Bruce Campbell, rostro icónico del terror gamberro y eterno rey de la serie B, ha anunciado que padece un cáncer “tratable, pero no curable”. El propio intérprete, de 67 años, compartió la noticia en sus redes sociales con el tono socarrón que le caracteriza: “Hoy en día, cuando alguien tiene un problema de salud, lo llaman una ‘oportunidad’, así que vamos a dejarlo ahí: estoy teniendo una de esas”, escribió. “También se llama un tipo de cáncer ‘tratable’, no ‘curable’. Perdón si es un shock; para mí también lo fue”.
Bruce Campbell aclaró que no ofrecerá más detalles sobre su estado, pero explicó que deberá reducir su agenda profesional en los próximos meses para centrarse en el tratamiento. Las apariciones públicas, convenciones de fans y proyectos laborales quedarán en segundo plano mientras afronta el proceso médico. Su intención, según señaló, es recuperarse lo máximo posible durante el verano para poder salir de gira en otoño con su nueva película, Ernie & Emma.
Lejos de buscar compasión, el actor subrayó que solo pretende adelantarse a posibles rumores o informaciones falsas. “No intento suscitar lástima ni consejos”, apuntó. “Soy un viejo hijo de perra duro y tengo un gran apoyo, así que espero seguir por aquí bastante tiempo”.
Convertido en figura de culto gracias a su papel de Ash Williams en la saga iniciada con Posesión infernal (1981), dirigida por Sam Raimi, Bruce Campbell se consolidó como icono del fantástico con sus secuelas Terroríficamente muertos (1987) y El ejército de las tinieblas (1993), además de retomar el personaje décadas después en la serie Ash vs Evil Dead. También participó en la trilogía de Spider-Man dirigida por Sam Raimi y protagonizó títulos como Bubba Ho-tep (2002).
En 2002 publicó sus memorias, "If Chins Could Kill: Confessions of a B Movie Actor", donde relataba con humor su trayectoria en Hollywood y su reivindicación orgullosa del cine de bajo presupuesto.
La noticia ha generado una oleada de mensajes de apoyo por parte de seguidores y colegas de profesión. Fiel a su estilo, Bruce Campbell afronta el diagnóstico con ironía y determinación, decidido a seguir en activo mientras el tratamiento se lo permita.
