El remake en imagen real de "Blancanieves" de Disney fue, sin exagerar, uno de los mayores batacazos comerciales y críticos en la historia reciente del estudio. La película recaudó apenas 86 millones de dólares en Estados Unidos, frente a un presupuesto que superaba los 270 millones, y acabó con un discreto 1,6 sobre 10 en IMDb, récord poco envidiable incluso para los estándares de la casa del ratón.
El proyecto nació torcido. Desde el principio, Blancanieves acumuló polémicas: los enanos digitales, los retrasos de producción, el rechazo a Rachel Zegler o el hartazgo general con los remakes de acción real. Todo ello contribuyó a un clima de desconfianza que ni la magia de Disney pudo revertir.
En una nueva entrevista con Glamour, Rachel Zegler, que interpretó a la protagonista, ha salido en defensa del film:
“Adoro esa película. La he visto varias veces y fue número uno en streaming en Disney+, así que sé que está siendo celebrada. Lo que aprendí de todo ello es disfrutar de los momentos buenos y aceptar los malos. Es bonito ver que algo que te dolió puede transformarse en algo positivo".
Una lectura optimista, sin duda. Aunque, teniendo en cuenta que Blancanieves perdió más de 200 millones de dólares, parece que Rachel Zegler se aferra al consuelo del algoritmo. O quizá, simplemente, intenta recuperar el control narrativo sobre una experiencia profesional que la dejó marcada.
Desde aquel fiasco, la actriz solo ha estado vinculada al indie romántico She Gets It From Me y a un biopic de Gloria Estefan que sigue sin financiación firme. Según Variety, Disney habría responsabilizado en parte a Rachel Zegler del desastre, citando su actividad política en redes sociales (comentarios sobre Israel/Palestina y Donald Trump incluidos), hasta el punto de que el productor Marc Platt tuvo que visitarla personalmente para pedirle moderación. Ella se negó a borrar sus publicaciones.
Un año después, Disney contrató a un “gurú de redes sociales” para dar formaciones a su talento sobre cómo comportarse online. Rachel Zegler acabó pidiendo disculpas públicas por algunas de sus declaraciones.
En resumen, Blancanieves no consiguió su “final feliz”, pero Rachel Zegler al menos ha encontrado una moraleja: si la película se hunde, que al menos flote en streaming.
