Hubiera tenido su encanto para los cinéfilos que Ridley Scott, creador de la saga de "Alien", hiciera una secuela de "Terminator", el film de James Cameron, que rodó la segunda parte de su película "Alien, el octavo pasajero". Casi ocurre… casi.
El director que nos enseñó que una espada romana puede ser más convincente que una ametralladora, acaba de revelar que rechazó un jugoso cheque de 20 millones de dólares para dirigir Terminator 3: La rebelión de las máquinas. Se ve que Ridley Scott no andaba mal de dinero por aquel entonces.
En declaraciones a The Guardian, Scott se muestar orgulloso: “Lo rechacé. No se me compra, colegas". Y aunque la tercera entrega de la saga Terminator acabó en manos de Jonathan Mostow, Ridley Scott admite que antes de decir que no, investigó cuánto cobraba Arnold Schwarzenegger. Su idea era simple: “Quiero lo mismo que Arnie.” Cuando le dijeron que sí, su reacción fue, según sus palabras, un elegante “hay que fastidiarse”.
Pero incluso ante la tentación de un sueldo de seis ceros, Ridley Scott se mantuvo firme. “No es lo mío. Rodar Terminator es como hacer un cómic gigante. Yo intentaría hacerlo ‘real’… y por eso nunca me han pedido hacer un Bond. Lo arruinaría”, añadió.
Para refrescar la memoria: Terminator 3 sigue a John Connor (Nick Stahl) enfrentándose a una Terminator femenina, con la ayuda de un T-850 enviado a través del tiempo. La película recaudó más de 433 millones de dólares en todo el mundo. No está mal para un filme que Ridley Scott considera “demasiado cómic para mi gusto".
Conclusión: Ridley Scott puede que haya perdido 20 millones, pero ganó algo más valioso: la paz mental y el derecho a seguir haciendo las películas que le da la gana.
