Jason Momoa se ha visto por desgracia obligado a abandonar su hogar en North Shore, Oʻahu… no por un villano marino, sino por lluvias tan intensas que incluso Poseidón habría pedido asilo.
Según ha contado él mismo en redes sociales, tuvo que poner junto a su familia pies en polvorosa y buscar un lugar seco antes de que la tormenta hiciera de su mansión un parque acuático improvisado. La evacuación de Jason Momoa se produce en medio de las peores inundaciones que Hawái ha visto en más de veinte años, un fenómeno que ha dejado a miles de residentes jugando a “quién se moja menos” mientras carreteras se convertían en ríos y árboles caídos hacían de obstáculo en el nuevo circuito de obstáculos de Oʻahu.
“Por ahora estamos a salvo, pero hay mucha gente que no lo está”, relató Jason Momoa en un vídeo de Instagram, respirando aliviado y quizá ya pensando en su próximo papel: Aquaman vs. la tormenta tropical. Sus palabras son un recordatorio de que, aunque los superhéroes puedan esquivar balas y tiburones, no hay capa que valga contra la furia de la madre naturaleza.
Se trata de un problema serio. Las autoridades locales han declarado alerta máxima, enviando órdenes de evacuación que van desde barrios tranquilos hasta zonas cercanas a presas y carreteras, porque si algo sabe hacer la tormenta es complicar el tráfico. Equipos de emergencia se movilizan como en un filme de acción: rescates, limpieza y reconstrucción..
Lejos de quedarse viendo la tormenta desde la ventana, Jason Momoa y su pareja, la también actriz Adria Arjona, se han sumado a repartir alimentos y ayudar a los afectados, demostrando que ser “héroe de película” y héroe de la vida real a veces se puede combinar.
