Cate Blanchett, esa fuerza de la naturaleza capaz de pasar de Elizabeth a TÁR sin despeinarse —aunque luego se despeine a lo loco en Blue Jasmine— ha soltado una bomba en la Radio Times: está pensando seriamente en dejar la interpretación.
No es un arrebato momentáneo. “Mi familia pone los ojos en blanco cada vez que lo digo, pero lo digo en serio: quiero dejar de actuar”, confiesa la actriz.
¿Motivo? No es que quiera desaparecer, sino que tiene una lista de cosas pendientes fuera del foco. Teatro, radioteatro, y quién sabe si repostería con harina ecológica. El caso es que su currículum ya parece una filmoteca, y ella misma lo sabe: “Hay muchas cosas que quiero hacer con mi vida”, afirma Cate Blanchett.
En los últimos años ha encadenado proyectos con directores de pedigrí: ha estado a las órdenes de Guy Maddin en Rumours, Alfonso Cuarón en Disclaimer, Eli Roth en Borderlands, y Steven Soderbergh en Confidencial (Black Bag). O sea, desde la distopía delirante hasta el thriller fino, pasando por los videojuegos armados hasta los dientes.
Y lo que viene también suena a despedida en cámara lenta: aún tiene en la recámara dos películas ya rodadas, Father, Mother, Sister, Brother de Jim Jarmusch y Alpha Gang de los hermanos Zellner. Después de eso, todo apunta a que bajará el telón.
Cate Blanchett tiene dos Oscar en la estantería, pero podría tener cinco sin que nadie se quejara. En 2022, Rolling Stone se atrevió a preguntarse si es la mejor intérprete viva, directamente, sin distinción de género. La duda ofende.
Si decide decir adiós, el cine perdería a su reina camaleónica, y Netflix se quedaría sin alguien a quien enfocar en plano cerrado durante monólogos imposibles.
¿Lo dejará de verdad? ¿O es solo una Blanchettada más antes del próximo renacimiento? Solo el tiempo —y su agente— lo dirán.
