-pong que le funciona. El antiguo empleado de videoclub supura cinefilia por todos los fotogramas de este film rodado en celuloide en 70 milímetros. Y se entrega a un ejercicio donde, el título lo deja claro, los personajes son odiosos: inmorales y con escasos escrúpulos, cada uno busca su propio beneficio, buscando para ello los necesarios aliados y manteniendo las lealtades mínimas que aconseja el instinto de supervivencia. Quizá el que al final sea todo un cínico juego de "niño travieso" es lo que pesa a un cineasta que con un poco más de peso específico en sus propuestas podría ser genial.

7/10
Django desencadenado

2012 | Django Unchained

1859, tiempos de esclavitud en Estados Unidos. El supuesto dentista y doctor King Schultz ejerce de cazador de recompensas, y compra la libertad de Django con la exclusiva intención de que le sirva para identificar a sus antiguos amos, perseguidos por la ley, y cuya muerte le proporcionará pingües beneficios. Pero surgirá la amistad, y Django se convierte en socio de Schultz a la hora de liquidar a forajidos y cobrar sustancias recompensas. Hasta el punto de que cuando Django le habla de su mujer Broomhilda, que aprendió alemán de su ama en una plantación, eso toca su corazoncito, de modo que acepta ayudarle para lograr la libertad de ella, aunque suponga meterse en la boca del lobo, tratar con el imprevisible Calvin Candie, experto en peleas a muerte entre esclavos negros, los llamados Mandingos. Quentin Tarantino se siente como pez en el agua buceando en la serie B, tocando los palos de todos los subgéneros, ya sea el criminal, la acción de karatekas, el terror, la blaxploitation o el cine de nazis. Ahora con Django desencadenado le toca el turno al spaghetti-western, sus muy queridos Sergio Leone, el Clint Eastwood de antaño o Sergio Corbucci, de quien toma aquí hasta el título, el tema musical y hasta un cameo, Franco Nero. Y si en Malditos bastardos podía permitirse criticar el racismo nazi, ahora convierte en objeto de su ironía y violencia paródica al esclavismo; pero que nadie espere consideraciones sesudas del guionista y director sobre el comercio con seres humanos, el eterno “chico grande” Tarantino, gamberrete donde los haya, entrega, ni más ni menos, un formidable ejercicio de estilo, aparentemente simple en su guión, aunque el libreto tenga su complejidad en el engranaje y la escritura de los diálogos, la creación de la grandilocuencia y el enfatismo, personajes operísticos conscientemente exagerados y que funcionan, entre ellos la pareja protagonista, Jamie Foxx y Christoph Waltz. Toda la parte que implica la presencia del gran villano Leonardo DiCaprio, de tensión creciente, se mueve en el filo de la navaja, y demuestra lo buen director que es Quentin Tarantino, que domina la narrativa fílmica y sabe tensar la cuerda hasta extremos insospechados, también con la curiosísima composición de Samuel L. Jackson, un personaje odioso. De modo que el espectáculo de casi tres horas en que consiste Django desencadenado se pasa en un santiamén, con pasajes surrealistas, su ensalada de violencia, sanguinolenta hasta el paroxismo, sus paradojas de negros negreros y blancos buenas personas, el romanticismo de la chica y esposa nunca olvidada, y los guiños, guiños continuos, en los títulos de crédito, en la banda sonora, en los zooms sesenteros y setenteros, en la violencia seca y cortante. ¿Madurará algún día Quentin Tarantino, como han hecho a su manera y con sus estilos, un Steven Spielberg -allí está su reflexión sobre la esclavitud en Lincoln- o los hermanos Coen? Tal vez, pero decididamente, no hoy, no con Django desencadenado.

8/10
Malditos bastardos

2009 | Inglourious Basterds

  “Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. Así empieza Malditos bastardos, frase de Quentin Tarantino que supone toda una declaración de principios, homenaje a Sergio Leone y compañeros, por su peculiar manera de mirar al western y al cine bélico, subrayado por la partitura musical, casi siempre integrada por viejas partituras de Ennio Morricone. Y a la vez, frase con que se inician habitualmente los cuentos y relatos de corte fantástico. El film consta de un prólogo de inusitada fuerza dramática, y la narración se estructura a través de varios capítulos que llevan al esperado momento climático y a un epílogo, donde Tarantino da rienda suelta hasta el paroxismo a su característica violencia paródica. En el primer año de la ocupación, el coronel de la SS Hans Landa, apodado “el cazador de judíos”, rastrea sus piezas en plena campiña francesa. Es toda una secuencia concebida con enorme habilidad, con elementos de western y de puro suspense, que sirve de insuperable tarjeta de presentación de Landa, personaje que ha puesto en el mapa al actor austriaco Christoph Waltz, premiado como mejor actor en Cannes. Shosanna, una joven judía a la que nunca vio el rostro, escapa de las garras de Landa por su irracional indulgencia. Varios años después la chica está en París, y tiene una pequeña sala de cine. Los servicios de propaganda nazis, con Joseph Goebbels a la cabeza, la escogen para estrenar la última película de la UFA, protagonizada por un heroico soldado alemán. Podría ser la ocasión ideal para que Shosanna se vengue de los nazis. Mientras, y de modo independiente, un comando compuesto por judíos americanos, opera en la Francia ocupada matando nazis y arrancándoles la cabellera; los alemanes los conocen con el sobrenombre de “malditos bastardos”. También ellos van a tener la idea de dar un golpe en el cine, aprovechando a una actriz alemana, que colabora con ellos. Tarantino demuestra ser un gran contador de historias, conocedor profuso de sus referentes, buen escritor de diálogos, que sabe definir personajes y sorprender con ciertas audacias que no es cuestión de desvelar. Destaca el tratamiento coral, que permite el lucimiento de todos los actores, hasta de los que tienen menos líneas. Por supuesto, su film es completamente intrascendente, una especie de cómic gamberro y violento, con elementos operísticos, también en las ‘ensaladas de tiros’ que remiten a Leone o al mencionado por él Enzo Castellari, del que incluso toma prestado el título de la película. Ir más allá –hay quien habla de audaz planteamiento de cómo el cine puede cambiar las cosas– parece una lectura un tanto excesiva. Su regodeo en la violencia puede cansar –hay varios momentos que piden apartar la vista–, pero es preciso reconocerle el dominio del medio, y su particular sentido del humor.  

8/10
Death Proof

2007 | Death Proof

Quentin Tarantino es un cineasta “travieso”. Otros lo llamarían “fetichista”. Forjado en sus gustos cinematográficos por la devoración de serie B tras serie B, aprovechando su antiguo oficio de dependiente de videoclub, ahora homenajea a los programas dobles en Grindhouse, compuesta por dos filmes, Death Proof, dirigido por él, y Planet Terror, a cargo de su amigo Robert Rodriguez. La acogida a su propuesta ha sido tibia en Estados Unidos, y para rentabilizar mejor el producto se ha tomado la decisión de estrenar las películas de modo individual y con más metraje en el resto del mundo. El trabajo de Tarantino tiene como referente las “slasher movies”, películas de terror en la carretera, con despampanantes mujeres ligeras de ropa enfrentadas a horripilantes peligros. A convención tan elemental, el cineasta le añade su innegable talento: Tarantino es un consumado guionista, sabe crear situaciones que despiertan el interés y sus diálogos son vivísimos. La historia que nos ocupa se desarrolla en dos tiempos claramente diferenciados, ambos con un grupo de mujeres que viaja en automóvil, donde hablan de sus anhelos sexuales con la “delicadeza” propia del tugurio tabernario de más baja estofa que imaginar quepa. Tanto en el primer tramo del film como en el segundo las féminas se topan con Mike el especialista, un profesional que dobla a los actores en las escenas arriesgadas de las películas, y que tiene más de un “tornillo” suelto. En una ocasión somos testigos de cómo se las gasta el tal Mike, con su auto “a prueba de muerte”, y en la otra acaba encontrando, al fin, la horma de su zapato. Se supone que las películas homenajeadas –acudiendo incluso a falsos defectos y rayaduras en la copia del film de Tarantino–, son “baratas”, y que ahí reside parte de su teórico encanto. Lo que no deja de ser paradójico en el caso que nos ocupa, pues para recrear este tipo de películas se cuenta con un holgado presupuesto, que se advierte en las elaboradas persecuciones automovilísticas y en la colisión frontal de dos vehículos, donde los desmembramientos de los ocupantes presentan esa violencia paródica a la que tan aficionado es el cineasta. La otra novedad de un film muy vacío de contenido, con una visión antropológica demasiado elemental, sería su supuesto feminismo, al mostrar cómo las desinhibidas y resueltas mujeres de la historia son capaces de dar una “lección” al machista y rampante psicópata interpretado por Kurt Russell. Seguramente es también una broma privada de Tarantino elegir al actor antaño protagonista de tantas películas familiares de Disney para hacer uno de los primeros filmes producido por los hermanos Weinstein al margen de la factoría. Una línea parecida a la de este film seguía Tarantino en las dos entregas de Kill Bill, pero ahí la jugada le salía mejor, estaban mejor perfiladas las motivaciones de sus personajes; aquí gran parte de lo que se ve suena a conocido, a divertimento menor.

6/10
Kill Bill Volumen 2

2004 | Kill Bill Volume 2

Continúa la venganza de la novia. Como recordarán los espectadores de la primera parte, se trata de una asesina profesional que tras quedarse embarazada y renunciar a su macabra ocupación, intentó iniciar una nueva vida, contrayendo matrimonio con un apuesto muchacho en una capilla de El Paso. Pero su antiguo jefe y amante, Bill, envió a sus secuaces, ex compañeros de la novia, que irrumpieron durante la ceremonia, acabando con los presentes, y dejándola a ella en coma. Cuatro años después de esta sangrienta acción, la novia despertó y acabó con dos de los miembros de la banda. Ahora, quedan tres personas en su lista. Budd, un cowboy que intenta cambiar de profesión, Elle Driver, una maquiavélica mujer tuerta que sigue siendo una asesina, y el propio Bill. Además, la novia se ha enterado de que la hija que llevaba en sus entrañas sobrevivió, y nació durante su coma. Tras el aluvión de sangre de la primera parte, sin que se supiera a cuento de qué venía, todo cobra sentido por fin en esta segunda entrega. ¡Hasta conocemos por fin el nombre de la novia! Y todo sin renunciar al humor negro, a la violencia, y a la estética de la primera parte, que mezcla elementos de spaguetti-western, manga japonés y películas de artes marciales de Hong-kong. Pero sobre todo, esta segunda parte se centra más en los diálogos, que explican y justifican las posturas de los distintos personajes; algunos son sencillamente excepcionales, como el monólogo de los superhéroes de David Carradine. También vuelve Tarantino a hacer gala de su buen oído a la hora de elegir temas musicales que quedan que ni pintados para sus secuencias. Esta vez ha contado incluso con los españoles Lole y Manuel, lo que demuestra una afición a la música inusitada. Que nadie se lleve a engaño. Como las películas que homenajea, se trata sobre todo de una cinta de acción. Pero subyace de fondo el tema del heroísmo cotidiano, del paso a la madurez, sacrificando parte de la forma de vida de la juventud en aras de formar una familia. Algo que según Bill, tiene más mérito que ser el propio Superman.

8/10
Kill Bill Volumen 1

2003 | Kill Bill Volume 1

Cuarta película del autor de Reservoir Dogs y Pulp Fiction, que llevaba siete años sin rodar, desde Jackie Brown. Fiel a sus orígenes, Quentin Tarantino canoniza la violencia, y homenajea a sus ídolos cinematográficos. Aunque se trata del Volumen 1, y deja inconclusa la historia hasta la siguiente entrega, en realidad, Tarantino acometió el rodaje pensando en una cinta única. Posteriormente se dio cuenta de que el metraje superaba las tres horas, por lo que llegó a un acuerdo para dividirla en dos partes con los productores, contentos de poder cobrar dos entradas a los espectadores. Puesto que el sencillo argumento es una excusa para una sucesión de secuencias de acción ultraviolentas, Tarantino, que también ejerce como guionista, ha decidido reducirlo al mínimo. Uma Thurman es una asesina profesional de la que no sabemos el nombre, porque cada vez que alguien lo pronuncia en la cinta suena un pitido. Embarazada de su jefe Bill, decide cambiar de vida  y contraer matrimonio con un joven que no tiene nada que ver con su vida delictiva. Pero Bill, al que nunca se ve la cara, y los antiguos compañeros asesinos de la novia, sin razón aparente, irrumpen en la ceremonia y asesinan a los invitados, al novio y hasta al pianista. Dada por muerta, tras ser apaleada, la novia queda en coma. Se despertará cuatro años después, privada del bebé que se encontraba en su vientre, y por si esto fuera poco, descubre que abusaban sexualmente de ella durante su estado comatoso. Por esta razón, decide emprender una venganza brutal contra sus antiguos compañeros. Al principio de la cinta ya ha eliminado a una de ellas, O-Ren Ishii, y busca a Vernita Green, la segunda. Para asegurarse el éxito, acude a Okinawa en busca del más grande creador de espadas de todos los tiempos, Hattori Hanzo, que construye para ella su obra maestra. Aunque esta historia puede parecer convencional, la originalidad reside en la forma que tiene Tarantino de contarla. Para empezar, no cuenta la historia de forma lineal, sino que pasado y futuro se alternan dosificando con cuentagotas los detalles de la trama. Nuevamente, Tarantino hace un espectacular uso de piezas musicales ya existentes, y de unos ingeniosos diálogos, que esta vez parecen sacados de películas malas de serie B (“Estoy filosóficamente de acuerdo con tu venganza”, le dice Hattori Hanzo a la novia). Se lleva la palma la parte visual, gracias a la excelente fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Scorsese, que se luce alternando secuencias en blanco y negro, con elaboradas iluminaciones en violeta, y un plano secuencia de unos cinco minutos que recorre el restaurante que sirve de guarida para O-Ren. Y sobre todo, una espectacular pelea, en que la protagonista se enfrenta a ochenta y tantos enemigos. Todo ello, servido con un montaje vibrante, lo que compensa en cierta medida que se trate de una cinta hiperviolenta y cruel, obviamente, no apta para los espectadores más sensibles, ni para niños. Durante casi dos horas, hay desmembramientos de órganos, humor negro, violaciones, e incluso referencias a la pederastia que serían difícilmente soportables de no ser porque la película está concebida como un entretenimiento que no debe tomarse en serio.

8/10
Jackie Brown

1997 | Jackie Brown

Jackie Brown es una azafata que para subir sus ingresos realiza contrabando de divisas para Ordell, un violento traficante. Un día, es detenida en el aeropuerto por un policía y un agente de aduanas. Éstos le proponen un trato de favor si les ayuda a llegar hasta Ordell. Jackie finge que acepta el trato, pero en realidad planea engañar tanto a Ordell como a la policía y huir con la pasta. Tarantino adapta "Rum Punch (Un cóctel explosivo)", una novela de Elmore Leonard, en esta película, que visualmente recuerda a las 'Blaxploitation Movies', films de serie B de los 70, protagonizados por actores afromericanos, con argumentos similares a las grandes películas de éxito. Por esta razón, reclutó como protagonista a Pam Grier, una de las grandes estrellas del subgénero. Sin embargo, la interpretación de esta actriz no se puede comparar, ni de lejos, con la genial resurrección de John Travolta, en Pulp Fiction, pues Grier parece estar poco convencida de que aún tiene edad para hacer de dura heroina. Tampoco resulta demasiado convincente Michael Keaton, como inspector de policía de pocas luces. Mucho más divertida es la interpretación de Samuel L. Jackson, como implacable villano, de Robert De Niro, en un papel de ex convicto, y Bridget Fonda, interpretando a una drogadicta. El guión también es menos compacto que el de otras películas del cineasta, pues acumula secuencias interesantes, que sin embargo no aportan nada al núcleo central de la historia. Por ejemplo, al principio le dedica mucho tiempo a describir el personaje de Samuel L. Jackson. A pesar de todo, y sin ser lo mejor del director de Reservoir Dogs, funciona por sus divertidos diálogos y memorables secuencias.

6/10
Abierto hasta el amanecer

1996 | From Dusk Till Dawn

Steh (George Clooney) y Richard (Quentin Tarantino) son dos atracadores de bancos perseguidos por la justicia. Con el FBI a sus espaldas toman como rehenes a la familia Fuller (Harvey Keitel y Juliette Lewis). Con ellos atraviesan la frontera mejicana; una vez en Méjico deciden pasar la noche en un local de carretera. Los acontecimientos toman un brusco giro, cuando al llegar la medianoche los demás clientes del garito se transformen en unos espeluznantes "zombies" ávidos de sangre humana. Robert Rodriguez dirige este film, que mezcla bruscamente ingredientes de distintos géneros cinematográficos: thiller, cine de terror..., todo ello aderezado de la peculiar estética de Tarantino (Pulp Fiction), tan proclive a mezclar la violencia más salvaje con un ácido humor tirando a cutre.

5/10
Four Rooms

1995 | Four Rooms

Disparatada comedia que narra cuatro historias diferentes que tienen como nexo de unión el hecho de desarrollarse en diferentes habitaciones de un mismo hotel de la ciudad de los Angeles, e intervenir en todas ellas un botones en su primera noche de trabajo. Un grupo de brujas que quieren convocar a una antigua diosa, un matrimonio, en el que el marido quiere matar a su adúltera esposa, los hijos de un matrimonio de mafiosos que la toman con Ted, el botones, que debe aguzar su ingenio si quiere salvar su vida, y una macabra apuesta, son las cuatro historias que componen el hilo argumental de esta película. Narradas por cuatro directores diferentes: Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, estamos ante un film un tanto irregular en el que abunda la sal gruesa, y un macabro sentido del humor que parece especialmente dirigido a la fiel parroquia de Tarantino y compañía.

4/10
Pulp Fiction

1994 | Pulp Fiction

Dos años después de su hiperviolento debut tras las cámaras con Reservoir Dogs, Quentin Tarantino sorprendió a la crítica y al público de todo el mundo con un magnífico ejercicio de estilo. El título hace referencia a los 'pulp', tal como se llamaban unas novelillas baratas que narraban historias criminales, con humor negro y secuencias violentas. Es el mismo tono que predomina en los relatos de este film, que transcurren en Los Ángeles. Vincent Vega, un matón de la mafia, debe acompañar a la novia de su jefe. Al boxeador Butch Coolidge le persigue un mafioso, por no cumplir con un combate amañado. Tarantino introduce numerosas referencias a la cultura pop, homenajeando a películas de artes marciales, a los cómics, y a la música rock, mediante una modélica utilización de la banda sonora. Tarantino también se luce en el guión, con ingeniosos diálogos, eso sí, groseros e irreverentes. Los pasajes violentos y sórdidos están filmados de forma irreal, y con sentido del humor y un enfoque ‘kitsch’. Lo cautivador de este peculiar producto es lo inverosímil de unas situaciones que parecen concebidas por la mente violenta de un Peckinpah mezclada con la de los hermanos Marx. El film supuso la resurrección cinematográfica de John Travolta, quien tras Grease y Fiebre del sábado noche se había perdido entre subproductos de difícil digestión. Sólo el bailecito con Uma Thurman le convirtió de nuevo en estrella. Tarantino da muestras de su extraordinario talento para narrar con imágenes y con ritmo trepidante. Pero... nada de realidad, aquí todo es puro cine. Y la música es tan original y ecléctica como todo lo demás. Estuvo nominada para 7 Oscar y ganó merecidamente la estatuilla al mejor guión original.

8/10
Asesinos natos

1994 | Natural Born Killers

Una pareja de psicópatas, disfruta de lo lindo con la violencia brutal, verdadera adicción. Oliver Stone adapta con el filtro de sus propios demonios interiores un argumento de Quentin Tarantino. Mickey y Mallory son un matrimonio muy enamorado, pero que disfrutan haciendo daño a sus semejante por la ruta 666. Los medios de comunicación, de modo irresponsable, glorifican sus actos hasta convertirlos en una especie de héroes. A Stone se le criticó si no había logrado los mismos efectos con su film, visualmente muy llamativo.

5/10
Amor a quemarropa

1993 | True Romance

Clarence es un joven solitario que, como regalo de cumpleaños, tiene una noche pasional con una joven prostituta llamada Alabama. Los dos se enamoran y deciden pasar el resto de su vida juntos. Pero los problemas no tardan en llegar cuando aparece Drexl, el anterior protector de la chica, al cual le han robado un maletín lleno de cocaína. Los jóvenes ven aquí la oportunidad de vender la droga y empezar una nueva vida. Comienza entonces una persecución atroz por la policía y la mafia, en medio de una espiral de mentiras, violencia y muerte de la que será difícil salir. La puesta en escena es trepidante y toda la película está plagada de rostros conocidos. El guión y el tono sórdido-humorístico del film lleva claramente escrito el nombre de Quentin Tarantino, lo cual pesa mucho más que el hecho de que esté dirigido con soltura por Tony Scott (Spy Game). La película es romántica y violenta, con momentos muy logrados. Se llevan la palma las escenas del diálogo entre Walken y Hopper, y la de la ensalada de tiros, sangre y muerte en la habitación del hotel.

6/10
Reservoir Dogs

1992 | Reservoir Dogs

El impresionante debut de Quentin Tarantino (si dejamos de lado My Best Friend's Birthday, rodada en plan amateur) es una de las películas más influyentes e imitadas del cine de los 90. Ya estaban presentes las señas de identidad de este cineasta, que se apoya en diálogos ocurrentes e ingeniosos, y recarga sus películas de violencia. Seis gansters profesionales que no se conocen entre sí son contratados por Joe y Eddie Cabot para un trabajito. Los seis mantienen su identidad en el anonimato, escondiéndose bajo nombres de colores: Sr. Rosa, Sr. Blanco, Sr. Naranja, Sr. Marrón, Sr. Azul y Sr. Rubio. Mientras realizan un atraco en una comisaría, aparece inesperadamente la policía, por lo que se desata un trágico tiroteo. Los miembros de la banda sospechan que uno de ellos ha dado el soplo, por lo que acaban enfrentándose entre ellos para descubrir al traidor. Aunque Tarantino contaba con un presupuesto bastante limitado, logró fichar al veterano Harvey Keitel (también productor del film) y se rodeó de un grupo de grandes actores desconocidos por aquel entonces, pero que se han dado a conocer gracias a él, como Steve Buscemi, Tim Roth o Michael Madsen, entre otros. El propio Tarantino se reserva el papel del señor Marrón. Destaca la narración a base de flashbacks, que van dosificando los detalles de la trama, y ofreciendo detalles sobre los personajes. La brutalidad de momentos, como la secuencia de la oreja, se suaviza parcialmente por algunos elementos humorísticos. A destacar la meritoria utilización de clásicos del rock para la banda sonora, de grupos como Stealers Wheel y Blue Swede. El propio Tarantino quedó muy satisfecho de una película que había rodado pensando en lo que a él mismo le hubiera gustado ver en una pantalla. "Si yo no hubiera hecho Reservoir Dogs, y si algún otro la hubiera hecho y yo hubiera ido a verla, habría pensado que aquella era la película más acongojantemente buena del año", comentó el cineasta.

7/10
Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
Los odiosos ocho

2015 | The Hateful Eight

Largo spaguetti-western, más de tres horas, a cargo de Quentin Tarantino, con su toque especial de largos y estudiados diálogos, y para el cual ha contado por fin con una banda sonora original de Ennio Morricone, que hizo la música para los filmes del género de Sergio Leone. Está estructurado en seis capítulos, dos en la diligencia, dos en la casa de postas de la "Mercería de Minnie" a la que arriban los viajeros de la diligencia, un quinto, flash-back, que explica ciertos acontecimientos mientras viajaba la diligencia, más uno último climático. Y aunque es un film dinámico y con formidables exteriores, bien podría concebirse como una obra de teatro, tan importantes son los intercambios dialécticos. Situada la narración en los años posteriores de la guerra de secesión, arranca con el encuentro de dos cazarrecompensas: John Kurz, que lleva consigo a una prisionera para la horca, Daisy Domergue, y el mayor negro Marquis Warren, que prefiere entregar cadáveres para evitarse problemas y combatió por el norte. En medio de una terrible ventisca en los nevados parajes de Wyoming, van camino de Red Rock y se topan con Chris Mannix, el futuro sheriff de la localidad, sureño. No desean otra cosa que poder refugiarse de las inclemencias del tiempo en la "Mercería de Minnie", pero en dicho lugar aguardan bastantes sorpresas. Con su octava película Tarantino confirma lo que todos sabemos: es un gran contador de historias y un gran director, que sabe imprimir ritmo a la narración, sin temor a agotar con las largas parrafadas que sueltan sus personajes, o con sus gamberradas violentas, de modo especial el último tramo del film, un festival casi gore, no faltan disparos a la cabeza y desparrame de sesos. El plano de apertura, que arranca en un crucificado de piedra para abrirse y mostrar cómo se acerca la diligencia, demuestra su maestría. Y sabe definir a sus personajes, concediendo a cada unos los rasgos precisos –la película es un regalo para los actores, por supuesto para el más protagonista Samuel L. Jackson, pero también para Kurt Russell, Walton Goggins, Tim Roth, Jennifer Jason Leigh, etc–, y contraataca de algún modo a los que le tachan de racista porque repita hasta la saciedad la palabra despectiva "nigger", de modo especial con el obsceno relato ligado al hijo de un general sudista, acudiendo a la ironía de ida y vuelta, una especie de curioso juego de ping-pong que le funciona. El antiguo empleado de videoclub supura cinefilia por todos los fotogramas de este film rodado en celuloide en 70 milímetros. Y se entrega a un ejercicio donde, el título lo deja claro, los personajes son odiosos: inmorales y con escasos escrúpulos, cada uno busca su propio beneficio, buscando para ello los necesarios aliados y manteniendo las lealtades mínimas que aconseja el instinto de supervivencia. Quizá el que al final sea todo un cínico juego de "niño travieso" es lo que pesa a un cineasta que con un poco más de peso específico en sus propuestas podría ser genial.

7/10
Django desencadenado

2012 | Django Unchained

1859, tiempos de esclavitud en Estados Unidos. El supuesto dentista y doctor King Schultz ejerce de cazador de recompensas, y compra la libertad de Django con la exclusiva intención de que le sirva para identificar a sus antiguos amos, perseguidos por la ley, y cuya muerte le proporcionará pingües beneficios. Pero surgirá la amistad, y Django se convierte en socio de Schultz a la hora de liquidar a forajidos y cobrar sustancias recompensas. Hasta el punto de que cuando Django le habla de su mujer Broomhilda, que aprendió alemán de su ama en una plantación, eso toca su corazoncito, de modo que acepta ayudarle para lograr la libertad de ella, aunque suponga meterse en la boca del lobo, tratar con el imprevisible Calvin Candie, experto en peleas a muerte entre esclavos negros, los llamados Mandingos. Quentin Tarantino se siente como pez en el agua buceando en la serie B, tocando los palos de todos los subgéneros, ya sea el criminal, la acción de karatekas, el terror, la blaxploitation o el cine de nazis. Ahora con Django desencadenado le toca el turno al spaghetti-western, sus muy queridos Sergio Leone, el Clint Eastwood de antaño o Sergio Corbucci, de quien toma aquí hasta el título, el tema musical y hasta un cameo, Franco Nero. Y si en Malditos bastardos podía permitirse criticar el racismo nazi, ahora convierte en objeto de su ironía y violencia paródica al esclavismo; pero que nadie espere consideraciones sesudas del guionista y director sobre el comercio con seres humanos, el eterno “chico grande” Tarantino, gamberrete donde los haya, entrega, ni más ni menos, un formidable ejercicio de estilo, aparentemente simple en su guión, aunque el libreto tenga su complejidad en el engranaje y la escritura de los diálogos, la creación de la grandilocuencia y el enfatismo, personajes operísticos conscientemente exagerados y que funcionan, entre ellos la pareja protagonista, Jamie Foxx y Christoph Waltz. Toda la parte que implica la presencia del gran villano Leonardo DiCaprio, de tensión creciente, se mueve en el filo de la navaja, y demuestra lo buen director que es Quentin Tarantino, que domina la narrativa fílmica y sabe tensar la cuerda hasta extremos insospechados, también con la curiosísima composición de Samuel L. Jackson, un personaje odioso. De modo que el espectáculo de casi tres horas en que consiste Django desencadenado se pasa en un santiamén, con pasajes surrealistas, su ensalada de violencia, sanguinolenta hasta el paroxismo, sus paradojas de negros negreros y blancos buenas personas, el romanticismo de la chica y esposa nunca olvidada, y los guiños, guiños continuos, en los títulos de crédito, en la banda sonora, en los zooms sesenteros y setenteros, en la violencia seca y cortante. ¿Madurará algún día Quentin Tarantino, como han hecho a su manera y con sus estilos, un Steven Spielberg -allí está su reflexión sobre la esclavitud en Lincoln- o los hermanos Coen? Tal vez, pero decididamente, no hoy, no con Django desencadenado.

8/10
Malditos bastardos

2009 | Inglourious Basterds

  “Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. Así empieza Malditos bastardos, frase de Quentin Tarantino que supone toda una declaración de principios, homenaje a Sergio Leone y compañeros, por su peculiar manera de mirar al western y al cine bélico, subrayado por la partitura musical, casi siempre integrada por viejas partituras de Ennio Morricone. Y a la vez, frase con que se inician habitualmente los cuentos y relatos de corte fantástico. El film consta de un prólogo de inusitada fuerza dramática, y la narración se estructura a través de varios capítulos que llevan al esperado momento climático y a un epílogo, donde Tarantino da rienda suelta hasta el paroxismo a su característica violencia paródica. En el primer año de la ocupación, el coronel de la SS Hans Landa, apodado “el cazador de judíos”, rastrea sus piezas en plena campiña francesa. Es toda una secuencia concebida con enorme habilidad, con elementos de western y de puro suspense, que sirve de insuperable tarjeta de presentación de Landa, personaje que ha puesto en el mapa al actor austriaco Christoph Waltz, premiado como mejor actor en Cannes. Shosanna, una joven judía a la que nunca vio el rostro, escapa de las garras de Landa por su irracional indulgencia. Varios años después la chica está en París, y tiene una pequeña sala de cine. Los servicios de propaganda nazis, con Joseph Goebbels a la cabeza, la escogen para estrenar la última película de la UFA, protagonizada por un heroico soldado alemán. Podría ser la ocasión ideal para que Shosanna se vengue de los nazis. Mientras, y de modo independiente, un comando compuesto por judíos americanos, opera en la Francia ocupada matando nazis y arrancándoles la cabellera; los alemanes los conocen con el sobrenombre de “malditos bastardos”. También ellos van a tener la idea de dar un golpe en el cine, aprovechando a una actriz alemana, que colabora con ellos. Tarantino demuestra ser un gran contador de historias, conocedor profuso de sus referentes, buen escritor de diálogos, que sabe definir personajes y sorprender con ciertas audacias que no es cuestión de desvelar. Destaca el tratamiento coral, que permite el lucimiento de todos los actores, hasta de los que tienen menos líneas. Por supuesto, su film es completamente intrascendente, una especie de cómic gamberro y violento, con elementos operísticos, también en las ‘ensaladas de tiros’ que remiten a Leone o al mencionado por él Enzo Castellari, del que incluso toma prestado el título de la película. Ir más allá –hay quien habla de audaz planteamiento de cómo el cine puede cambiar las cosas– parece una lectura un tanto excesiva. Su regodeo en la violencia puede cansar –hay varios momentos que piden apartar la vista–, pero es preciso reconocerle el dominio del medio, y su particular sentido del humor.  

8/10
Death Proof

2007 | Death Proof

Quentin Tarantino es un cineasta “travieso”. Otros lo llamarían “fetichista”. Forjado en sus gustos cinematográficos por la devoración de serie B tras serie B, aprovechando su antiguo oficio de dependiente de videoclub, ahora homenajea a los programas dobles en Grindhouse, compuesta por dos filmes, Death Proof, dirigido por él, y Planet Terror, a cargo de su amigo Robert Rodriguez. La acogida a su propuesta ha sido tibia en Estados Unidos, y para rentabilizar mejor el producto se ha tomado la decisión de estrenar las películas de modo individual y con más metraje en el resto del mundo. El trabajo de Tarantino tiene como referente las “slasher movies”, películas de terror en la carretera, con despampanantes mujeres ligeras de ropa enfrentadas a horripilantes peligros. A convención tan elemental, el cineasta le añade su innegable talento: Tarantino es un consumado guionista, sabe crear situaciones que despiertan el interés y sus diálogos son vivísimos. La historia que nos ocupa se desarrolla en dos tiempos claramente diferenciados, ambos con un grupo de mujeres que viaja en automóvil, donde hablan de sus anhelos sexuales con la “delicadeza” propia del tugurio tabernario de más baja estofa que imaginar quepa. Tanto en el primer tramo del film como en el segundo las féminas se topan con Mike el especialista, un profesional que dobla a los actores en las escenas arriesgadas de las películas, y que tiene más de un “tornillo” suelto. En una ocasión somos testigos de cómo se las gasta el tal Mike, con su auto “a prueba de muerte”, y en la otra acaba encontrando, al fin, la horma de su zapato. Se supone que las películas homenajeadas –acudiendo incluso a falsos defectos y rayaduras en la copia del film de Tarantino–, son “baratas”, y que ahí reside parte de su teórico encanto. Lo que no deja de ser paradójico en el caso que nos ocupa, pues para recrear este tipo de películas se cuenta con un holgado presupuesto, que se advierte en las elaboradas persecuciones automovilísticas y en la colisión frontal de dos vehículos, donde los desmembramientos de los ocupantes presentan esa violencia paródica a la que tan aficionado es el cineasta. La otra novedad de un film muy vacío de contenido, con una visión antropológica demasiado elemental, sería su supuesto feminismo, al mostrar cómo las desinhibidas y resueltas mujeres de la historia son capaces de dar una “lección” al machista y rampante psicópata interpretado por Kurt Russell. Seguramente es también una broma privada de Tarantino elegir al actor antaño protagonista de tantas películas familiares de Disney para hacer uno de los primeros filmes producido por los hermanos Weinstein al margen de la factoría. Una línea parecida a la de este film seguía Tarantino en las dos entregas de Kill Bill, pero ahí la jugada le salía mejor, estaban mejor perfiladas las motivaciones de sus personajes; aquí gran parte de lo que se ve suena a conocido, a divertimento menor.

6/10
CSI: Tarantino

2005 | CSI: Grave Danger. The Tarantino Episodes

Un tipo resentido con el C.S.I. por arrestar a su hija y arruinarle la vida, secuestra a Nick, uno de los miembros del equipo, para enterrarle vivo. Sus compañeros tendrán que encontrarle antes de que se le acabe el oxígeno. Seguidor incondicional de la serie C.S.I., Quentin Tarantino ha llegado a afirmar que Grisson, el protagonista, es su personaje televisivo favorito junto a Colombo. Anthony Zulker, creador de la serie, supo de la pasión de Tarantino, y decidió convencerle de que dirigiera alguna entrega. Es por esto que el cineasta, que ya apareció como actor en la serie Alias, y dirigió un episodio de Urgencias, se ofreció para rodar un capítulo especial de dos horas, con el que acabó la quinta temporada de C.S.I. El cineasta es también el autor del guión, y los que han disfrutado del episodio aseguran que se nota su maestría, sus golpes de humor y que mantiene la intriga de cara a las siguientes entregas de la serie.

6/10
Sin City (Ciudad del pecado)

2005 | Sin City

Tres historias independientes que transcurren en la ciudad a la que alude el título, con pequeñas conexiones entre ellas. Marv, un monstruoso gigantón, olvida sus penas a base de alcohol en un sórdido local. Un día conoce a una prostituta con la que pasa la noche. Al despertar, la chica ha sido asesinada y Marv decide consagrar su vida a la venganza. Mientras tanto, Dwight, un asesino que se ha cambiado la cara, trata de impedir los manejos de Jackie Boy por los bajos fondos. Por último, el detective Hartigan cumple 60 años y está a punto de retirarse de la policía. Cuando le queda una hora de servicio, intenta salvar a la pequeña Nancy de un depravado violador y asesino. Pero su enemigo acaba llevándose a la niña, por lo que Hartigan decide encontrarla como sea. Robert Rodriguez deja de lado sus últimas películas familiares, como Spy Kids y la reciente Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl, y vuelve al tono violento de otros de sus trabajos, como Abierto hasta el amanecer, en esta adaptación de la serie de comics homónima de Frank Miller. Algunos de los directores de las numerosas adaptaciones de cómics a la pantalla que se filman últimamente han declarado a los cuatro vientos su pasión por la obra original. Es lo que ocurre con Sam Raimi, responsable de Spider-Man, que por lo visto es seguidor del personaje desde niño. En el caso del mexicano Robert Rodriguez, su devoción por el original es tan grande, que ha trasladado al cine casi todas las viñetas, traduciendo milimétricamente el original, en blanco y negro, con algunos detalles en color. Para ello, ha filmado a los actores en formato digital, para después retocarles con sofisticados programas de ordenador y hacerles idénticos a los personajes del cómic. También ha utilizado gráficos computerizados para todos los decorados, con iluminaciones que recuerdan al expresionismo alemán y a los clásicos del cine negro. Se trata de una técnica similar a la que se utilizó en la sorprendente Sky Captain y el mundo del mañana. Desde luego, el aspecto del film es apasionante, pues Rodríguez se luce con vistosas imágenes que reproducen la estética propia del cine negro. El resultado, una reinvención absoluta de la realidad, ha sido recibido como un adelanto del cine del futuro. Este nivel artístico permite pasar por alto que las historias, típicamente de cómic, sean absolutamente irreales, increíbles y en ocasiones paródicas, y que sus diálogos sean sencillos. Otro elemento bastante discutible es su utilización hasta la extenuación de la omnipresente voz en off, sacada directamente de los recuadros del cómic original. Evocadora de los relatos de los grandes del género negro, como Raymond Chandler o Dassiell Hammett, se trata de una cinta oscura y tendente al exceso, no apta para menores, con un tono violento y secuencias de sexo bastante explícitas. Evidentemente, todo esto a la creación del mundo de la película, un lugar tenebroso donde la corrupción alcanza a todos los habitantes, y en que la moral brilla por su ausencia. Además, se entresaca de ellos una visión fatalista y escéptica de la vida. Así las cosas, sólo queda sitio para algunos individuos relativamente heroicos, capaces de redimirse y sacrificar sus vidas en pro de una buena causa. Además de un dinámico montaje, del propio Rodríguez, cabe mencionar el sólido elenco que ha logrado reunir. Destaca, sin duda, el veterano Mickey Rourke, últimamente muy alejado de las pantallas, en una gran interpretación del horripilante Marv, gigantón cuya recreación le ha obligado a ponerse grandes dosis de maquillaje. A Bruce Willis también le va que ni pintado su personaje de poli duro. Otros actores se lucen en breves papeles, a veces bastante transformados, como Elijah Wood, el perverso asesino Kevin.

7/10
Kill Bill Volumen 2

2004 | Kill Bill Volume 2

Continúa la venganza de la novia. Como recordarán los espectadores de la primera parte, se trata de una asesina profesional que tras quedarse embarazada y renunciar a su macabra ocupación, intentó iniciar una nueva vida, contrayendo matrimonio con un apuesto muchacho en una capilla de El Paso. Pero su antiguo jefe y amante, Bill, envió a sus secuaces, ex compañeros de la novia, que irrumpieron durante la ceremonia, acabando con los presentes, y dejándola a ella en coma. Cuatro años después de esta sangrienta acción, la novia despertó y acabó con dos de los miembros de la banda. Ahora, quedan tres personas en su lista. Budd, un cowboy que intenta cambiar de profesión, Elle Driver, una maquiavélica mujer tuerta que sigue siendo una asesina, y el propio Bill. Además, la novia se ha enterado de que la hija que llevaba en sus entrañas sobrevivió, y nació durante su coma. Tras el aluvión de sangre de la primera parte, sin que se supiera a cuento de qué venía, todo cobra sentido por fin en esta segunda entrega. ¡Hasta conocemos por fin el nombre de la novia! Y todo sin renunciar al humor negro, a la violencia, y a la estética de la primera parte, que mezcla elementos de spaguetti-western, manga japonés y películas de artes marciales de Hong-kong. Pero sobre todo, esta segunda parte se centra más en los diálogos, que explican y justifican las posturas de los distintos personajes; algunos son sencillamente excepcionales, como el monólogo de los superhéroes de David Carradine. También vuelve Tarantino a hacer gala de su buen oído a la hora de elegir temas musicales que quedan que ni pintados para sus secuencias. Esta vez ha contado incluso con los españoles Lole y Manuel, lo que demuestra una afición a la música inusitada. Que nadie se lleve a engaño. Como las películas que homenajea, se trata sobre todo de una cinta de acción. Pero subyace de fondo el tema del heroísmo cotidiano, del paso a la madurez, sacrificando parte de la forma de vida de la juventud en aras de formar una familia. Algo que según Bill, tiene más mérito que ser el propio Superman.

8/10
Kill Bill Volumen 1

2003 | Kill Bill Volume 1

Cuarta película del autor de Reservoir Dogs y Pulp Fiction, que llevaba siete años sin rodar, desde Jackie Brown. Fiel a sus orígenes, Quentin Tarantino canoniza la violencia, y homenajea a sus ídolos cinematográficos. Aunque se trata del Volumen 1, y deja inconclusa la historia hasta la siguiente entrega, en realidad, Tarantino acometió el rodaje pensando en una cinta única. Posteriormente se dio cuenta de que el metraje superaba las tres horas, por lo que llegó a un acuerdo para dividirla en dos partes con los productores, contentos de poder cobrar dos entradas a los espectadores. Puesto que el sencillo argumento es una excusa para una sucesión de secuencias de acción ultraviolentas, Tarantino, que también ejerce como guionista, ha decidido reducirlo al mínimo. Uma Thurman es una asesina profesional de la que no sabemos el nombre, porque cada vez que alguien lo pronuncia en la cinta suena un pitido. Embarazada de su jefe Bill, decide cambiar de vida  y contraer matrimonio con un joven que no tiene nada que ver con su vida delictiva. Pero Bill, al que nunca se ve la cara, y los antiguos compañeros asesinos de la novia, sin razón aparente, irrumpen en la ceremonia y asesinan a los invitados, al novio y hasta al pianista. Dada por muerta, tras ser apaleada, la novia queda en coma. Se despertará cuatro años después, privada del bebé que se encontraba en su vientre, y por si esto fuera poco, descubre que abusaban sexualmente de ella durante su estado comatoso. Por esta razón, decide emprender una venganza brutal contra sus antiguos compañeros. Al principio de la cinta ya ha eliminado a una de ellas, O-Ren Ishii, y busca a Vernita Green, la segunda. Para asegurarse el éxito, acude a Okinawa en busca del más grande creador de espadas de todos los tiempos, Hattori Hanzo, que construye para ella su obra maestra. Aunque esta historia puede parecer convencional, la originalidad reside en la forma que tiene Tarantino de contarla. Para empezar, no cuenta la historia de forma lineal, sino que pasado y futuro se alternan dosificando con cuentagotas los detalles de la trama. Nuevamente, Tarantino hace un espectacular uso de piezas musicales ya existentes, y de unos ingeniosos diálogos, que esta vez parecen sacados de películas malas de serie B (“Estoy filosóficamente de acuerdo con tu venganza”, le dice Hattori Hanzo a la novia). Se lleva la palma la parte visual, gracias a la excelente fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Scorsese, que se luce alternando secuencias en blanco y negro, con elaboradas iluminaciones en violeta, y un plano secuencia de unos cinco minutos que recorre el restaurante que sirve de guarida para O-Ren. Y sobre todo, una espectacular pelea, en que la protagonista se enfrenta a ochenta y tantos enemigos. Todo ello, servido con un montaje vibrante, lo que compensa en cierta medida que se trate de una cinta hiperviolenta y cruel, obviamente, no apta para los espectadores más sensibles, ni para niños. Durante casi dos horas, hay desmembramientos de órganos, humor negro, violaciones, e incluso referencias a la pederastia que serían difícilmente soportables de no ser porque la película está concebida como un entretenimiento que no debe tomarse en serio.

8/10
Jackie Brown

1997 | Jackie Brown

Jackie Brown es una azafata que para subir sus ingresos realiza contrabando de divisas para Ordell, un violento traficante. Un día, es detenida en el aeropuerto por un policía y un agente de aduanas. Éstos le proponen un trato de favor si les ayuda a llegar hasta Ordell. Jackie finge que acepta el trato, pero en realidad planea engañar tanto a Ordell como a la policía y huir con la pasta. Tarantino adapta "Rum Punch (Un cóctel explosivo)", una novela de Elmore Leonard, en esta película, que visualmente recuerda a las 'Blaxploitation Movies', films de serie B de los 70, protagonizados por actores afromericanos, con argumentos similares a las grandes películas de éxito. Por esta razón, reclutó como protagonista a Pam Grier, una de las grandes estrellas del subgénero. Sin embargo, la interpretación de esta actriz no se puede comparar, ni de lejos, con la genial resurrección de John Travolta, en Pulp Fiction, pues Grier parece estar poco convencida de que aún tiene edad para hacer de dura heroina. Tampoco resulta demasiado convincente Michael Keaton, como inspector de policía de pocas luces. Mucho más divertida es la interpretación de Samuel L. Jackson, como implacable villano, de Robert De Niro, en un papel de ex convicto, y Bridget Fonda, interpretando a una drogadicta. El guión también es menos compacto que el de otras películas del cineasta, pues acumula secuencias interesantes, que sin embargo no aportan nada al núcleo central de la historia. Por ejemplo, al principio le dedica mucho tiempo a describir el personaje de Samuel L. Jackson. A pesar de todo, y sin ser lo mejor del director de Reservoir Dogs, funciona por sus divertidos diálogos y memorables secuencias.

6/10
Four Rooms

1995 | Four Rooms

Disparatada comedia que narra cuatro historias diferentes que tienen como nexo de unión el hecho de desarrollarse en diferentes habitaciones de un mismo hotel de la ciudad de los Angeles, e intervenir en todas ellas un botones en su primera noche de trabajo. Un grupo de brujas que quieren convocar a una antigua diosa, un matrimonio, en el que el marido quiere matar a su adúltera esposa, los hijos de un matrimonio de mafiosos que la toman con Ted, el botones, que debe aguzar su ingenio si quiere salvar su vida, y una macabra apuesta, son las cuatro historias que componen el hilo argumental de esta película. Narradas por cuatro directores diferentes: Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino, estamos ante un film un tanto irregular en el que abunda la sal gruesa, y un macabro sentido del humor que parece especialmente dirigido a la fiel parroquia de Tarantino y compañía.

4/10
Pulp Fiction

1994 | Pulp Fiction

Dos años después de su hiperviolento debut tras las cámaras con Reservoir Dogs, Quentin Tarantino sorprendió a la crítica y al público de todo el mundo con un magnífico ejercicio de estilo. El título hace referencia a los 'pulp', tal como se llamaban unas novelillas baratas que narraban historias criminales, con humor negro y secuencias violentas. Es el mismo tono que predomina en los relatos de este film, que transcurren en Los Ángeles. Vincent Vega, un matón de la mafia, debe acompañar a la novia de su jefe. Al boxeador Butch Coolidge le persigue un mafioso, por no cumplir con un combate amañado. Tarantino introduce numerosas referencias a la cultura pop, homenajeando a películas de artes marciales, a los cómics, y a la música rock, mediante una modélica utilización de la banda sonora. Tarantino también se luce en el guión, con ingeniosos diálogos, eso sí, groseros e irreverentes. Los pasajes violentos y sórdidos están filmados de forma irreal, y con sentido del humor y un enfoque ‘kitsch’. Lo cautivador de este peculiar producto es lo inverosímil de unas situaciones que parecen concebidas por la mente violenta de un Peckinpah mezclada con la de los hermanos Marx. El film supuso la resurrección cinematográfica de John Travolta, quien tras Grease y Fiebre del sábado noche se había perdido entre subproductos de difícil digestión. Sólo el bailecito con Uma Thurman le convirtió de nuevo en estrella. Tarantino da muestras de su extraordinario talento para narrar con imágenes y con ritmo trepidante. Pero... nada de realidad, aquí todo es puro cine. Y la música es tan original y ecléctica como todo lo demás. Estuvo nominada para 7 Oscar y ganó merecidamente la estatuilla al mejor guión original.

8/10
Reservoir Dogs

1992 | Reservoir Dogs

El impresionante debut de Quentin Tarantino (si dejamos de lado My Best Friend's Birthday, rodada en plan amateur) es una de las películas más influyentes e imitadas del cine de los 90. Ya estaban presentes las señas de identidad de este cineasta, que se apoya en diálogos ocurrentes e ingeniosos, y recarga sus películas de violencia. Seis gansters profesionales que no se conocen entre sí son contratados por Joe y Eddie Cabot para un trabajito. Los seis mantienen su identidad en el anonimato, escondiéndose bajo nombres de colores: Sr. Rosa, Sr. Blanco, Sr. Naranja, Sr. Marrón, Sr. Azul y Sr. Rubio. Mientras realizan un atraco en una comisaría, aparece inesperadamente la policía, por lo que se desata un trágico tiroteo. Los miembros de la banda sospechan que uno de ellos ha dado el soplo, por lo que acaban enfrentándose entre ellos para descubrir al traidor. Aunque Tarantino contaba con un presupuesto bastante limitado, logró fichar al veterano Harvey Keitel (también productor del film) y se rodeó de un grupo de grandes actores desconocidos por aquel entonces, pero que se han dado a conocer gracias a él, como Steve Buscemi, Tim Roth o Michael Madsen, entre otros. El propio Tarantino se reserva el papel del señor Marrón. Destaca la narración a base de flashbacks, que van dosificando los detalles de la trama, y ofreciendo detalles sobre los personajes. La brutalidad de momentos, como la secuencia de la oreja, se suaviza parcialmente por algunos elementos humorísticos. A destacar la meritoria utilización de clásicos del rock para la banda sonora, de grupos como Stealers Wheel y Blue Swede. El propio Tarantino quedó muy satisfecho de una película que había rodado pensando en lo que a él mismo le hubiera gustado ver en una pantalla. "Si yo no hubiera hecho Reservoir Dogs, y si algún otro la hubiera hecho y yo hubiera ido a verla, habría pensado que aquella era la película más acongojantemente buena del año", comentó el cineasta.

7/10
Kill Bill Volumen 2

2004 | Kill Bill Volume 2

Continúa la venganza de la novia. Como recordarán los espectadores de la primera parte, se trata de una asesina profesional que tras quedarse embarazada y renunciar a su macabra ocupación, intentó iniciar una nueva vida, contrayendo matrimonio con un apuesto muchacho en una capilla de El Paso. Pero su antiguo jefe y amante, Bill, envió a sus secuaces, ex compañeros de la novia, que irrumpieron durante la ceremonia, acabando con los presentes, y dejándola a ella en coma. Cuatro años después de esta sangrienta acción, la novia despertó y acabó con dos de los miembros de la banda. Ahora, quedan tres personas en su lista. Budd, un cowboy que intenta cambiar de profesión, Elle Driver, una maquiavélica mujer tuerta que sigue siendo una asesina, y el propio Bill. Además, la novia se ha enterado de que la hija que llevaba en sus entrañas sobrevivió, y nació durante su coma. Tras el aluvión de sangre de la primera parte, sin que se supiera a cuento de qué venía, todo cobra sentido por fin en esta segunda entrega. ¡Hasta conocemos por fin el nombre de la novia! Y todo sin renunciar al humor negro, a la violencia, y a la estética de la primera parte, que mezcla elementos de spaguetti-western, manga japonés y películas de artes marciales de Hong-kong. Pero sobre todo, esta segunda parte se centra más en los diálogos, que explican y justifican las posturas de los distintos personajes; algunos son sencillamente excepcionales, como el monólogo de los superhéroes de David Carradine. También vuelve Tarantino a hacer gala de su buen oído a la hora de elegir temas musicales que quedan que ni pintados para sus secuencias. Esta vez ha contado incluso con los españoles Lole y Manuel, lo que demuestra una afición a la música inusitada. Que nadie se lleve a engaño. Como las películas que homenajea, se trata sobre todo de una cinta de acción. Pero subyace de fondo el tema del heroísmo cotidiano, del paso a la madurez, sacrificando parte de la forma de vida de la juventud en aras de formar una familia. Algo que según Bill, tiene más mérito que ser el propio Superman.

8/10
Death Proof

2007 | Death Proof

Quentin Tarantino es un cineasta “travieso”. Otros lo llamarían “fetichista”. Forjado en sus gustos cinematográficos por la devoración de serie B tras serie B, aprovechando su antiguo oficio de dependiente de videoclub, ahora homenajea a los programas dobles en Grindhouse, compuesta por dos filmes, Death Proof, dirigido por él, y Planet Terror, a cargo de su amigo Robert Rodriguez. La acogida a su propuesta ha sido tibia en Estados Unidos, y para rentabilizar mejor el producto se ha tomado la decisión de estrenar las películas de modo individual y con más metraje en el resto del mundo. El trabajo de Tarantino tiene como referente las “slasher movies”, películas de terror en la carretera, con despampanantes mujeres ligeras de ropa enfrentadas a horripilantes peligros. A convención tan elemental, el cineasta le añade su innegable talento: Tarantino es un consumado guionista, sabe crear situaciones que despiertan el interés y sus diálogos son vivísimos. La historia que nos ocupa se desarrolla en dos tiempos claramente diferenciados, ambos con un grupo de mujeres que viaja en automóvil, donde hablan de sus anhelos sexuales con la “delicadeza” propia del tugurio tabernario de más baja estofa que imaginar quepa. Tanto en el primer tramo del film como en el segundo las féminas se topan con Mike el especialista, un profesional que dobla a los actores en las escenas arriesgadas de las películas, y que tiene más de un “tornillo” suelto. En una ocasión somos testigos de cómo se las gasta el tal Mike, con su auto “a prueba de muerte”, y en la otra acaba encontrando, al fin, la horma de su zapato. Se supone que las películas homenajeadas –acudiendo incluso a falsos defectos y rayaduras en la copia del film de Tarantino–, son “baratas”, y que ahí reside parte de su teórico encanto. Lo que no deja de ser paradójico en el caso que nos ocupa, pues para recrear este tipo de películas se cuenta con un holgado presupuesto, que se advierte en las elaboradas persecuciones automovilísticas y en la colisión frontal de dos vehículos, donde los desmembramientos de los ocupantes presentan esa violencia paródica a la que tan aficionado es el cineasta. La otra novedad de un film muy vacío de contenido, con una visión antropológica demasiado elemental, sería su supuesto feminismo, al mostrar cómo las desinhibidas y resueltas mujeres de la historia son capaces de dar una “lección” al machista y rampante psicópata interpretado por Kurt Russell. Seguramente es también una broma privada de Tarantino elegir al actor antaño protagonista de tantas películas familiares de Disney para hacer uno de los primeros filmes producido por los hermanos Weinstein al margen de la factoría. Una línea parecida a la de este film seguía Tarantino en las dos entregas de Kill Bill, pero ahí la jugada le salía mejor, estaban mejor perfiladas las motivaciones de sus personajes; aquí gran parte de lo que se ve suena a conocido, a divertimento menor.

6/10

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