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Biografía

Cate Blanchett

Cate Blanchett

51 años

Cate Blanchett

Nació el 14 de Mayo de 1969 en Melbourne, Victoria, Australia

Premios: 2 Oscar (más 1 nominaciones)

Breve, pero intensa

01 Diciembre 2005

Tolkien define a Galadriel, personaje clave de El Señor de los Anillos, como una belleza capaz de encandilar a las personas de su alrededor. Tan es así que cualquier actriz que intentara interpretar al personaje estaba condenada al fracaso... Hasta que de Australia llegó el talento encarnado en mujer.

Nacida el 14 de mayo de 1969 en Melbourne, Catherine Elise Blanchett es la mediana de los tres hijos de una profesora australiana, y de un ejecutivo estadounidense del mundo de la publicidad. Su infancia fue desgraciada, porque su progenitor murió de un ataque al corazón cuando ella tenía diez años. A esa edad ya destacaba en el típico grupo teatral de su colegio. Comenzó a estudiar Económicas en la Universidad de Melbourne, pero una curiosa anécdota cambió su vida. Visitaba Egipto  con 18 años cuando un individuo se presentó en el hotel de baja estofa de El Cairo en el que estaba alojada para preguntarle si quería hacer de extra en una película. Al día siguiente se supone que hacía de boxeadora americana que perdía frente a una egipcia. Le dio tanto miedoque al final no se atrevió. Pero se contagió del gusanillo de la interpretación, y al poco dejaba su carrera para matricularse en el Instituto Nacional de Arte Dramático de su país.

Nada más salir se convirtió en una celebridad en Australia, por protagonizar varias obras de teatro, sobre todo 'Oleanna', el texto más polémico del prolífico David Mamet, donde encarnaba a una alumna de una universidad estadounidense que mantenía una relación con su profesor. Poco después de debutar en el cine australiano con Police Rescue, sería contratada en 1997 para una producción estadounidense, Camino al paraíso, protagonizada por Glenn Close. Inició así una carrera fulgurante, pues en un par de años se convirtió en estrella de Hollywood. Empezó a ser conocida con Elizabeth, por la que ganó el Globo de Oro y la nominaron al Oscar. Después se especializó en mujeres que desafian las convenciones sociales, como sus personajes en Un marido ideal, El talento de Mr. Ripley y Oscar y Lucinda. Hasta le quedó tiempo para contraer matrimonio, con Andrew Upton, montador con el que había trabajado en alguna película.

Poco después, vio 'gente muerta' en Premonición, thriller sobrenatural en el que hacía de madre de familia que tenía visiones. Las mismas premoniciones que podían verse en el espejo de Galadriel, su personaje en El Señor de los Anillos, la reina de los elfos. Salió airosa de la prueba de fuego: que los fans de Tolkien, los críticos más exigentes que se conocen, se rindieran sin condiciones ante su belleza. “Rodar esta trilogía fue una experiencia única. Salgo con enormes orejas... divertidas, ropa fantástica, en el sentido literal de la palabra y brillos diversos”, dijo de sus apariciones breves pero intensas en las películas de Peter Jackson. Incluso se le perdonan algunos fracasillos, como el de Vidas furtivas, una excentricidad de Sally Potter donde interpretaba a una bailarina, y Heaven, cinta de Tom Tykwer con críticas nefastas y que todavía no se ha estrenado en nuestro país. También era algo decepcionante Desapariciones, de Ron Howard. Menos mal que también ha hecho películas que han sonado más, como la interesante Veronica Guerin, o Café y cigarrillos, con el iconoclasta Jim Jarmusch. Hace poco, tuvo que renunciar a su personaje en Closer, de Mike Nichols, para dar a luz a su segundo hijo.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
2014

Ganador de 1 premio

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

Filmografía
Nightmare Alley

2020 | Nightmare Alley

Un joven y ambicioso feriante (Bradley Cooper) con un innegable talento para manipular a la gente con unas pocas palabras bien elegidas, se compincha con una psicóloga (Cate Blanchett) que es aún más peligrosa que él.

Mrs. America

2020 | Mrs. America | Serie TV

Serie planteada claramente como diatriba contra Phyllis Schlafly, activista conservadora de St. Louis. La acción comienza en 1972, cuando el poder legislativo de Estados Unidos aprueba la Enmienda de Igualdad de Derechos o Equal Rights Amendment (ERA). Schlafly, también madre de familia casada con un influyente abogado, llega a la conclusión de que este supuesto avance podría acabar perjudicando a las mujeres, y destruyendo a la familia tradicional. De ahí que se lance a elaborar una serie de boletines, y a impartir charlas exponiendo su punto de vista, para evitar que la mayor parte de estados ratifiquen la ERA, condición indispensable para que entre en vigor. Dahvi Waller (guionista en series como Mad Men) escribe y aparece acreditada como creadora de esta miniserie de 10 capítulos para Hulu, donde precisamente su trabajo quizás suponga el punto más débil. Sobre todo, se muestra claramente partidista, no se intenta entender el punto de vista de los republicanos. Se arremete contra Schlafly, a la que muestra como una pobre desgraciada contradictoria, que defiende que la mujer no está discriminada, pero que por ejemplo asiste a una reunión en la que le piden que sea la que tome notas, por ser la única mujer, o su esposo la obliga a mantener relaciones sexuales cuando ella está agotada. Se describe en cambio sin aristas a sus oponentes, representantes de la segunda ola del feminismo, como Gloria Steinem, fundadora de MS Magazine, la escritora Betty Friedan o Shirley Chisholm, primera afroamericana elegida para el Congreso. Se trata no obstante de una serie con cuidada reconstrucción de la época, y con una realización notoria, se llevan el mayr mérito Anna Boden y Ryan Fleck, en su proyecto inmediatamente posterior a Capitana Marvel, pues se han responsabilizado de cuatro de los diez capítulos. Resulta muy eficaz que los tramos en los que aparece Schlafly estén rodados en un estilo tradicional y más academicista, y los del resto de mujeres, cámara en mano, con un toque más moderno. También se han esforzado mucho los miembros del reparto, en especial Cate Blanchett, en el rol protagonista, pero también John Slattery (su marido), Rose Byrne (Steinem), Elizabeth Banks (la feminista Jill Ruckelshaus), o James Marsden (el diputado Phil Crane), todos ellos tan eficaces  que por momentos consiguen que no se note que sus personajes estén torpemente descritos sobre el papel.

5/10
Dónde estás, Bernadette

2019 | Where'd You Go, Bernadette

Bernadette Fox es una enigmática mujer, de acusada personalidad, antaño arquitecta de prestigio, en la actualidad retirada de la vida pública en una urbanización de Seattle, ciudad a la que odia. Ahí vive con su esposo Elgie, programador gurú de Microsoft, y con su inteligente hija adolescente Bee. La chica logra arrancar a los padres la promesa de que se irán de vacaciones a la Antártida, un lugar que le fascina. Pero el ya habitual nerviosismo de Bernadette irá en aumento, lo que se manifiesta en un comportamiento impertinente con sus vecinas, en las compras electrónicas compulsivas con su asistente informático, y en el consumo de fármacos. Richard Linklater nunca defrauda. Estamos ante un cineasta interesado en el ser humano y sus motivaciones, algo que se trasluce en cada una de sus películas, desde la trilogía que inició con Antes del amanecer a la historia de veteranos de guerra La última bandera, pasando por su asombroso proyecto Boyhood, gestado a lo largo de doce años de paciente rodaje. Aquí aborda el tema del genio artístico, de su desarrollo y su posible frustración por dificultades que no se logran gestionar adecuadamente. En tal sentido, la cuestión de la arquitectura está introducida con gran realismo, de modo que el reportaje especial sobre uno de sus proyectos, colgado en internet, fascina, y se entiende la cuestión del corrimiento de tierras, o cierta idea que surge en un momento fundamental de la trama. Y ello está bien maridado con la dedicación informática de Elgie, terreno en el que es algo parecido a un geniecillo, aunque se le escapen ciertos problemas de Bernadette, o las aportaciones como “amateur” de Bee en una representación escolar, con un instrumento musical. Hay mucho e inteligente subtexto, como en la medalla de santa Bernadette, la vidente de Lourdes, y que alude a distintas visiones de las cosas que todos necesitamos para funcionar en la vida. La película adapta una popular novela de Maria Semple, y en el guion, además de Linklater, han intervenido Holly Gent y Vincent Palmo Jr., que ya habían colaborado con él en Me and Orson Welles. Y se combina sabiamente el drama por la crisis familiar, por los problemas psíquicos y de convivencia de ella, pero también por la excesiva dedicación al trabajo de él, y los temores que surgen alrededor de la próxima partida de Bee a un internado. También tienen interés las relaciones humanas con las vecinas, donde se pinta ese ambiente que vienen retratando series como Mujeres desesperadas y Big Little Lies, de mujeres casadas y madres que tratan de brillar en su vida social. Ahí hay espacio para lo tragicómico. Una vez más Linklater acierta con un magnífico reparto, donde brilla Cate Blanchett, perfecta como neurótica asocial artista con encanto, verdaderamente esta mujer se transfigura en cada papel que asume, y es lo más parecido a una Katharine Hepburn que tenemos en la actualidad. También demuestran gran nivel Billy Crudup o Kristen Wiig, aunque merece la pena destacar el trabajo de la recién llegada Emma Nelson como la hija, está sencillamente maravillosa.

8/10
Ocean's 8

2018 | Ocean's Eight

Spin-off de la trilogía de Ocean's Eleven sobre ladrones sofisticados que protagonizaron George Clooney y compañía, que a su vez versionaba la película La cuadrilla de los once con Frank Sinatra y equipo. En esta ocasión la novedad estriba en que el grupo de delincuentes está formado únicamente por mujeres, ocho, y que en vez de casinos el objetivo de su golpe está enmarcado en la glamourosa y neoyorquina gala Met. Debbie Ocean, hermana del fallecido ladrón Danny Ocean se ha pasado varios años en prisión, porque su novio la traicionó en una estafa, ya se ve que la “dedicación profesional” viene de familia. Durante ese tiempo ha urdido el golpe perfecto que deberá ejecutarse en la gala Met: no se trata de robar los magníficos collares que forman parte de una exposición, sino de centrar el tiro en el que llevará una “celebrity”, Daphne Kluger, que pertenece a Cartier, y que debido a sus preciosos diamantes está valorado en 150 millones de dólares. Tras reclutar a antiguas compañeras del oficio, se trata de recabar toda la información de la sede del evento, y el modo de acceder ahí sin despertar sospechas. Y si de paso se pueden ajustar cuentas con el traidor de antaño, miel sobre hojuelas. Aunque el nombre de Steven Soderbergh se mantiene entre los productores, toma la batuta de director Gary Ross, cuyos créditos en este rol se limitan a cinco títulos en dos décadas, uno de ellos el exitoso Los juegos del hambre. Además coescribe el guión. La película es entretenida, y funciona como un mecanismo de relojería. Si hay que achacarle algo es precisamente eso, que parece escrita por una computadora inteligente, le falta alma. Es como jugar al ajedrez con un ordenador, nunca hará una jugada genial aunque manejará las opciones utilizadas por grandes jugadores que albergue su extensa base de datos. En tal sentido el film resulta algo frío, cuesta empatizar con los personajes, aunque estén interpretados por una pléyade de estupendas actrices, y haya algún divertido gag. El reparto acude a una primera línea de estrellas indiscutibles –Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway–, seguidas de su ilustrísima Helena Bonham Carter, la cantante Rihanna y la televisiva Sarah Paulson, más jóvenes promesas y un montón de cameos, incluido, no podía ser de otra manera, el de Anna Wintour. Sabe apuntarse el tanto del tan traído empoderamiento femenino, aplaudiendo a unas mujeres que forman un equipo conjuntado, pero que luego son capaces de realizarse plenamente por su cuenta en solitario, viva la independencia, quién necesita a los hombres o formar una familia. Por supuesto, quizá esta lectura sociológica parezca excesiva en lo que no es más que un divertimento, pero en tiempos del #MeToo no puedo por menos de apuntarla.

6/10
La casa del reloj en la pared

2018 | The House With a Clock in Its Walls

Años 50. Owen es un niño huérfano que recala en el pueblo de New Zebedee, en Michigan para vivir con su tío Jonathan. Éste resulta ser un tipo bastante extraño, que vive en una casa llena de relojes, en donde los ruidos repentinos y las cosas raras están a la orden del día. Por algo en el pueblo dicen que la casa está encantada... Pero Owen, que también es un chaval singular y le cuesta hacer amistades en el colegio, se hará querer por su tío y por su amiga íntima, la vecina señora Zimmerman. Y así pronto descubrirá que su tío y su amiga son poderosos magos y que él está llamado a ser también un maestro de la magia. Adaptación de la novela del norteamericano John Bellairs (1938-1991), que pone el énfasis en mundos mágicos y sortilegios con un joven protagonista que es una suerte de precursor de Harry Potter. Como el protagonista de las novelas de J.K. Rowling, el chaval Lewis Barnavelt protagonizó varios libros de Bellairs y tiene bastantes puntos en común con su colega británico, entre ellos que es huérfano y que se traslada a vivir a casa de su desconocido tío. La diferencia esencial es que Jonathan Barnavelt será el que introduzca a su sobrino en las artes mágicas y que los efectos de éstas nunca son tan espectaculares como los de los alumnos de Hogwarts. Dirige este film familiar un sorprendentemente Eli Roth, cineasta conocido por la escabrosidad sangrienta de sus películas de terror. El conjunto tiene menor entidad que las cinematográficas de Harry Potter, quizá también debido al acentuado sesgo humorístico de las aventuras de Lewis y compañía, y también porque presenta un mundo imaginativo mucho menos desbordante. Todo en La casa del reloj en la pared tiene un aire más clásico y sencillo y se dirige, digamos, a un público infantil, más ingenuo quizá. Esto no quita que el director Eli Roth ofrezca algunos momentos que podrían causar problemas nocturnos a la chiquillería, como la siniestra rebelión de los muñecos, por ejemplo. Funciona la ambientación cincuentera del pueblo y también la gótica puesta en escena y la recargada decoración de la casa, y aunque el prometedor impacto inicial –con la presentación de Barnavelt y Madame Zimmerman, los objetos que se mueven, los misteriosos ruidos, etc.– se diluye poco a poco conforme avanzan los minutos, hasta llegar al precipitado y algo simplón desenlace, en general se trata de una más que entretenida película familiar, con eficaces efectos especiales y escenas estupendas, como la del ataque de las calabazas, además de incluir enseñanzas de valía como la lucha contra el mal y la importancia de elegir bien las amistades. Es una suerte que el film cuente con dos actores como Jack Black y Cate Blanchett. El primero ofrece su charlatana colección de gags y su simpática patanería, mientras que la australiana compone un papel más serio y equilibrado, apoyado en su potente personalidad. Ambos se compaginan para ser la perfecta y estrafalaria familia que el joven Lewis (correcto el joven Owen Vaccaro), necesita para salir adelante.

5/10
Thor: Ragnarok

2017 | Thor: Ragnarok

Tercera película de superhéroes Marvel con protagonismo principal para el personaje inspirado en los dioses de la mitología nórdica. Aquí, tras la muerte de su padre Odín, Thor debe impedir que ocurra el Ragnarok, una especie de terrible apocalipsis que destruiría la civilización asgariana; además, ha de enfrentarse con su malvada hermana primogénita Hela. Pero queda atrapado en un planeta donde debe combatir en un circo, a modo de gladiador. Y no puede ni imaginar el tremendo rival que le espera. El poco conocido Taika Waititi, guionista de la cinta de animación Disney Vaiana y director de la curiosa cinta familiar A la caza de los ñumanos, entrega un film entretenido, aunque desde luego no memorable, en que juega sobre todo con los cameos y la reunión de varios superhéroes –se autollaman en cierto momento “Los Vengativos”, a modo de broma sobre “Los Vengadores”–, ofrece peleas a granel con muchos y agotadores rayos, y añade elementos de humor, en ocasiones, justo es reconocerlo, muy divertidos. En el reparto Cate Blanchett está desaprovechada como villana, mientras que Jeff Goldblum se toma a broma su papel de organizador de combates, como reclama el guión, y supone un descubrimiento la “valkiria” Tessa Thompson, que destacó en Creed.

6/10
Song to Song

2017 | Song to Song

Cenicienta

2015 | Cinderella

Tras varias incursiones modernillas como director –Thor, Jack Ryan: Operación sombra–, el británico Kenneth Branagh regresa a lo mejor sabe hacer: trasladar los clásicos a la gran pantalla. Esta vez no se trata de Shakespeare, pero sí de una narración tan célebre como las del bardo inglés. “La Cenicienta”, cuento de hadas creado por Charles Perrault, ha tenido algunas memorables versiones cinematográficas, entre las que destacan la de dibujos animados de 1950 y la filmada por Bryan Forbes en 1976. Ahora la imagen real vuelve a tomar forma para contar la preciosa historia que ha cautivado a niños y mayores durante generaciones. Recordemos la romántica trama: Ella es una niña encantadora que vive con sus padres en una casa campestre. Pero sus padres mueren y, ya jovencita, tendrá que convivir con una madrastra que la detesta y unas hermanastras tontas, caprichosas y sumamente egoístas. Poco a poco Ella empieza a ser relegada a labores de sirvienta en su propia casa, y hasta se permiten llamarla con desprecio Cinder-Ella (textualmente “Ceniza-Ella”, en español “Cenicienta”). Tras una de las múltiples obligaciones a que es sometida, Ella escapa a dar un paseo por el bosque y se topa con un apuesto cazador. El flechazo entre ambos es instantáneo, pero Cenicienta ignora que es el príncipe del reino. Pocos días después se organiza en palacio un suntuoso baile, en donde el futuro monarca ha de elegir esposa... Al revés que otros cuentos clásicos que han sido seriamente modificados para su puesta al día en el cine, como Maléfica (La bella durmiente) o Blancanieves y la leyenda del cazador (Blancanieves y los siete enanitos), el relato que nos ocupa tiene como sorpresa que se mantiene absolutamente fiel al espíritu original, al que no se añade ni se sustrae nada. En este sentido el guión de Chris Weitz (Un niño grande) no sorprende lo más mínimo, pero a la vez encandila sin molestar y su trama conserva una vivacidad atemporal que no va a pasar nunca de moda. Esto no significa que el diseño de producción no resulte espléndido y que la ambientación no traslade al espectador a un mundo de mágico ensueño, de luz y color, con alguna secuencia de bellísima fastuosidad, como la aparición en el salón de baile y la danza entre el príncipe y Cenicienta. Y fiel a la sencillez del cuento Branagh ha optado además por no cargar las tintas en los efectos especiales, aunque cuando tiene que haberlos alcanzan un altísimo nivel, véase el hechizo de la carroza. Por otra parte, la película gana intensidad gracias a la elección de actores. La risueña Lily James (Downton Abbey) está maravillosa como la Cenicienta. Su sonrisa y ternura son sencillamente perfectas para dar vida al personaje. Le da la réplica una genial y maligna Cate Blanchett como la madrastra. Brilla menos Richard Madden, en su papel de príncipe, un poco comparsa y quizá demasiado esquemático, mientras que los secundarios Ben Chaplin, Hayley Atwell, Helena Bonham Carter y Derek Jacobi cumplen perfectamente.

6/10
La verdad

2015 | Truth

Película basada en hechos reales, dramatiza el revuelo causado por un reportaje de "60 minutes", el popular programa de la CBS, emitido dos meses antes de la elecciones presidenciales de 2004, cuando George W. Bush buscaba la reelección. Producido por Mary Mapes –cuyo prestigio se cimentaba en haber destapado el horror de las torturas de Abu Ghraib en Irak– y presentado por el conocidísimo Dan Rather, se denunciaba el trato de favor recibido por el presidente, e incluso el incumplimiento de sus deberes, en la etapa de su servicio militar como piloto en la Guardia Nacional, que coincidió con la Guerra de Vietnam. Gran parte de la información se fundamentaba en los documentos proporcionados por una fuente, el coronel Bill Burkett, cuya veracidad fue puesta en duda al poco de emitirse el programa. El cine del hasta ahora guionista James Vanderbilt bascula entre la realidad (Zodiac) y la fantasía (The Amazing Spider-Man); en la película con que debuta como director se decanta por la primera, con una trama que se abona a la abundante filmografía sobre el mundo del periodismo. El hecho de que Robert Redford haya sido escogido para encarnar a Dan Rather hace pensar que Vanderbilt quiere que el espectador piense en Todos los hombres del presidente, también por la idea de búsqueda de la verdad a toda costa, procurando que ésta salga a la luz, caiga quien caiga. La diferencia, por supuesto, estriba en que Nixon cayó por el Watergate, mientras que a Bush se le encomendó otro mandato. La película está bien rodada, y engancha. Pero tiene un problema, y es que toma partido, algo seguramente inevitable al manejar como fuente principal el libro sobre los hechos escrito por Mary Mapes. De modo que ella y Rather son los héroes incorruptibles, al servicio ante todo de la opinión pública, mientras que los que manejan el poder, los políticos e incluso los jefazos de la CBS, serían los manipuladores que ponen trabas. En tal sentido la idea que viene a defender el film, al ponerse del lado de Mapes y Rather, es que lo importante es el cuestionable servicio militar de Bush que ellos denuncian, mientras se excusa la debilidad de las pruebas aportadas, el rigor periodístico en suma. El film, ideal para el debate, ha generado cierta polémica en Estados Unidos –la CBS no ha aceptado publicidad del film, y critica su "teoría de la conspiración"–, aunque en su favor hay que señalar cierto espíritu crítico ante alguna actitud de los protagonistas, sobre todo en la entrevista con su fuente, un hombre enfermo, donde le presionan con escasa humanidad para que confiese ante las cámaras una mentira. De todos modos, este intento de nadar y guardar la ropa perjudica un tanto la interpretación de Cate Blanchett, menos inspirada que en otras ocasiones.

6/10
Carol

2015 | Carol

Therese Bilvet es una joven aspirante a fotógrafa, que de momento se gana la vida como dependienta en la sección de juguetes de unos grandes almacenes, mientras vive un noviazgo con el que no parece demasiado entusiasmada. Un día atiende a Carol Aird, una distinguida dama con mucha clase y de más edad, que busca un regalo para su hijita. Algo electrizante ocurre entre las dos mujeres. Carol, en proceso de divorcio, ya ha tenido alguna experiencia amorosa con mujeres, pero para Therese ese tipo de atracción resulta una verdadera novedad. En una época, los años 50 del siglo XX, en que las relaciones lésbicas no se podían ni mencionar, su relación irá creciendo paulatina y discretamente, pero en Carol pesa lo que ocurrirá con su hija si estrecha lazos con Therese. Adaptación de "El precio de la sal", novela de Patricia Highsmith, de cuya obra es muy conocida toda la serie de Tom Ripley –muy llevada al cine– y Extraños en un tren, que versionó en la pantalla Alfred Hitchcock La escritora, ella misma lesbiana, publicó inicialmente la obra con el seudónimo de Claire Morgan, aunque la reivindicó años después con su nombre y apellido. Se trata de un material perfecto para Todd Haynes, al que siempre le ha interesado abordar en su cine la homosexualidad, y que ha encontrado en el marco de los aparentemente felices años 50 con sus colores pastel tan característicos del cine de Douglas Sirk, un lugar ideal para expresarse a gusto, ahí están para demostrarlo las historias de mujeres reprimidas por el puritanismo de la época de Lejos del cielo y Mildred Pierce. En el haber del Carol de Haynes puede ponerse cierta delicadeza y el evitar un enarbolamiento demasiado obvio de la bandera de la causa LGBT. Pero tampoco es la obra maestra que algunos pretenden. La historia que se cuenta, con su cuidado envoltorio de época con aura irreal y como de ensueño, es sencilla, una "love story sui generis", con el esquema "chica conoce a chica", etc, con los obstáculos de un marido celoso, y el bien de una niña en juego. Pero se alarga en exceso, sensación acrecentada por la partitura musical de Carter Burwell, que aunque inspirada, se adueña demasiado de la película, se hace notar. Cate Blanchett y Rooney Mara son dos grandes actrices, que contribuyen a mantener la credulidad del espectador, frente a otros aspectos más flojos, como son los muy desdibujados personajes masculinos, e incluso las razones que mueven a Therese y Carol, tan atrapadas por su flechazo que parecen olvidar otras cuestiones que deberían ser importantes en su vida. Sobre todo en el caso de Carol, donde la maternidad parece considerarse como un simple derecho propietario –a tener la custodia de la hija, o a determinadas visitas– obviando que se trata de una importantísima responsabilidad, la de educarla, que viene incluida en el "pack" de haberla traído al mundo.

6/10
Knight of Cups

2015 | Knight of Cups

Manifesto

2015 | Manifesto

El director y guionista alemán Julian Rosefeldt ofrece en Manifesto su personal y excéntrica visión del arte. En el fondo y en la forma el resultado rompe esquemas, pues no se trata para nada de un producto convencional, más bien es cine experimental en donde el rotundo mensaje desea espolear a artistas y aficionados. Que lo consiga ya es otra cosa. Asistimos a numerosas escenas inconexas en donde doce personajes diferentes (pero siempre interpretados por Cate Blanchett) exponen soflamas dirigidas a diversos auditorios, y aun a la cámara, en donde recitan máximas acerca de la condición artística, de lo que debe o no ser arte, etc. Por supuesto, hay mucha provocación en las palabras de Rosefeldt, para quien cualquier manifestación que herede planteamientos del pasado (Velázquez o Shakespeare, por ejemplo) es algo que hay que dilapidar. En la vida hay futuro y pasado, dice Rosefeldt, pero no así en el arte, que es únicamente presente, hijo del momento, deudor de la historia de su tiempo y para nada comparable con el modo de concebir, hacer o comerciar en el arte de otras épocas. Todas las ideas se “expulsan” a base de monólogos impactantes, a menudo bastante obtusos, acompañados a menudo con una puesta en escena teatral, muy cuidada, con escenarios abiertos o cerrados, con un virtuoso movimiento de la cámara y del uso de los primeros planos. Probablemente y con razón Manifesto sólo interesará a teóricos del arte; desde luego, a la gran mayoría de los espectadores el film les parecerá una aburrida marcianada y las peroratas totalmente ridículas y agotadoras. Al menos, cuenta con la camaleónica Cate Blanchett, que es capaz de convencernos de que se cree sus monólogos, algunos muy surrealistas, como el del entierro o el de la “bendición artística” de la mesa.

4/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
Monuments Men

2014 | The Monuments Men

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y con el apoyo del presidente Roosevelt, se creó el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, con la misión de poner a salvo las obras de arte expoliadas por Adolf Hitler, quien planeaba crear en Linz, su ciudad natal, el Führermuseum; cuando las tornas de la guerra se torcieron, el tirano nazi firmó el conocido como Decreto Nerón, por el que se ordenaba la destrucción de este tesoro artístico antes de dejarlo caer en manos aliadas. Un grupo de sietes hombres liderado por Frank Stokes, conformado por directores de museos y marchantes de arte que no eran aptos para el combate debido a su edad, librarán otra guerra diferente tratando de poner a salvo unas piezas que mostraban los grandes logros de que es capaz el ser humano, por encima de su tendencia al enfrentamiento y la destrucción. Película dirigida, producida, coescrita y protagonizada por George Clooney, basada en apasionantes hechos reales, y que cuenta con un estilo muy clásico, deudor de películas bélicas corales como Doce del patíbulo y La gran evasión. Frente a trabajos anteriores del cineasta de mayor calado político -Los idus de marzo, Buenas noches, y buena suerte-, aquí hay una apuesta por el aliento épico en las acciones de unos héroes corrientes, donde conviven drama y sentido del humor en los momentos de riesgo y en la contraposición de caracteres. El tratamiento narrativo y el diseño de producción, junto al tratamiento visual de Phedon Papamichael y la partitura musical de Alexandre Desplat, apuntan eficazmente en esa dirección, que a algunos le podría parecer algo ligera, pero que resulta muy adecuada a la hora de evocar los títulos citados. Clooney tiene el mérito de contagiar al espectador el amor por las obras de arte, por cuya defensa merece la pena arriesgar la vida. Y hace muy atractiva la integridad y coherencia de vida, la posibilidad de redimirse de los errores del pasado, y la camaradería. El reparto es excelente, de modo que aunque los personajes están apenas esbozados con unos pocos trazos, Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray, Bob Balaban, Hugh Bonneville y compañía se las arreglan para darles la necesaria entidad.

7/10
Blue Jasmine

2013 | Blue Jasmine

Historia contada en dos tiempos sobre dos hermanas, Jasmine y Ginger, con la misma familia de adopción y distintos padres biológicos. Sus vidas tomaron rumbos muy distintos, pues Jasmine se casó con Hal, un hombre de negocios de Wall Street que le trajo lujo y sofisticación, mientras que Ginger unió su vida con Augie, un “chapuzas” al que la otra considera un perdedor. La detención de Hal por delitos financieros da un vuelco a la vida de las dos hermanas, hasta el punto de que Ginger debe acoger a Jasmine en su sencillo hogar de San Francisco. La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias. La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble. Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia. Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?

8/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
Hanna

2011 | Hanna

Hanna es una jovencita de dieciséis años, criada por su padre Erik, ex agente de la CIA, en las heladas tierras de Finlandia. Nunca ha estado fuera de esos bosques, y su progenitor le ha dado una educación muy particular con una enciclopedia y un cuento de los hermanos Grimm, desarrollando sobre todo su instinto de supervivencia, de modo que es algo muy parecido a una máquina de matar, cualquiera que se le acerque con malas intenciones, tiene muy difícil escapar de ella con vida. Sin contacto ninguno con la civilización hasta ese momento, ha llegado el momento de dar a conocer el paradero de Hannah a la misteriosa y fría agente de la CIA Marissa Wiegler. Intrigante película de espías, que no se parece a ninguna otra película de espías. Y no porque carezca de acción trepidante y una buena dosis de intriga. Ya para empezar, sorprende que tras la cámara se encuentre Joe Wright, cineasta más abonado al drama, como demuestran sus anteriores filmes Orgullo y prejuicio, Expiación y El solista. Y aquí se enfrenta al reto, del que sale airoso, de sacar adelante una trama bastante elemental, y aun con agujeros, si se quiere –véase el “rollito” del ADN–, apoyado en ritmo, talento visual y personajes sólidos. Explica Wright que concibió el film como un cuento de hadas, y algo de irreal hay en efecto en su desarrollo que lo emparenta con ese tipo de narraciones. Pues Marissa tiene mucho de “bruja” –así la describe Hanna en una postal enviada a su padre–, su principal secuaz es una especie de ogro maligno, y lugares como el puerto con sus contenedores, o el viejo parque de atracciones, se convierten en sitios de ensueño, verdaderamente fascinantes. Asombra el talento cinematográfico del director, esa combinación de elementos sonoros y visuales que dan a pie a escenas tan poderosas como la de Hannah recalando en una minúscula habitación, donde el teléfono, la televisión, el ventilador, se convierten a sus ojos en elementos potencialmente peligrosos a modo de malignos duendes. Curiosamente, el elemento más real, también tiene su componente de irrealidad, la familia de turistas –el matrimonio y sus dos hijos– que acoge a Hannah. Su idea de lo que es un estilo de vida independiente, o la fascinación de la chica por las operaciones de cirugía estética o los ligues de ocasión, son botones de muestra de un estilo de vida frívolo, poco pegado al terreno de lo que verdaderamente importa. Los actores están muy bien, aunque sus personajes sean más o menos arquetípicos. Sobresale Saoirse Ronan, con la que ya trabajó Wright en Expiación, y que combina de modo asombroso en Hannah la fría determinación con que se defiende de sus enemigos con la fragilidad de una niña que desconoce los peligros que aguardan más allá del inhóspito bosque que fue su hogar.

7/10
Robin Hood

2010 | Robin Hood

Robin Longstride es un hombre del pueblo, valiente soldado de a pie, que regresa de la cruzada emprendida por su rey, el inglés Ricardo Corazón de León. Antes de llegar a su país, el monarca se ‘entretiene’ asaltando un castillo francés, envite en el que pierde la vida. Es la ocasión que Robin y otros ‘alegres camaradas’ aprovechan para desertar. Pero una serie de circunstancias les llevan a suplantar a la comitiva que debía dar la noticia del deceso del monarca. Juan será el nuevo rey, y Robin debe dirigirse a casa del padre de un fallecido caballero del que tomó su identidad, para cumplir cierta promesa. Allí conocerá a la bella mujer fuerte lady Marian. Entretenida inmersión de Ridley Scott en el mito Robin Hood, que imagina cómo el personaje llegó a ser el proscrito refugiado en el bosque de Sherwood, y eternamente perseguido por el sheriff de Nottingham. El planteamiento del cineasta británico combina el puro espectáculo de acción concebido para el gran público –donde el referente inmediato sería Gladiator, también protagonizado por Russell Crowe– y la mirada del medievo acorde con la sensibilidad moderna –al estilo de El reino de los cielos, pero con más sutileza–. De modo que el ritmo es trepidante, con una magnífica puesta en escena que saca todo el rendimiento a la ambientación medieval, fantástica dirección artística. Se hace muy atractiva la campiña inglesa –la cosa recuerda a la Comarca de El Señor de los Anillos, y es lógico, pues J.R.R. Tolkien se inspiró en ella–, las escenas de batallas están perfectamente coreografíadas –el ataque al castillo, y la batalla en la playa, que recuerda al día D imaginado por Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan–, y el vuelo de las flechas está muy logrado. La mirada contemporánea no falta en el guión de Brian Helgeland, no en vano hay que recordar que en 2001 firmó el libreto de Destino de caballero. Aquí ha tomado como referente un marco histórico que da un realismo al film que lo aleja de la simple aventura, pero el enfoque es el de alguien del tercer milenio, lo que se subraya al presentar a Robin y a su progenitor como precedentes de la democracia, nada menos, al reclamar una carta de derechos para todos los hombres. Se habla así de libertad, de derecho a una vida digna, y a no ser ‘freído’ a impuestos. De modo que se pone el acento en el individuo y sus libertades, y se critica a los que ostentan la autoridad, reyes, gobernantes y jerarquía eclesiástica, que se atreven a invocar el nombre de Dios para justificar sus acciones sangrientas o de expolio. Todo muy políticamente correcto –incluido el toque feminista–, con un esfuerzo para no ‘herir’ demasiado a nadie. El film acierta completamente en su reparto, todos los actores están perfectos, casi parece injusto empezar a hacer aquí la glosa de las virtudes de cada uno, por el riesgo inevitable de dejar a alguien fuera. Pero resaltemos la química Russell Crowe-Cate Blanchett, que permite plantear alguna simpática escena de guerra de sexos; el villano fuerte de Mark Strong y el voluble de Oscar Isaac; el anciano ciego de Max Von Sydow; el político pragmático de William Hurt; o el grandullón Pequeño Juan Kevin Durand.

6/10
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

2008 | Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Los amantes del cine ‘Indy’ llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba. La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del ‘rock and roll’, cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador... La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente. La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones. Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma –aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes–. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor. Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa. El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio (‘has traído una navaja a un tiroteo’). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.

6/10
El curioso caso de Benjamin Button

2008 | The Curious Case of Benjamin Button

Adaptación de un relato corto de Francis Scott Fitzgerald, es de esos casos en que la película está a la altura del original, si no lo supera ampliamente, aunque sólo sea por la ventaja de su mayor ambición artística, se aumenta el tamaño del lienzo donde se pinta la narración, por así decir. La historia central es la del Benjamin Button, un hombre que nace en la Luisiana cercana a los años de la Primera Guerra Mundial, con un aspecto que espanta a su padre hasta el punto de abandonarlo. En efecto, se diría que Benjamin ha nacido anciano. Y, justamente, es acogido en una residencia de ancianos. A medida que crece, criado por una mujer negra, sus graves enfermedades y los achaques propios de la vejez van desapareciendo. Pronto es evidente que el proceso de madurez de Benjamin corre en dirección contraria a la del resto de los mortales: con el paso de los años rejuvenece. Esta narración, inspirada en el original de Fitzgerald, la enmarcan los guionistas Eric Roth y Robin Swicord dentro de otra historia contemporánea, la de una anciana ingresada en un hospital, también de Luisiana, acompañada por su hija, en un momento en que se acerca el huracán Katrina. A instancias de su madre, la hija le lee unas memorias que recogen las andanzas de Benjamin Button, y a medida que transcurra el metraje sabremos de los lazos que unen a ambas historias. Obviamente, la trama es muy original, pero difícil de trasladar a la pantalla. Y lo increíble es que, tanto el guión de la película –donde los intereses de Roth parecen conectar con los de su libreto de Forrest Gump–, como la puesta en imágenes de David Fincher, logran el milagro de que aceptemos un planteamiento que exige suspender la incredulidad. Ayuda, claro está, el empaque de una producción de Frank Marshall y Kathleen Kennedy, que ya sorprendieron en 2007 apadrinando un título de la calidad de La escafandra y la mariposa. No sólo los efectos de maquillaje son soberbios, sino que el director a cargo del proyecto tiene una gran capacidad visual, da bien los saltos narrativos a los distintos escenarios, y hace un uso perfecto de ideas de guión como la del reloj que marcha hacia atrás, o la del tipo al que gusta contar las siete veces en que fue alcanzado por un rayo. La voz en off funciona y hay un completo acierto en el reparto, con un genial Brad Pitt bien respaldada por actrices como Cate Blanchett y Tilda Swinton. El discurrir de toda una vida se convierte en una maravillosa parábola sobre el sentido de la la existencia, una reflexión sobre el paso del tiempo y las cosas a las que merece la pena dedicarlo. Abundan las peripecias en la narración, se tiene la sensación de ser testigo de cómo se van conformando la experiencia de una vida plena, que necesariamente no es perfecta, pero que ha valido la pena. De algún modo Fincher alcanza la meta que no supo hollar Francis Ford Coppola en Jack y Juventud sin juventud, dos títulos que exploran estos mismos temas. De un modo singular lo logra en la historia romántica, primero con las experiencias iniciáticas que avergüenzan y sin futuro –la “primera vez” en un prostíbulo, el primer enamoramiento, de una mujer casada...–, para dar paso, sí, al encuentro con el amor verdadero, que si ya es complicado mantener en circunstancias normales, aquí resulta más frágil y elusivo, exige incluso una mayor responsabilidad. La idea de cambiar el paso ordinario en la evolución de una relación conyugal sirve para subrayar los pilares sobre los que se sustenta, ese amor que debe ser cultivado, esa prole que es un tesoro increíble, el espíritu de sacrificio, tantas pequeñas cosas que, si se descuidan, pueden conducir a equívocos y suspicacias. Una mirada más directa a la trascendencia habría redondeado una magnífica película, que en este terreno prefiere mantenerse en un segundo plano, aunque no se eluda el tema en la naturalidad con que los personajes rezan.

9/10
Elizabeth: La edad de oro

2007 | The Golden Age

En 1998 el director indio Shekhar Kapur rodó Elizabeth, reconstrucción de los primeros años del reinado de Isabel I, personaje que ha dado lugar a múltiples series televisivas y películas de calidad. A pesar de su vistosa reconstrucción de la época, el film se recuerda únicamente porque dio a conocer a nivel internacional a la australiana Cate Blanchett, que fue nominada al Oscar, y que hoy en día se ha convertido en una de las grandes estrellas del siglo XXI. Nadie esperaba ansiosamente que nueve años después se hiciera una secuela, aunque quedaba mucha vida de la monarca por retratar. Cate Blanchett vuelve a ponerse en la piel de la protagonista, que se siente atraída por Walter Raleigh, un corsario dedicado a desvalijar barcos españoles con la aprobación de la reina. Como su relación con un plebeyo sería mal vista, no le confiesa su amor, pero con el fin de enterarse de sus andanzas y mantenerle cerca, le envía a Bess, su dama de confianza, para que se gane su amistad. La reina no ha previsto que entre ambos surgirá la pasión. Mientras, sir Francis Walsingham, máximo asesor de la corte, descubre que María Estuardo ha puesto en marcha una conspiración para asesinar a Isabel I. Pero el principal obstáculo al que tiene que enfrentarse la corte británica es Felipe II, el rey de España, a punto de enviar a la Armada Invencible. Shekhar Kapur reincide en la ampulosa planificación de la primera parte, llegando a resultar excesivo en momentos como aquel en el que la cámara rodea la figura de la reina inmóvil, más propio de un anuncio ‘marciano’ de perfumes. Ha contado con medios suficientes para poner en marcha una convincente ambientación, decorados y vestuarios lujosos y secuencias navales impresionantes. Además, ha logrado que repita la citada Blanchett, y el siempre excelente Geoffrey Rush, que encarna de nuevo a sir Francis Walsingham. Algunos de los recién llegados están a la altura, como la casi desconocida australiana Abbie Cornish (Bess), Clive Owen (Raleigh), que cada vez está más en forma, y Samantha Morton (María Estuardo) que es una actriz nada desdeñable, aunque andaba un poco dispersa desde En América, de 2002. No está al mismo nivel el español Jordi Mollà. Su composición caricaturesca de Felipe II, y su acento extrañísimo, da al traste con cualquier pretensión de verosimilitud de la película, y acentúa los principales defectos del film, que se ha dejado llevar por los tópicos de la leyenda negra que proviene del siglo XVI. Mientras que la reina de Inglaterra es una mujer moderna, astuta, culta, tolerante en materia religiosa a pesar de su fervor anglicano y que aconseja que se trate bien a los nativos americanos, Felipe II es un individuo siniestro, católico ofuscado, intolerante y cruel. Es todo tan maniqueo, que resulta difícil creerse nada. Se entienden perfectamente las reacciones negativas que ha suscitado el film en Estados Unidos. Allí, los críticos le han dado tantos palos que han desbaratado por completo las supuestas opciones de nominaciones al Oscar de las que se había hablado antes del estreno. Especialmente duro fue Desson Thompson, en ‘The Washington Post’, que dijo que la relación entre Elizabeth I y Walter Raleigh es tan ‘simple’ y ‘postmoderna’, que parece que han acudido al show de Oprah Winfrey.

4/10
I'm Not There

2007 | I'm Not There

Todd Haynes (Lejos del cielo) es el responsable de esta poco convencional y críptica cinta, que homenajea al famoso cantautor Bob Dylan, una de las figuras más importantes de la música estadounidense. El film es una especie de puzzle, que construye siete historias distintas, protagonizadas por otros tantos personajes, que al parecer representan diferentes facetas de la personalidad del músico: un niño negro de 11 años que siempre está huyendo, un artista mujeriego, un joven andrógino que deviene en estrella del rock, un cantante folk que se convierte en evangelista, y un forajido.  Aunque Haynes logra momentos evocadores, el resultado es bastante irregular, poco comprensible, y a ratos carece de interés. Cate Blanchett fue nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto, y obtuvo el Globo de Oro y la Copa Volpi en Venecia, también en esta categoría.

5/10
Diario de un escándalo

2006 | Notes on a Scandal

Dramón sobre la desorientación en la decadente sociedad actual, en la línea de Juegos secretos, pero narrada con sutileza británica. Ambas son películas tristes, aunque ésta deja un regusto menos amargo, porque incluye algunos personajes positivos. El inglés Richard Eyre, director de Iris (2001), parte de una novela de Zoe Heller. El film obtuvo infructuosamente cuatro nominaciones a los Oscar, en las categorías de actriz (Judi Dench), actriz secundaria (Cate Blanchett), música y guión adaptado. Como ocurre en la obra original, la trama está narrada en primera persona, como si fuera un diario, por Barbara, una madura profesora de instituto, que carece por completo de familiares y amigos, pues vive sola, con la única compañía de una gata. Acaba trabando amistad con Sheba Hart, joven profesora de arte recién llegada al instituto, casada, madre de dos hijos, que parece ser su alma gemela. Pero Barbara sorprende a la recién llegada manteniendo relaciones sexuales con uno de sus alumnos adolescentes. Desde ese momento, obligará a Sheba a ser su eterna compañera, incluso cuando su familia la necesita, en una atracción muy cercana al lesbianismo, pues de lo contrario revelará su infidelidad a su marido. El director es sincero al abordar de frente el hedonismo de unos personajes preocupados por su satisfacción personal, capaces de dejar en segundo plano, el trabajo y hasta su propia familia. Describe con elegancia asuntos tan turbios como la pederastia. Especialmente bien descrito está el personaje de Barbara, mujer aparentemente encantadora, culta, que por culpa de la soledad acaba llegando a la traición y el chantaje. Por supuesto, la gran dama del teatro británico Judi Dench le saca todo el jugo a este papel, y además está muy bien respaldada por Cate Blanchett y un ilustre plantel de secundarios.

7/10
El buen alemán

2006 | The Good German

Los alemanes han sido derrotados en la Segunda Guerra Mundial, y los líderes de las naciones vencedoras –Truman, Churchill, Stalin– van a reunirse en la Conferencia de Postdam. Con este telón de fondo llega a Berlín el capitán estadounidense Jacob 'Jake' Geismer, periodista, al que asignan como chófer al soldado Patrick Tully, un joven con cara de no haber roto nunca un plato, aunque en realidad es un arribista taimado, que ha hecho fortuna en el mercado negro. Casualidades de la vida (¿o no?), Tully comparte techo y cama con la alemana Eva Brandt, antigua corresponsal de Geismer, a la que siempre cortejó, y que se ha prostituido durante la guerra. Este singular triángulo se enreda aún más por el hecho de que Eva se casó con un científico, presumiblemente muerto en la actualidad. Despierta las simpatías del espectador el simple inicio del film, con el sello de los años 40 de la Warner, el formato de pantalla de 1.33:1 (que tras los títulos de crédito pasa a un 1.66:1, más digerible para el público actual), la fotografía en blanco y negro, y una partitura musical grandilocuente, elementos todos ellos que retrotraen al cine de la época que retrata el film. Y también el marco de la historia, el Berlín destrozado por los bombardeos, semejante al de Berlín Occidente de Billy Wilder, también por las circunstancias que empujan a Eva a la supervivencia, aunque sea dejándose en el camino su integridad moral. Otras referencias de pura cinefilia conducen a Casablanca, ya sea por la historia de amor, donde ‘el buen alemán’ del título sería equivaldría al héroe de la resistencia Laszlo, o por la escena hacia el final en el aeropuerto; e incluso a El tercer hombre y los alcantarillados de una ciudad dividida en zonas. Pese a todos los elementos atractivos que presenta el film, entre los que el cuidado reparto no es el menor (Tobey Maguire deja atrás su pijama de superhéroe, para componer a un canalla), no logra evitar Steven Soderbergh un tono algo plomizo en el desarrollo narrativo del guión de Paul Attanasio, que a su vez se basa en una novela de Joseph Kanon. No casan bien los momentos abruptos, punteados con arrebatos de inusitada violencia, con el discurrir parsimonioso de la trama, los secretos e intereses oscuros que mueven a rusos y americanos; aunque resulta interesante el paralelismo apuntado entre la entrega de media Europa a la Rusia soviética, y la pequeña historia que narra el film.

6/10
Babel

2006 | Babel

Un matrimonio estadounidense pasa unos días de vacaciones en Marruecos, una escapada para darse un respiro ante un amor que se ha enfriado. Una bala perdida alcanza a la mujer, y en su debate entre la vida y la muerte, quizá se produzca la deseada aproximación. Pero esa misma bala tendrá un efecto disgregador en la familia del chaval marroquí que, de modo insensato pero sin malicia, ha efectuado el disparo. Muy cerca de la frontera con México, en Estados Unidos, los dos hijos pequeños del mencionado matrimonio están al cuidado de su niñera mexicana. La llamada que anuncia una demora en su regreso supone un trastorno para la mujer, que debe asistir a la boda de su hijo en su país natal. Acabará yendo con los niños, lo que se traducirá en problemas en la frontera. Finalmente, tercer escenario, Japón. Una adolescente sordomuda tiene problemas afectivos, agravados por la muerte de su madre y el alejamiento del padre; éstos le empujan al exhibicionismo sexual, un reclamo en su busca del calor humano que le falta. Película caleidoscópica del tándem mexicano Alejandro González Iñárritu-Guillermo Arriaga (Amores perros, 21 gramos). Trenza cuatro historias que discurren en distintos puntos del globo, más o menos interconectadas, que quieren subrayar aquello de que “el mundo es un pañuelo”, y la respuesta de Mafalda en las tiras cómicas, “pues habrá que quejarse al lavadero”. Film complejo, gran parte del mérito lo constituye la ágil estructura, los saltos fluidos de uno a otro hilo narrativo, y la creación de personajes humanos con problemas, encarnados por un maravilloso reparto. Los cineastas insisten en su cosmovisión fatalista, donde las cosas ocurren por caprichoso azar. Las personas son libres, parecen decir, pero sólo hasta cierto punto, algo externo las condiciona. En realidad esto es cierto en la ficción pergeñada por ellos, pues con cierto cinismo convierten a los personajes del tercer mundo –la familia marroquí, la niñera– en las víctimas principales del destino, mientras que para los saludables representantes de la sociedad opulenta dejan abierta la puerta a la esperanza.

8/10
Almas perdidas

2005 | Stories of Lost Souls

Colección de cortos, reunidos por el débil nexo de su condición de historias de almas perdidas, protagonizados por actores de más o menos campanillas. Como suele ocurrir en este tipo de elencos, algunas interesan más que otras. Quizá la más graciosa es la del supermercado, que dirige e interpreta haciendo de sí misma Illeana Douglas. Muy retorcidilla es la de Cate Blanchett, y un aire surrealista a lo Marc Caro de Delicatessen presenta la que coprotagoniza Josh Hartnett. Un aire de broma tienen las historias con James Gandolfini, Paul Bettany y Hugh Jackman. Y cierta elaboración presenta la que acontece en Nochevieja, con la presencia de Keira Knightley.

5/10
Little Fish

2005 | Little Fish

Tensa y triste cinta sobre una mujer de oscuro pasado, a la que le cuesta sangre, sudor y lágrimas salir de su atormentada vida y poder prosperar. Tracey vive en Sydney y tiene 32 años. Es ex adicta a la heroína y ahora trabaja en un videoclub. Su deseo es convertirse en propietaria, pero los bancos le deniegan los préstamos debido a su pasado. Para hacer todo más difícil, su vida está rodeada de malas influencias: su padrastro heroinómano, su hermano criminal y su ex novio de intenciones poco claras. Así las cosas, la vida y la felicidad de Tracey penden de un hilo.Dramón australiano, con aire de thri­ller, lo protagoniza la gran actriz Cate Blanchett, que hace una magnífica composición de su angustiado personaje. También es meritorio el trabajo de Hugo Weaving, que da vida al padrastro. Aunque se trata de un film esforzado, la narración es algo confusa, va arrojando elementos aquí y allá de difícil interpretación, hasta que las piezas del puzzle van casando. La idea es hablar lo difícil que es escapar de la espiral del mundo de las drogas, ya sea por tener una adicción, por ver dinero fácil y rápido, o porque el ordenado mundo legal pone las cosas difíciles a los que antes han delinquido para llevar una vida honrada. Dirige con cierto estilo el desconocido Rowan Woods, forjado en el mundo de la televisión.

4/10
Life Aquatic

2004 | The Life Aquatic with Steve Zissou

Steve Zissou es un oceanógrafo famoso por sus documentales estilo Jacques Cousteau. Durante uno de sus rodajes, un tiburón ataca a su tripulación, lo que provoca el fallecimiento del mejor amigo de Zissou. Así que decide organizar una nueva expedición para atrapar al escualo. Antes de partir se presenta Ned, un joven que asegura ser hijo de Zissou, y que acabará acompañándole junto con su habitual tripulación, compuesta por los ‘freaks’ más estrafalarios. Wes Anderson es un joven director de sello muy personal, que mezcla situaciones surrealistas y cómicas, creando una atmósfera muy especial que dio lugar a la magnífica Academia Rushmore y a la interesante Los Tenenbaums. Ciertamente, no se sabe adónde va esta especie de parodia postmoderna de Moby Dick, y algunos magníficos actores están desaprovechados, sobre todo Willem Dafoe, cuyo personaje es anecdótico. Pero Anderson es un tipo con talento que propicia grandes hallazgos, como algunos momentos graciosos o líricos, y la incorporación de animaciones en los fondos marinos, creados por Henry Selick, el responsable de Pesadilla antes de Navidad. Destaca la interpretación de Bill Murray, en el papel de ‘caradura’ simpático que le ha hecho famoso.

4/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
Coffee and Cigarettes

2003 | Coffee and Cigarettes

Uno de los adalides del cine más independiente de los Estados Unidos, Jim Jarmusch (Noche en la Tierra, Ghost Dog), dirige quizá su película más caprichosa e inclasificable. En este caso, reúne varias pequeñas historias y las estructura en forma de película en blanco y negro. Todas ellas recogen conversaciones y discusiones acerca de las cosas más diversas, mientras los personajes beben café y fuman cigarrillos en torno a una mesa. En el reparto hay desde grandes estrellas de cine, hasta cantantes de rock. El experimental Jim Jarmusch no deja indiferente a nadie, eso seguro.

6/10
Desapariciones

2003 | The Missing

Maggie ejerce de curandera para ganarse la vida y criar a sus dos hijas, la adolescente Lily y la pequeña Dot. La aparición del padre de Maggie tras 20 años de ausencia, provoca el lógico rechazo, pues abandonó a la familia para irse a vivir con los apaches, en una extraña búsqueda espiritual de sí mismo. Maggie, por ello, no quiere saber nada de él. Pero el secuestro de Lily por Pesh-Chidin, un sinvergüenza que captura jovencitas para venderlas como esclavas en México, obliga a Maggie a aceptar la ayuda de su padre, que conoce todos los trucos indios de rastreo. La búsqueda servirá para recomponer los lazos rotos. Peculiar western de Ron Howard, que ya visitó el género en Un horizonte muy lejano. Explica el director que “no sólo quise hacer una película de género, si no también contar una historia a un nivel humano, que fuera emocionante y con suspense, y fiel al periodo en que se desarrolla.” Con reparto apañado, Cate Blanchett como mujer fuerte y Tommy Lee Jones haciendo el indio, el film transcurre con parsimonia, como si quisiera contagiarnos la espiritualidad india de los chamanes.

4/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
Veronica Guerin

2003 | Veronica Guerin

Esta vez, el artesano Joel Schumacher responsable de cintas tan distintas como Tigerland y Última llamada, retrata una historia real. Veronica Guerin fue una periodista irlandesa muy popular del diario dublinés Sunday Times. En los 90, alarmada ante el aumento del consumo de drogas entre la juventud, Veronica abordó una serie de reportajes sobre las mafias responsables del narcotráfico en Dublín. Contaba con la ayuda de Traynor, un “topo” que le revelaba el funcionamiento de la organización de John Gilligan, uno de los reyezuelos de la droga en Irlanda. Como a éste no le gustaba que la periodista indagara demasiado, intentó pararle los pies con métodos violentos. Popular como Galadriel en la trilogía de El señor de los anillos, Cate Blanchett ha trabajado a fondo su interpretación. Para dar veracidad a su personaje, la actriz australiana viajó a Dublín antes del rodaje, y se entrevistó con amigos y familiares de la auténtica Veronica Guerin. Además, escuchó las entrevistas que concedió a la radio, y leyó sus reportajes. El film retrata bien las relaciones familiares de la protagonista (pasa mucho tiempo fuera de casa, mientras su marido Graham es el que más se ocupa del hogar, con ayuda de Bernadette, la madre de Veronica), y las dificultades por conciliarlas con su arriesgada profesión. Quizás la trama se centra demasiado en la protagonista, y desdibuja otros personajes, algo arquetípicos (el marido comprensivo, los gángsters malvados). Pero esto se compensa por cómo aborda la responsabilidad de los periodistas, por una vez los buenos de la historia, así como la injusticia de que unos pocos se enriquezcan a costa del sufrimiento de los adolescentes adictos a la heroína.

6/10
En el cielo

2002 | Heaven

Primera película de la trilogía que el polaco Krzysztof Kieslowski ideó poner en marcha, a la manera de la iniciada con Tres colores: azul. En este caso se trataba igualmente de centrarse en temas morales en torno al cielo, el infierno (El infierno) y el purgatorio (Nadzieja). Este primer film fue escrito por el colaborador del director polaco, Krzysztof Piesiewicz, y dirigido por el alemán Tom Tykwer (Corre, Lola, corre), el cual pone su talento al servicio de la historia, densa y reflexiva, a la manera de Kieslowski. La trama se desarrolla en Italia y sigue la acción de Philippa (Cate Blanchett), una mujer que decide poner una bomba para matar al hombre que ella considera responsable de la muerte de su esposo. Pero la bomba no mata a su objetivo y sí a cuatro inocentes. Ella entonces asume su responsabilidad y está dispuesta al castigo, pero uno de los carabinieri (Giovanni Ribisi) se enamora de ella. La película, con aires de thriller, se centra sobre todo en el sugerente tema de la búsqueda de la paz interior.

6/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
Atando cabos

2001 | The Shipping News

Adaptación de una celebrada novela de Annie Proulx. Cuenta los intentos de Quoyle (Kevin Spacey) por restañar viejas heridas amorosas. Solo con su hija pequeña, sin rumbo vital fijo, decide irse a vivir a un pequeño pueblo pesquero en Newfoundland, donde vive su vieja tía (Judi Dench). Allí, casi por casualidad, consigue un puesto de redactor en un pequeño periódico local. Enseguida va a demostrar dotes especiales para la escritura. Además conocerá a una guapa viuda, Wavey (Julianne Moore), que también arrastra cicatrices emocionales, y de la que se enamora. Lasse Hallström (Chocolat, Las normas de la casa de la sidra) sigue bebiendo de fuentes literarias para contar una historia con sorprendentes e inesperados ribetes mágicos. Pelín gélida (quizá por ser su director nórdico), tiene una interesante galería de personajes, interpretada por un excelente conjunto actoral. Atrapan las escenas en el periódico, divertidas y emotivas.

4/10
Charlotte Gray

2001 | Charlotte Gray

Corren tiempos difíciles. Ha estallado la Segunda Guerra Mundial, y en Inglaterra las están pasando canutas. Pero Charlotte Gray es feliz, porque está enamorada, lo que hace las cosas más llevaderas. Su novio es piloto de la RAF, y ella se enorgullece de él. Pero, caray, el avión de su chico es abatido, y Charlotte, que sabe francés a la perfección, acepta colaborar con el servicio de espionaje británico, y ayudar a la Resistencia. Si de paso puede ayudar a su novio, atrapado en Francia, pues mejor que mejor. Nadie mejor que una mujer, la australiana Gillian Armstrong, para describir las andanzas de una fémina intrépida, pero de carne y hueso, que sabe lo que es el miedo. La directora ya se adentró en el alma femenina en la adaptación del clásico de Louisa May Alcott Mujercitas (1994). Aquí combina los elementos melodramáticos con la emoción de saber si los nazis van a descubrir la verdadera identidad de la intrépida heroína.

6/10
Bandits (2001)

2001 | Bandits

Joe y Terry: dos atracadores que nunca fallan. Su método es de una sencillez aplastante: secuestran al director del banco que piensan desvalijar en su casa, por la noche; y, al día siguiente, tempranito, acuden con él a abrir las puertas del “tenderete”, para que les entregue la pasta gansa. Las cosas van a cambiar un poco cuando se cruza en su camino Kate, un ama de casa ignorada por su marido. Los dos bandidos se enamorarán de ella, y la incorporan a la banda. Buen cine comercial, servido por el veterano Barry Levinson (El mejor, Rain Man, La cortina de humo). Con personajes bien trazados, interpretados por un trío de lujo: Bruce Willis (hombre tranquilo), Billy Bob Thornton (maniático histérico) y Cate Blanchett (mujer que necesita cambiar de aires). Aun con dosis de emoción, el film está más cercano a los momentos de comedia de Dos hombres y un destino y Bonnie and Clyde, que a otros títulos de robos. El film incluye una escena de evasión de la cárcel, rodada en una auténtica prisión en Oregón. De hecho, 150 inquilinos del lugar intervinieron como extras en algunos planos. Y por lo visto, cuando Willis y Bob Thorton traspasaron las puertas de la prisión en un camión de cemento, estalló una espontánea salva de aplausos por la “fuga”. Sin duda que no tuvieron que actuar demasiado para expresar sus deseos de libertad.

6/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
Vidas furtivas

2000 | The Man Who Cried

Un pueblecito de la estepa rusa. El padre, campesino y viudo, emigra a Estados Unidos, en busca de una vida mejor. Le sigue al poco su hija pequeña Suzie, pero, esas cosas que ocurren, no puede pasar de Londres. Allí es retenida por los autoridades británicas, que le asignan una familia de adopción. Los años pasan, la chiquilla crece, y se va desarrollando su gusto por la música y la danza. Hasta el punto de entrar a formar parte de una troupe teatral en París, con su amiga del alma Lola. Ésta es la típica “trepa”, que se convierte en amante del ególatra tenor Dante. Mientras, a Suzie le hace tilín un apuesto gitano llamado César. El inicio de la II Guerra Mundial no dejará a nadie indiferente; tampoco a Suzie, que es judía. Y en medio de tantos avatares, Suzie nunca renuncia a la idea de reunirse un día con su padre. La británica Sally Potter (Orlando, La lección de tango) aporta su mirada femenina a este relato con personajes de mujeres fuertes, que buscan un lugar en el mundo donde poder echar raíces y cubrir las necesidades afectivas. Christina Ricci es la mujer a la que le toca padecer el antisemitismo, mientras Cate Blanchett compone de modo muy convincente su papel de mujer mundana y arribista. Como es típico en Potter, la dirección artística y el resto de los aspectos visuales llaman la atención por su empaque y exquisitez. Hasta el punto de que a veces, junto a la música, sobrepasan a sus personajes, algo esquemáticos. Resulta muy emotivo el desenlace, que justifica el título original de la película.

4/10
Premonición (2000)

2000 | The Gift

En un pequeño pueblo de Georgia, Annie Wilson (Cate Blanchett), viuda y madre de tres hijos, se gana la vida echando las cartas a sus vecinos para predecirles el futuro. A ella acuden, entre otros, Buddy, un joven desequilibrado en busca de esperanza, y Valerie, una joven que sufre tremendas palizas de un marido violento que no soporta que su esposa visite a la vidente. Aunque el trabajo de Annie no es demasiado bien visto por las autoridades locales, tras la desaparición de una joven, y debido a la falta de pruebas, la policía decide acudir a ella como única posibilidad de descubrir su paradero. En la línea de las últimas películas de suspense con tintes sobrenaturales, Premonición es un producto dignísimo gracias a las interpretaciones de un soberbio reparto, con mención especial para Cate Blanchett, Giovanni Ribisi (el joven médico de Salvar al soldado Ryan) y Keanu Reeves, este último en un papel muy distinto al que nos tiene acostumbrados. Sam Raimi recupera la sórdida habilidad que ya mostró en Un plan sencillo para plasmar con fidelidad el perfilado guión de Billy Bob Thornton, el cual se las arregla para que la historia atrape al espectador hasta el último fotograma. Algunas secuencias, como el primer encuentro de Blanchett con los prometidos Greg Kinnear y Katie Holmes, o la de sus siniestras visiones nocturnas en las ramas del árbol, están muy conseguidas y resultan verdaderamente inquietantes.

4/10
Fuera de control (1999)

1999 | Pushing Tin

Controlar el rumbo de varios aviones es algo semejante a dirigir un circo con tres pistas. Pues bien, si la comparación sirve, el controlador aéreo Nick (John Cusack) bien podía ser contratado para dirigir el Circo Price o el que se tercie. Su fama es casi mítica. Lo malo es que un día llega un tipo nuevo al trabajo: se trata de Russell (Billy Bob Thornton), y tampoco se le da nada mal lo de controlar el tráfico aéreo. Pero el tipo es más chulo que un ocho, y empieza a poner más que nervioso a Nick. El film entremezcla el riesgo y estrés propios del trabajo de estos profesionales con sus problemas domésticos y sentimentales. Dirige un inesperado Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral, Donnie Brasco), que cuenta con un reparto fantástico. Además de los dos rivales principales, se puede ver en papeles secundarios a Cate Blanchett (la reina de Elizabeth) y a la oscarizada Angelina Jolie.

4/10
El talento de Mr. Ripley

1999 | The Talented Mr. Ripley

Tom Ripley es un joven brillante, pero sin posición social. Le gusta aparentar más de lo que es. Una confusión le lleva a recibir un encarguito de un rico constructor: debe traer de vuelta a casa a su hijo Dickie, que lleva una vida de playboy en Italia junto con su novia Marge. Es el comienzo de un juego de fingimientos, donde Tom, en palabras del director Anthony Minghella, empieza a comportarse "como un niño que ha vertido jugo de tomate sobre el mantel y, en un intento por ocultar su error, vuelca una tetera, rompe un plato, araña la mesa, le pega fuego y acaba por prender la casa entera". El film recrea de modo maravilloso la Italia de los años 50, y la atmósfera de dolce vita de unos jóvenes desocupados. Desasosegadoras son las situaciones que conducen al crimen, y más de uno ha discutido la atracción homosexual entre Tom y Dickie sugerida por Minghella, que según el director está latente en la novela original de Patricia Highsmith. En cualquier caso, lo más fascinante del film es el planteamiento de que "esquivar la responsabilidad no es lo mismo que eludir la justicia. No se sale impune de nada. (...) El pacto con el diablo de Ripley consiste en preferir ser una falsa persona importante que un don nadie auténtico. (...) Se describe el precio implícito por abandonar la propia personalidad para convertirse en aquél que te gustaría ser". El film ha servido para confirmar lo buen actor que es Jude Law, candidato al Oscar por su papel. El resto está a la altura. Estupenda la música de Gabriel Yared.

6/10
Un marido ideal

1999 | An Ideal Husband

Lord Arthur Goring (Rupert Everett) es el típico vividor, conquistador y asiduo a las fiestas de la alta sociedad. Un día se presenta Sir Robert Chiltern (Jeremy Northam), su mejor amigo, con un asunto muy delicado. Su carrera en el parlamento británico peligra por una carta comprometedora del pasado, que le vincula a un asunto turbio, y que obra en poder de la intrigante señora Cheveley (Julianne Moore). Además, su imagen de 'marido ideal' que guarda su esposa Gertrude (Cate Blanchett) podría verse en serios apuros. Mientras Lord Arthur mueve sus hilos para ayudar a Sir Robert, comienza a caer en la cuenta de que siente algo más que atracción por Mabel (Minnie Driver), la hermana de su amigo. Ingenio, encanto, brillantez. Estas son las características que respira por todos sus poros Un marido ideal, adaptación de la divertida obra de teatro de Oscar Wilde. Oliver Parker –que ya había adaptado antes Othello de William Shakespeare– combina de forma pasmosa humor, romanticismo y drama en la trama, que no ha perdido un ápice de frescura con el paso de los años. El reparto está perfectamente escogido: no son superestrellas ­–aunque algunos lo serán, profetizamos–, pero sí actores como la copa de un pino que, al fin y al cabo, es lo que cuenta.

5/10
Elizabeth

1998 | Elizabeth

El film del director indio Shekhar Kapur especula con la vida sentimental de Elizabeth, dándole un "toque oriental". Fue conocida como "la reina virgen" y, desde luego, nunca se casó. Pero antes de tomar tal decisión, para dedicarse a gobernar, ¿tuvo alguna aventura sentimental? Lapur y su guionista, Michael Hirst, piensan que sí; y además, bastante tórrida. La historia, en este punto, parece darles la razón. La reconstrucción ambiental de la película es de primera clase. Pero, en la precisión histórica, el film se toma algunas libertades. No sólo en la vida amorosa de la reina, sino en las diversas intrigas políticas, y en las diferencias entre anglicanos y católicos. Para imprimir un aire de conspiración al film, Kapur ha convertido a la cámara en el "principal conspirador": "se mueve como una serpiente, siempre lista para atacar". El éxito del film en Estados Unidos ha sorprendido a sus productores británicos. No sólo ha valido un Globo de Oro a su actriz principal, Cate Blanchett, sino que la película ha obtenido 7 candidaturas a los Oscar, incluida la de mejor película.

6/10
Thank God He Met Lizzie

1997 | Thank God He Met Lizzie

Guy está harto de fracasos sentimentales y lo único que desea es encontrar a la chica perfecta con la que pasar el resto de sus días. Cuando todo parece perdido conoce a Lizzy, una mujer soltera que aparenta ser perfecta para él. Tras un breve romance, deciden casarse aunque pronto Guy se ve asaltado por las dudas. Es consciente de que apenas conoce a su mujer y comienza a pensar que su oportunidad para ser feliz quedó atrás hace mucho tiempo, cuando fue novio de Jenny. Cuando todavía era una desconocida para el gran público, Cate Blanchett rodó esta película en su Australia natal.

4/10
Oscar y Lucinda

1997 | Oscar & Lucinda

El azar lleva a un adolescente a hacerse clérigo anglicano. A partir de entonces se aficiona al juego: el dinero ganado lo dona a obras de caridad. Ya sacerdote, conoce a una joven. Pero la fatalidad quiere que no se manifiesten su amor. Singular relato sobre los caprichos del destino (amor no declarado, paternidad sorprendente, muerte inesperada). Falta a la religión el personalismo de la relación hombre-Dios. Las imágenes de una iglesia de metal y cristal que, en una barca, se transporta a tierras de misión, son fascinantes: remiten a Aguirre, la cólera de Dios y Fitzcarraldo de Werner Herzog.

4/10
Camino al paraíso

1997 | Paradise Road

Durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de mujeres occidentales que residen en Singapur son recluidas en un campo de concentración. A pesar de los malos momentos que viven, intentan afrontar su existencia de una forma positiva en espera de que la guerra termine. Únicamente sobrevivirán gracias a la amistad que surge entre ellas y a su solidaridad, a pesar de que son de diversas nacionalidades. Su tesón superará todas las dificultades, sobre todo el hecho de que hablan lenguas diferentes. El realizador de la oscarizada Paseando a Miss Daisy, Bruce Beresford, dirigió y escribió el guión de este filme, sobre el que él mismo declaró que se trataba de su proyecto más personal y que llevaba varios años intentando llevarlo a la gran pantalla. Basado en hechos reales y con una cuidada fotografía de Peter James, quizá lo más impresionante son las excelentes interpretaciones de las actrices protagonistas, entre las que destaca, como es habitual, la polivalente Glenn Close (Las amistades peligrosas, Atracción fatal), pero también Frances McDormand, ganadora del Oscar a la mejor actriz por su papel de policía embarazada en Fargo. La actriz televisiva Julianna Margulies, conocida por la serie Urgencias también realiza un soberbio papel.

6/10

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