El próximo fin de semana promete ser uno de los más intensos del año en la taquilla estadounidense, con tres estrenos importantes.
Downton Abbey: El gran final apunta a un estreno de unos 20 millones de dólares, mientras que La larga marcha rondará los 10 millones. Sin embargo, todas las miradas están puestas en la tercera gran novedad: Demon Slayer: Infinity Castle, que amenaza con ocupar el número 1 en taquilla.
La expectación por la nueva entrega de Demon Slayer ha alcanzado niveles históricos para una película de anime. La preventa de entradas y la actividad en redes sociales están batiendo récords, con cifras que superan todas las proyecciones iniciales.
Sony ha sido cauta y estima un estreno de 35 millones de dólares en 3.300 salas. Sin embargo, medios como Deadline ya sitúan la cifra entre 45 y 60 millones, mientras que fuentes internas consultadas por Jordan Ruimy apuntan a que la película podría alcanzar la sorprendente cifra de 70 millones durante su primer fin de semana. Esto supondría un nuevo hito para el anime en cines en EE. UU., superando con creces los 21 millones que consiguió Mugen Train en 2021 y acercándose al récord histórico de Pokémon: The First Movie – Mewtwo Strikes Back (31 millones en 1999).
¿Por qué tanto entusiasmo?
Infinity Castle es la primera entrega de una trilogía que adapta el clímax del manga de Koyoharu Gotouge. La historia sigue a Tanjiro, Nezuko y los Hashira en su incursión en el misterioso castillo infinito, donde se enfrentan a los demonios de Rango Superior y al propio Muzan Kibutsuji, en una batalla decisiva para el Demon Slayer Corps.
El fenómeno refleja el auge global del anime, especialmente entre las generaciones Millennial y Gen Z. En EE. UU., este tipo de películas suelen registrar un estreno muy fuerte, con gran asistencia el primer día y un descenso marcado en los días posteriores, dada su limitada penetración en el público generalista.
Mientras tanto, en el mercado internacional, el filme ya ha acumulado 273 millones de dólares, con Japón como líder absoluto, aportando 213 millones. Con estas cifras, todo apunta a que Demon Slayer: Infinity Castle se convertirá en uno de los estrenos más grandes del año y consolidará el poderío del anime en la taquilla mundial.
