La productora Media Rights Capital (MRC) ha perdido un juicio clave en Los Ángeles en el que reclamaba más de 100 millones de dólares a su aseguradora, Fireman's Fund Insurance Company.
El jurado no compró el argumento central de MRC: que Kevin Spacey no pudo rodar la temporada final por una “enfermedad” (su supuesta adicción sexual) que lo incapacitaba para trabajar. El veredicto fue claro: las pérdidas no se debieron a ninguna enfermedad cubierta por la póliza.
El juicio giraba en torno a una pregunta clave: ¿por qué desapareció Kevin Spacey de la serie? La versión de MRC sostenía que su estado (adicción) lo hacía inservible para el rodaje. La versión de la aseguradora defendía que fue el escándalo mediático tras las acusaciones de conducta sexual inapropiada lo que obligó a apartarlo. El jurado se alineó con esta segunda lectura. Es decir: no fue una baja médica, sino una crisis reputacional.
No era sólo dinero. Si MRC hubiera ganado, se abría una puerta peligrosa: considerar ciertos comportamientos o adicciones como “enfermedad” a efectos de coberturas millonarias en seguros de rodaje. Con la derrota, el mensaje es bastante claro: los escándalos públicos no se cubren.
El juicio dejó momentos dignos de guion. Kevin Spacey declaró que estaba “disponible y listo” para rodar. Cuestionó incluso sus propios historiales médicos. Un psiquiatra aportado por MRC afirmó que el actor llegó a contemplar el suicidio. Mientras tanto, el actor ya había cerrado otro frente: pagó (tras acuerdo) 1 millón de dólares —muy por debajo de los 31 millones iniciales— por incumplir su contrato al violar políticas internas.
La sexta temporada de House of Cards intentó sobrevivir sin su protagonista, con Robin Wright al frente. Pero la serie ya estaba herida de muerte.
Ahora, años después, llega el cierre judicial de aquel terremoto: ni Frank Underwood ni las aseguradoras salieron ganando.
