Steven Spielberg y su esposa, Kate Capshaw, han donado 25.000 dólares a la campaña de GoFundMe creada para ayudar a la familia del fallecido James Van Der Beek, protagonista de la serie “Dawson's Crece”.
La iniciativa fue puesta en marcha por amigos cercanos del actor para apoyar a su viuda, Kimberly Van Der Beek, y a sus seis hijos, después de que los elevados gastos médicos derivados del cáncer colorrectal dejaran a la familia “sin fondos”. James van Der Beek, de 48 años, falleció el miércoles tras una larga batalla contra la enfermedad, que había hecho pública en noviembre de 2024, aunque explicó entonces que llevaba “lidiando en privado con este diagnóstico” desde agosto de 2023.
En menos de 24 horas desde su creación, la campaña superó el millón de dólares. Este jueves por la tarde ya había rebasado los dos millones, por encima del objetivo inicial de 1,5 millones, que fue ampliándose a medida que llegaban nuevas aportaciones.
En un mensaje actualizado en la plataforma, los organizadores agradecieron el respaldo recibido: “Gracias desde el fondo de nuestros corazones por estar ahí para James van der Beek y su hermosa familia. En medio de un dolor profundo, vuestro apoyo ha sido una luz. Nos recuerda que el amor es real y que la comunidad es fuerte”. También pidieron respeto: “La familia está tomando tiempo para llorar y estar unida. Pedimos a los medios y al público espacio y privacidad en esta etapa tan dolorosa”.
Aunque Steven Spielberg y James van Der Beek nunca trabajaron juntos, el personaje de Dawson Leery idolatraba al director como referente cinematográfico, y su habitación en la serie estaba decorada con pósteres de sus películas. El realizador, además, sorprendió a los seguidores de la ficción con un mensaje en vídeo durante un encuentro del reparto el año pasado.
Entre otras figuras de Hollywood que han contribuido figura el director Jon M. Chu, responsable de Wicked, que donó 10.000 dólares, así como la actriz Zoe Saldaña, que realizó una aportación mensual de 2.500 dólares.
El mensaje inicial de la campaña señalaba que, tras la pérdida, “Kimberly y los niños afrontan un futuro incierto” y que las donaciones ayudarán a cubrir “gastos esenciales, facturas y la educación de los hijos” mientras la familia intenta reconstruir su vida.
